Brandon Flowers: The Desired Effect

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¿Dónde están The Killers ahora mismo? ¿Siguen existiendo? ¿Siguen interesándonos después del éxito planetario de Human y el recuerdo de su último disco de estudio hasta la fecha, el un tanto soso Battle Born? ¿Es quizás Brandon Flowers el que ha dejado de interesarse en ellos porque parece divertirse mucho más con su carrera en solitario?

The Desired Effect es el título del segundo disco en solitario de nuestro mormón favorito. Si su ópera prima, ese homenaje a la ciudad de Las Vegas con toques country-rock editado en 2010 y llamado Flamingo, podía entenderse como un pequeño capricho del solista de The Killers no demasiado alejado de las propuestas musicales de su banda, el deseo de Brandon Flowers de presentarse como un solista con personalidad y estilo propios parece ir mucho más en serio. Es cierto que la debilidad de The Killers por los sonidos ochenteros era algo que estaba presente en sus discos, pero nunca nos había quedado tan claro que Brandon siente tanta debilidad por el pop ochentero.

Y como muestra de ello basta con admirar el sampler del icónico Small Town Boy de Bronski Beat en I Can Change, tema en el que aparece fugazmente el mismísimo Neil Tennant recitando “When you’re looking for a change” (una participación que el cantante de Pet Shop Boys le hizo llegar como un archivo de voicemail). O detectar las marcadas influencias de temas como el Rock is King de ELO o Ça Plane pour moi de Plastic Bertrand en Diggin’ Up the Heart. O admirar el uso de un vocoder de claro sabor retro para robotizar la voz de Brandon Flowers en Lonely Town. En realidad, casi de principio y fin, The Desired Effect es un homenaje al pop que sonaba en las radiofórmulas de mediados de los ochenta, desde Tears for Fears a Level 42 pasando por Dire Straits, animado y colorista. La excepción podría ser el tema que cierra el disco, la melancólica The Way It’s Always Been, que bien podría ser un descarte de Flamingo. Curiosamente -o lógicamente-, es el único tema del disco que no ha sido producido por Ariel Rechtshaid, con quien Brandon se puso en contacto después de ver un concierto de Vampire Weekend en el que le entusiasmaron las nuevas canciones del grupo hipster por excelencia producidas por aquél. Y está claro que el trabajo de Rechtshaid, productor de artistas como Charli XCX, Sky Ferreira, Little Boots o Haim, ha sido determinante para que Flowers se entrega al pop más puro sin complejos.

Acompañado de una serie de estupendos videoclips en los que Brandon Flowers aparece tan feliz y relejado en su papel de cantante en solitario que dan ganas de llenar todo Internet de gifs con sus sonrisas y miradas, cabe preguntarse si el efecto deseado de The Desired Effect era que nos olvidáramos de un quinto disco de The Killers para esperar con ansia un tercer trabajo en solitario de Brandon Flowers.

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