Archivo por meses: noviembre 2011

HISTORIAS POR TELÉFONO

A principios de octubre me trasladaron durante unas semanas a otro departamento de la empresa en el que, básicamente, me dediqué a vender nuestro producto por teléfono y organizar actitividades para nuestros socios. Durante mes y medio habré marcado cerca de cinco mil números de toda España y habré hablado con unas tres mil personas. Cuando me anunciaron mi nuevo destino mi entusiasmo fue nulo, pero he de reconocer que ha sido una experiencia bastante interesante y mucho más entretenida de lo que supuse.

Una de las primeras conclusiones a las que llegué al poco tiempo de empezar mi odisea telefónica fue que, al igual que la primera norma del club de la lucha es no hablar del club de la lucha, la primera norma del teleoperador es que no se le note que es un teleoperador. Hay que hablar con la gente, no recitarles absurdos textos. Si no, te puede pasar que estés llamando a una señora madura de Sevilla y que al otro lado de la línea te encuentres a una señora madura de Sevilla quien, al llamarla por su nombre de pila, te responde que te has equivocado creyendo que le vas a ofrecer una maravillosa oferta de telefonía fija con ADSL y satélite privado. Y claro, no queda muy bien dudar de la palabra de la gente aunque notes que te están mintiendo descaradamente.

También descubres que los tópicos sobre la simpatía de la gente de ciertas regiones de España frente a la sequedad de algunos oriundos de la cornisa cantábrica tienen algo de verdad. Vamos a ilustrarlo con un ejemplo inspirado en la milenaria cultura nipona: Una Cantabria salvaje aparece. ¡Granada, te elijo a ti! Granada utilizó “amabilidad”. Es muy efectivo.

Curiosamente, las peores reacciones vienen de la gente que, en principio, más interesadas deberían estar en tu propuesta. Las personas a las que tu llamada les interesa tanto como el contenido de la carpeta de Spam en una cuenta de Hotmail son, por lo general, mucho más educadas y agradables. También puede deberse a que las llamadas spam se hacían a números fijos y en estos casos, ocho de cada diez personas que te contestaban superaban los 150 años de edad. Los teléfonos inmóviles están en peligro de extinción.

Con el tiempo desarrollas una especie de sexto sentido por el que, a los cinco segundos, adivinas cómo te va a responder tu interlocutor y qué personalidad debes de adoptar con cada uno de ellos. ¿Serio oficinista? ¿Simpático joven? ¿Autómata sin sentimientos? ¿Teléfono de la esperanza? ¿Qué llevo puesto en este momento?

Aunque los resultados globales de la empresa no hayan sido los esperados, la oficina en la que he estado trabajando sí que ha cumplido con la misión que le encomendaron, así que, en cierto sentido, estoy satisfecho con mi trabajo.

Además, trabajar en turno de tarde me ha permitido dedicar las mañanas a ir al gimnasio. En unos meses, solicitaré mi ingreso en alguna manada de hombres lobo de Bon Temps o similar.

TINTÍN EN LA ERA POP

Cuando era pequeño me regalaron “Las siete bolas de cristal”, el primer álbum de Tintín que recuerdo. Sobre todo, me acuerdo de que aparecía una momia inca que, en una pesadilla del reportero de edad indefinida, cobra vida y se cuela por una ventana en el dormitorio de Tintín para estrellar una bola de cristal contra el suelo. Toda la escena me producía escalofríos de terror e incluso procuraba leer el cómic sin abrir esa página.

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Traumas infantiles aparte, con este regalo Tintín se unió a otros personajes de cómic recurrentes de mi infancia como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Astérix o Mafalda. Mis primas catalanas tenían unas cuantas aventuras de Tintín en su casa y recuerdo haber leído ahí “La estrella misteriosa” o “Vuelo 714 para Sidney”. Sin embargo, donde más tebeos de Tintín leí fue en la sala de espera del dentista, donde había varios álbumes para que los niños que teníamos ortodoncia nos distrajéramos antes de que llegara la hora de la tortura mensual. La consecuencia directa de este hábito de lectura es que hubo unos cuantos ejemplares que nunca pude terminar de leer y de los que sólo recuerdo fragmentos sueltos e inconexos.

