Piscinas Molitor

En la tercera década del siglo XX, los deportes náuticos experimentaron un fuerte auge en Francia como demuestra el hecho de que, entre 1920 y 1930, se construyeran quince piscinas en París. Una de ellas fue la Piscina Molitor, que, como sabrán bien los que hayan visto La Vida de Pi, era la más hermosa del mundo. Diseñada por el arquitecto Lucien Pollet y construida entre las pistas de tenis de Roland Garros y el estadio Parc des Princes, el complejo costaba de dos piscinas, una cubierta de 33 metros de longitud y otra exterior de 50 metros. Pensada para recordar a un transatlántico, destacaba por su decoración y sus vidrieras Art Decó y pronto se convirtió en uno de los lugares de ocio esenciales para los parisinos.

piscine molitor

La Piscina Molitor ya se había ganado un lugar en la historia de la cultura popular al ser inaugurada en 1929 por los nadadadores olímpicos Aileen Riggin y Johnny Weismuller. Este último, ganador de varias medallas en las Olimpiadas de París y de Amsterdam de 1924 y 1928 y futuro Tarzán cinematográfico, trabajó durante ese verano inaugural como salvavidas. El 5 de julio de 1946 la Piscina Molitor fue el escenario de otro hecho histórico: la presentación oficial de primer bikini, diseñado por Louis Réard. Como ninguna modelo se atrevió a ponerse la escandalosa prenda, Réard tuvo que contratar a Micheline Bernardini, una bailarina nudista del Casino de Paris.

Micheline Bernardini 1

Desgraciadamente, la piscina cerró en 1989 y, a pesar de haber sido reconocida como un monumentos histórico, ha permanecido en estado de abandono hasta este año, en el que los planes para restaurarla han terminado consistiendo en una demolición casi total para levantar en su lugar unas nuevas piscinas, así como un hotel y varios locales comerciales.

¿Cuál es la frecuencia, Kenneth?

En septiembre de 1994, REM publicaban What’s the frequency, Kenneth?, el primer sencillo de Monster, un disco el que dejaban atrás el sonido acústico e intimista de los exitosos Out of time y Automatic for the people para volver al rock (y seguramente el último trabajo prácticamente perfecto de la banda). Las guitarras distorsionadas con las que arranca la canción estaban muy lejos de la mandolina de Losing my religion y algunos medios en seguida comenzaron a describir Monster como el disco “grunge” de la banda. Fuera o no consciente esta decisión de adoptar el sonido de moda de la época, lo que está claro es que le sienta como un guante a una canción en la que Michael Stipe adapta el punto de vista de alguien que quiere entender lo que motiva a los jóvenes del momento (“I’d studied your cartoons, radio, music, TV, movies, magazines”) sin llegar a ninguna conclusión definitiva (“I never understood, don’t fuck with me, uh-huh”). Este espíritu noventero se ve también en su videoclip, en el que Stipe mostraba al mundo por primera vez su cabeza afeitada y en el que Peter Buck toca la guitarra Jag-Stang de Kurt Cobain que Courtney Love le había regalado poco después del suicidio del líder de Nirvana.

-Pero, ¿quién es Kenneth?

Dan Rather es uno de los periodistas más prestigiosos de Estados Unidos. Fue el primero en informar por televisión de que el presidente Kennedy había sido asesinado, se encargó de cubrir el caso Watergate para la CBS y durante más de veinte años, entre 1981 y 2005, se encargó de presentar el informativo principal de la cadena. El 4 de octubre de 1986 Rather caminaba por Park Avenue en dirección a su apartamento de Manhattan después de cenar en casa de un amigo cuando fue asaltado por un par de desconocidos. Mientras le golpeaban, le tiraban al suelo y le daban patadas, los dos hombres no paraban de repetir la frase “Kenneth, what’s the frequency?”. El incidente permaneció muchos años sin resolver (algunos los atribuyen a William Tager, un psicópata neoyorquino que pensaba que la CBS mandaba señales directamente a su cerebro y que en 1994 asesinaría a un técnico de la NBC, mientras que Paul Limbert Allan publicaba en 2001 un artículo en Harper’s Magazine en el que sugería que el responsable del ataque podía ser el escritor Donald Barthelme, fallecido en 1989) y esa enigmática frase se incorporó a la cultura popular americana, utilizándose habitualmente para referirse a una persona desorientada o incapaz de comprender lo que está sucediendo a su alrededor.

-Entonces, ¿quién es Kenneth?
-Ni idea, ¿cuál es la frecuencia?

