Archivo por meses: Diciembre 2010

REPASO MUSICAL ANUAL

Ha llegado el momento de volver la vista atrás y repasar cuáles han sido los momentos musicales más memorables (o no) de los últimos doce meses. Como ya he he hecho en los últimos años, he hecho la lista basándome en el número de reproducciones que han alcanzado estas canciones en mi perfil de LastFM. Esto implica que hay canciones buenas que están por debajo de otras peores, pero que, simplemente he escuchado más. Es una cuestión de sinceridad con uno mismo.

También es cierto que no todas las canciones que escucho quedan registradas en mi ordenador, así que tendré en cuenta los factores “discos escuchados en el coche de Diego”, “canciones escuchadas en vinilo” y “temas de mi reproductor de mp3 para el gym” a la hora de aupar algunas canciones en mi lista.

Hace unas semanas lei la reflexión de algún crítico musical (no recuerdo quien) sobre el hecho de que la multiplicación de la oferta musical y de las vías de acceso a nuevos artistas y discos están diluyendo la existencia de movimientos musicales y culturales al estilo del grunge en los 90, el synthpop en los 80, el disco en los 70 o la relación entre el pop y los cambios sociales en los años 60… Sigue habiendo grandes estrellas y grandes éxitos, pero tanto unos como otros son menores que en otras épocas. Los himnos generacionales están desapareciendo y la música ha perdido fuerza como elemento de definición sociológico en general. Lo que escucha una persona puede ser completamente diferente a lo que escuchan las personas de su entorno: cada uno se construye su propia colección de éxitos personales, artistas favoritos y referencias musicales. Esto siempre ha sido así, pero es un fenómeno que se acentúa cada vez más.

Y ahora, la lista. Este año, 50 puestos para que quepa de todo.

50. La Casa Azul. “Todas tus amigas”.
Comienzo con el último sencillo de La Casa Azul, tomándolo como un aperitivo del disco que Guille Milkyway publicará el año que viene. Quizás suene demasiado continuista con respecto a los temas de “La revolución sexual” y puede que por eso “Todas tus amigas” nos deje con ganas de más.

49. Sophie Ellis-Bextor. “Bittersweet”
La gran Sophie Ellis-Bextor no consigue recuperar el éxito comercial de antaño, a pesar de publicar canciones elegantes y sofisticadas que dan mil vueltas a las que nos ofrecen divas variadas que conocieron épocas mejores y chicas recién llegadas cortadas por el mismo patrón. O puede que la razón de su fracaso comercial resida precisamente en que la gente prefiera bailar otras cosas. Volveremos sobre el tema.

48. OMD. “Sister Marie Says”
OMD, o lo que es lo mismo Orchestral Manoeuvres in the Dark, volvieron a publicar un disco casi quince años después de “Universal” (y por primera vez en dos décadas con los miembros originales de la formación: Andy McCluskey y Paul Humphreys). En un año en que algunos grupos han recuperado los sonidos del synthpop de los ochenta, no está de más recordar a algunos de los grandes nombres del género. “Sister Marie Says” recuerda, en efecto, a “Enola Gay”.

47. Soraya Arnelas. “Electric Girl”
Soraya ha demostrado una vez más ser una de las alumnas más aventajadas de la Academia de Operación Triunfo. Su disco es uno de los proyectos más ambiciosos del pop comercial español de los últimos años. Cantado en inglés y con colaboradores de lujo, “Dreamer” es una colección de llenapistas sin complejos. Entre ellos, está esta colaboración con Bedük que se ha convertido en uno de mis temas favoritos del año.

46. Kings of Leon. “Radioactive”
Kings of Leon alcanzaron el mayor éxito comercial de su carrera con “Only by the night”. En 2010 han publicado su quinto trabajo, “Come Around Sundown”, que en una primera escucha resulta demasiado continuista y desprovisto de brillantez. “Radioactive”, su sencillo de presentación, es una buena muestra del estilo de rock de aire clásico y sureño que caracteriza últimamente al grupo.

45. These New Puritans. “We Want War”
These New Puritans es un grupo extraño y original. NME escogió “Hidden” como mejor disco del 2010. Yo les vi hace poco en Joy Slave y me sorprendió su mezcla de estilos y sonidos, en donde caben guitarras, ritmos repetitivos, ruido de cadenas e instrumentos de viento.

