MISTERIOS REVELADOS

¿Milkyway o Mostaza? La respuesta es: Guille Mostaza canta mejor que Gille Milkyway pero me cae bastante peor. El líder de Ellos salió perjudicado al escenario al estilo Amy Winehouse, aunque con unas copitas menos de lo habitual en la inglesa. A lo largo de la noche demostró ser una curiosa mezcla entre superestrella del divismo y dios del rock, eclipsando por completo al resto de músicos (quienes sospecho que sienten por él una mezcla de fascinación y odio). El concierto fue una sucesión de éxitos (aunque faltó “Zona VIP”) y la gente no paró de botar ni cantar en ningún momento. Al final, incluso permitió que subiera gente del público a cantar “El regalo” mientras él hacía mutis por el foro.

A lo largo de la noche, desvelé otros misterios como quién se esconde tras la identidad bloggera de Nils, así como contenidos inéditos de la vida de otros blogueros que no sé si llegarán a ser publicados jamás… Me encontré con uno de los chicos malos en el Polyester y terminé en la Boite preguntándome si se celebraba un concurso de imitadores del peinado de Zac Efron. Hacía tiempo que no salía hasta tan tarde, así que al llegar a casa me desplomé en el sofá hasta que a las dos de la tarde me despertó el teléfono. Era una amiga que me llamaba para contarme el nuevo episodio de la telenovela vital en la que se ha metido ella solita.

El resto del fin de semana fue tranquilo y casero. Salí el sábado por la tarde a comprarme un par de vaqueros baratos en Springfield, y el domingo comí una hamburguesa realmente deliciosa en el Fast Good semioculto entre el Corte Inglés y la tienda de disfraces terroríficos. La tarde del domingo la pasé tumbado en el sofá, escuchando música, navegando por la red y leyendo viejas tiras de Zits. Supuestamente iba a organizar la ropa de invierno en el armario, pero… ¿quién tiene ganas?

LOW

Anoche fui con Diego al Low Club On Stage 7 en la sala Heineken. Nuestro propósito era ver a Dragonette, así que fuimos tarde y nos quedamos sin saber como son Half Foot Outside. Al poco de llegar comenzó el concierto de El Columpio Asesino, grupo que en lo instrumental sonaba bien, pero que, en cuanto el batería se ponía a “cantar”, me recordaba más a Siniestro Total que a otra cosa. Sin embargo, hay que reconocer que tiene seguidores, porque en cuanto terminó su actuación, abandonaron el recinto casi la mitad de los asistentes. Dorian, en su faceta de DJ, pinchó un rato mientras los chicos de Dragonette montaban sus instrumentos. Alrededor de media hora después, comenzó el concierto. Y… desastre. La batería, los teclados y la guitarra sonaban perfectamente, pero tapaban casi por completo la voz de Martina. La banda se disculpó por los problemas técnicos y se intentó hacer algún arreglo sobre la marcha, pero hasta la cuarta o quinta canción no conseguimos escucharla en condiciones más o menos aceptables. El caso es que después de cantar algunos temas nuevos y las canciones más conocidas de su disco, se despidieron discretamente. No parecían demasiado contentos. Tampoco lo estaba el público. En total, la actuación no duró más de 45 minutos. Una lástima, porque tienen canciones realmente buenas.

Espero que el concierto de Ellos, flamantes número uno en mi LastFM, de esta noche suene un poco mejor. Me pregunto quien cantará peor mejor en directo: ¿Guille Mostaza o Guille Milkyway?

ACCELERATE!

Anoche fui al concierto que REM ofreció en las Ventas. He de confesar que no había escuchado nada del último disco de la banda hasta esta semana. La verdad es que dio igual, porque casi tocaron más temas de Monster que de Accelerate. Miguel me había comentado que para esta gira se habían preparado cien canciones y en cada concierto tocan las que le da la gana. Debe de ser verdad, ya que sonaron temas que nunca fueron sencillos de discos como Up. A pesar de que son grandes canciones, de que Michael Stipe es un divo espasmódico y de que la calidad del sonido era bastante buena, hubo ratos en que al público se le vio algo desconcertado, aunque luego se animó con temas como “Drive”, “The great beyond”, “The one I love”, “Orange Crush”, “Strange Currencies”, “What´s the frequency, Kenneth?”, “Bad day”, “Imitation of life” y ese triunvirato de clásicos formado por “Losing my religion”, “Man on the moon” y “It´s the end of the world…”. Más cosas: no hubo “Everybody Hurts” (ni “Leave”, ni “Lotus”, ni “Leaving New York”, ni “Stand”, ni “Daysleeper”, ni “At my most beautiful”, ni…), Miguel y Joserra tocaron a Michael Stipe y los teloneros, We Are Scientists, que disfrutaron como niños cuando Michael Stipe les invitó a cantar con ellos en los bises, son una monada.