Platillos volantes, o el primer mashup de la historia

Mucho antes de que DJ Earworm, Girl Talk y 2 Many DJs hubieran nacido; mucho antes de que la palabra mashup se pusiera de moda; mucho antes de que Toni Peret y Jose María Castells se hicieran ricos a base de volúmenes del Max Mix; mucho antes de que Jive Bunny llegara al número uno; mucho antes de que Stars on 45 hicieran sus medleys de los Beatles y de Abba; mucho antes de La Década Prodigiosa y Laredo; mucho antes, incluso, de que The Fith Dimension mezclaran Aquarius y Let the sunshine in; mucho antes de todo eso, habíamos recibido una visita de los platillos volantes.

The Flying Saucer (Part I & II) fue un sencillo publicado en 1956 por Dickie Goodman y Bill Buchanan que consistía en una parodia de la retransmisión de Orson Welles de La Guerra de los Mundos, intercalando las voces de un narrador con fragmentos de canciones de la época como The Great Pretender de The Platter, Heartbreak Hotel de Elvis Presley o See You Later Alligator de Bill Haley & The Comets. La canción es un buen ejemplo de lo que los anglosajones llaman “novelty song” y no deja de ser una pequeña curiosidad, aunque sirve para comprobar que el concepto de mezclar varias canciones ya existentes lleva ahí desde los principios del pop. Esta historia musical sobre un platillo volante que visita la tierra llegó hasta el tercer puesto de las listas del Billboard. Y como tantos DJs después de ellos, Buchanan y Goodman fueron demandados por haber utilizado algunas canciones sin tener el permiso correspondiente de sus autores.

La banda que quemó un millón de libras

Bill Drummond y Jimmy Cauty son dos tipos raros. Drummond trabajaba en la industria discográfica como manager de grupos como Echo & The Bunnymen, además de haber sido guitarrista del grupo punk Big in Japan y cofundador del sello discográfico independiente Zoo Record, cuando en 1986 decidió abandonar su puesto en WEA diciendo que a los 33⅓ años de edad (la velocidad a la que gira un LP en el tocadiscos) era hora de hacer una revolución en su vida. Jimmy Cauty, por su parte, era artista y guitarrista. Ambos eran fanáticos seguidores de la trilogía de novelas de los Iluminati e, inspirándose en ellas, formaron un grupo llamado The Justified Ancients of Mu Mu (“furthermore known as The JAMs”), publicando una serie de discos en los que investigaban con los samplers (sin pedir permiso a los artistas sampleados, ya fueran The Beatles, Abba o Withney Houston) para después ir acercándose a la música house. Con el nombre de Timelords, consiguieron su primer número 1 en la lista de sencillos británica con Doctorin’ the Tardis, una mezcla entre la sintonía de Doctor Who y un viejo tema de Gary Glitter que fue (merecidamente) masacrada por la crítica de la época. Pero el éxito de verdad no llegaría hasta que en 1991, ya con el nombre de The KLF, publicarían una de las grandes canciones de la década: 3 a.m. eternal.

Con temas como éste o Last Train to Trancentral, The KLF crearon un sonido al que llamaron “Stadium House” donde a la música house se le daba un estilo de producción más cercano al pop-rock y se utilizaba el fondo sampleado del ruido ambiental de un concierto en directo (extraído de discos como el Rattle and Hum de U2, entre otros), un estilo de música dance que sería imitado hasta la saciedad durante la primera mitad de los noventa. Con estos sencillos y su disco The White Room, The KLF alcanzaron el éxito a ambos lados del Atlántico, convirtiendo a sus dos integrantes en millonarios. Entonces, por sorpresa, el 12 de febrero de 1992, después de una actuación en los premios Brit junto al grupo punk Extreme Noise Terror en la que Drummond disparó al público con una metralleta cargada con balas de fogueo, el grupo anunció que abandonaba la música (no sin antes lanzar una oveja muerta en una de las fiestas que siguieron al evento).

Aunque al principio la noticia de su retirada fue considerado un numerito más del grupo, lo cierto es que Drummond y Cauty no volvieron a publicar más discos y, de hecho, eliminaron todo su catálogo en Reino Unido, además de enterrar su premio brit al mejor grupo del año en Stonehenge. Con todo el dinero ganado durante su carrera músical, crearon la Fundación K para realizar distintos proyectos artísticos, como la creación del premio al peor artista del año -entregado en 1994 a Rachel Whiteread el mismo día en que ganaba el premio Turner a mejor artista del año- y que culminaron con la quema de un millón de libras. La idea original era exhibir el dinero enmarcado en varios museos del mundo, pero como ninguna compañía aseguradora ni ninguna galería quiso hacerse cargo del mismo, Drummond y Cauty, acompañados de su amigo Alan Goodrick (alias Gimpo) y el periodista Jim Reid, volaron hasta la isla de Jura, se instalaron en una cabaña, encendieron el fuego y, uno a uno, fueron lanzando billetes de cincuenta libras a la hoguera, mientras Gimpo lo grababa todo y Reid miraba la escena, “primero con culpabilidad y luego con aburrimiento”, según sus propias palabras. Era el 23 de agosto de 1994 y tardaron más de una hora en quemar todo el dinero. Esa tarde, algunos habitantes del lugar se encontraron billetes a medio arder que habían salido volando por la chimenea.

