OH, LA LUNA, LA LUNA

Mi hermano ya lo ha contado en su blog, pero ahora lo cuento yo, aprovechando que he encontrado fotos que confirman mi testimonio. El lunes, mientras iba al gimnasio para mi clase de bicicleta indoor, vi que algo extraño le pasaba a la Luna: era como si le hubiera salido otra luna a nuestro satélite. Al principio, pensé que era una antena, pero después de quedarme unos minutos mirando al cielo deseché esa teoría.

luna-y-jupiter

Hoy he comprobado por Internet que era un fenómeno que se produce ocasionalmente, consistente en que la Luna eclipsa a un planeta. En este caso, fue Venus, que, por otro lado, ha estado esta semana en conjunción con Jupiter. Se veía perfectamente desde la puerta del Sol el martes por la noche. Está claro, hay que mirar más hacia arriba.

SVALBARD

Mientras iba al trabajo esta mañana y sentía como se me congelaba la cara, me he acordado de un sitio donde sí que hace frío de verdad: Svalbard. Ahí la tierra está cubierta de nieve y hielo prácticamente todo el año y la gente se desplaza con tríneos arrastrados por perros a través de las amplias y blancas llanuras. Los pueblos son pequeños, con casas de madera oscura. Las gentes del lugar cuentan historias sobre hermosas brujas de edades milenarias, islas que los osos polares han convertido en su propio reino y extraños lugares donde se rumorea que el Magisterio encierra a los niños que ha robado en todo el mundo para hacer siniestros experimentos con los que descubrir la auténtica naturaleza del Polvo y Sus Materias Oscuras. Al anochecer las Luces del Norte brillan en el cielo como si fueran la puerta a otros universos.

Luces del Norte

Al menos, eso es lo que recuerdo del viaje que hice por esas tierras junto a Lyra Belacqua durante los meses que estuve leyendo la trilogía escrita por Philip Pullman (“La Brujula Dorada”, “La Daga Sutil” y “El Catalejo Lacado”), una historia para jovenes de todas las edades sobre la muerte de Dios. Sí, de eso va la historia. No sé a qué mente de Hollywood se le ocurrió que podría hacer una película para toda la familia con ese material…

Durante un tiempo pensé que Svalbard era una tierra mítica, pero un día vimos en el mapamundi que decora mi cuarto de baño que no: ahí estaba Svalbard, muy al norte, un archipiélago de grandes islas perdido en el Círculo Polar Ártico. Incluso hay un pequeño islote llamado “Isla de los Osos”.

Svalbard

Lo que no hay, seguramente, son brujas, ni aeronautas que viajan en globo, ni épicas batallas entre ángeles y espectros, pero sí que es el lugar donde se custodia el futuro del planeta: en febrero de este año se abrió ahí el Banco Internacional de Semillas, un proyecto noruego para conservar millones de semillas de las especies vegetales de todo el planeta y preservarlas de cualquier posible desastre natural.

Quizás algún día la salvación de la Humanidad esté, de verdad, en Svalbard.

UN ANILLO PARA GOBERNARLOS A TODOS

El ojo de Sauron nos observa desde el espacio oscuro, mucho más allá de la Comarca Solar.

Fomalhaut

No, no es el Señor del Mal. Es Fomalhaut. La respuesta al misterio, en la Wikipedia.

EH TIO!

Hace unos días, mi hermano me confesó que en lugar de currar se dedicaba a leer webcomics, y me mandó un correo con un puñado de enlaces. Yo, llevado por la curiosidad, caí y pinché en varios links.

De momento, mi favorito es ¡Eh, tío!. Ayer estuve haciendo verdaderos esfuerzos para contener la risa en el trabajo. Con esta viñeta de un comic titulado “Las 10 cosas que un hombre ha de ser según las mujeres” no lo conseguí.

Oye, a mí me hace gracia. Mucha.

Menos mal que no había gente cerca. No me pagan por mis carcajadas, la verdad.

PD:Y además el prota se llama Antuan! Como yo! :-D

SIETE FORMAS DE HACERSE RICO

Esto es como dejar de fumar: es fácil hacerte rico si sabes como.

Más en concreto, si sabes decir si P es igual que NP, o no. Más en concreto, responder a esta pregunta: ¿Es P igual a NP?

Según Wikipedia, en una encuesta realizada en el 2002 entre 100 investigadores, 61 creían que la respuesta era NO, 9 creían que la respuesta era SI, 22 no estaban seguros, y 8 creían que la pregunta podía ser independiente de los axiomas actualmente aceptados, y por lo tanto imposible de demostrar por el SI o por el NO.

