Archivo por meses: Febrero 2014

La gran estafa americana

Con sus tres últimas películas (The Fighter, El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana), David O’Russell se ha convertido en uno de los directores favoritos de la Academia a la hora de repartir nominaciones a los Oscars: 25 candidaturas han obtenido entre las tres películas. ¿Merecidamente? Seguramente no. Quizás le estén compensando por haberle ignorado cuando estrenó sus primeras películas a mediados de los 90… o quizás en el caso de La gran estafa americana(American Hustle en su título original) el hype esté, por una vez, justificado.

Inspirada ligeramente en hechos reales -la operación Abscam, en la cual el FBI recurrió a un timador profesional para destapar varios casos de corrupción a finales de los 70-, La gran estafa americana es la historia de Irving Rosenfeld y su socia y amante Sidney Prosser, dos timadores desenmascarados por el agente del FBI Richie DiMaso. Para evitar su condena, ambos tendrán que ayudar al FBI a atrapar a otros estafadores profesionales… pero la operación pronto va alcanzando a objetivos más importantes: el alcalde de Camdem, varios senadores y la mafia. Sin embargo, esta trama policiaca es una mera excusa para que O’Russell haga un estudio de personajes, un enorme McGuffin que sirve de fondo para la historia de amor entre Irving y Sidney, además de las relaciones que se establecen entre ellos y otros personajes, como el impulsivo agente que utiliza rulos para rizarse el pelo, el simpático alcalde corrupto o la esposa de Irving, una mujer tan inestable como incontrolable. De hecho, gran parte de la película ha nacido de las improvisaciones de los actores dejando de lado el guión cofirmado por Eric Warren Singer y O’Russell, un método de trabajo que el director alienta durante sus rodajes… y que puede terminar transmitiendo la sensación de que la historia no avanza con la claridad o el ritmo necesarios en varios momentos.

Con este método de trabajo, se entiende la gran importancia que tiene el reparto a la hora de conseguir que la película no naufrague en la inconsistencia así como la tendencia de O’Russell a volver a contar con determinados actores con los que ya ha trabajado. En este sentido, los miembros del reparto de La gran estafa americana no defraudan. Amy Adams, una de las mejores actrices de la actualidad, da todo un recital de acentos y estados emocionales sin resultar artificial ni excesiva en ningún momento. Frente a ella, Jennifer Lawrence vuelve a recurrir a esas toneladas de carisma que le acabaron sirviendo para ganar el Oscar a Mejor Actriz el año pasado por El lado bueno de las cosas. Christian Bale vuelve a transformarse físicamente para dar vida al protagonista de la película, pero la sutilidad o contención con las que lo interpreta acaban haciéndole pasar más desapercibido que un adrenalítico Bradley Cooper que es cada vez mejor actor. Jeremy Renner, Robert de Niro, Louis C.K., Alessandro Nivola o Elisabeth Röhm son otros de los nombres destacados del reparto aunque se hayan quedado fuera de las entregas de premios.

Parte esencial del éxito de La gran estafa americana es su recreación estética de la moda de finales de la década de los 70 gracias a un trabajo de dirección artística, vestuario y peluquería que podemos calificar fácilmente de “fabuloso”. Elemento clave a la hora de retrotraernos a los años del apogeo de la música Disco es una banda sonora repleta de grandes temas de la época a cargo de artistas como Donna Summer, The Bee Gees, Elton John, Electric Light Orchestra o Wings, entre otros muchos. Afortunadamente, la música está perfectamente integrada en la trama, funcionando como complemento dramático que aporta fuerza y densidad a varios momentos de la película. Son estos elementos estéticos unidos al trabajo del reparto los que hacen de La gran estafa americana una experiencia cinematográfica más que disfrutable… aunque siempre nos quedará la duda de si este material podría haber dado más de sí en manos de un director más ambicioso o arriesgado que un o’Russell que, aunque en ocasiones juega a ser un Martin Scorsese o un Paul Thomas Anderson, termina siendo más contenido de lo necesario.

