ARRÍTMICO

Siempre he tenido problemas para seguir el ritmo. Es como coger el tono adecuado de una canción. Es algo para lo que mi cerebro no está preparado. También es cierto que nunca nadie se ha puesto a enseñarme, ya que se supone que son cosas que vienen dadas por la naturaleza. Aun recuerdo una clase de primero de EGB en la que la profesora de Música dijo que haríamos un ejercicio en el que, uno por uno, iríamos de un lado a otro del aula, cantando una canción y marcando el ritmo con el paso y dando palmadas. Uno, que siempre ha tenido más oreja que oido, desconocedor por completo del concepto de ritmo, decidió que el ejercicio consistía en cantar algo, caminar como pudieras e ir dando palmadas. Es decir, que debí parecer algo así como un mono de estos a los que le das cuerda y va tocando unos platillos. Creo recordar que la profesora me miró con una mezcla de alucinación y compasión.

Y es que a veces los profesores deberían darse cuenta de que no pueden dar todo por sabido. Otro momento de humillación pública que tuve que pasar en la EGB fue en clase de Lenguaje. Esta vez el ejercicio consistía en que la profesora diría una palabra y cada alumno, solo en la tarima, la dividiría en sílabas atonas y tónicas, marcando unas con chasquidos de dedos y otras con palmadas. Evidentemente, el único tonto que no sabía chasquear los dedos era yo, y cuando llego mi turno lo que hice fue juntar mi pulgar con el resto de dedos de la mano, como si tocara unas castañuelas invisibles, esperando que mágicamente sonara algo. En efecto, sonó algo: las risas de mis compañeros. Después de clase, la profesora se quedó cinco minutos conmigo enseñándome a hacer el condenado chasquido y, la verdad, no era tan difícil.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que cuando llegó el primer examen de Música en el que hubo que hacer pruebas de solfeo, yo no consiguiera sacar más que un maravilloso suspenso. Aun recuerdo el ejercicio llamado “dictado de notas” en el que la profesora iba diciendo “nuuuu” en distintas tonalidades y había que poner a que nota se correspondía en un pentagrama en blanco. Como a mí todos los nuuuus me sonaban más o menos igual, a no ser que fueran muy agudos o muy graves, iba colocando las corcheas, negras y blancas al azar. Si el mundo fuera justo, me tendrían que haber declarado exento de Música, del mismo modo que algunas chicas consiguieron estar exentas de Educación Física durante toda su vida (aunque luego las ves saltar los tornos de metro con una agilidad que sería la envidia de Gervasio Deferr). Afortunadamente, acabó triunfando la cordura y los ejercicios de canto fueron sustituidos por las serenatas de flauta dulce, instrumento que sólo presenta un desafío: ¿Qué hacer con la saliva que se va acumulando en la boca mientras tocas? Con el tiempo acabamos dado historia de la música y escuchando sinfonías y conciertos, y la Música dejó de ser mi asignatura odiada… puesto que recayó en la Pretecnología. Pero de mi capacidad de detestar tanto a un profesor como para desear su muerte (o que, por lo menos, se cortara una mano con una sierra de marquetería) ya hablaremos en otro momento.

20 comentarios sobre “ARRÍTMICO”

  1. No sabes como te entiendo….

    A mi en el cole me pasó lo mismo, me dieron una flauta y me dijeron, ala a tocar!

    (claro que es que tambien sin darm cuenta me la metí en un ojo… para mas escarnio público)

  2. Recuerdo los dictados de notas… creo que fueron mi unico 0 en el cole.

    Nuestro profesor de pretec era la leche :) también daba clase de musica, recuerdas?
    Al final se demostró que era pederasta??

  3. Yo para eso del solfeo, tuve que contratar a un mucamo sustituto, porque la profesora se ponía al piano a tocar notas ¡y todo el mundo sabía qué notas eran! Todas menos yo, jopetas. ¿Hay algo parecido al daltonismo referido al oído? ¿ein?

  4. Yo era de la inútiles de gimnasia que no eran capaces de saltar al potro ni nada por el estilo (y sigo sin poder).

    Con la música nunca tuve demasiado problema, pero tecnología la odiaba porque tenía a un profesor al que la palabra machista se le quedaba pequeña, pero que se tuvo que meter los comentarios donde le cupieron cuando fui la única que aprobó la asignatura, aunque todavía estoy esperando ese momento de mi vida en el que tenga que utilizar un calibre de precisión.

    Qué recuerdos.

  5. …pues yo en música copié como una loca, mi compañera de mesa estudiaba en el conservatorio superior y la profesora que compartí con mi madre, sí, seguía en activo 25 años después, se dormía…así que como copié copié no recuerdo nada…sólo como esta señora nos torturaba con el canto gregoriano…
    la clase de gimnasia, excepto para la flexibilidad, estaba bien…aunque no pude entender cómo podían ponerte nota por ser más o menos ágil…

  6. ¡Chasquear los dedos no es tan fácil! Joooo….
    Yo en Música tenía exámenes de historia de la música y demás, de dictado nunca!! Pero qué locura es esta!! jajajaja

    Pensaba que ibas a hablar de la máquina del bailar o algo….

  7. Yo estoy tratando de recordar si la Música era una asignatura como tal en la EGB o si se englobaba dentro de Plástica. De sexto a octavo sí que existía como tal, con todo el rollo del solfeo, la flauta y los dictados de notas. Primero de BUP era el último curso en que dimos música, y ahí nos dedicamos más a la historia de la música y a la teoría.

    A mí tampoco me parece muy justo que en Educación Física te evaluaran por algo que se escapa tanto al control de uno como su fuerza, su rapidez o su resistencia. Con más o menos esfuerzo, todos podemos aprender a hacer integrales, pero lo puramente físico es bastante más complicado de mejorar.

    Y de la Pretecnología… en fin… mejor no hablar, que me dan sudores fríos.

  8. Dios mío lo que me he reido con los dedos, los nuuuuuus y lo cabrones de tus compis de EGB, juasjuasjuas! Se sabe que hay un porcentaje muy pequeño de seres humanos que son incapaces de distinguir intervalos musicales… Serás tú uno de ellos? Bueno, too late…

  9. ¿Es por eso que cuando bailas ejecutas esos movimientos espasmódicos?.
    Tú no sufra, que servidor ha sido profe de baile y de arrítmicos se algo. Convertía el agua en vino…
    Bueno, eso siempre que te apetezca bailar folclore tradicional valenciano, claro.

  10. ¿Qué son intervalos musicales exactamente Otto? ¿Y de verdad es un porcentaje muy pequeño? Yo ni con 10 años de clase sería capaz de distinguir dos notas, si acaso cuál es más aguda, y seguro que no sin dificultades… jajaja.

  11. Hombre, Otto, lo que sí soy capaz es de diferenciar melodías y saber cuando la escala va para arriba o para abajo. Pero, a bote pronto, saber si “nuuuu” era Re, Sol o La para mí era misión imposible. Y de mis cualidades para el canto, mejor no hablar.

    Y de mis cualidades para el baile tampoco, jajajaja. Digamos que tengo un estilo peculiar. Problemas de coordinación interna, supongo.

    Eso sí, luego resulta que cantar y bailar son de las cosas que más me gusta hacer, a pesar de mi inutilidad manifiesta.

  12. ¿Hacia las 3? Pues entonces a lo mejor te da tiempo a venir a la Facultad a traerme los resguardos de la matrícula… (ace, no mce, jaja) ¿sales a las dos o a las dos y media?

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