Simplificando las matemáticas hasta extremos insospechados, P son los problemas que se pueden resolver, mientras que NP son aquellos problemas que sabemos que tienen una respuesta, pero obtener ésta lleva un tiempo sumamente largo. Tanto, que quizás no compense emplearlo en hallarla. Por ejemplo, si quiero conocer los 1001 lugares que hay que ver antes de morir, ¿cuál sería la ruta más corta y rápida de todas? Una de las millones de millones de rutas posibles debe ser la más corta, ¿pero cuál? Si alguien descubre un modo rápido de resolver el problema, habrá demostrado que un problema NP es un problema P y hará felices a miles de informáticos, matemáticos, guionistas de Futurama y frikis variados.

Por si fuera poco, el Instituto Clay de Matemáticas en Cambridge, Massachusetts, le dará un millón de dolares.

Es más, habrá millones también para quien resuelva la Conjetura de Hodge, que afirma que para ciertos espacios particulares denominados Variedades Proyectivas Algebráicas, las partes llamadas Ciclos de Hodge son realmente combinaciones de Ciclos Algebráicos (considerando que no entiendo el 70% de las palabras de lo que acabo de escribir, algo me dice que este millón no será para mí); o la Hipótesis de Riemann, acerca de la funcion z, que ordenadores potentes han comprobado que se cumple para billones de números… pero considerando que los números son infinitos, bastaría que uno no cumpliera la hipótesis de Riemann para que esta se viniera abajo; o establecer un fundamento matemático para la teoría de Yang-Mills, un tipo de campo físico usado sobre todo en teoría cuántica de campos cuyo lagrangiano tiene la propiedad de ser invariante bajo una transformación de gauge local (a mí, si me dicen que un lagrangiano es un personaje de Star Trek, me lo creo); o fundamentar las ecuaciones de Navier-Stokes, que describen el movimiento de cualquier fluido; o resolver la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer, que no soy capaz de resumir, así que la copio y pego de aquí:

Aún cuando ya sabemos que no existen métodos generales para resolver las ecuaciones diofánticas tal como pedía el décimo de los problemas de Hilbert (demostrado en 1970 por Yu. V. Matiyasevich), sin embargo, la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer afirma que en el caso de las soluciones de las ecuaciones diofánticas generales, cuando éstas son los puntos de una variedad abeliana, el conjunto de los puntos que son soluciones racionales de las mismas depende de la función zeta, z(n), asociada, de modo que si z(1) = 0, hay infinitas soluciones, y si z(1) 0, el número de soluciones es finito.

No penséis que es imposible: uno de los problemas por los que el Insituto Clay pagaba un millón ya ha sido resuelto. Se trata de la conjetura -ahora teorema- de Poincaré, que habla de hiperfesferas… Pero como ya ha sido resuelto, ¿para que nos vamos a esforzar?

Por lo que nadie se ha ofrecido a pagar un millón es por descifrar el Manuscrito Voynich. Pero seguro que si alguien lo consigue y el texto cuenta algo realmente interesante y no es un galimatías perpetrado por un alquimista medieval con ganas de broma, puede sacarle un pico. Aquí os pongo un ejemplo:

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Si queréis probar cosas más sencillas, podéis intentar descubrir por qué los gatos ronronean, quiénes fueron los primeros pobladores de América o investigar por qué algunas hojas se vuelven rojas en otoño.

¿A qué viene todo esto? A que estoy leyendo un libro llamado Enciclopedia de la Ignorancia, y estoy fascinado por las muchas cosas que desconocemos.

SEDNA

Estos últimos días estoy leyendo “Lo inhóspito”, de Torné de la Guardia. Me está aburriendo soberanamente con su estilo farragoso que parece una mala copia de la forma de escribir del genial Javier Marías, a quien, como novelista, no le llega a la suela de los zapatos. Sin embargo, al igual que casi nunca dejo de ver una película, no soy de los que abandona los libros sin terminarlos.

Pero hace unos días me estaba hartando tanto que decidí dejarlo aparcado un rato para leerme “Los planetas”, de Dava Sobel, un pequeño libro divulgativo que, sin dejar de lado el rigor científico, habla de cada uno de los miembros del Sistema Solar de una manera amena e interesante. Bueno, al menos a mí me pareció muy interesante, ya que siempre he sido un gran aficionado a la Astronomía. Será culpa de “Galáctica, estrella de combate”, de George Lucas y su Guerra de las Galaxias, de Carl Sagan o de mi abuelo, pero estrellas, galaxias, planetas y satélites me han fascinado desde pequeño. Si ahora no estoy trabajando en un observatorio astronómico es porque en el Bachillerato se cruzó en mi camino una deplorable profesora de Física que me hizo pensar que lo de escribir y salir por la tele podía ser más entretenido que tener que pasarme años estudiando que el Fluor es una partícula diatómica.