Lista UK: El día después de los Brits

La lista británica se ha visto claramente afectada por la entrega el pasado 19 de febrero de los premios Brits. Bastille, ganadores en la categoría de artista revelación, vuelven a estar en el número uno con Bad Blood, mientras que Arctic Monkeys, doblemente premiados como mejor grupo británico y autores del considerado mejor disco del año, suben hasta el 2 con AM, seguidos de Settle, de Disclosure, nominados en las principales categorías, en el 3; Halcyon, de Ellie Goulding, mejor artista británica femenina, en el 4; y Home, de Rudimental, ganadores del premio al mejor sencillo del año por Waiting all night, en el 5. Katy B, que ocupó la primera posición la pasada semana con Little Red, baja hasta el octavo puesto, mientras que la entrada más fuerte de la semana no aparece hasta el puesto once: se trata de Peroxide, de la escocesa de 19 años Nina Nesbitt.

Otras novedades de la semana son Weird Kids, de We are the in crowd, en el 24; The Whippoorwill, de Blackberry Smoke, en el 30; Diamonds on the water, de Oysterband, en el 51; Aranjuez, del guitarrista clásico de Montenegro Miloš Karadaglić, en el 53; Burn your fire for no witness, de Angel Olsen, en el 64; el disco homónimo de la banda de metalcore Issues en el 77; y la BSO de La Legopelícula en el 78.

En la lista de sencillos, Clean Bandit ceden el número uno después de cuatro semanas a Sam Smith. El último ganador de la encuesta de la BBC Sound of 2014 -premio que han conseguido al principio de sus carreras artistas como Haim, Adele, Keane o Jessie J- y voz y coautor del gran éxito del año pasado de Naughty Boy, La La La, ha conseguido despachar 108.000 copias de su primer sencillo, Money on my mind.

La otra entrada destacada de la semana es la de A Great Big World y Christina Aguilera en el cuarto puesto con Say Something. Es curioso como últimamente Aguilera sólo consigue éxitos comerciales cuando participa como estrella invitada.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

En la última edición de los Premios Goya, entre las candidatas a llevarse el premio a Mejor Película estaban una comedia dramática que ha sido un gran éxito de taquilla (La Gran Familia Española), la cinta seleccionada por la Academia para representarnos en los Oscar (15 años y un día) y dos propuestas arriesgadas de cine de autor (Canibal y La Herida). Sin embargo, el galardón fue a parar a la que, seguramente, sea la peor de todas ellas: Vivir es fácil con los ojos cerrados, una película de David Trueba cargada de buenas intenciones y fallidos resultados.

Basada en el personaje real de Juan Carrión, un profesor que utilizaba las canciones de The Beatles para enseñar inglés a sus alumnos, rebautizado aquí como Antonio e interpretado por Javier Cámara, Vivir es fácil con los ojos cerrados cuenta como se fue hasta Almería para hablar con John Lennon cuando éste vino a España en 1966 a grabar la película de Richard Lester Como gané la guerra. En su camino recoge a una chica embarazada fugada de un centro para jóvenes “en dificultades” y un adolescente que se ha escapado de casa después de discutir con su padre por culpa de un corte de pelo. Con este material de partida, Trueba podría haber conseguido firmar un retrato sobre la España franquista de los 60, una reflexión sobre la importancia de la música pop en nuestras vidas o un homenaje a John Lennon, pero desgraciadamente en ningún momento consigue ir más allá de la mera anécdota. A Vivir es fácil con los ojos cerrados le faltan elementos esenciales: los personajes que la pueblan no experimentan ningún arco de transformación por mucho que la película tenga la intención de contar una especie de viaje iniciático, con su experiencia sexual incluida (en una escena que parece completamente fuera de lugar). No parece que ninguno de sus tres protagonistas aprenda algo de una experiencia que en muchos casos resulta inverosímil, una aventura sin peripecia donde los personajes malos parecen casi caricaturescos y los personajes buenos resultan casi increíbles. Parece mentira que una película inspirada por Strawberry Fields Forever y con referencias explícitas a una película tan sesentera y brillante como La Chica de la Maleta termine siendo tan sosa.

Puestos a salvar restos del naufragio, podemos destacar el trabajo de Javier Cámara, que sabe aportar dimensión a un personaje que tiene (o podría tener) muchas más aristas y sombras de los que la película quiere mostrar, así como la ambientación general de la película, que sí que llega a retratar esa España empobrecida del franquismo, con esos pequeños coches, esas estrechas carreteras, esos niños pidiendo para comer o esos hoteles donde se exije el Libro de Familia. Lástima que las referencias y las críticas a la situación política española sean tan poco sutiles como innecesarias. Quizás el error de David Trueba haya sido ser demasiado fiel al personaje de Juan Carrión y no haberse atrevido a dar más giros y densidad a una historia que pedía más carga dramática y más complicaciones argumentales. O quizás quería hacer una película sencilla, intimista y naturalista al estilo de Eric Rohmer… sin conseguirlo en absoluto. Vivir es fácil con los ojos cerrados podría haber sido una buena película, pero apenas llega a la categoría de correcta.