POP OUTDOORS


He vuelto hace un rato de Extremadura, una tierra que no tiene nada que ver con la idea que tenia de ella. El Festival ContemPOPránea, en el que estuve ayer, podría ser definido como “una monada”, comparado con los mastodónticos Rock&Rio, Summercase o FIB. En Alburquerque, un pueblo perdido en medio de Badajoz, en la ladera de una colina, entre los árboles y un castillo, un solo escenario acogía a lo mejor de la escena indie. Bueno, y a algo de lo peor también, pero hablemos sólo de lo bueno y no de Montevideo.

De los primeros grupos de la tarde, el único que me gustó fue Cajón de Sastre, un grupo local de Extremadura con un par de demos publicadas y un sonido entre poppy y electrónico. A las nueve y media llegó el momento de Facto Delafé y las Flores Azules, un grupo que siempre me pone de buen humor y me deja con una sonrisa en los labios. Está bien que alguien cante a las cosas bonitas de la vida. Delafé recordó a Carlos Sastre, quien esa tarde se había asegurado la victoria en el Tour de Francia. Después fue el turno de las estrellas internacionales de la noche, Camera Obscura. Su concierto se me hizo un poco largo, quizás porque pocos temas de su repertorio estén a la altura de “Lloyd, I´m ready to be heartbroken”. Me suenan más a folk inglés y campiña de Edimburgo que a pop puro y duro. Pasada la medianoche, Deluxe repasó los temas de su último disco, “Deconstrucción”. Quitando las breves versiones de “Ticket to ride” y “She drives me crazy”, parece que el inglés ha quedado completamente desterrado de su repertorio. Xoel y su banda se despidieron con quince minutos de improvisación musical que me dejaron con la boca abierta. Por último, aparecieron los androides de Guille Milkyway nos sumergimos en la revolución sexual de La Casa Azul. Él cantó infinitamente mejor que en el Joy Eslava, aunque eché de menos algunos temas antiguos. Hay que reconocer la originalidad de la propuesta escénica de La Casa Azul, y como con algo de imaginación, cinco monitores e ideas sencillas ha conseguido crear un espectáculo único dentro del panorama musical español. Guille nos dejó con el amor en el aire y contentos, satisfechos y llenos de sensaciones pop, nos fuimos a dormir.

TIROLINAAAAAAAAAAAAA

Pues no, al final no hubo ni miedaco, ni grititos, ni ataques al corazón, ni vértigo, ni humillación pública, ni nada. Sencillamente, no nos montamos en la tirolina. El Acompañante dijo que iba demasiado despacio y que no molaba nada. Yo respiré aliviado al ver que no tendría que poner mi vida en manos de un cable de acero y un arnés situado a miles de metros de altura…

…así que nos dimos una vuelta por ese centro comercial llamado “Ciudad del Rock”, donde, de vez en cuando, hay algún concierto. El chill out era del Corte Inglés, la pista de snow era de Colgate, la noria era de Moviestar y la Oficina de Turismo de Brasil. De hecho, sólo podías montar en la noria si eras cliente de esa compañía telefónica y mandabas un SMS. ¿Cutre? No, lo siguiente, es decir, el stand de la empresa de trabajo temporal Randstad con su karaoke para que te sintieras como una auténtica estrella del rock. Para compensar, en el stand de Snickers Extreme nos regalaron varias de mis chocolatinas artificiales favoritas.

A las seis y media vimos un poco de la rumbita porrera buenrollista de Los Delinquentes antes de que empazaran a tocar los Stereophonics, un grupo que suena como si Oasis tuviera un buen cantante y no un dios del rock al frente. Ruido guitarrero y voz masculina. Para mí, la combinación perfecta. Air guitar y saltos mientras el grupo tocaba canciones desconocidas para prácticamente todos los asistentes, incluyéndome a mí. Por suerte, no faltaron “Have a nice day”, “Maybe tomorrow” en versión acústica y para cerrar el concierto, “Dakota”. You made me feel like the one…

