MAINSTREAM

Los Planetas tenían una canción titulada “Una nueva prensa musical”.

No digas más,
no digas más,
no digas más,
mejor no digas nada más,
podría ser que alguien se enfade,
no digas nada más.

Pues yo digo más. La prensa musical española es lo más sectario, radical y prejuicioso que existe. Nadie juzga tanto al producto por el envoltorio y las apariencias como ese tipo de medios. Hace años que no escucho los 40, pero cuando era universitario, era una emisora donde, además de a Viceversa, Rebeca, Ambra y las típicas horteradas del momento, podías escuchar sin problemas a Nirvana, Pearl Jam, Oasis, Blur, Alanis Morissette, Radiohead, Soundgarden, The Verve, Garbage, The Cure, Ocean Color Scene, Crash Test Dummies, Terrorvision, The Black Crowes, Counting Crows, Spin Doctors… El espectro de gustos y sonidos era muchísimo más amplio en la emisora comercial por excelencia que en cualquier otro medio.

Vale, eran otros tiempos, esos artistas eran superventas y el mercado ha cambiado muchísimo. Pero es que, en realidad, la prensa musical española siempre ha acogido con los brazos abiertos a artistas superventas… siempre que no lo sean en nuestro país, claro. Entonces… bueno, ya se han vendido. Mika es cool… hasta que empieza a sonar en los 40. Da igual que el disco ya fuera multiplatino en UK. Lo que mola es hablar de algo como si fuera nuevo y exclusivo.

Y es que el gran público puede tener mal gusto en ocasiones, pero es mucho más listo de lo que parece. Y no se le engaña tan fácilmente.

Un artista con verdadero talento o una canción realmente buena siempre acaban llegando al gran público cuando encuentran los medios de difusión adecuados. Ya sea aupado por la blogosfera (La Casa Azul), por un anuncio (Tiga), por una serie de televisión (Peter, Bjorn & John), por las noticias extramusicales (Amy Wihenouse), por los anuncios de politonos, por una película o simplemente, porque es realmente grande (“River deep, mountain high”, de Ike & Tina Turner, en su momento, fue un enorme fracaso comercial).

Y es que para sobrevivir al paso del tiempo y pervivir en la memoria del público, todo artista necesita una canción que sea recordada por encima de modas pasajeras. Hay muchísimos grupos y artistas que fueron alabados hasta la saciedad en su momento y de los que hoy no se acuerda nadie… (Collective Soul, Catatonia, Midnight Oil, The Silencers, The Housemartins, Juliana Hatfield 3, Blind Melon, Jesus Jones, Carter USM, Shakespeare´s Sister, Living in a box, Neneh Cherry, Curiosity killed the cat, Skunk Anansie). Hay muchas canciones menospreciadas en su momento que han envejecido infinitamente mejor que la supuesta música de calidad que se hacía entonces (el mejor ejemplo es comparar los grandes éxitos de la música disco de los 70 con los hits del rock sinfónico de esos mismo años: las canciones de Abba, Boney M o KC & The Sunshine Band han envejecido bastante mejor que las de Jethro Tull o Vanilla Fudge). Los grandes artistas, los nombres respetados e idolatrados por todos, a los que todos copian y quieren parecerse (desde Elvis Presley a los Beatles, pasando por Tina Turner, Iggy Pop, Leonard Cohen, David Bowie o Lou Reed, todos fueron reyes de las emisoras y los escenarios en algún momento.

Así que, como dijo George Michael en su momento, escucha sin prejuicios. La buena música no sabe de etiquetas. Y ahora, una razón más para ir al RockinRio el cuatro de julio.

ACTO DE DESAGRAVIO

Después de la ofensa perpetrada ayer en Operación Triunfo, creo necesario hacer un acto de desagravio en honor de doña Shakira Mebarak.