Lista Promusicae: Malú vuelve al número uno

18 semanas después, Malú vuelve a ocupar el número uno de la lista de discos más vendidos en España con Si. La acompañan en la parte alta Tanto, de Pablo Alborán, en el dos, y Pólvora, de Leiva, en el tres. En el cuatro nos encontramos con la entrada más alta de la semana: Sôber, con Letargo.

La de Sôber es la única novedad en nuestra lista esta semana. Podemos destacar la fuerte subida del recopilatorio de grandes éxitos de Laura Pausini después de su paso por nuestro país, o la bajada hasta el 36 de La Moneda en el Aire, el último disco de La Habitación Roja, que entraba directamente al 6 la semana pasada.

En la lista de sencillos, David Bisbal continúa en el número uno por cuarta semana consecutiva gracias a Diez Mil Maneras. Happy, de Pharrell Williams, y Can’t Remember To Forget You, de Shakira y Rihanna, le acompañan en lo más alto. Destacable es como Birdy se ha colocado en el 7 con Wings, canción escogida por Antena 3 para promocionar su serie Velvet.

Entre las novedades de la semana nos encontramos con Everybody Dance, primer tema publicado de la serie Dreamland, en el 9; Shot me down, de David Guetta ft Skylar Grey, en el 14; You’re mine (eternal), de Mariah Carey, en el 21; Me fui, de Malú, en el 26; Cancioncitas de amor, de Romeo Santos, en el 27; Changes, de Faul & Wad Ad vs Pnau, en el 36; Silencio, de Andy & Lucas, en el 40; Cerca de las Vías, de Fito y Fitipaldis, en el 43; y Sólo Tú, de Carlos Rivero, en el 48.

Nebraska

Nebraska Movie Poster

Título a título, Alexander Payne se está convirtiendo en el retratista de los Estados Unidos contemporáneos, de la América real que no sale en las grandes producciones de Hollywood: esos pueblos y ciudades olvidados del interior del país, esos paisajes donde lo vulgar, lo decadente y lo bello van de la mano. Sería fácil calificar a los personajes que pueblan las películas de Payne de perdedores y mediocres, pero quizás sea más adecuado verlos como seres humanos de carne y hueso, con las mismas debilidades y fortalezas que el espectador que les contempla en su devenir. No sé si Nebraska es su mejor película hasta la fecha, pero quizás sí que sea la más emotiva y contenida.

No es de extrañar que Payne se sintiera inmediatamente atraído por el guión del debutante Bob Nelson, cuyos derechos adquirió ya en 2003. Esta “road movie” que lleva a un padre y a su hijo desde Montana hasta Nebraska era un material ideal para el cineasta, introduciendo apenas algunos cambios como las profesiones de los hijos o la parada en el Monte Rushmore, uno de los pequeños grandes momentos de esta pequeña gran película. Todo comienza cuando Woody, un anciano aficionado a la bebida al que se le empieza a ir la cabeza, recibe una carta de una editora de revistas que le informa que ha ganado un millón de dolares, un vulgar ardid promocional que Woody malinterpreta. Decidido a ir hasta Nebraska para cobrar su premio, su hijo David acabará por acompañarle en un viaje en coche por las infinitas carreteras de Estados Unidos. Cuando un pequeño percance les haga retrasarse, ambos tendrán que pasar unos días en Hawthorne, (ficticia) localidad de origen de Woody donde tendrán una serie de reencuentros con las gentes y lugares de su pasado.

Con una banda sonora de profundo sabor americano y rodada en blanco y negro con una tan poderosa como directa dirección de fotografía a cargo de Phedon Papamichael que aumenta la destartalada belleza de sus paisajes, Nebraska reincide en alguno de los temas favoritos de Payne como la relación entre familiares y el (re)descubrimiento de nuevas oportunidades y secretos en la realidad que les rodea. Payne siempre consigue que sus personajes -y con ellos los espectadores- pasen por un proceso de catarsis discreta y profunda. No hay mucha diferencia entre Paul Giamatti abriendo su botella de vino favorita en un restaurante de comida rápida en Entre Copas o Margo Martindale aprendiendo a amar París en el corto dirigido por Payne para Paris Je T’Aime y el final de Nebraska, donde un sencillo paseo en furgoneta acaba convirtiéndose en un pequeño triunfo: Payne siempre consigue que los pequeños detalles (un beso de despedida en la cama del hospital, una mirada triste, una casa en ruinas…) revelen toda su importancia. Evidentemente, el resultado final de Nebraska no habría sido el mismo sin su reparto, donde además del veterano Bruce Dern -premiado en Cannes y candidato al Oscar-, destacan Stacy Keatch, la octogenaria June Squibb en el papel de una madre sin pelos en la lengua, y Will Forte, conocido en Estados Unidos por ser unos de los integrantes de Saturdat Night Live y que aquí hace una contenida y melancólica interpretación.

