BLISTER OF THE SPOTLIGHT

El 26 de noviembre de 1977, los habitantes de Hannington, pequeña localidad del condado inglés de Hampshire, situada entre Basingstoke y Newbury, se disponían a hacer sus actividades habituales al final de la jornada laboral. Supongamos que algunos, como buenos habitantes de las islas británicas, tomarían té, caramelos de chocolate y menta y deliciosos pasteles de riñones mientras veían el boletín informativo de Southern Independent Television. Seguro que entre los espectadores había entrañables ancianas de pelo blanco, elegantes caballeros del medio rural, vicarios cotillas y niños pecosos de pelo pelirrojo que esperaban a que empezaran los dibujos animados después de las noticias. Todos ellos fueron los privilegiados testigos del primer y único mensaje emitido por la comandancia galáctica de Ashtar a través de las ondas hertzianas.

A las cinco y diez minutos de la tarde, la imagen del periodista Andrew Gardner permaneció en pantalla mientras que el sonido de la emisión era saboteado por una fuente de origen desconocido. Durante seis minutos, entre zumbidos electrónicos, una voz pronunció el siguiente discurso ante la sorpresa de los atónitos telespectadores:

-Ésta es la voz de Asteron (aunque otras fuentes indican que se identificó como Vrillon). Soy un representante autorizado de la Misión Intergaláctica y tengo un mensaje para el planeta tierra. Estamos comenzando a entrar en la era de Acuario y hay muchas correcciones que tienen que ser hechas por parte del pueblo terrestre. Todas vuestras armas malignas deben ser destruidas. Disponéis de un breve período de tiempo para aprender a vivir en paz. Debéis vivir en paz… o abandonar la galaxia.

A falta de Twitter y Trending Topics, la noticia fue comentada con sensacionalista placer por los tabloides de la época. Por lo demás, aunque el hecho fue investigado por la policía local y la Independent Broadcasting Authority, nunca se descubrió a los responsables de la transmisión, ya fueran estos estudiantes universitarios con ganas de broma o algún trabajador de la emisora al que algo le quemaba por dentro. Un grupo de apasionados de los Ovnis de una comuna instalada en el desierto de California fue el que lo atribuyó a Ashtar, una inteligencia extraterrestre que llevaría comunicándose telepáticamente con ellos desde 1947 hasta nuestros días, transmitiendo otros importantes mensajes y profecías apocalípticas como la destrucción de la civilización y la llegada al planeta de naves alienígenas en 1994. Yo no me enteré, pero es que ese año estuve muy distraído.

Pero lo verdaderamente importante de esta historia es que Asthar Command es el nombre de un grupo de música estadounidense cuya atmosférica canción “Blister of the Spotlight” sonó en uno de los más ñoños momentos de la infravalorada “Ugly Betty”.

GUSANOS DE SEDA

Escribir no es un trabajo muy diferente a interpretar. Los actores del método parten de sus experiencias vitales, las analizan y van a la esencia de las cosas para extraer de ellas las emociones de sus personajes y el sentido último de sus acciones. Quienes escribimos lo hacemos continuamente, somos vampiros de nuestras propias vidas… y también de las ajenas. Al final, todo lo escrito acaba siendo autobiográfico de alguna u otra manera. De la misma manera, todo lo que es autobiográfico acaba teniendo también algo de ficción, de bella mentira adornada. Escribir ficción o anécdotas en un blog es una forma barata de ahorrarse las visitas a un psicólogo… o de complementar la terapia.

He descubierto que también es una forma de autodefensa, una forma de alejarse de los sinsentidos, del horror de la realidad cotidiana, de esos momentos oscuros que aparecen sin previo aviso, en el momento más inesperado. Tratar de aplicar a la vida los esquemas que funcionan en las narraciones es una forma de intentar dar sentido a lo que no tiene: en la realidad no hay narradores, no hay implantaciones, no hay coherencia. Como reflexionaba Javier Marías en una de sus novelas (creo recordar que en “Tu rostro mañana”), a la vida no se le exige ser verosímil. Por eso, contar lo sucedido es una buena forma de buscarle sentido, de ordenarlo en la mente, de hacer que duela menos.