Exactamente un año después se haría la primera proyección pública de la película Watch the K Foundation Burn a Million Quid. En 1997, la pareja estrenaría el cortometraje The Brick, un plano de tres minutos de un ladrillo hecho con las cenizas del millón de libras. A pesar de que su intención era hacer un acción artística provocadora y anarquista que hiciera reflexionar al público sobre el papel del dinero en la sociedad (o quizás sólo lo hicieron como impulso artístico, nunca ha quedado muy claro), con el tiempo lo único que ha pasado al subconsciente colectivo es que fueron, simplemente, “los hombres que quemaron un millón de libras”. Y aunque en 1995 disolvieron la fundación K y proclamaron que en 23 años no harían declaraciones sobre sus actividades, en una entrevista publicada en 2004, Drummond afirmó que se arrepentía de haber quemado todo ese dinero. Al fin y al cabo, su “obra de arte” sólo ha servido para eclipsar todo su legado musical.

R.M.S. MAJESTIC

Cuando murió mi abuela, tuvimos que recoger el piso en el que había vivido durante décadas con mi abuelo. Mi madre y sus hermanas se repartieron libros, muebles, alguna antigua joya y otros recuerdos. Los nietos también elegimos algunas cosas. Una prima se quedó con un par de cuadros que mi abuela había pintado en su adolescencia, mi hermano tiene en su piso la placa con el escudo de la familia y yo me quedé con este cuadro.

Es la ampliación enmarcada de una postal del RMS Majestic. Bautizado como Bismarck, este barco fue construido entre 1913 y 1914 en los astilleros Blohm & Voss, situados en la isla Kuhwerder, cerca de la ciudad alemana de Hamburgo. El estallido de la primera guerra mundial hizo que los trabajos de construcción se detuvieran y, al finalizar la contienda, el tratado de Versalles estableció que las autoridades germanas debían de entregar éste y otros barcos al Reino Unido como compensación por el hundimiento del HMHS Britannic. La transferencia se hizo finalmente en 1922 pasando a ser propiedad de la compañía White Star, la naviera propietaria del legendario Titanic. Rebautizado como RMS Majestic, hizo su primer viaje el 12 de mayo de 1922 yendo desde Southampton hasta Nueva York con escala en Cheburgo. Pronto se convirtió en una de las naves más populares del momento, transportando a miles de pasajeros de una orilla a otra del Atlántico. Con más de 290 metros de eslora, fue el barco de pasajeros más grande del mundo hasta 1935, cuando fue superado por el francés SS Normandie. Por entonces, los días de gloria del Majestic ya habían quedado atrás, principalmente como consecuencia de la Gran Depresión y la decadencias de esta forma lujosa de viajar. Un año después, en 1936, sería vendido a la Marina británica, quien lo convertiría en un barco de entrenamiento para cadetes con el nombre de HMS Caledonia, misión que cumplió hasta que el 29 de septiembre de 1939 un cortocircuito provocó un incendio a borde, hundiendo a la nave en los muelles de la localidad escocesa de Rosyth. En 1943 fue reflotado y desguazado para chatarra, poniendo fin a una época de la historia de la navegación.

Ésta es la historia del Majestic, pero un barco con capacidad para transportar a 2.145 pasajeros ha tenido que ser testigo de muchas pequeñas historias. Una de ellas tuvo lugar cerca del año 1924, cuando mi abuela, acompañada de sus padres y sus dos hermanas subió a bordo en el puerto de Nueva York. Ella debía de tener unos seis años y hasta entonces apenas habría salido del pequeño pueblo de Nuevo México en el que nació. En menos de una semana, el Majestic la llevó al Viejo Mundo, la tierra donde estaban sus raíces. Cuando veo la foto, no puedo dejar de imaginar a esa niña aventurera corriendo por la cubierta del barco, en medio de la inmensidad azul del océano, y sonrío.

TEORÍA DE LA ESTUPIDEZ

Carlo María Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado “Allegro ma non troppo”.

En este escrito Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia, las multinacionales o la Internacional Comunista. El grupo de los estúpidos, sin reglamentos, líderes o manifiestos consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.