Y quizás fuera mejor así, porque con el tiempo he descubierto que es muy arriesgado intentar convertir las aficiones en profesión y así sigo disfrutando de la Astronomía, en especial de los descubrimientos relacionados con los planetas y satélites del sistema solar (que si hay agua en Encelado, que si Tritón tiene volcanes de nitrógeno helado, que si Venús gira al revés que los demás planetas, que si la Luna y la Tierra se alejan cada vez más). Desde pequeño me ha fascinado Plutón, tan pequeño, lejano y desconocido, y más desde que supe que tiene una luna, Caronte, que se mantiene siempre en la misma posición respecto al planeta, de tal forma que se podría constuir un ascensor entre el planeta y su satélite. Por cierto, en 2005 se descubrió que tenía dos satélites más, de tamaño diminuto: Nix e Hydra. En 2011 se descubrió otro más, llamado Kerberos, y un quinto satélite, bautizado Styx, en 2012. Poco más sabremos sobre ellos hasta que en 2015 llegue ahí la sonda Nuevos Horizontes, que despegó en 2006. Paciencia, chicos.

Pluton y satelites

En el libro de “Los planetas” se dan muchos datos sobre los nuevos cuerpos celestes descubiertos entre Neptuno y los confines del sistema solar, entre el cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, esferas que giran alrededor del sol sin que aun se hayan decidido a llamarlas planetas, planetoides o planetas enanos. Gracias a él me enteré que el nombre definitivo de Xena, un cuerpo mayor que Plutón, va a ser Eris y me hizo gracia pensar que conozco a una persona con nombre de planetoide. Eris tiene un satélite llamado Dismonia. También se han encontrado otros pequeños mundos y han sido bautizados con nombres exóticos como Varuna, Orcus o Quaoar.

...más allá de Neptuno
…más allá de Neptuno

Pero de todos ellos, mi favorito es Sedna. Bautizado con el nombre de una deidad inuit, este mundo está mucho más lejos que Plutón o cualquier otro de los mencionados anterioremente. Perdido en medio de la inmensidad del espacio, tarda 10.500 años en dar una vuelta al Sol (Plutón, por ejemplo, sólo tarda 249 años), la temperatura en su superficie nunca sube de los 240 grados bajo cero y está noventa veces más lejos del Sol que la Tierra. De hecho, desde Sedna, el Sol se vería como una estrella más. ¿Habrá diferencias entonces entre la noche y el día? Pensar en un sitio tan diferente a lo que conocemos, con unos datos tan extremos, y ser consciente de que realmente existe, que ocupa un lugar en el tiempo y en el espacio, que nunca pisaremos y donde ahora mismo, quizás, moléculas de metano helado estén flotando en medio de la nada, me produce vértigo.

Más allá de Sedna, mucho más lejos, podría estar Némesis, una hipotética estrella oscura compañera del Sol aun por descubrir, una enana marrón que estaría a billones de kilómetros y que, cada 30 millones de años, pasaría cerca de la Nube de Oort, alterando las órbitas de los objetos que lo forman y provocando una lluvia de cometas hacia los miembros más cercanos al Sol. Esto explicaría porque, cada cierto tiempo, se producen extinciones masivas y grandes impactos en nuestro planeta, aunque, hoy por hoy, esta teoría es más bien una fantasía de ciencia-ficción que un hecho aceptado por la comunidad astronómica. Por cierto, ¿sabiáis que el 6 de junio de 2002 se detectó una explosión de 26 kilotones (más o menos como la bomba nuclear que arrasó Nagasaki) sobre el cielo del Mediterráneo Oriental? Se ha atribuido a la explosión de un bólido de unos diez metros de diámetro que penetró en la atmósfera terrestre. Cualquier día se acaba el mundo y nosotros preocupándonos por trivialidades y miedos tontos.

MÁS COSAS QUE HAY EN MI MESA

El calendario del arte

Estas Navidades mi madre me regaló un calendario llamado “El mundo en 365 obras de arte”, así que cada día comienzo mi jornada laboral descubriendo un nuevo cuadro o escultura. Todas las fotografías proceden de museos franceses, por lo que muchos artistas me resultan desconocidos. Como el de ayer, por ejemplo, un tal Claude François Vignon que firma este terrorífico cuadro.

Francoise-Marie et Louise-Francoise de Bourbon

No sé que me produce más inquietud, si el hecho de que tanto el perro como el sirviente negro lleven el mismo tipo de collar, la cara de embrutecido de este último o la pinta de muñecas muertas de las dos princesas.