62’3

Este sábado me apunté a una clase especial de tres horas tres de cyclo indoor con tres monitores tres. Según la cifras que indicaba el contador de la máquina al final de la mañana, mi pedaleo equivalió a una excursión de más de sesenta kilómetros subiendo y bajando montañas durante la cual consumí más de mil calorías (que después empecé a recuperar comprándome una bolsita de Risketos al salir del gimnasio). Durante la última media hora de sesión, sentí en varios segundos que mi muerte estaba cercana… pero al final pude superar el dolor de piernas y no bajarme de la bicicleta, convertida en esos momentos en potro de tortura. Me pasé la tarde tumbado en el sofá viendo la tele con la sensación de tener calambres en todo el cuerpo… pero también profundamente satisfecho por haber conseguido superar este pequeño desafio personal. Por eso no me importó que mi amigos me miraran como si estuviera loco cuando se lo conté.

5 comentarios en “62’3”

  1. Que sí, hombre, eso decía el aparato, y ya sabes que yo no miento nunca! :-D

    Lux, el deporte es salud!

    Pues ha sido involuntario, Ángel, eso es que influyes más en mí de lo que pensaba… :-)

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