En el mismo libro pueden encontrarse las leyes fundamentales de la estupidez:

1. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

2. La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.

3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

4. Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.

5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

Por deducción, de la tercera ley, Cipolla identifica dos factores a considerar cuando se explora la conducta humana:

-Beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo
-Beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros

Creando un gráfico en el que se coloca el primer factor en el eje x y el segundo en el eje y se pueden obtener cuatro grupos de individuos:

-Inteligentes (Benefician a los demás y a sí mismos).
-Desgraciados (Benefician a los demás y se perjudican a sí mismos).
-Bandidos (Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos).
-Estúpidos (Perjudican a los demás y a sí mismos).

Cortado y pegado de la Wikipedia.

Recordemos también el principio de Hanlon: “Nunca le atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”.

Lo peor de la estupidez es que es imprevisible. Y como sugiere la primera ley, hay muchos más estúpidos de lo que pensamos. Incluso el autor de este blog podría ser uno de ellos.

LA ISLA MALDEN

Esta historia comienza cuando el joven rey de Hawaii, Kamehameha II, y su esposa, Kamamula, viajaron a Inglaterra en mayo de 1824. Ahí fueron recibidos con grandes honores por la aristocracia londinense, fueron a fiestas y a la ópera. Incluso el rey Jorge IV iba a recibirles, pero el encuentro tuvo que ser suspendido debido a que Kamehameha y Kamamula contrajeron el sarampión, una enfermedad para la que los nativos de Hawaii no tenían inmunidad en aquella época. Ambos murieron en pocas semanas. En septiembre de ese año, una enorme fragata de la marina británica, el HMS Blonde, capitaneada por George Anson Byron, primo del famoso poeta, partió del puerto de Woolwich para repatriar sus cuerpos.

La fragata llegó a Hawaii en mayo de 1825, donde se enterró a los reyes con gran solemnidad y boato. Durante su viaje de regreso a Inglaterra, el Blonde descubrió uno de los lugares más misteriosos del Pacífico: la pequeña Isla Malden. Fue el 30 de julio de 1825.

isla malden

La isla Malden, llamada así en honor a Charles Robert Malden, uno de los oficiales del Blonde y primer explorador del territorio, tiene una forma triangular y una superficie que no supera los 40 kilómetros cuadrados. Playas de fina arena rodean su costa. Su interior está formado por una llanura cuyo punto más alto apenas alcanza los diez metros por encima del nivel del mar y por una laguna de agua salada poco profunda conectada con el mar por túneles subterráneos. La isla es árida y no crecen árboles en ella, sólo hierbas, flores y arbustos propios de Oceanía. Un par de especies de lagartos y aves marinas migratorias fueron los únicos habitantes del lugar con los que se encontraron los tripulantes del Blonde.

Ruinas de la Isla Malden

Sin embargo, al explorar el terreno de esta pequeña isla sin árboles ni fuentes de agua dulce, Malden y sus hombres descubrieron ruinas prehistóricas que demostraban que el lugar había sido habitado en tiempos anteriores. La isla Malden alberga un total de 21 yacimientos arqueológicos donde se han encontrado restos de poblados, tumbas, pistas y plataformas donde se levantaban templos megalíticos así como un pie gigante. Aunque no son tan famosas como los moais de la isla de Pascua, los ocultistas de la época consideraron que estas ruinas eran una prueba evidente de la existencia de Lemuria o de la Tierra de Mu, un supuesto continente perdido que se habría hundido en las aguas del océano Pacífico en tiempos remotos. Estudios científicos más fiables indican que son los restos de una cultura polinésica que habitó el territorio durante varios siglos y que podía haber estado formada por unas cien o doscientas personas. El agotamiento de los recursos naturales de la zona -algo que también sucedió a los pobladores de Rapa Nui, quienes talaron todos los árboles de la isla y estaban al borde del colapso cuando llegaron al lugar los navegantes europeos- podría haber sido la razón por la que desapareció esta civilización. O quizás un tsunami arrasó la isla.

malden

Durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, la isla Malden fue visitada por balleneros y recolectores de guano. Estos llevaron consigo diversos animales domésticos: cerdos y cabras terminaron muriendo, pero actualmente aun subsisten en la isla gatos y ratones. Sin embargo, debido a la aridez de la isla y la escasez de agua potable, la isla dejó de ser explotada a principios de la década de los 30. En 1956, el Gobierno británico la utilizó como lugar para hacer tres pruebas termonucleares atmosféricas. Finalmente la isla quedó bajo el control de la República de Kiribati cuando el archipiélago se independizó en 1979. Actualmente es una reserva natural y apenas recibe visitantes.