Resumen musical anual

Llegó el momento de volver la vista atrás y pensar en lo que nos ha dejado 2014 musicalmente. Y para entender este año nos tenemos que ir al pasado, porque fue a finales de 2013 cuando se publicó el que ha acabado siendo el disco más vendido de estos meses: la BSO de Frozen, con siete millones de copias despachadas en todo el planeta, una excelente combinación entre la partitura clásica y con ecos nórdicos de Christophe Beck y las canciones compuestas por el matrimonio Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez. Después de haber pasado las Navidades rodeado de mis pequeñas sobrinas disfrazadas de Elsa y cantando Let it go tanto en inglés como en español a todas horas, está claro que su huella en la cultura popular va a ser larga e imperecedera. Por no hablar de todos los futuros adolescentes que dentro de unos años saldrán del armario cantándola…

Let it go se llevó el Oscar a la Mejor Canción imponiéndose a otro tema compuesto para una película de dibujos animados. Integrada en la banda sonora de Gru – Mi villano favorito 2, Pharrell Williams conseguía que el planeta bailara al ritmo de Happy durante los primeros meses del 2014, juventud iraní incluida. Si bien Pharrell ya había aparecido en algunos de los mayores éxitos del 2013 como Get Lucky, de Daft Pank, o Blurred Lines, de Robin Thicke, en 2014 se aseguró de que su nombre se le quedara bien grabado en la memoria gracias a este tema, su disco G I R L y haber colaborado como productor en la mitad de los discos publicados este año. Bueno, quizás no en tantos, pero entre ellos, estuvo Beyoncé, el quinto disco de la diva del mismo nombre, publicado “por sorpresa” en diciembre del 2013, un ambicioso trabajo artístico que demuestra que ella juega en una liga muy superior a la de sus demás compañeras y compañeros de profesión. Drunk in love fue su sencillo más exitoso, pero yo me quedo con un tema tan preciso y precioso como XO.

Con Beyoncé en el Olimpo, Lady Gaga refugiándose en los brazos de Tony Bennet, Britney de vacaciones en Las Vegas, Christina relegada al papel de estrella invitada en éxitos ajenos, Adele en su casa, Rihanna descansando en Barbados, Shakira completamente despistada, Kylie ignorada por las nuevas generaciones y Madonna enganchada a Instagram mientras promete hacer el mejor disco de su carrera, sólo Katy Perry ha aguantado dignamente la llegada de toda una serie de ambiciosas aspirantes a estrella del pop que hacen que Miley y Selena ya parezcan veteranas. Exestrella del canal juvenil Nickelodeon (no sólo de Disney Channel vive la infancia), Ariana Grande se coló en el firmamento del pop, al igual que la rapera rubia australiana Iggy Azalea. Nuestra adorada Charli XCX consiguió su primer gran éxito comercial gracias a Boom Clap y Meghan Trainor sucederá a Carly Rae Jepsen como One Hit Wonder del año gracias a All About That Bass. También saborearon las mieles del éxito veteranas como Nicki Minaj gracias a su culo Anaconda y Sia, cansada de escribir éxitos para otros, con la tan acertada como fácilmente parodiable Chandelier. Ah, 2014 fue también el año en que Azealia Banks publicó su primer disco, aunque no muchos parecieron enterarse. También Taylor Swift conquistó listas y corazones, pero yo cada día la soporto menos, cosa que en el fondo sé que le gusta: ese “haters gonna hate hate hate” de su Shake it off es el equivalente pop al “tu hembidia alimenta mi fortalesa” de una choni de barrio.

Y en un universo independiente, rodeada de hermosos chicos guapos que la hacen sufrir, playas perezosas, avenidas jalonadas de altas palmeras y mansiones decadentes, Lana del Rey se olvidaba de los estudios de mercadotecnia para hacer el disco que le apetecía. Menos pop y más impenetrable que Born to die, Ultraviolence le sirvió a Lana del Rey para seguir construyendo ese personaje torturado que sigue fascinándome.

