Archivo por meses: Noviembre 2016

Colorado: Yo te siento así

Estos días se ha filtrado en las redes Song for Her, el sencillo que tres de las Spice Girls – Geri, Emma y Mel B- han presentado bajo el nombre de Spice Girls – GEM. Sin embargo, para el adolescente de los 90 que vive en mí, los únicos G.E.M. que existen son los que en los 90 llenaron pistas de baile con dos temas, tanto en sus versiones en inglés como en español: Yo te siento así (I feel you tonight) y Quiero Volar (I wanna fly).

Como es fácil de sospechar, el nombre del grupo estaba formado por las iniciales de sus integrantes: Germano Martucci, Enrico Buatti y Martina Parenti, aunque entre los compositores de este tema destaca el simpar Stefanpo Secchi. Si Italia ya había dominado el panorama del dance durante los 80, no se iba a quedar atrás durante la edad dorada del eurobeat noventero, regalándonos una serie de clásicos tan facilones como imperecederos a cargo de artistas como Double You, Corona, Alexia, Co.Ro feat Taleesa… Música absolutamente denostada en su momento y que, como le ha sucedido al Disco, ha envejecido muchísimo mejor de lo esperable. De hecho, Yo te siento así da para que un grupo indie de Albacete llamado Colorado (por el apellido de su líder, Modesto Colorado, un veterano que ya ha pasado con proyectos anteriores por Elefant y Jabalina) se presente al gran público con una curiosa versión entre acústica, intimista y melancólica que no hace sino subrayar las virtudes melódicas del tema.

Arrival: La llegada

La invasión de las lentillas gigantes del espacio exterior

La invasión de las lentillas gigantes del espacio exterior

En la Universidad aprendí que la comunicación es “un compartir sin pérdida de material espiritual”, una definición que me parece tan exacta como bella. En Teoría de la Información hablábamos también del carácter epifánico del lenguaje, de como el mundo se nos revela y se construye a través de las palabras, signos, simbolos e indicios. “El medio es el mensaje”, decía MacLuhan. Seguramente, a todos mis profesores de la facultad les encantará esa parte de Arrival que trata sobre el encuentro entre dos civilizaciones y el laborioso proceso que conlleva entenderse con una inteligencia alienígena. Porque de eso trata esta película, de la aventura personal de una profesora universitaria de Lingüística encargada de hacer la pregunta esencial a los visitantes llegados del espacio: ¿por qué estáis aquí?

Éste seguramente sea el aspecto más redondo e interesante de la película con la que el director canadiense, Denis Villeneuve, termina de confirmarse como el principal competidor de Nolan en el corazón de algunos cinéfilos. Eso sí, a diferencia de éste, Villeneuve es más sutil, más imaginativo en su puesta en escena y, desde luego, no permite que sus guiones estén llenos de agujeros… aunque recurran igualmente a trucos y artificios que terminan resultando más superficiales que interesantes. El guionista Eric Heisserer, autor de los libretos de películas de terror como No apagues la luz, La Cosa o Destino Final 5, ha sido el encargado de adaptar el relato de Ted Chiang, La historia de tu vida, ganador del premio Nebula al mejor relato corto en el año 2000. Heisserer ha solventado con éxito los aspectos más complejos de la adaptación y Villeneuve se ha encargado de darles un brillante acabado formal, excelentemente ayudado por la fotografía crespúscular de Bradford Young y la banda sonora de Jóhann Jóhannsson (aunque los temas del comienzo y del final son de Max Richter, compositor de la banda sonora de The Leftovers y Vals con Bashir). Todos ellos deberían ser firmes candidatos a los Oscars de este año. Y por supuesto, Amy Adams, estrella indiscutible de la película y que, después de cinco nominaciones, bien se merece ya una estatuilla por un trabajo tan completo como sutil y poco estridente, carente de dramatismos histriónicos a los que otras intérpretes se habrían arrojado sin dudarlo.

A pesar de todo ello, Arrival no termina de resultar redonda. Como sucede con las películas de ciencia ficción que se toman demasiado en serio a sí mismas, no sabe renunciar a hablar de temas “importantes” y no evita trampas narrativas que sólo consiguen darle apariencia de complejidad. De hecho, lo menos interesante de la película son las consecuencias que conlleva aprender el lenguaje alienígena mientras que se echa de menos un mayor desarrollo de algunas ideas sobre las consecuencias que tendría para la humanidad la llegada de una docena de naves extraterrestres y que quedan meramente apuntadas (el miedo, el fanatismo religioso, la tentación de responder con violencia…). Parece que, sin envolverse de trascendencia y hablar de los misterios insondables del alma humana, uno no puede hacer una película de ciencia ficción que tenga apariencia respetable para la crítica.

The way I are a telephone

Ayer estábamos pasando el rato viendo videoclips en 40TV, esa cadena donde se atreven a emitir como “clásicos” clips de artistas que jamas sonaron en los 40 principales como Fiona Apple o Sigur Ros. VH1, mientras tanto, recordaba la década de los ceros con temas como el The way I are, de Timbaland ft Keri Hilson & D.O.E, una canción que sonó repetidas veces en la primera edición de Fama, a bailar.