Entonces comenzó el suspense. ¿Aparecería Amy Winehouse o no? Yo estaba convencido de que, aunque estuviera borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase, la organización la sacaría al escenario para que la viéramos. Llegaron las nueve y la excelente banda de la Winehouse salió al escenario para anunciar, ladys and getlemen, que Amy iba a salir. Y en efecto, salió con su vestido, su peluca y sus corazoncitos con el nombre de Blake en la cabeza, borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase. A cada lingotazo que se metía, cada amago de caerse, cada tocamiento de teta, el público aullaba y vitoreaba enloquecido. Incluso le cantaron esa pegadiza coplillla que dice “Alcohol, alcohol, hemos venido a emborrasharnos…”. ¿Patético? No, lo siguiente. A pesar de todo, de que Amy estaba ausente y cantaba las canciones sin ser verdaderamente consciente de lo que hacía, se podía vislumbrar algun brillo y alguna emoción en medio de la catástrofe. Acompañante no piensa lo mismo y considera que Amy nos tomó el pelo de mala manera y que no se mereció ni un solo aplauso y sí varios tomatazos. Esto dio lugar a una pequeña gran discusión que seguramente retomemos de vez en cuando hasta que compartamos habitación en la residencia de ancianos.

Llegó la hora de comer algo y después de aguantar colas y marabuntas para masticar un wrap con sabor a queso y plástico, nos sentamos en la hierba falsa para ver de lejos el concierto de Jamiroquai. Cuando sonó “Cosmic Girl” me olvidé del dolor de piernas, me levanté y me puse a bailar. She´s cosmic! A mí un disco completo de Jamiroquai se me hace un tanto repetitivo, pero hay varias canciones suyas que me gustan. Entre ellas, la que cerró el espectáculo, “Deeper Underground”, que sonó perfecta y poderosa.

Por último, llegó la hora de ShakiraShakira, simpática, guapa y más delgada que nunca. Shakira siempre se entrega al máximo en los conciertos y nunca se olvida de cantar sus hits: “Te dejo Madrid”, “Inevitable”, “Pies descalzos, sueños blancos”, “Ciega, sordomuda”, “Suerte”, “Las de la intuición”, “Ojos Así”. Hubo sonidos árabes y bailes del viente, dedicó “Hay amores” a Ingrid Bethancourt, y sospecho que hubo algo de playback en “Hips don´t lie”, pero se lo perdono por lo bien que me lo hizo pasar.

Dos horas y media depués de salir de la Ciudad del Rock, conseguí llegar a casa para dormir un poco y estar preparado para el resto de acontecimientos del fin de semana, que se resumen en comidas de cumpleaños en el Vips, sesiones de terapia en el Patatín Company, alguna carroza vislumbrada de lejos y un largo domingo de piscina, casi tan largo como la final de Wimbledon que ganó Nadal. Pero esta vez las masas no volvieron a ocupar la Castellana.

WOW

Como lo van a contar miles de blogueros, sólo quiero decir que me gustó el concierto de Kylie Minogue. El show se divide en una serie de set-pieces marcadas por la ambientación y el vestuario de la estrella y sus bailarines: que si rollo oriental-Geisha Pop, que si rollo High School (Musical), que si rollo pseudogótico con calavera de Tous, que si rollo latino “LoveBoat a Copacabana”… El problema es que, al final, el concierto parece un puzzle arbitrario de piezas intercambiables, con lo que a veces me dio la sensación de estar un poco deslabazado. Eché en falta más lógica interna en el repertorio y que todo se dirigiera hacia un subidón final, en vez de ser una sucesión de pequeños subidones y pequeños bajones. Eso sí, la iluminación y las pantallas perfectas, los bailarines estupendos, el sonido impecable (quizás demasiado) y Kylie, perfecta. Hay momentos en que está ella sola en el escenario, sin cuerpo de baile, con los músicos en los laterales, y ella sola lo llena como sólo las grandes estrellas lo hacen.

Lo mejor de la noche:

-“I believe in you”, cantado prácticamente a capella y enlazado con “On a night like this”.
-“Slow”, con un final guitarrero tan inesperado como perfecto.
-“Like a drug”, canción del último disco que debería haber sido un sencillo.
-“Step back in time”, junto con “I should be so lucky”, los únicos guiños a los clásicos… que los fans más jóvenes no conocían! Escándalo! Preferían dedicarse a ver que hacía Alaska en la Zona VIP!

Lo no mejor de la noche:

-Los casi veinte minutos de pausa absurda a la hora de empezar el concierto… ¿Tienen que reiniciar el Mac?
-Los arreglos pseudolatinos de “Spinning Around”
-“Your disco needs you” parece la canción que a más de un país del Este le hubiera gustado llevar a Eurovisión.
-Con todos los clasicazos que se quedaron en el tintero, ¿realmente era necesario que si que estuviera en el repertorio “Kids”, el dueto con Robbie Williams? Si por lo menos Robbie hubiera dejado por un momento la ufología y estuviera por ahí…

Y aunque estábamos agotados después de dos horas y medio de concierto, terminamos la noche bailando en un Why Not hasta los topes con la rana & friends.