Cuando en 1995 pensaba que la música latina se reducía a los merengues y las bachatas de Juan Luis Guerra, sonó “Estoy Aquí” en Fanclub y descubrí que existía una chica en Colombia llamada Shakira. Cuando pensaba que era una artista de una sola y pegadiza canción, salió el single “Pies descalzos, sueños blancos” y descubrí que Shakira sabía hacer letras interesantes. Cuando pensaba que Shakira era una artista de un solo y variado disco, publicó “¿Dónde están los ladrones?” en 1998 y descubrí que todo el mundo bailaba cuando sonaba “Ciega, sordomuda”. Cuando pensaba que Shakira había vuelto a dar en la diana comercial sólo por casualidad, escuché el resto del disco y descubrí temazos como “Inevitable”, “Moscas en la casa”, “Ojos Así” o “Si te vas”. Cuando pensaba que a Shakira se la había tragado la tierra y Operación Triunfo conquistaría el mundo en 2001, publicó “Servicio de Lavandería” y descubrí que sería la colombiana quien conquistaría el mundo. Cuando trataba de decidir si me gustaba más “Suerte” o “Whenever, wherever”, escuché el disco al completo y descubrí que en español Shakira suena mejor. Cuando fui a las Ventas a ver la Gira de la Mangosta, ella bailó con un candelabro gigante en la cabeza y descubrí que su directo era espectacular. Cuando la chica había vuelto a desaparecer, ella volvió a lo grande en 2005 con “La tortura” y descubrí que mi odio hacia el reguetón y Alejandro Sanz aun podia ser mayor. Cuando publicó “Oral Fixation 2”, escuché “Don´t Bother” y descubrí que Shakira, por fin, había hecho una buena canción en inglés. Cuando pensé que el disco iba a ser un fracaso, Shakira lo reeditó de nuevo incluyendo “Hips don´t lie” y medio universo decubrió que en Barranquilla se baila así, sí. Cuando habían pasado dos años de la publicación de “Fijación Oral”, un anuncio utilizó “Las de la intuición” como banda sonora y descubrí que Shakira tiene cuerda para rato. Por todo esto, le perdono a Shakira el absurdo dueto con Beyoncé, el que me torturara con “La tortura” y lo mal que le sentaba el tinte rubio en la portada de “Laundry service”. Por todo esto y por el minuto final de esta canción.

I´LL STAND BY YOU

No está bien que OT acabe a la una y media. No está bien que digan que el programa empieza a las 22.15 y a las 22.25 sigan con Escenas de Matrimonio. No está bien que hagan pausas publicitarias cada quince minutos. No está bien que no haya tiempo para poner videos decentes de presentación de los concursantes y sí para publicitar los absurdos productos de los patrocinadores. No está bien que Risto hable así de las razones por las que una concursante ha abandonado el programa (aunque da la impresión de que Patty tenía muchas dudas sobre su paso por el programa y la circunstancia de la muerte de su abuela le ha servido como excusa). No está bien que cojan a una chica que no sabe cantar. No está bien que sus compañeros voten como si estuvieran en “El rival más débil”. No está bien que sean los primeros nominados de esta edición dos chicos bastantes solventes. Ros tiene una voz muy interesante, aunque su actitud de pasotismo hace que se merezca la expulsión y Reke es ReketeReke!!!

Pero lo que nos divertimos…

Ayer vimos el peor duo de la historia de OT, superando a los legendarios “Volverte a ver”, de Janina y Jesus de Manuel; “I say a little prayer for you”, de Isabel y Miriam; o el “Te extraño, te olvido, te amo”, de Alex y Natalia, por citar algunos. Esther y Tania G perpetraron “Las de la intuición”, desafinadas, desentonadas, descontroladas… Sabemos que TaniaG puede hacerlo mejor, ¿pero Esther? Ha habido muchos concursantes que han afinado una nota de cada diez (Eva, Verónica, Idaira, Juan, Joan Tena), pero en esa nota afinada había algo que hacía que se pudiera perdonar los otros nueve errores. ¿Pero qué tiene Esther? Ni un timbre de voz especial, ni un carisma llamativo, ni una belleza espectacular… Y van sus compañeras y la salvan. Qué perras.