Aunque parezca mentira, también hay chicos que se dedican a esto del pop. Dos han sido los triunfadores comerciales del año y los dos vinieron de las islas británicas: Ed Sheeran, con X, y Sam Smith, con On the lonely hour. También del Reino Unido nos llegaron los éxitos de George Ezra o Paolo Nutini, así como el disco más intimista de Sophie Ellis-Bextor, el segundo trabajo de la siempre elegante Jessie Ware o el disco de debut de Foxes, una obra pop que hubiera merecido mayor atención. De Irlanda nos llegó el bonito Cavalier, de James Vincent McMorrow, además del futuro gran éxito de Hozier, Take me to church. Entre otras propuestas aparentemente indies nos encontramos con la psicodelía de Bombay Bicycle Club, el segundo trabajo de Alt-J, los ecos synthpop de Wild Beats, unos Kaiser Chiefs en sorprendente buen estado de forma al igual que Kasabian, el rock de Royal Blood, la melancolía electrónica de Bright Light Bright Light o el sencillo de pop casi perfecto de Slow Club, Complete Surrender.

Si hay algo que es eterno es que a la gente le gusta bailar. 2014 fue un año en que David Guetta, Calvin Harris y compañía siguieron a lo suyo con suertes variadas, unos decidieron mirar a los noventa para firmar sencillos tan potentes como Rather Be, de Clean Bandit, o Hideaway, de Kiesza, mientras que otros siguieron el camino abierto por Avicii con Wake me up. El DJ alemán Robin Schulz se llevó el gato al agua remezclando temas desconocidos de artistas folk y convirtiéndolos en éxitos (Waves, Prayer in C y los que vengan después), al igual que sus compatriotas Milky Chance con la pegadiza Stolen Dance. Más verdaderamente folk, pero igualmente pegadiza, es Riptide, un tema de 2013 del australiano Vance Joy que viene acompañado de uno de los mejores vídeos del año.

2014 fue también el año en que Leonard Cohen demostró que la edad no es una excusa para hacer buenos discos, algo que jovencitos a su lado como Bruce Springsteen, U2 o incluso Foo Fighters no supieron hacer. Veteranos de siempre como Pink Floyd, AC/DC, Barbra Straisand, Aretha Franlin y hasta Michael Jackson lanzaron nuevos trabajos al mercado. En un tiempo en que la época de los grandes grupos capaces de llenar estadios parece cosas del pasado, Coldplay siguieron vendiendo muchos discos, al igual que Maroon 5. One Direction parecen ya unos veteranos en el mundo de las boyband frente a productos como 5 Seconds of Summer. 2014 también será recordado porque una travesti barbuda ganó Eurovisión con una balada digna de película de James Bond. Y demostrando que la furia latina sigue vive, Enrique Iglesias conquistó el verano con Bailando. ¿En España? Bueno, dicen que en este país se hace música y hasta buena música, pero el divorcio entre los gustos masivos del público y los de la crítica especializada se agrava cada año más y más.

En fin, dicen que hablar de música es como bailar arquitectura, así que lo mejor es que leáis menos blogs y escuchéis más discos. Aquí os dejo mi lista de Spotify con mi año 2014 mientras esperamos a que Mark Ronson conquiste el mundo en 2015 con su actualización del Funk.

Lista UK: Número uno para Ben Haenow

Saber quien consigue el número uno en la lista de sencillos durante la semana de Navidad es una de las grandes distracciones de los británicos. Artistas como The Beatles o las Spice Girls son quienes más veces han tenido ese honor, junto a todo tipo de canciones navideñas, baladitas y alguna que otra marcianada. Sin embargo, durante los últimos años y gracias a la mente maquiavélica de Simon Cowell, el número uno suele ser para el ganador de The X Factor, que se anuncia justo la semana anterior. Y este año, a pesar de que Uptown Funk, de Mark Ronson ft Bruno Mars, ha sido un duro competidor, no ha sido diferente: Ben Haenow, vencedor de la undécima edición del programa, se ha colocado en lo más alto con Something I need, una versión de OneRepublic.

