Canciones para el Orgullo Gay: Smalltown Boy

Los ochenta fueron una década en la que grupos como Culture Club o Dead or Alive estaban liderados por cantantes masculinos que usaban tanta bisutería y maquillaje como Cyndi Lauper y Madonna y sólo un poco menos que los líderes de Duran Duran o Spandau Ballet. Los ochenta vieron nacer y triunfar a grupos como Pet Shop Boys, Erasure o Soft Cell. Vistos con perspectiva, los ochenta fueron una década muy marica. Pero también eran un tiempo en que George Michael protagonizaba sensuales vídeos junto a espectaculares modelos y en que Elton John estaba casado… con una mujer. Aunque tuvieran una puerta de cristal, los armarios seguían siendo la norma habitual en el Pop, por lo que canciones y videoclips como Smalltown Boy, de Bronski Beat ( y recientemente sampleada por Brandon Flowers en el corte I can change de su The Desired Effect, por cierto), eran especialmente valientes al visibilizar lo problemático que era ser gay en esa época.

Dirigido por Bernard Rose -quien después dirigiría películas tan variadas como Candyman, Amor Inmortal o una versión de Anna Karenina protagonizada por Sophie Marceau, el vídeo de Smalltown Boy relata la historia de un chico gay que tiene que abandonar su hogar tras ser atacado por el nadador por el que se siente atraído y sus amigos. Así debutaban Bronski Beat en 1984, trío liderado por Jimmy Sommerville cuyos miembros eran abiertamente homosexuales, alcanzando un notable tercer puesto en las listas británicas. Además de en este tema, volvieron a comprometerse con la defensa de los derechos de los gays en sencillos como Why? y en The Age Of Consent, su primer disco y titulado así en referencia al hecho de que en Reino Unido la edad legal para mantener relaciones homosexuales era de 21 frente a los 16 para las heterosexuales: aunque sería reducida a los 18 años en 1994, esta discriminación legal permaneció vigente hasta el año 2001.

Jimmy Sommerville alcanzaría un par de años después un formidable éxito gracias a las versiones que su grupo The Communards hizo de clásicos del Disco como Don’t Leave Me This Way o Never Can Say Goodbye. Sin embargo, Smalltown Boy permanece en el tiempo como una pieza de perfecto synthpop en la que el característico falsete de Sommerville y la melodía de los sintetizadores se combinan brillantemente, además de ser una muestra de que el Pop, tantas veces acusado de frivolidad e intrascendencia, puede ser un excelente vehículo para reivindicar y visibilizar problemas sociales como la homofobia imperante en los años ochenta.

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