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Por eso, cuando veía en el cine la película que ha hecho Spielberg sobre el personaje de Herge no estaba seguro de qué partes del argumento estaban sacadas de los libros y cuáles habían sido inventadas por el guionista… con la excepción de la lucha final entre el capitán Haddock y el villano de la función que me produjo cierta vergüenza ajena. Pero hasta que después leí sobre la película en Internet, no me di cuenta de que era una mezcla de “El secreto del unicornio” con “El cangrejo de las pinzas de oro”. Quizás por no ser un experto en Tintín pude disfrutar más de la película, una de las cintas más entretenidas que he visto en los últimos años, con un toque a lo Indiana Jones más que evidente en algunos momentos. Además, he de decir que la animación no resulta tan terrorífica como me pareció al ver el trailer. Sí, la animación por captura de movimiento siempre regala momentos en los que nos lleva a visitar el Uncanny Valley, pero en este caso no llega a los niveles de películas de Zemeckis como “Marte necesita madres” (echadle un vistazo al trailer si sois valientes). La adaptación del estilo de dibujo de Herge al mundo de las tres dimensiones es uno de los grandes aciertos de la película, así como el diseño de los títulos de crédito con referencias a todas las aventuras de Tintín.

El gran problema de esta versión cinematográfica a lo grande de Tintín es que es muy entretenida y… nada más. No hay emoción ninguna en esta película vacía de todo sentimiento, nada que recuerdes cinco minutos después de haber salido del cine. Es como montar en una montaña rusa, un viaje divertido y adrenalítico que se agota en sí mismo. Pasas un rato de lo más entretenido, pero el cine es algo más que emociones primarias.

DEBATE DEL DEBATE, EDICIÓN 2011

En febrero de 2008, resumí el debate entre Zapatero y Rajoy en un artículo de mi viejo blog. Casi cuatro años después, Rajoy se ha enfrentado a un nuevo candidato socialista, Rubalcaba. Mientras que en las anteriores elecciones hubo dos debates, en esta campaña los líderes sólo se verán las caras en una sola ocasión. El resultado del debate de anoche, en mi opinión, fue bastante insatisfactorio. O quizás es que yo esperaba bastante más de los candidatos y del debate en sí mismo.

A priori, es evidente que Rubalcaba es un orador infinitamente superior a un robótico Rajoy que se limita a leer sus apuntes. Lo hemos visto en sus intervenciones en el Congreso, declaraciones públicas y todo tipo de entrevistas. Sin embargo, ayer le vi menos brillante que de costumbre. La corbata torcida y un traje que parecía irle grande no le ayudaron a transmitir imagen de confianza. De todas formas, en cuestiones de imagen, el suspenso más rotundo se lo lleva la Academia de Televisión por el diseño rancio y gris que hicieron del programa. Decorados, grafismo, sintonía… todo parecía sacado de un archivo de los primeros ochenta. También creo que el formato del 2008 con un mayor número de bloques y unas pausas mínimas entre ellos le daba mayor dinamismo y agilidad al debate.

Empleo y economía fueron los temas principales de la noche, algo que hizo que muchos otros asuntos se quedaran en segundo plano o fueran obviados. En 2008, el terrorismo y el estado de las autonomías protagonizaron momentos importantes del debate. En 2011, los candidatos han dedicado un minuto a hacerle adiós con la manita a ETA (que el terrorismo deje de ser utilizado con intereses políticos es un gran avance para el país) y no dijeron ni una palabra sobre nacionalismo, estatutos o autonomías (por lo que supongo que ambos dan por hecho que CiU va a arrasar en Cataluña y el nacionalismo vasco en Euskadi). En las cuestiones económicas, hubo una parte en la que ambos se reprocharon lo que hicieron o dejaron de hacer sus respectivos partidos cuando estuvieron en el Gobierno: Rubalcaba habló acertadamente de la Ley del Suelo de 1998, pero Rajoy se fue demasiado lejos en el tiempo cuando mencionó una reforma socialista de 1992 (aunque después aun se iría más lejos en el tiempo para matizar que las Diputaciones fueron fundadas en 1836). Cuando a la gente le preocupa el futuro, cuanto menos se hable del pasado, mejor.