Por supuesto, como siempre sucede por esta fecha, encontramos a clásicos navideños como el All I want for Christmas is you, de Mariah Carey, en el 18, o Last Christmas, de Wham, en el 35. Mientras tanto, en la lista de discos más vendidos, los dos primeros puestos son para dos de los triunfadores del año: X, de Ed Sheeran, en el uno, y In the lonely hour, de Sam Smith, en el dos. La entrada más destacada de la semana es la de lo último de Nicki Minaj, The Pinkprint, en el 22.

La confabulación de Eros

la confabulación de Eros HD

Hubo un tiempo, no tan lejano, en un mundo donde no habíamos oído hablar de las redes sociales, Facebook aun no había salido de Harvard y Twitter ni siquiera existía, en el que los blogs dominaban Internet. Los diarios digitales poblaban la red de redes y en ellos sus autores compartían su vida cotidiana, sus pequeñas historias o sus inquietudes en lo que se denominó la blogosfera. Uno de mis favoritos en aquellos momentos era Proudstar in the City, cuyo autor conseguía transformar las anécdotas más sencillas y los flechazos amorosos en historias de lo más apasionante, siempre con un toque de humor y, sobre todo, mucho pop.

Ese (muy añorado, por cierto) blog se encuentra en la raíz de La Confabulación de Eros, la primera novela de su autor, Daniel Fernández, que esta semana cumple su primer año en el mercado. Lo que comenzó como una recopilación de los mejores artículos de Proudstar in the City acabó convirtiéndose en una historia futurista donde el amor es tan fácil de conseguir como el acto de apretar un botón en un programa de ordenador. En el 3077 toda la humanidad vive feliz. Toda menos Joel, quien gracias al hallazgo de un viejo blog de principios del siglo XXI descubrirá que amar es algo que va más allá de los microchips.

En La confabulación de Eros encontramos todo lo que hizo de Proudstar in the City un blog imprescindible. La historia engancha gracias a una narración ágil y salpicada de referencias pop: por sus páginas desfilan desde Britney Spears a Lady Gaga pasando por la mismísima Madonna. Adelantándose al interesterlar Nolan, descubrimos que el amor es una fuerza capaz de romper las fronteras del tiempo y del espacio, siendo los momentos en los que Joel y Proudstar se encuentran entre la fantasía y la realidad algunas de las mejores páginas del libro. Quizás la acción se precipite en algunos momentos hacia el final y haya algunas ideas apuntadas sobre las consecuencias del funcionamiento del programa que asegura el amor en el futuro que podrían haberse desarrollado un poco más, pero para mí leer La Confabulación de Eros fue como ver el mejor videoclip de tu artista favorito. Y además, contiene una frase que todos los adoradores del pop -y en este blog naranja lo somos- podemos convertir en nuestro lema: “el pop es el amor hecho música”.

Magia a la luz de la luna

Y Colin Firth, víctima de la magia del Photoshop.
Y Colin Firth, víctima de la magia del Photoshop.

La carrera de Woody Allen ha dado tantos altibajos en los últimos años que, después de un acierto como Blue Jasmine, uno podía temerse que le siguiera un error tan terrible como esa cosa llamada A Roma con amor. Afortunadamente, Magia a la luz de la luna no carece de cierto encanto, acercándose más a Midnight in Paris o Scoop, aunque si recapacitamos un poco más sobre ella veremos que su apariencia de ligereza esconde ciertas cargas de profundidad dramática.