Pero también es una forma de trivializar las cosas, de engañarse a uno mismo. La vida no es una película, no es una novela, no es un episodio de una serie de televisión. Ni siquiera es una canción o un cuadro. No ha llegado aun el momento de contar lo que he vivido en estos días. Aun es demasiado grande. Aun es demasiado triste. Digamos que los gusanos de seda aun son un puñado de huevos diminutos guardados en una caja de zapatos de color negro y con agujeros en la tapa.

SUBTÍTULOS

Anoche fui a los Ideal a ver “Los chicos están bien”, película con buenas intenciones pero de flojos resultados. En el rellano del cine, antes de entrar en las salas, me fijé en una anciana que discutía con el chico que se queda con la mitad de tu entrada. No le llamo acomodador porque no te acomoda.

-¿Por qué no puedo entrar?
-Aun quedan quince minutos, señora.
-Yo vine aquí el año pasado y pude entrar en la sala cuando quise.
-Pero ahora no se puede pasar, ¿no ve que pone “espere”?-. El chico le señalaba el rótulo luminoso que indica cuando se puede pasar a cada sesión mientras iba perdiendo la paciencia.
-Yo vine aquí el año pasado y pude entrar en la sala cuando quise.
-A ver, señora, si quiere le dejo pasar, se ve el final de la película y luego vuelve a entrar!
-A mí no me grite, que estoy sorda y no le oigo nada.

Por un momento, la situación me hizo sonreír. Qué cabezota puede llegar a ser la gente mayor. Qué poco se enteran de cómo funciona el mundo moderno, los pobres. Poco después, ya sentado en mi butaca, me di cuenta de que si la señora era sorda, entonces había ido a un cine de versión original subtitulada porque es la única manera de que dispone para ver una película en pantalla grande. Y además, por lo que había oído, ella sólo va al cine una vez al año o poco más, y además, sola. Imaginé a la señora en su casa, leyendo la cartelera en el periódico, atreviéndose a ir al cine por la noche, a pesar de la soledad y de su sordera. Supuse que habría ido a ver “El discurso del rey”, que le haría ilusión ver la cinta triunfadora en los últimos Oscars. Me dieron ganas de volver al rellano y darle un abrazo.

¡MAZAPANES!

Esta tarde, reordenando la oficina, una compañera ha encontrado restos de la Navidad y, entre otras cosas, ha aparecido esta caja de mazapanes que me ha dado a mí. Mmmm, qué ricos.

Mazapanes

Abro la caja y me encuentro con esto:

El contenido

¿Toda esa caja para una bolsa de plástico en la que dentro hay cinco mazapanes envueltos cada uno en otro plástico? ¿Pero qué es esto? Salen más mazapanes fotografiados en la caja de los que hay en el interior del producto. ¡Publicidad engañosa! Vamos a verlo otra vez.

Timado

Algo me dice que las familias que creyeron que podrían endulzarse la Navidad con las figuritas de mazapán de “La Preferida” se llevaron un buen chasco.

LAS HIJAS DE EDWARD DARLEY BOIT

En 1882, el pintor estadounidense John Singer Sargent retrató a las cuatro hijas de su amigo Edward Darley Boit y de Mary Louise Cushing, la hija de un rico comerciante, traficante de opio y filántropo de Boston. Los nombres de las niñas eran Florence, Jane, Mary Louisa y Julia. La más pequeña -Julia- tenía cuatro años cuando Sargent la inmortalizó en su cuadro. Sentada sobre una alfombra, juega con una muñeca. Las dos más mayores, Jane y Florence, aparecen al fondo. El rostro de esta última, una adolescente de catorce años, queda semioculto por las sombras. Tanto ella como Jane sufrieron problemas mentales en su vida adulta. Ninguna de las cuatro niñas se casó.