En fin, por suerte tuvimos dos buenas actuaciones, no demasiado brillantes, pero aceptables para ser la gala1. La novia cadáver y Miss Melilla nos regalaron un bonito dueto con “I´ll stand by you”, el último gran éxito de Pretenders, en el que Viriginia apenas desafinó y Mimi cantó muchísimo mejor que en la Gala 0. Chipper e Iván estuvieron acertados y divertidos con el “Crazy” de Gnars Barkley (sólo faltaría que el gran público descubriera ese temazo ahora). Noelia y Sandra no estuvieron a la altura de las circunstancias y su “Ain´t no other man” quedó un tanto insípido. Podían haber sido nominadas perfectamente, pero el jurado decidió castigar a Ros por su pasotismo y su absurda pronunciación del “Me enamora”, arrastrando a Reke en la nominación como si esto fuera “Fama.¡A bailar!”. TaniaS estuvo muchísimo mejor que en la Gala0 con “Tu recuerdo”, actuación en la que Rubén, consagrado como guapo oficial de esta edición, demostró tener una voz limitada pero con un timbre muy bonito, al estilo de Hugo o Ramón, así que seguramente tendrá muchos detractores. Anabel, en cambio, me gustó menos que en la Gala0, pero es tan graciosa que, de momento, se lo perdono. Su compañero de “Amor gitano”, Manu, no me dice nada y, lo que es peor, me recuerda lejanamente a Naim. Los primeros en actuar fueron Pablo y Patty. Ella se despidió del programa sin que nos podamos hacer una idea de si ha sido una gran pérdida o no. Él es, seguramente, el mejor cantante de esta edición, pero le falta un poco de carisma y de saber estar sobre el escenario. Encogido detrás de su guitarra y con una mirada que aun no transmite nada, anoche parecía más el catequista guay de una parroquia que un artista con un disco en el mercado.

Estoy preocupado, vamos por la Gala1 y aun no tengo favorito…

TRAPOS SUCIOS

Antes de trabajar donde trabajo ahora, trabajé en una productora que se encargaba de hacer la programación que se emite en medios de transporte como trenes, barcos y aviones. Básicamente, consistía en trabajar para Iberia, que nos tenía cogidos por los huevos porque había firmado la exclusividad de todos nuestros contenidos de producción propia. Sí, produccion propia, porque, aunque vosotros no lo sepáis, en los aviones se emiten programas, documentales y agendas culturales que nadie ve, aparte de películas cortadas (la censura más feroz sigue viva en los despachos de las aerolíneas). Sí, antes todos los aviones llevaban pantallas aunque el vuelo fuera un Madrid-Sevilla. Sí, eran aquellos tiempos en los que te daban de comer gratis, había espacio entre los asientos y las azafatas eran guapas y amables. Después, un día cualquiera de septiembre, unos aviones se estrellaron contra unos rascacielos y nada volvió a ser lo mismo. Pero esa es otra historia de la que hablaremos en otro momento.

Yo empecé a trabajar ahí casi por casualidad. Una amiga me dijo que buscaban redactores, llamé, hablé con el dueño de la empresa y al día siguiente comencé a trabajar. Mi primer trabajo de verdad. Mi primer contrato de verdad. Mi primer alta en la Seguridad Social. Todo por la increíble cantidad de cien mil pesetas al mes, que, por aquel entonces, me parecían una FORTUNA. Era feliz, estaba ilusionado y me iba a comer el mundo.

El primer día estuve viendo videos de la empresa. El estilo de redacción era pomposo y alambicado, muy hueco y barroco. Me dio igual, ya le daría yo un aire más periodístico, concreto y juvenil. El segundo y tercer día los dediqué a hacer un par de vídeos sobre estrenos cinematográficos. El cuarto día descubrí que no tenía nada que hacer.

