AFORISMO

La gente siempre acaba hablando de amor, aunque a veces están hablando de sexo, y otras veces hablan de sus miedos. Pero el caso es que todo el mundo acaba cantándole al amor, viendo comedias románticas y creyéndose los mensajes publicitarios de los anuncios de colonias. El amor mueve el mundo (¿O era el dinero?).

Cuando yo tenía 25 ó 26 años, después de 25 ó 26 años de frustraciones y decepciones, decidí renunciar a ambas cosas (bueno, al sexo conmigo mismo no sería capaz de renunciar, lo confieso). Como la vida es muy perra y siempre te lleva la contraria, sólo fue entonces cuando ambas cosas llegaron de verdad a mi vida.

El caso es que me da la sensación de que el amor no se busca, el amor llega por sorpresa cuando menos te lo esperas, donde menos pensabas y con la persona que jamás imaginaste.

El sexo sí. Ese sí se puede buscar. Y es fácil de encontrar. Aunque no necesariamente con quien te apetecería…

SIETE DÍAS

Hoy, en el café de después de comer, hemos estado haciendo cálculos y resulta que sólo nos quedan siete días de curro, además de las vacaciones de Semana Santa. El 31 de marzo es el último día que estaré sentado en esta silla, en mi esquina particular de la planta donde he estado los últimos tres años y pico.

¿Y después?

Pues a esperar a que nos renueven.

¿Y si no os renuevan?

Pues al paro.

¿Y no te preocupa?

Hombre, un poco, pero vamos, no soy tonto y ya encontraré algún trabajo. Aunque sea poniendo sandwiches en el Rodilla. Dicen que los que sobran cada día te los puedes llevar a casa, así que la cena, por lo menos, la tendría asegurada. Y si no, a vivir la vida bohemia. O de los concursos. O me voy a Nueva York. Ya me preocuparé cuando tenga que preocuparme.

ME AGAINST THE EXCEL

Esta semana estoy yendo por las mañanas a un curso para aprender a manejar Microsoft Excel. El comienzo de la primera clase fue más o menos así.

Profesor: Bueno, ¿y qué sabéis de Excel?
Yo: Pues… yo sé cuál es el icono.
Profesor: ¿Pero no lo has usado nunca?
Yo: No, bueno, sí, para estos juegos de acertar pelis y grupos que te mandan por Internet.

Dos días después he sido capaz de escribir algo como =Si((hoy()-B2)>=5;G2*$C$11;) ó =(BUSCARV(E2;B16:C19;2)*G2) y entender lo que significa. Dudo que lo vaya a emplear en mi vida, pero ya puedo decir que tengo “conocimientos de Excel a nivel de usuario” sin que sea una mentira.

SENSACIONES POP

¿Cómo un concierto con un sonido francamente mejorable, un cantante afónico y unas pantallas con marcianitos pixelados que se desconectan cada cierto tiempo puede ser una gran experiencia? ¿Es Guille Milkyway un personaje de película de Cronemberg con capacidades mentales para hipnotizar a las masas? ¿O será que sus canciones son tan perfectamente Pop que se imponen sobre todas las dificultades?

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA

Un día de elecciones es un día de fiesta. Por lo menos yo, desde que sé que existe la democracia, los he vivido con una emoción especial. Y desde que tuve edad para votar, no he faltado nunca a la cita, aunque fuera para ejercer mi derecho al voto inútil.

Ayer era la primera vez que votaba en Madrid. Mi colegio era un caserón antiguo de los años cincuenta situado en la calle Olmo, más adecuado para el rodaje de la segunda parte de El Orfanato que para dar clases. Los pasillos eran un hervidero de gente buscando su distrito y su mesa, tratando de meter en el sobre la papeleta del Senado con el menor número de dobleces posibles, o buscando su opción favorita entre las decenas de papeletas repartidas por las mesas. Mucha gente, mucha participación. Digan lo que digan, quien se beneficia de esto es el sistema democrático.

Cuando bajaba las escaleras del colegio después de votar, me cruce con una señora anciana con su tacataca que subía las escaleras apoyada en el brazo de su hijo con bastante dificultad. Él le decía que no era necesario que subiera, que le podían bajar la urna. Pero la señora no quería esperar e insistía en ir hasta su mesa para ejercer su derecho al voto. Me quedé un rato pensando en los muchos años en los que ella no habría podido votar y entendí perfectamente su insistencia. Salí del colegio con una sonrisa.

VOTA CON TODAS TUS FUERZAS

Da igual que votes a La Casa Azul, que a Rodolfo Chikilikuatre, que a Coral, que a Arkaitz, que a Lorena C, que a Innata. Lo importante es que votes.

Y que lo hagas con alegria, votes a quien votes. Con cabeza y corazón, claro que sí. Ahora más que nunca.

PAZ.

VIVO

Cuando se acaben los dos carretes de Polaroid que tengo almacenados en casa, mi cámara de fotos se convertirá en un objeto inútil y lo único de Polaroid que me seguirá sirviendo serán mis gafas de sol. Sólo me quedan veinte disparos para el futuro y no me atrevo a cargar la máquina. Imagínate que sólo pudieras hacer veinte fotos para el resto de tu vida. Tendrían que ser veinte grandes momentos, veinte imágenes increíbles, veinte recuerdos que no se deberían olvidar jamás. Ante tanta responsabilidad me paralizo y los carretes siguen en el cajón, y siento un menosprecio por la fotografía digital y sus infinitas posibilidades, y me parece que sus imágenes son banales y acumulativas.

Así que prefiero hacer fotografías con la mente y almacenarlas en el cerebro. De estos últimos días me quedo con imágenes como la de dos muñequitos de papel que se daban la mano en el círculo de confianza, una oficina de Correos repleta de gente haciendo cola para enviar su voto, o dos señoras ancianas que se sentaron junto a mí en el banco de una parada de metro y que me parecieron dos abuelitas encantadoras, frágiles y venerables. Estuve un rato pensando en si serían hermanas o amigas y en cuantos años llevarían compartiendo sus vidas. Entonces recordé cómo mi abuela lleva décadas quedando a merendar todos los lunes en el Florida con sus amigas de siempre aunque el grupo sea cada vez más pequeño, y esto me hizo sonreír y me puso melancólico a partes iguales.