Adiós, Glenn, adiós.

Ayer, entre tweet y tweet comentando Un Príncipe Para Tres Princesas, leí la noticia de la muerte de Glenn Frey, fundador y guitarrista de The Eagles. Por si no era suficiente haber perdido en pocos días a Guru Josh, a Natalie Cole, a Lemmy y a David Bowie, ahora tocaba despedir al autor de tantas canciones de rock con sabor country que han acompañado a millones de conductores por carreteras solitarias hasta el Hotel California.


Eagles – Hotel California von hushhush112

Supongo que todo el mundo conoce Hotel California. Es una de esas canciones que seguramente estén sonando siempre en alguna emisora del planeta. Alegoría de las drogas, historia de terror, símbolo de los excesos de 1969, himno de sectas satánicas, Hotel California es uno de los grandes momentos de la historia de la música popular del siglo XX, coronado por un glorioso dueto de guitarras guerreras. Editado en 1976, el disco homónimo que la incluye nunca ha dejado de venderse: mi madre se lo compró entonces en casette y yo en compacto hace unos años. Mientras lo escuchaba esta mañana camino del trabajo, me resultaba evidente que prácticamente todo el rock estadounidense de los 80 está encerrada en los ocho temas que lo componen, desde Journey hasta los GunsnRoses pasando por Bon Jovi y llegando quizás hasta The Killers. El country en New Kid in Town, el rock más macarra de Life in the fast lane (“He was brutally handsome and she was terminally pretty”), los coros de Victim of Love, la balada desesperada a lo Wasted Time o la balada denuncia a lo The Last Resort son casi arquetipos de gran parte de lo que sonaría en los walkmans durante la década siguiente. Después, Glenn Frey y Don Henley, el cantante y cofundador, se irían peleando como lo hacían Billy Crudup y Jason Lee en Casi Famosos hasta separarse para hacer temas de placer culpable en los 80 y temas directamente espantosos cuando se volvieron a juntar en los 90.

Supongo que una de las cosas que tiene hacerse mayor es ir viendo morir a los artistas que le acompañaron en su infancia. No sólo Hotel California sonaba en las cintas que mi madre ponía en el coche en nuestros largos viajes ochenteros, también estaban In the city y la balada I Can’t Tell You Why, uno de sus últimos temas y en el que no cantaban ni Frey ni Henley sino el bajista Timothy B. Schmit.

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