BILBAO

Hoy he soñado que volvía a Bilbao. Era un Bilbao ficticio, que no tiene nada que ver con la verdadera ciudad, pero ha sido un sueño muy agradable, como un reencuentro con un lugar en el que he sido muy feliz. La última vez que estuve en la villa del Guggenheim fue a finales del 2001, pero durante los 90 fui mucho a la ciudad ya que, gracias a las convivencias que organizaban en Semana Santa las parroquias franciscanas de la zona norteña, me hice amigo de un grupo de bilbainos y bilbainas muy jatorras. En aquellos tiempos sin móviles ni Internet, me escribía cartas con unos cuantos de ellos. Solía ir un fin de semana a Aste Nagusia todos los veranos. Los bares sacaban las barras y los amplificadores a la calle y bailábamos hasta el amanecer en la plaza de España. Fue ahí donde aprendí el significado de la palabra GauPasa. También fue ahí donde terminamos bañándonos en una fuente pública a las siete de la mañana, entre otras inocentes gamberradas.

En Bilbao fue también donde hice mis primeras (y mejores) prácticas profesionales. Fue en el verano de 1996, en el segundo año de carrera. Pasé tres meses en la sección de informativos de Radio Euskadi, redactando noticias, yendo a ruedas de prensa, locutando… Nos llamaban “infectos becarios”, pero currábamos como todo el mundo. Aun recuerdo los nervios y la emoción que sentía por dentro cuando caminaba por el pasillo, con mi noticia imprimida en un folio, para entrar en directo en un boletín informativo y dar la última hora sobre la noticia del día que me correspondiera. Sí, eso es algo que echo de menos (suspiro).

Esos tres meses los pasé alojado en un Colegio Mayor Universitario que, como es lógico, estuvo desierto casi todo el verano. Por las noches, podía pedir al bedel que me pusiera cualquier película de la videoteca y vérmela a solas en la enorme sala de televisión (me acuerdo de haber visto “Vacas”, “El porqué de las cosas”, “León El Profesional” y “El Rey Pescador”). Los lunes, después de ver los dos episodios de Expediente X, me iba a dormir intranquilo. No os podéis imaginar lo que me alegraba de que la puerta de mi habitación diera directamete al rellano de la escalera y no tener que caminar por los largos y oscuros pasillos, donde el Cancer Negro o una siniestra pareja de gémelas podía esperarme a la vuelta de la esquina. La verdad es que podría contar un centenar de batallitas de aquel verano en el que empecé a aprender a ser independiente.

Con el tiempo, y especialmente desde que me vine a vivir a Madrid, mi relación con mis amigos de Bilbao fue disminuyendo hasta desaparecer. También las relaciones de amistad se enfrían con la distancia. Por suerte, siempre quedarán los buenos recuerdos.

12 thoughts on “BILBAO”

  1. Esas cosas pasan, lo de las amistades digo.
    Y lo de los recuerdos también.

    Yo tb tengo amigos en Bilbao y he ido unas 3 veces, o 4. Hace dos veranos fui a la “Semana Grande” … en fin, creo que prefiero Bilbao en cualquier otra época del año ;-)

    Besicos.

  2. ¿Como que no había móviles? Eso es imposible dirán los que nos siguen en el tiempo… Y ahora que los tenemos y que son más fáciles que las cartas, coges y pierdes la relación con los de Bilbao… Qué ironía, ¿no?

  3. Bilbao es una de las cuatro o cinco ciudades en las que viviría a gusto.

    Yo creo que hay amistades que tienen su momento y su lugar. Nacen, crecen y algunas mueren. Otras, por suerte, permancen. Y de otras queda el recuerdo.

  4. Yo no he estado en Bilbao todavía :( Sólo de paso, pero no lo cuento porque estuve en Barakaldo y por lo que sé, no es representativo…

    Antoine, te dedico mi último post.

  5. Lo de las amistades me ha llegado al alma. Como dice Otto, ahora que es más fácil mantener el contacto, te das cuenta de que hay muchos amigos con los que ya no te relacionas.
    Me ha cautivado el último párrafo de tu anterior comment :)

  6. Ante tanta insistencia, sí, los buscaré en Facebook, :-D (nota mental: buscar gente en el caralibro)

    Nils, yo echo de menos hasta las prácticas de radio de la Universidad, con esos momentos de tensión que bordeaban lo trágico, jajaja.

    Vir, gracias por el post! Jajaja. Y deberías ir a Bilbao alguna vez, aunque sólo sea por el Guggenheim y los pintxos de las Siete Calles.

    Amigo Proud, está claro que, a veces, no valoramos la amistad tanto como se merece. :-)

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