Blancanieves vs Lo Imposible

Blancanieves

Hace ya meses que vi Blancanieves, la gran triunfadora de la última entrega de los premios Goya. Diez estatuillas (o mejor dicho, cabezones) se llevó la cinta de Pablo Berger: mejor película, mejor guión original, mejor actriz protagonista (Maribel Verdú), mejor actriz revelación (Macarena García), mejor música, mejor canción, mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor vestuario y mejor maquillaje. Se convierte así en una de las películas que más Goyas han conseguido, sólo por detrás de los trece de ¡Ay, Carmela! y los catorce de Mar Adentro.

Esta lluvia de premios servirá para que nuevos espectadores descubran la película. Hay varias recomendaciones que es bueno hacerles: en primer lugar, es una cinta muda y en blanco y negro. Puede parecer que eso hace que sea difícil entrar en ella, pero nada más lejos de la realidad. Los códigos del cine mudo se comprenden y asimilan rápidamente, llegando un momento en que se acepta como natural que no haya sonido (aunque sí música, claro. La partitura de Alfonso de Villaronga y las canciones de Silvia Pérez Cruz son parte fundamental de la propuesta). De hecho, no son pocos los teóricos que afirman que el cine mudo es la manifestación más pura de un arte que se basa en el poder de las imágenes en movimiento y la magia del montaje, rasgos propios del cine que le diferencian de otras manifestaciones artísticas. Es por esto que a un cinéfilo como yo le encanta que haya directores que sigan apostando por explorar todas las posibilidades del lenguaje cinematográfico. En este sentido, Blancanieves es una clara demostración de toda la fuerza expresiva que puede tener una imagen proyectada en una pantalla.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que aunque Blancanieves es una adaptación del cuento, no es para nada una película infantil, ya que el guión de Berger no tiene miedo a explorar las connotaciones más oscuras, siniestras y desasosegantes del relato. De hecho, aunque todos conocemos la historia de memoria, la película consigue sorprendernos por la forma con que ha sido adaptada. Aquí entra la tercera recomendación: Blancanieves está ambientada en un universo andaluz de flamenco y toros, de cantaoras, patios y alberos. Sin embargo, esta estética tan concreta y local trasciende a los tópicos para mostrar su cara más universal y más alejada de lo que llamamos “españolada”.

Y en cuarto lugar, aunque todo el reparto realiza trabajos brillantes, desde Daniel Giménez Cacho hasta Ángela Molina, pasando por Pere Ponce, Inma Cuesta, la niña Sofía Oria o la joven Macarena García, es evidente que la dueña de la película es Maribel Verdú, cuya madrastra puede terminar convirtiéndose en el papel más icónico de su carrera. Dicho esto, resulta decepcionante que Pablo Berger, director de la muy reivindicable Torremolinos 73, y que ha luchado contra viento y marea para hacer realidad un proyecto tan arriesgado y valiente como éste no haya visto recompensada su labor como director.

Lo imposible

La Academia, en una decisión algo sorprendente, decidió que el premio para el mejor director fuera para Juan Antonio Bayona, quizás una manera salomónica de dar un reconocimiento a una película que ha pulverizado records de recaudación tanto en España como en gran parte del extranjero (en Reino Unido ha recaudado ya más de 20 millones de dolares, por ejemplo). Técnicamente, Lo Imposible es irreprochable y una clara muestra (y ya van unas cuantas) de que nuestro cine ha alcanzado unos niveles técnicos que nada tienen que envidiar a los de las principales industrias cinematográficas del mundo: cuando el talento cuenta con el presupuesto adecuado, el resultado es más que brillante. Los galardones en las categorías de montaje, sonido, efectos visuales y dirección de producción que se llevó anoche están fuera de toda discusión.

También es irreprochable el trabajo de los actores y es innegable que Bayona domina los recursos del lenguaje cinematográfico para narrar una historia y atrapar al espectador con su propuesta, incluso aunque el material del que partan sus películas sea tan endeble como el guión de El Orfanato, su ópera prima. Y aquí reside en gran medida mi principal problema con Lo Imposible: su estructura narrativa es clásica y eficaz, pero también mecánica y artificial. Se podría decir que es un guión de manual. Y aunque son muchos los espectadores que dicen haberse emocionado con la epopeya de una familia separada por el tsunami que arrasó las costas del Índico en 2004, yo eché precisamente de menos emoción y fuerza narrativa que hicieran de la película algo más que una espectacular (aunque no tanto como se puede esperar al ver el trailer) recreación de un hecho real… que al final acaba pareciendo un largo y previsible anuncio de una conocida compañía de seguros.

4 pensamientos en “Blancanieves vs Lo Imposible

  1. dipordior

    Blancanieves no puede darme más pereza: toros, flamenco y muda (después de The Artist, y no me creo lo de que él lo pensó antes, lo siento).
    Lo imposible es cine comercial. Sin más, y nada menos. Ojalá hubiese varias películas así cada año. No todo el cine tiene que ser obras de artes sesudas perdurables a través de los años.

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    1. ace76 Autor

      Yo no tengo nada contra el cine comercial, y a nuestra industria le viene muy bien, pero tampoco se puede intentar disfrazar el cine comercial de buen cine cuando en realidad no lo es, como sucede con “Lo imposible”.

      El rodaje de “Blancanieves” se hizo en agosto de 2011. Teniendo en cuenta que una película no se prepara en un par de semanas, está claro que lo de “The Artist” no ha sido más que una casualidad.

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  2. mce79

    A mi me sigue chirriando mucho que “Blancanieves” pueda ganar el goya al mejor guión original.
    Y el tema de los sobres… y las equivocaciones… ¿no es una cagada monumental con cierto tufillo a pufo?

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  3. ace76 Autor

    Lo del premio al mejor guión original es claramente un error, pero si ninguno de los otros nominados protestó, no creo que se pueda hacer nada a estas alturas.

    Y lo de los sobres es una chapuza, pero no creo que haya pufos en la entrega de los Goya… otra cosa es el proceso de selección y votación, claro.

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