Carlos Sadness, Monteperdido

monteperdido portada

En noviembre de 2013, Carlos Sadness, que lo único que tiene de triste es el apellido, se fue de excursión durante varios días en compañía de algunos amigos (Mónica Bedmar, el guitarrista Raúl Beckett, Sergio Sastre, de Miss Cafeina, y Álvaro Sanz) a los paisajes pirenaicos de Ordesa, entre San Felices y el Monte Perdido (Huesca). A la orilla de ríos de montaña y entre bosques otoñales, el músico buscó la inspiración para sus nuevas composiciones, ilustraciones, fotografías… El resultado acaba de ver la luz en forma de EP y de documental, un videotrip dirigido por Álvaro Sanz en que vemos como esas canciones van naciendo y tomando forma en plena Naturaleza.

El EP Monteperdido es un buen complemento para Ciencias Celestes, el primer disco de Carlos Sadness, uno de cuyos temas, El día que hizo más viento que nunca, se incluye aquí en formato acústico y con variaciones en la letra. Las referencias a la Naturaleza, el tono entre romántico y nostálgico de las letras y esa combinación de sonidos rock y folk con la manera tan personal de cantar casi cercana al rap que tiene Carlos Sadness siguen aquí presentes. Pero también es un paso adelante en su carrera: Monteperdido, la canción que da título al EP, trae como novedad unos luminosos arreglos electrónicos gracias a esos sintetizadores que la protagonizan, mientras que Feria de Botánica es un tema más intimista y sencillo. En todo caso, dos buenas canciones que son un gran regalo para los fans del artista y que hacen que tengamos más ganas de que llegue su segundo trabajo.

Lista UK: Número uno para Bombay Bicycle Club

La lista británica se va animando y llega esta semana cargada de novedades. La primera nos la encontramos en el número uno: Bombay Bicycle Club consiguen colocarse por primera vez en su carrera en lo más alto gracias a So long, see you tomorrow, disco con el que siguen caminando por la senda de la electrónica y de las influencias de la música asiática que abrieron con su anterior trabajo.

True, de Avicii, consigue subir al segundo puesto, mientras que Halcyon, de Ellie Goulding, se sitúa en el número tres. El resto de novedades de la semana son: Hydra, de los holandeses Within Temptation, en el 6; Too much information, de Maximo Park, en el 7; After the disco, de Broken Bells, en el 12; Word of mouth, del cantante folk Seth Lakeman, en el 20; el recopilatorio de baladas de Tina Turner, Love Songs, en el 32; Love Letters, una nueva entrega de Andre Rieu y su orquesta, en el 35; Tales from the Realm of the Queen of Pentacles, de Suzanne Vega, en el 37; el disco homónimo de Agustines, en el 42; The Satanist, de los polacos Behemoth, en el 57; Eventide, de Voces8, en el 59; Love, Marriage & Divorce, el disco conjunto de dos estrellas de los 90 como Babyface y Toni Braxton, en el 75; Under the volcano, de Family Rain, en el 80; Vagabond, de la antigua solista de Fairground Attraction, Eddie Reader, en el 93; y Flesh & Blood, de los australianos John Butler Trio, en el 97.

En la lista de sencillos, Rather Be, esa combinación de violines y dance noventero de Clean Bandit sigue en el número uno por tercera semana consecutiva. La entrada más alta aparece en el tercer puesto: Dibby Dibby Sound, de DJ Fresh vs Jay Fay ft Ms. Dynamite.

U2, en cambio, sólo consiguen debutar en el 65 con su nuevo sencillo, Invisible, mientras que Lana del Rey aparece en el 84 con su versión de Once upon a dream. Ambos artistas regalaron estos temas en la red durante un tiempo limitado. Como curiosidad, en el 92 se coloca la colaboración entre Future y Miley Cyrus, Real and True.