La estrategia de Rubalcaba quedó bastante clara: consistió en poner contra las cuerdas a Rajoy creando una duda razonable sobre las verdaderas intenciones del programa electoral popular, haciendo especial hincapié en una reforma de las prestaciones de desempleo. Rajoy se limitó a decir que el candidato socialista no entiende lo que dice el programa o que, simplemente, no le gusta lo que le responde. Personalmente, pienso que Rubalcaba tenía que haber sido más categórico (las frases del tipo “yo creo que lo que van a hacer es…” no le ayudaron) y que Rajoy fue bastante hábil al reservar una batería de propuestas concretas para el final del final de su intervención (propuestas dirigidas a las empresas, a mí como ciudadano no me dijeron nada). En resumen, terminamos la noche sin saber qué va a hacer el PP con las ayudas a los parados, pero esta incertidumbre no fue explotada lo suficiente como para inclinar la balanza a favor del PSOE. Hablando en términos futbolísticos, Rajoy empleó un catenaccio realmente eficaz, a pesar de patinazos tan grandes como afirmaciones del tipo “no soy un experto en economía”, y Rubalcaba no supo aprovechar estos momentos de debilidad para rematar.

Educación y sanidad fueron otros temas principales del debate. Se habló de su financiación y por supuesto, se enfrentaron el modelo público y el privado. Todos estamos de acuerdo en que es esencial defender una educación y una sanidad públicas de calidad y al servicio de todos los ciudadanos. Sin embargo, creo que hay argumentos que se emplean en este debate que terminan perjudicando al sector público que pretenden defender. Afirmar que “la sanidad privada está desviando a la sanidad pública los enfermos costosos” es mencionar una realidad, pero hay que saber explicar por qué eso es malo para nuestro modelo sanitario (porque así dicho, puede parecer que desviar al enfermo a la sanidad pública es como condenarlo a una muerte segura). Afirmar que “la educación privada se deshace de los alumnos conflictivos y los dirige a la pública” es pintar un panorama en que la enseñanza pública es una especie de ghetto y dar por hecho implícitamente que la enseñanza privada es mejor. Para defender lo público hay que subrayar sus ventajas y sus excelencias y no oponerlo a un hipotético sector privado elitista y lujoso.

Al final de la noche, me di cuenta de que el nombre de Zapatero apenas fue mencionado (del supuesto lapsus de Rajoy mejor no decir nada). Nuestro presidente ha cometido errores, pero dentro de unos años se le reconocerán todos sus aciertos. En un panorama político dominado por el pragmatismo y el cinismo, Zapatero ha puesto idealismo y talante. A veces se confunde idealismo con ingenuidad, pero tengo claro que la España de 2011 es en muchos aspectos mucho mejor que la de 2004. Las crisis económicas van y vienen, pero hay muchos logros de estas dos legislaturas que serán permanentes (o deberían serlo). Pase lo que pase el veinte de noviembre, yo le echaré de menos.

LOS NIÑOS PREGUNTAN

Por el puente de Todos los Santos, Diego y yo nos subimos al Pirineo navarro. La tradición manda que la familia se reúna cada otoño para recorrer montes y bosques en busca de setas variadas, pero este año los hongos faltaron a la cita. No importa demasiado, porque en realidad sólo es una excusa para pasar unos días en el pueblo. A Diego le gustó mucho el paisaje otoñal con infinitas variantes de color dorado y los pueblos del valle, por lo que no me extraña que vaya ganando puntos con mucha facilidad. Eso lo dijo mi madre, no yo.

El domingo, mientras esperábamos a que nos sirvieran la comida en la fonda, una las hijas de mi prima, una cría de unos nueve espabilados años, me preguntó:

-Ace, ¿tú ya te has casado?
-No, aun no, respondí con una sonrisa.

Algo me dice que estas niñas empiezan a sospechar que Diego es algo más que un amigo que me traigo para que me haga compañía.