OXÍGENO

Ayer no vi la gala de Operación Triunfo, así que hoy no hablaré de ello. Sí, ya me imagino vuestros suspiros de alivio.

Anoche era el concierto de Jean Michel Jarre en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones. Empezó con unos veinte minutos de retraso. El músico dedicó unos minutos a presentar el concierto y explicar algunas características del mismo. Por suerte, tanto Miguel como yo entendemos el francés y el inglés, cosa que no se puede decir de la chica encargada de hacer la traducción simultánea. El concierto consistiría en tocar los dos discos de Oxygene, con sus trece partes. Como Jarre no utiliza sonidos pregrabados y los discos se grabaron en ocho pistas, necesitaba “ ocho cuatro pares de manos”. Presentó a los tres músicos y enchufaron sus maquinitas, sintetizadores que Jarre definió como los Stradivarius de la música digital.

El silencio en la sala era absoluto. La música era limpia y pura. Se podían percibir claramente en toda su trimensionalidad los elementos de la música, las melodías principales, los ritmos de fondo, los arreglos. Una sobria escenografía de luces y efectos creaba la atmósfera perfecta para sumergirte en cada una de las piezas. Miguel definió como “mágicos” los momentos en que Jean Michel Jarre tocaba el Theremin, haciendo movientos con sus manos como un brujo haciendo un sortilegio. Y aunque cuando terminó el concierto me supo a poco y me hubiera quedado otra hora más escuchando otras piezas de Jarre, tengo que reconocer que ha sido uno de los conciertos más bonitos a los que he ido: tuve la sensación de estar dentro de la música.

La portada original de Oxygene, publicado en 1976, me sigue pareciendo una imagen perturbadora y muy poderosa. Aunque he de reconocer que, a pesar de que Jean Michel Jarre la explicó en clave ecologista, yo nunca he terminado de encontrarle una interpretación clara.

oxygene

Y mañana ya hablaré de OT, ¿pensabáis que os ibáis a librar?

DIA 3

Anoche me quedé leyendo hasta las tres de la mañana. Y sí, terminé llorando, aunque el final no era tan absolutamente pesimista como pensé que iba a ser. Lo que tengo claro es que La Carretera ha sido uno de los libros que más me ha impactado en los últimos tiempos, aparte de ser uno de los mejor escritos que he leido nunca. Incluso ha hecho que me reconcilie un poco con No es país para viejos, que está basada en una novela del mismo autor, Cormac McCarthy. Ahora me voy a leer Lo inhóspito, de Gonzalo Torné de la Guardia. A ver qué tal está.

El concierto de Editors fue épico, dramático, intenso, tremendo, original, ruidoso y sensible. Pocas veces mi primera impresion de un grupo había sido tan equivocada. Es cierto que al principio pueden parecer melodramáticos y artificiosos, pero una vez que te quitas los prejuicios y empiezas a escuchar de verdad, las poderosas guitarras y la inconfundible voz de Tom Smith se te meten dentro de la cabeza y resuenan en todos los recovecos de tu cuerpo. Por una especie de milagro, el sonido de La Riviera del martes fue casi impecable y el cantante, una mezcla de Edward Norton y un enloquecido pastor de la iglesia del Rock, demostró tener mucho más carisma y presencia escénica que otros compañeros de promoción, como, por ejemplo, The Killers.

Y hoy mi vida en directo goza de la compañía de la MTV en sus multiples facetas. El fenómeno Porta me fascina, no por su música, que he de reconocer que tiene su punto (sus rimas me dan algo de risa, pero no me provocan vergüenza ajena como las de Haze), sino porque me parece la definición más clara de “producto” tal y como nos enseñó Risto Mejido. Por cierto, OT6 está a la vuelta de la esquina… Yupi!

Empiezo a tener ganas de saber cuando terminará este paro temporal… paciencia, ace, paciencia.

SENSACIONES POP

¿Cómo un concierto con un sonido francamente mejorable, un cantante afónico y unas pantallas con marcianitos pixelados que se desconectan cada cierto tiempo puede ser una gran experiencia? ¿Es Guille Milkyway un personaje de película de Cronemberg con capacidades mentales para hipnotizar a las masas? ¿O será que sus canciones son tan perfectamente Pop que se imponen sobre todas las dificultades?