Arcade Fire: Reflektor

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Cuando uno habla de Arcade Fire en según que contextos tiene que tener mucho cuidado. Determinado público alternativo los tiene colocados en el altar de Grupos Intocables Que Hacen Música Seria Que No Debería Llegar A Las Masas Porque Entonces Deberían Dejar De Gustarme. Arcade Fire son un grupo para oyentes cultos y de gusto exquisito. Y sin embargo, tampoco hay que olvidar una cosa: Arcade Fire son una banda que gusta a mucha gente. Pocos artistas pueden presumir de colocar sus trabajos en lo más alto de las listas a ambos lados del Atlántico, actuar con regularidad en Saturday Night Live y colocar canciones como banda sonora para películas, anuncios y programas de televisión. Lo quieran o no sus seguidores más acérrimos, Arcade Fire son un grupo de masas como lo han podido ser REM o los U2 más interesantes a lo largo de sus carreras.

Hay que tener clara una cosa: Reflektor es un disco de pop. La Wikipedia lo clasifica en las categorías de Indie Rock, Art Rock y… Disco. La base rítmica del tema que da nombre al cuarto trabajo de Arcade Fire y la manera de cantar de Win Butler nos pueden remitir a Hercules & Love Affair y de ahí a Scissor Sisters y hasta los BeeGees. Los ecos ochenteros a lo Fleetwood Mac son notables a lo largo de sus trece temas (¿o son catorce?), e incluso uno puede pensar en clásicos de la década de Michael Jackson o Madonna cuando escucha el bajo de We Exist. Tampoco existió nunca una canción inspirada en Joan of Arc que pareciera venir directamente de los tiempos de la New Wave. Por todo eso, a la hora de juzgar Reflektor, no habría que perder de vista en ningún momento que Butler ha declarado que su intención era hacer un disco que Régine Chassane (la voz femenina del grupo, entre otras muchas cosas) pudiera bailar. El objetivo se ha cumplido.

Tampoco hay que perder de vista que Reflektor ha sido grabado, en gran parte, en un castillo de Jamaica y que en su origen se encuentra un viaje que el matrimonio Butler y Chassane hicieron a Haiti, país de origen de la familia de ella. La épica de las iglesias abandonadas ha sido sustituida por influencias tropicales evidentes en temas como Here comes the night, cuyo ritmo se encuentra a un paso de convertirse en un reguetón. Estos son los detalles con los que se acaba quedando el oyente medio, a quien poco le importa que Reflektor esté inspirado en la película Orfeo Negro o un ensayo de Kierkegaard. Orfeo y Euridice son los protagonistas de la portada y de dos temas del disco, pero no hace falta conocer su historia para disfrutar del disco.

Y sin embargo, está claro que Reflektor es un disco de pop con un fondo oscuro y metafísico. Reflektor es un viaje musical al Hades donde Orfeo fue a buscar a Euridice. Las referencias al Cielo y al Infierno son constantes a lo largo de todo el disco: “If this is heaven I need something more” (Reflektor); “But if there’s no music up in heaven, then what’s it for?” (Here Comes The Night Time); o por supuesto, Afterlife (“Afterlife, oh my God, what an awful word”), el penúltimo tema del disco antes de Supersymmetry ponga fin al mismo dejando claro una vez más el intencionado juego de espejos, de interrelación entre nuestra realidad y las que hay más allá, que es Reflektor (“It’s been a while since I’ve been to see you, I don’t know where, but you’re not with me. Heard a voice, like an echo, but it came from you”), un disco casi perfecto que va revelando nuevos matices sonoros y temáticos en cada escucha.

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