Ambientada en la Europa de finales de la década de los 20 del siglo pasado, Magia a la luz de la luna viaja desde los cabarets de Berlín hasta los paisajes de la Costa Azul y la Provenza para contarnos la historia de un mago al que un compañero de profesión pide ayuda para desenmascarar a una joven medium acogida por una rica familia. Ardides, engaños y pequeños enredos amorosos dan forma al resto de una trama donde el final es casi tan inevitable como previsible. Allen vuelve a contar en su reparto con actores veteranos como Marcia Gay Harden, Jackie Weaver o Eileen Atkins con jóvenes como Hamish Linklater o Erica Leerhsen. Sin embargo, el lucimiento corre a cargo de la pareja protagonista, Colin Fith y Emma Stone. Ambos rebosan carisma y encanto, pero es evidente que Firth le gana la partida completamente a una Stone que, en el fondo, siempre da la impresión de estar haciendo de ella misma en gran parte de sus películas.

Es fácil despachar Magia a la luz de la luna como un título menor en la ya larga filmografía de su autor y limitarse a destacar algunas de las afiladas replicas que salen por la boca de un Colin Firth que interpreta el papel que hace años Woody Allen se habría reservado para sí mismo. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta que Woody Allen cumplirá ochenta años el próximo año y recuerda como otros directores veteranos como Clint Eastwood hablaban con fervor del espiritismo y la vida más allá de la muerte en películas como Más allá de la vida, uno no puede dejar de apreciar cierta valentía por su parte a la hora de exponer ciertas ideas sobre Dios y la religión, así como valorar aun más el mensaje vitalista que contiene esta comedia “ligera”.

DJ Earworm: Do what you wanna do

Como viene haciendo desde 2007, DJ Earworm nos presenta su mashup con los 25 sencillos más importantes del año según las listas anuales de Billboard. En esta ocasión, el título del mix es Do what you wanna do y con él ya podemos empezar a pensar en empezar a hacer nuestros resúmenes anuales.

El balance de 2014 que hace el propio DJ Earworm es que la música electrónica, el genérico EDM, ha entrado en un declive comercial viéndose sustituido por otros temas más pop o baladas folk. Entre los temas con más protagonismo del mashup, nos queda claro que Taylor Swift, Meghan Trainor, Maroon 5, Katy Perry, Ariana Grande, Nicki Minaj, John Legend, Jason de Rulo y una Iggy Azalea presente en tres de los temas seleccionados han sido algunos de los triunfadores del año. Los británicos pueden estar contentos porque tienen a unos cuantos artistas de las islas entre los más vendidos del año como Bastille, Sam Smith o One Direction. Si estáis atentos, escucharéis fragmentos breves del Let it go, de Idina Menzel, y el Let her go, de Passenger. Eso sí, hay temas que se supone que están, pero que aún no he conseguido escuchar, mientras que hay otros que, afortunadamente, no cruzaron el Atlántico hasta nuestro continente… Éste es el listado completo:

A Great Big World feat. Christina Aguilera – Say Something
Ariana Grande feat. Iggy Azalea – Problem
Bastille – Pompeii
Dj Snake & Lil Jon – Turn Down For What
Hozier – Take Me to Church
Idina Menzel – Let It Go
Iggy Azalea feat. Charli XCX – Fancy
Iggy Azalea feat. Rita Ora – Black Widow
Jason Derulo feat. 2 Chainz – Talk Dirty
Jeremih feat. YG – Don’t Tell ‘Em
Jessie J feat. Ariana Grande & Nicki Minaj – Bang Bang
John Legend – All Of Me
Katy Perry feat. Juicy J – Dark Horse
Lorde – Team
Magic! – Rude
Maroon 5 – Animals
Meghan Trainor – All About That Bass
Nico & Vinz – Am I Wrong
One Direction – Story of My Life
Passenger – Let Her Go
Pharrell Williams – Happy
Pitbull feat. Ke$ha – Timber
Sam Smith – stay with me
Taylor Swift – Shake It Off
Tove Lo – Habits

Extraña que se hayan quedado fuera temas que se han escuchado mucho este año como Anaconda, de Nicki Minaj, o Chandelier, de Sia, pero se agradece que aparezcan otros como Take me to church, de Hozier. Eso sí, aunque el mashup no está mal, está claro que DJ Earworm no volverá a hacer uno tan redondo como el de 2009, Blame it on the pop.