La hijas de Edward Darley Boit, 1882
La hijas de Edward Darley Boit, 1882

Desde que se expuso por primera vez al público en París, la crítica destacó la influencia de “Las Meninas” de Velázquez en la obra de Sargent. También apreciaron el toque de misterio y extrañeza que el pintor había sabido dar a un tema aparentemente convencional como el retrato de unas niñas a través de recursos como el poco habitual formato cuadrado del lienzo y la disposición asimétrica de las figuras en el mismo. Algunos autores señalan que Sargent quiso plasmar el contraste entre la infancia luminosa y la edad adulta, sumergida en sombras en incertidumbre. Dicen que, en lugar de cuatro niñas diferentes, parece que el pintor quisiera retratar a una misma niña en cuatro momentos distintos de su vida. Otros autores han señalado la postura rígida, casi solemne, suspendida en el tiempo, de Julia, Mary Louisa, Jane y Florence, definiendo la obra como “la naturaleza muerta de unas niñas y el retrato de dos jarrones”.

Las protagonistas del cuadro lo donaron en 1919 al Museo de Bellas Artes de Boston. Ahí se expone desde entonces, flanqueado por los dos grandes jarrones chinos que aparecen retratados en el mismo en una fascinante violación de las fronteras entre arte y realidad.

vase_with_decoration_of_birds_and_flowers

Más información sobre esta historia y mucho más en la Wikipedia, como no.

CHICO, INTERRUMPIDO

Últimamente vivo sumergido en la procrastinación. Si lees el artículo de la Wikipedia sobre el tema, parece algo preocupante. Creo que mi caso no es tan grave, pero empiezo a estar harto de este “hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables”.

Vivo sumergido en la irrelevancia y no sé por qué. Dejo cosas a medio hacer, los platos sucios se quedan en el fregadero más tiempo del que deberían, aplazo el momento de doblar la ropa limpia, tardo días en contestar un simple e-mail… Pero curiosamente tengo a la vez la sensación de estar ocupado todo el rato. Haciendo un símil informático, es como si tuviera decenas de pestañas abiertas y estuviera saltando de una a otro permanentemente, sin ser capaz de centrarme en una de ellas.

Siempre he dicho que tengo que esforzarme por tener más disciplina y capacidad de concentración. No soy vago, ni perezoso. Tampoco soy una persona inactiva. Creo que gran parte de mi problema viene de la desgana que me provoca que muchas de las cosas que se supone que debo hacer no son productivas. No recibo una respuesta ni a corto ni a medio plazo. Da igual que me esfuerce al máximo o que me limite a cubrir el expediente, en demasiados casos el resultado que obtengo es el mismo en ambos casos. Esto va contra la lógica que a uno le imponen desde pequeño: se supone que si te esfuerzas, obtendrás mejores resultados que si no te esfuerzas. Durante el aprendizaje es algo evidente: cuanto más estudias, más aprendes y mejores notas obtienes. De repente, te enfrentas a ámbitos laborales donde parece que se te paga por ocupar un espacio físico o donde el único objetivo es crear un producto que el cliente va a valorar del mismo modo ya sea de calidad ínfima o de calidad extraordinaria. Al final todo parece perder su valor y convertirse en algo irrelevante.

Por eso es importante tener disciplina y ser exigente con uno mismo. Sólo así se puede evitar que esta desidia se contagie a otros aspectos de la vida.

VIDILLA

Ya sabéis el tópico motivador que recuerda que, en chino, la palabra “crisis” se escribe con el mismo signo que el término “oportunidad”. Sea verdad o no, el caso es que mi amigo Joserra se vio obligado a ponerlo en práctica hace unos meses. El caso es que ha demostrado que nunca es tarde para hacer lo que siempre hemos querido hacer y que la reinvención no es sólo cosa de Madonna. Está más contento con su vida, más relajado, más alegre, ha perdido veinte kilos, ha mejorado su vida social. Y por si fuera poco, ha abierto un videoblog donde da rienda suelta a su ingenio y su sentido del humor. Cada entrega es una garantía de risas. En la última, sobre los Bollycaos, hasta incluye sorprendentes efectos especiales.

La seguridad aérea, el nuevo Ipod Shuffle, Shakira y su loca comitiva, los Rosarios de María… Vidilla habla de todo eso y mucho más. Lo podéis comprobar en su canal de Youtube. O en su página web. O podéis haceros fans en Facebook.