-Esto… pues lo próximo va a ser un reportaje sobre la Real Fábrica de Cristales de La Granja, que lo están grabando ahora.
-Perfecto. ¿Hay algo de documentación (en esta oficina sin conexión a Internet… todavía)?
-Eeeer… tenemos este libro.

Así que me lei el libro de cabo a rabo. Hice notas, esquemas, resúmenes, un preguión, apunté las cosas más importantes e interesantes, etc… Vamos, lo que me habían enseñado a hacer en la Facultad (y lo que dicta la lógica).

Llegó el momento de montar el video con el autodenominado realizador y le enseñé el preguión.

-Eeee, bueno, todo esto sobre la historia de la fábrica, quitalo, porque no tengo imágenes para ello…
-Pero habrá que dar datos históricos, no? Con planos del edificio, etc…
-(Gruñido y silencio) Bueno, y esto quitalo también, porque no lo grabamos.
-¿Cómo? Pero si es lo más importante, las arañas de cristal, las vajillas, etc…
-(Gruñido aun más sonoro) Era una mierda. No era bonito.

Y estas tres palabras “no era bonito” echaron por tierra cuatro años de carrera y de disquisiciones sobre los criterios informativos, las cuatro uvedobles, la piramide informativa, el paradigma de Lasswell y otras sesudas lecciones convertidas, de repente, en zarandajas inútiles. Daba igual la información, la divulgación, el rigor o el entretenimiento. En aquel lugar, lo importante es que fuera “bonito”.

Yo estaba aconstumbrado, además, a que, por mucho que gruñera el editor, el criterio del redactor prevalecía siempre. En mi paso por la TVLocal como becario, ningún editor me corrigió jamás una noticia y siempre se buscaba la vida para encontrar imágenes adecuadas para cubrir el texto. Pero ahí no. Ahí lo que no era “bonito” no existía. Y a callar.

Y cuando en esas primeras semanas, intenté hacer las cosas a mi manera, el director me citó a su despacho para decirme que era un “orgulloso” y que “así no iba a hacer amigos en la empresa”. Sí, en ese momento me debía haber levantado e irme. Pero no.

Así que acabé escribiendo guiones ampulosos en los que lo esencial era conseguir describir un amanecer con el mayor número de palabras polisílabas posibles, llenando páginas y páginas de párrafos absurdos.

Nunca me he sentido tan frustrado en mi vida.

Y ésta es una de las principales razones por las que he arrojado la toalla. Seguiremos hablando de esa siniestra oficina en próximos episodios.

TRAILER

Aros de cebolla del Vips. Aros de Cebolla del Fridays. Alguien habla de las setas alucinógenas. “Es como si dos minutos durarán dos horas”. Se me ocurren tantas posibilidades. A nadie le gusta el whisky solo. A mí tampoco. La gente se hace fotos por colores. Vivir de alquiler o ser propietario. La próxima vez que me compre un piso lo pagaré al contado. Me doy cuenta de que hay gente que gana mucho más dinero que yo. Llega el borrador de la Renta, pero este año no me llevo sustos. A la luz de una vela, todo es más bonito. Ya sé donde he visto al camarero del Antik. Madrid es mucho más pequeño de lo que pensamos. El Centro llega hasta Plaza de Castilla, lo acabo de decidir. Sonia llega tarde. Es raro ver una obra de teatro en primera fila, es como si los actores actuaran sólo para ti. Y esta noche ellas cantan para mi. Carnaval. Adoro a Nuria Gonzalez. Obligo a Joserra a hacer ejercicios que no le gustan. Hoy no está la tontita. Mejor. Las películas sobre el Holocausto parecen todas la misma. El chocolate con churros no debe servirse en vasos, sino en tazas. Reverencia al salir del local. Breve encuentro en la estación de Atocha. Habrá boda, pero no la mía. No aun. 365 días y 365 noches. El año que viene renovaré el cupón. Todo el mundo esconde algún secreto, pero todos acaban saliendo a la luz. Hoy tengo el día interesante. Los ascensores son buenos lugares para besarse. Los ascensores sin espejo no molan. Salgo de casa sin peinar. Hace más frío del que parece. Comienza a llover. Sentado en un banco, con la cabeza de Esti apoyada en mi pierna, pienso en lo bonito que es todo aunque los edificios sean horribles. Ese día como risquetos. Tengo barriga, pero me da igual. La cola de la FNAC es demasiado larga, así que vuelvo otro día. Compro otro libro de Marjane Satrapi y el disco de Duffy. Lo produce Bernand Butler. Sueño con vacas y jirafas. Brindo con Lambrusco. Sigo estremeciéndome. Compro una tajeta de cumpleaños. Veo la tele. Camino por las calles. Me aburro y me voy. Me gusta como te brillan los ojos. Sonrío.

