SIETE DÍAS

Hoy, en el café de después de comer, hemos estado haciendo cálculos y resulta que sólo nos quedan siete días de curro, además de las vacaciones de Semana Santa. El 31 de marzo es el último día que estaré sentado en esta silla, en mi esquina particular de la planta donde he estado los últimos tres años y pico.

¿Y después?

Pues a esperar a que nos renueven.

¿Y si no os renuevan?

Pues al paro.

¿Y no te preocupa?

Hombre, un poco, pero vamos, no soy tonto y ya encontraré algún trabajo. Aunque sea poniendo sandwiches en el Rodilla. Dicen que los que sobran cada día te los puedes llevar a casa, así que la cena, por lo menos, la tendría asegurada. Y si no, a vivir la vida bohemia. O de los concursos. O me voy a Nueva York. Ya me preocuparé cuando tenga que preocuparme.

ME AGAINST THE EXCEL

Esta semana estoy yendo por las mañanas a un curso para aprender a manejar Microsoft Excel. El comienzo de la primera clase fue más o menos así.

Profesor: Bueno, ¿y qué sabéis de Excel?
Yo: Pues… yo sé cuál es el icono.
Profesor: ¿Pero no lo has usado nunca?
Yo: No, bueno, sí, para estos juegos de acertar pelis y grupos que te mandan por Internet.

Dos días después he sido capaz de escribir algo como =Si((hoy()-B2)>=5;G2*$C$11;) ó =(BUSCARV(E2;B16:C19;2)*G2) y entender lo que significa. Dudo que lo vaya a emplear en mi vida, pero ya puedo decir que tengo “conocimientos de Excel a nivel de usuario” sin que sea una mentira.

SENSACIONES POP

¿Cómo un concierto con un sonido francamente mejorable, un cantante afónico y unas pantallas con marcianitos pixelados que se desconectan cada cierto tiempo puede ser una gran experiencia? ¿Es Guille Milkyway un personaje de película de Cronemberg con capacidades mentales para hipnotizar a las masas? ¿O será que sus canciones son tan perfectamente Pop que se imponen sobre todas las dificultades?

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA

Un día de elecciones es un día de fiesta. Por lo menos yo, desde que sé que existe la democracia, los he vivido con una emoción especial. Y desde que tuve edad para votar, no he faltado nunca a la cita, aunque fuera para ejercer mi derecho al voto inútil.

Ayer era la primera vez que votaba en Madrid. Mi colegio era un caserón antiguo de los años cincuenta situado en la calle Olmo, más adecuado para el rodaje de la segunda parte de El Orfanato que para dar clases. Los pasillos eran un hervidero de gente buscando su distrito y su mesa, tratando de meter en el sobre la papeleta del Senado con el menor número de dobleces posibles, o buscando su opción favorita entre las decenas de papeletas repartidas por las mesas. Mucha gente, mucha participación. Digan lo que digan, quien se beneficia de esto es el sistema democrático.

Cuando bajaba las escaleras del colegio después de votar, me cruce con una señora anciana con su tacataca que subía las escaleras apoyada en el brazo de su hijo con bastante dificultad. Él le decía que no era necesario que subiera, que le podían bajar la urna. Pero la señora no quería esperar e insistía en ir hasta su mesa para ejercer su derecho al voto. Me quedé un rato pensando en los muchos años en los que ella no habría podido votar y entendí perfectamente su insistencia. Salí del colegio con una sonrisa.

VOTA CON TODAS TUS FUERZAS

Da igual que votes a La Casa Azul, que a Rodolfo Chikilikuatre, que a Coral, que a Arkaitz, que a Lorena C, que a Innata. Lo importante es que votes.

Y que lo hagas con alegria, votes a quien votes. Con cabeza y corazón, claro que sí. Ahora más que nunca.

PAZ.

VIVO

Cuando se acaben los dos carretes de Polaroid que tengo almacenados en casa, mi cámara de fotos se convertirá en un objeto inútil y lo único de Polaroid que me seguirá sirviendo serán mis gafas de sol. Sólo me quedan veinte disparos para el futuro y no me atrevo a cargar la máquina. Imagínate que sólo pudieras hacer veinte fotos para el resto de tu vida. Tendrían que ser veinte grandes momentos, veinte imágenes increíbles, veinte recuerdos que no se deberían olvidar jamás. Ante tanta responsabilidad me paralizo y los carretes siguen en el cajón, y siento un menosprecio por la fotografía digital y sus infinitas posibilidades, y me parece que sus imágenes son banales y acumulativas.

Así que prefiero hacer fotografías con la mente y almacenarlas en el cerebro. De estos últimos días me quedo con imágenes como la de dos muñequitos de papel que se daban la mano en el círculo de confianza, una oficina de Correos repleta de gente haciendo cola para enviar su voto, o dos señoras ancianas que se sentaron junto a mí en el banco de una parada de metro y que me parecieron dos abuelitas encantadoras, frágiles y venerables. Estuve un rato pensando en si serían hermanas o amigas y en cuantos años llevarían compartiendo sus vidas. Entonces recordé cómo mi abuela lleva décadas quedando a merendar todos los lunes en el Florida con sus amigas de siempre aunque el grupo sea cada vez más pequeño, y esto me hizo sonreír y me puso melancólico a partes iguales.

NO MÁS GERUNDIO

Este blog iba a llamarse viviendoenlaerapop.es, pero por hacer las cosas sin preguntar acabé albergando el domino en un servicio de host estadounidense que no reconocía los dominios acabados en Es de España (ahora que Bardem dedica premios a España ya todos podemos hablar de España sin parecer fachas, jajaja). Así que tuve que recomenzar el proceso de huida de Blogiaville desde cero con Galder. En el fondo fue una suerte, porque me he dado cuenta de me gusta más lo de Vivo en la Era Pop.

Me sirve para marcar una diferencia con la anterior etapa. Al fin y al cabo, éste es uno de esos miles de blogs humildes y sin pretensiones que llenan la red, y lo de “Vivo” reafirma más su carácter personal e intransferible. En este blog voy a ser más Yo que en el anterior. Las reseñas de cine las dejo para el Flixster de Facebook. Aunque también seguiré hablando de la Era Pop, claro.

Además, tanto en Flickr como en LastFM ya era vivoenlaerapop, así que tampoco me suena tan raro.

Y por último con este cambio de nombre evito que, cuando este blog me convierta en el nuevo PerezHilton o Diablo Cody y Mr Gates quiera comprarme el dominio, el cantante de los Flechazos se quiera quedar con una parte de mis millones por unos derechos de propiedad intelectual sin importancia. Oye, nunca se sabe, ¿no? Hombre prevenido vale por dos. Ah no, que este era un blog humilde y sin pretensiones…