CARTOON HEROES

El fin de semana empezó mucho antes de lo previsto cuando a última hora de la mañana del viernes aparecieron por el pasillo Corredero, RMN y el señor Otto y sus cada día más desarrollados pectorales. De repente, mi plan de ir al gimnasio antes de coger el tren para Pamplona se convirtió en “vamos a tomar unos mojitos al bar de enfrente, que tiene Happy Hour”. Todo tenía pinta de acabar en un “fui a tomar unas cañas con los amigos, me líe y acabé a las seis de la mañana bailando desnudo en una fuente pública”, pero yo tenía que irme a mi ciudad natal y a las siete y media estaba sentado en el Alvia como si no hubiera pasado nada.

Durante el viaje, cada vez más corto gracias al Ministerio de Fomento y al Gobierno de ZP (cuña publicitaria), me pusieron “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”. Me alegré de no haberla ido a ver al cine cuando la estrenaron porque sólo se puede describir con una palabra: bazofia. Sentí pena por el pobre Harrison Ford y me preguntó por qué nadie le dice a George Lucas que sus historias son una porquería y que es mejor que se las escriba alguien que sepa de ello. Por si fuera poco, en el tren de vuelta me la volvieron a poner…

Al llegar a Pamplona, sentí un escalofrío. Se me había olvidado que en el Norte el mes de mayo junio no cuenta como verano y en mi bolsa de viaje sólo había camisetas y polos. Así que el sábado tuve que ponerme una vieja cazadora vaquera para ir de tiendas. Acompañé a mi madre a ver muebles y terminamos en el Mediamarkt comprando cámaras de fotos. Ahora soy el orgulloso dueño de una cybershot de Sony que parece funcionar bastante bien. Tengo que comprarle una tarjeta de memoria y una batería de repuesto.

Por la noche, me junté con mis amigos para celebrar la despedida de solteros. Como somos originales, lo celebramos conjuntamente con la novia y el novio, a los que dijimos que tenían que venir vestidos de superhéroes… y nos obedecieron. Un par de pelucas, un par de antifaces, unas capas, unos calzones plateados por encima de los pantalones y ya está, disfraz completo. Como además de originales, somos norteños, lo celebramos cenando en una sociedad gatronómica devorando gorrín asado. A la una y media nos echamos a las calles y yo propuse ir al Casino Eslava, escenario predilecto de mis noches universitarias. Han hecho reforma y han cambiado la decoración, pero el espíritu sigue intacto… Como dice la canción “Se te nota en la mirada, que vives enamoradaestudias en la privada”.

La que sigue inamovible e imperturbable es la Ka que domina la Cuesta de Labrit.

Postraos ante el poder de la letra K

Postraos ante el poder de la letra K

CavasKabiyaCatos era una especie de mantra en la Facultad. En el Cavas ponían la música independiente de moda, el Catos era el reino de la pachanga y supuestamente el Kabiya tenía un ambiente más sofisticado. En ese trío de bares era muy fácil encontrarse todas las noches con compañeros de clase. De hecho, este sábado vi a alguno de ellos a lo lejos. Está claro que diez años no son nada. Hay cosas en Pamplona que, afortunadamente, no cambian.

Y como estamos a la última en cuestiones musicales, la última canción que sonó en el último bar al que fuimos fue “Angie”, de los Rolling Stones.

13 pensamientos en “CARTOON HEROES

  1. Soliloco

    Ains.. yo quiero verano norteño!

    Y que sensación mas rara es esa de volver a los mismo bares, a ver la misma gente… solo que estando todos mas viejunos

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  2. Nils

    El Kabiya en mi época no era sitio de encuentro, ni me suena que existiera…

    Por cierto, con una batería vas bien, comprar la segunda es tirar el dinero.

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  3. ace76 Autor

    He de reconocer que yo habré entrado al Kabiya un par de veces, pero esa K es un icono para mí.

    Pamplona es como NY. Hay que ir por lo menos una vez en la vida. :-)

    Dani, bueno es que “ambiente”, lo que se dice “ambiente”, poquito hay.

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  4. ace76 Autor

    Sí que tiene, sí. Tiene su gracia el invento. :-D

    La verdad es que las cámaras digitales tienen tantos modos absurdos. El mío tiene opción especial para “sacar platos de comida apetitosa” y los ya tradicional “Fuegos artificiales” y “Paisajes nevados”.

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