YO VIGILO EL PASILLO

Hoy me ha tocado hacer guardia de tarde. Es decir, pasarme cuatro horas solo en mi planta, con la única compañía de LastFM y esperando a que suene algún teléfono. Tengo ganas de que este período de inactividad en el trabajo pase ya y empezar a hacer cosas más provechosas que navegar por Internet. Luego, cuando esté hasta arriba, esperando que me pasen mil llamadas telefónicas y volviéndome loco buscando documentación, me arrepentiré de este deseo, lo sé.

Ayer soñé que volvía a mi antiguo trabajo en aquella fabulosa productora de videos industriales que nadie veía. Lo más divertido es que, además de mis antiguos compañeros de curro, estaban también antiguos compañeros de la EGB y algún que otro triunfito, creo. Cada día había que renovar la permanencia con una curiosa prueba: ser el que más rápido acabara de cenar devorando la mayor cantidad de alimentos. Y me temo que eran casi todo hidratos, jajaja.

A veces echo de menos el mundo de los medios de comunicación. Sin embargo, cuando pienso en lo que he vivido y lo que me cuentan mis amigos, me doy cuenta de que no son más que un mundo lleno de tiburones, trepas, mediocres, un caldo para la frustración personal y laboral, y me alegro de no estar dentro. Supongo que esto tiene una doble lectura y se me puede acusar de haber arrojado la toalla y haber seguido el camino fácil. Quizás… Aunque ya hace mucho tiempo que me di cuenta de que las cosas que más me gustan de la vida y las que me hacen ser lo que soy están fuera de las cuatro paredes de cualquier puesto de trabajo.

EL FUTURO

Hace pocos días una amiga fue a ver a una futuróloga para que le echara las cartas y le leyera el porvenir. Por lo que me contó después, le dijo algunas recomendaciones y cosas interesantes, aparte de algunas obviedades. Para mí las que se llevan la palma son las del tipo “en los próximos meses vas a conocer a alguien”, cuando es evidente que, cualquier persona que salga de casa de vez en cuando, va a terminar conociendo a alguien que no conocía antes. Incluso si te quedaras siempre en casa, acabaría llegando alguien, un vendedor de enciclopedias, la chica que lee el contador del gas, una pareja de mormones, el amor de tu vida…

A mí me ha despertado curiosidad la idea de que alguien me lea el futuro, pero no sé si tiene mucha utilidad. Tampoco creo mucho en ello. ¿Cada uno tiene un destino ya escrito o existen miles de futuros posibles? ¿Qué parte del futuro depende de la casualidad y qué parte depende de mí?

Si tuviera delante de mí un libro que contara como va a ser mi vida en el futuro, ¿me animaría a leerlo? No estoy seguro, pero quizás preferiría ir descubriendo mi futuro por mí mismo, con sus sorpresas buenas y malas, sin que nadie me cuente el final de la historia.

Además, hoy por hoy, me conformo con que mi futuro se parezca mucho a mi presente. Y eso que sé que habrá momentos difíciles tarde o temprano, pero también sé que saldré adelante. Siempre termino haciéndolo.