Editado en julio de 2007, The way I are fue el segundo sencillo de Shock Value, disco en solitario que Timbaland publicó cuando era el productor más de moda del mundo gracias a su trabajo con Justin Timberlake en FutureSex/LoveSounds y con Nelly Furtado en Loose. Así pues, sólo tuvo que hacer unas llamadas de teléfono para contar con ellos dos en su disco, además de a 50 Cent, Dr. Dre, The Hives, Fall Out Boy, OneRepublic y hasta Elton John. A pesar de todo, Shock Value sólo llegó a un quinto puesto en el Billboard y a una segunda posición en las listas ingleas. Eso sí, los críticos alabaron a Timbaland por haber incorporado sonidos futuristas a la música negra del momento, aportando un toque electrónico, sexy y sofisticado al rnb de siempre. The way I are es uno de los mejores ejemplos del estilo Timbaland al que hasta Madonna se acabaría rindiendo pidiéndole que produjera Hard Candy, su último intento en serio de ser relevante y comercial para la juventud estadounidense. La canción vendió tres millones de copias en USA, fue número uno en UK, sirvió para que Keri Hilson iniciara su carrera como cantante en solitario después de años componiendo para otros artistas como The Pussycat Dolls y Britney Spears… pero si me llamó la atención anoche es porque, si aceleramos un poco el ritmo, acaba sonando igual que el “‘Cause I’m out in the club and I’m sippin’ that bub, and you’re not gonna reach my telephone” del Telephone de Lady Gaga ft Beyoncé, un tema que no necesita presentación.

Los de Popjustice ya destacaron esta similitud en su momento… ¿será que al final todas las canciones se parecen a otras?

Yo no te pido la superluna

La distancia de la Tierra a la Luna oscila entre los 357.000 y 406.000 kilómetros. Cuando se encuentra en fase de luna llena o luna nueva a menos del 10% de su distancia más próxima a nosotros -lo que se llama perigeo-, podemos disfrutar de una superluna y ver a nuestro satélite hasta un 14% más grande en el cielo. Esta noche podremos ver la superluna más intensa desde el 26 de enero de 1946 y no tendremos otra igual hasta 2 de diciembre de 2052. Esperemos que los cielos estén despejados.

Y entre todas las miles y miles de canciones dedicadas a la Luna, hoy me quedo con un clásico de mi tierna infancia ochentera: Yo no te pido la Luna, de Fiordaliso. O lo que es lo mismo, Non voglio mica la Luna.

Non voglio mica la Luna quedó quinta en el Festival de San Remo de 1984, que tuvo como ganadores a Al Bano y Romina Power con Ci Sarà. Compuesto, entre otros, por Zucchero, el de Baila Morena, se convirtió en el mayor éxito en la carrera de Fiordaliso, una cantante de pop de aires rockeros, y aunque el tema sea un one hit wonder en toda regla para el público hispano, la artista tiene más de una docena de discos a sus espaldas en el mercado italiano, el último publicado en el año 2015.

Yo no te pido la Luna llegó a nuestros oídos gracias a la mexicana Daniela Romo, que fue la primera en cantarla en español, adaptando la letra a su manera, apresurándose Fiordaliso a regrabarla y lanzarla en nuesto idioma al ver el éxito en listas de esta versión. Y aunque en España creo que es más recordada la versión de la italiana, en Sudamérica Yo no te pido la Luna terminó convertido en un clásico de la carrera de la mexicana. Y como no, tenemos unas cuantas versiones posteriores para todos los gustos: en los últimos años la han cantado también Pastora Soler, Sergio Dalma y la inigualable Javiera Mena.

So long, Leonard Cohen

Leonard Cohen lo sabía y nos dejó un disco para despedirse, You want it darker. Esta mañana nos hemos despertado con la noticia de su muerte serena, a los 82 años, en su casa de Los Angeles. Este año hemos despedido a muchos grandes artistas, pero este adiós en concreto me pone especialmente triste.

Mi madre cuenta que, al volver conmigo del hospital después de dar a luz, la canción que sonaba en el coche era So long, Marianne. Fue, pues, la primera canción que escuché en este lado de la realidad y forma parte de un extraño y privilegiado grupo de canciones de las que no recuerdo cuando las escuché por primera vez. Para mí es como si la hubiera conocido desde siempre.

So long, Marianne es una canción del primer disco de Leonard Cohem, Songs of Leonard Cohen, publicado en 1967 cuando Cohen ya tenía 33 años y varios libros de poesía a sus espaldas. Está dedicado a Marianne Ihlen, una mujer noruega a la que conoció en Hydra, una de las islas del Golfo Sarónico de Grecia, en 1960, justo cuando su marido, el escritor Axel Jensen, la había abandonado. Se enamoraron y Leonard se fue a vivir con ella y su hijo de seis años, primero en Oslo y luego en Montreal. Ella se convirtió en su musa e inspiró muchos de los poemas y canciones que escribió a lo largo de los sesenta. Aparece en la contraportada de su segundo disco, Song from a room.

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Marianne murió hace unos meses, el 28 de julio. Unos días antes recibió una carta de Leonard en la que decía que muy pronto la seguiría: “estoy tan cerca detrás de ti que tienes que saber que si estiras tu mano, creo que puedes alcanzarme”.

“Well Marianne it’s come to this time when we are really so old and our bodies are falling apart and I think I will follow you very soon. Know that I am so close behind you that if you stretch out your hand, I think you can reach mine. And you know that I’ve always loved you for your beauty and your wisdom, but I don’t need to say anything more about that because you know all about that. But now, I just want to wish you a very good journey. Goodbye old friend. Endless love, see you down the road”.

Adiós, Leonard. Gracias por todo.