Rednex: Cotton Eye Joe

Mucho antes de que Avicii y sus seguidores descubrieran que el country y el folk se podían mezclar con la música electrónica para fabricar éxitos para las pistas de baile, un grupo de productores suecos ya había desarrollado esa misma idea en los años noventa. Los resultados, eso sí, fueron un tanto… burdos.

Ésta es la historia de un trío de productores suecos que contrataron a una serie de cantantes y músicos de estudio, los disfrazaron de paletos sureños, fundaron una banda llamada Rednex y reconvirtieron un tema tradicional del Sur de Estados Unidos llamado Cotton-Eyed Joe en un mejunje sonoro con raíces eurodance cuya melodía se pegaba hasta extremos insospechables. De hecho, la canción fue número uno en las listas de sencillos de toda Europa… y aunque parezca mentira, Rednex han seguido tenido canciones de éxito y números uno por Escandinavia, Alemania, Austria y otros países a los que imaginábamos con mejor gusto. A finales de los 2000 estuvieron a punto de ir a Eurovisión, en una ocasión representando a Suecia y en otra a Rumanía. Y por si fuera poco, la historia del grupo es un largo culebrón en el que las cantantes femeninas se suceden casi al mismo ritmo que las demandas judiciales. ¿Qué se puede esperar de unos productores que clonan su grupo con otros componentes para lanzar otros Rednex exclusivamente para Australia y Nueva Zelanda?

Cotton Eye Joe ha formado parte, muy merecidamente, de varias listas de las peores canciones de la historia. Sin embargo, vas a Liverpool a un bar nostálgico presuntamente ochentero y, si te la ponen entre otros éxitos de Vengaboys y SClub7, no puedes evitar bailarla y cantarla a voz en grito.

Lista UK: Número uno para Olly Murs

Olly Murs se confirma como uno de los artistas más exitosos salidos de The X Factor: su cuarto trabajo, Never Been Better, ha entrado directamente a lo más alto de la lista de discos más vendidos en Reino Unido con unas ventas de casi 100.000 copias. Con este ya son tres los discos de Olly Murs que consiguen ocupar el número uno en esta lista, y desde luego le va mucho mejor que al ganador de su edición del programa, el ya olvidado Joe McElderry.

Ed Sheeran está en el 2 con X y en el 3 nos encontramos al número uno de la pasada semana, Four, de One Direction. El resto de novedades se completa con Listen, de David Guetta, en el 8; Hope, de Susan Boyle, en el 13; Dublin to Detroit, disco de versiones de la Motown a cargo de Boyzone, en el 14; Strictly Come Dancing, de Dave Arch & The Strictly Band, en el 22; Sirens of Song, de Jools Holland, en el 25; My Dream Duets, de Barry Manilow, en el 28; The London Sessions, de Mary J. Blige, en el 40; la reedición de Beyoncé, en el 41; el disco homónimo del trío Sole3 Mio, hermanos, neozelandeses y cantantes de ópera, en el 44; Hood Billionaire, del rapero Rick Ross, en el 61; y The Third Three Years, recopilatorio de Frank Turner, en el 67.

En la lista de sencillos, Take That, ahora reconvertidos en trío después de la partida de Jason Orange, consiguen el duodécimo número uno de su carrera gracias a These Days.

Otras novedades interesantes de la semana son la de la actriz Jennifer Lawrence, en el 14, con The Hanging Tree, el tema que canta para la banda sonora de la último entrega de Los Juegos del Hambre; o Beyoncé, en el 36 con 7/11 y en el 81 con Ring Off.