Arrival: La llegada

La invasión de las lentillas gigantes del espacio exterior

La invasión de las lentillas gigantes del espacio exterior

En la Universidad aprendí que la comunicación es “un compartir sin pérdida de material espiritual”, una definición que me parece tan exacta como bella. En Teoría de la Información hablábamos también del carácter epifánico del lenguaje, de como el mundo se nos revela y se construye a través de las palabras, signos, simbolos e indicios. “El medio es el mensaje”, decía MacLuhan. Seguramente, a todos mis profesores de la facultad les encantará esa parte de Arrival que trata sobre el encuentro entre dos civilizaciones y el laborioso proceso que conlleva entenderse con una inteligencia alienígena. Porque de eso trata esta película, de la aventura personal de una profesora universitaria de Lingüística encargada de hacer la pregunta esencial a los visitantes llegados del espacio: ¿por qué estáis aquí?

Éste seguramente sea el aspecto más redondo e interesante de la película con la que el director canadiense, Denis Villeneuve, termina de confirmarse como el principal competidor de Nolan en el corazón de algunos cinéfilos. Eso sí, a diferencia de éste, Villeneuve es más sutil, más imaginativo en su puesta en escena y, desde luego, no permite que sus guiones estén llenos de agujeros… aunque recurran igualmente a trucos y artificios que terminan resultando más superficiales que interesantes. El guionista Eric Heisserer, autor de los libretos de películas de terror como No apagues la luz, La Cosa o Destino Final 5, ha sido el encargado de adaptar el relato de Ted Chiang, La historia de tu vida, ganador del premio Nebula al mejor relato corto en el año 2000. Heisserer ha solventado con éxito los aspectos más complejos de la adaptación y Villeneuve se ha encargado de darles un brillante acabado formal, excelentemente ayudado por la fotografía crespúscular de Bradford Young y la banda sonora de Jóhann Jóhannsson (aunque los temas del comienzo y del final son de Max Richter, compositor de la banda sonora de The Leftovers y Vals con Bashir). Todos ellos deberían ser firmes candidatos a los Oscars de este año. Y por supuesto, Amy Adams, estrella indiscutible de la película y que, después de cinco nominaciones, bien se merece ya una estatuilla por un trabajo tan completo como sutil y poco estridente, carente de dramatismos histriónicos a los que otras intérpretes se habrían arrojado sin dudarlo.

A pesar de todo ello, Arrival no termina de resultar redonda. Como sucede con las películas de ciencia ficción que se toman demasiado en serio a sí mismas, no sabe renunciar a hablar de temas “importantes” y no evita trampas narrativas que sólo consiguen darle apariencia de complejidad. De hecho, lo menos interesante de la película son las consecuencias que conlleva aprender el lenguaje alienígena mientras que se echa de menos un mayor desarrollo de algunas ideas sobre las consecuencias que tendría para la humanidad la llegada de una docena de naves extraterrestres y que quedan meramente apuntadas (el miedo, el fanatismo religioso, la tentación de responder con violencia…). Parece que, sin envolverse de trascendencia y hablar de los misterios insondables del alma humana, uno no puede hacer una película de ciencia ficción que tenga apariencia respetable para la crítica.

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