44. Vampire Weekend. “Giving up the gun”
Reconozco que no habría prestado la misma atención a esta canción si Jake Gyllenhaal no saliera en el videoclip disfrazado de tenista. Vampire Weekend es uno de estos grupos adorados por los indies que están a las puertas de convertirse en superventas. Yo no puedo evitar pensar en Paul Simon cuando escucho algunos de sus arreglos de aire africano que dicen que les caracterizan.

43. CeeLo Green. “Fuck You”
El cantante de Gnarls Barkley ha retomado su carrera en solitario con una canción de estilo soul clásico que ha sido un éxito en Reino Unido y que le ha valido varias candidaturas en las categorías más importantes de los Grammy.

42. Kate Hudson. “Cinema Italiano”
A pesar de todas sus estrellas, “Nine” fue uno de los fracasos cinematográficos del año. Sin embargo, era imposible terminar de verla y no empezar a tararear esta canción interpretada por Kate Hudson. Aprovechemos este momento cinéfilo para recordar otras grandes bandas sonoras del año: la de “La red social” firmada por Trent Reznor y Atticus Ross; el trabajo de Hans Zimmer en “Origen”; y, por supuesta, la bella partitura de Abel Korzeniowski para “Un hombre soltero”.

41. El Pescao. “Castillo de Arena”.
David Oteto, el guitarrista de El Canto del Loco, publicó este año su primer disco en solitario. A diferencia de su primo Dani Martin y su ridícula balada, El Pescao nos trajo un tema de aires melancólicos alejado de los sonidos con los que identificamos al grupo y en el que destaca la colaboración de la brasileña Ana Cañas.

40. Ellos. “Hasta el final”.
Guille Mostaza y Santi Capote no nos hicieron esperar otros cinco años para disfrutar de un nuevo disco suyo. “Cardiopatía Severa” es un disco maduro y que supone un paso adelante respecto a sus anteriores trabajos. La colaboración de la Orquesta Sinfónica de Bulgaría brilla en temas como éste.

39. Kate Nash. “Do-Wah-Doo”
Kate Nash triunfó en Reino Unido con su primer disco hace un par de años. No ha repetido el éxito con su segundo trabajo, aunque no creo que a ella le preocupe demasiado. Inspirado en el sonido de los grupos femeninos de los 50 y 60, “Do-Wah-Doo” tiene un videoclip que jamás podrá ser emitido durante un vuelo en avión.

38. Two Door Cinema Club. “I can talk”
Aunque Two Door Cinema Club comenzaron a sonar con sus energéticos temas en 2009, publicaron su disco de debut en febrero de este año. Y esto es todo lo que tengo que decir sobre que mi lista siempre recoge las mejores canciones… del año anterior. Escuchad “I can talk” y botad.

37. The Drums. “Let’s go surfing”
Vale, sí, otra canción de 2009 que entra en esta lista con la excusa de que el disco que la incluye fue publicado en 2010. Pero es que el silbido más pegadizo del año no se podía quedar fuera. The Drums son uno de los grupos más prometedores del momento.

36. Selena Gomez & The Scene. “Naturally”
Y como mis oídos no entienden de prejuicios ni le hacen ascos a nada, aquí tenemos a Selena Gomez, una de las chicas de la factoría Disney que lo mismo graban un disco, hacen una serie o entran en una clínica de rehabilitación. Lo que está claro es que “Naturally” es un un contagioso y brillante tema de pop bailable muy por encima de lo que se entiende por “música para público infantil”.

35. Gorillaz. “On melancholy hill”
Seguramente, cuando se publicó el primer disco de Gorillaz, Damon Albarn nunca imaginó que este proyecto acabaría sobreviviendo a Blur y conseguiría el éxito internacional que siempre se le resistió a una de las bandas esenciales del BritPop. Seguramente la razón esté en que el grupo de dibujos animados es capaz de traernos canciones tan bonitas como ésta.

34. Marina & The Diamonds. “Hollywood”
Marina ha sido una de las niñas mimadas de parte de la crítica británica. Sin embargo, lo que he escuchado de ella me resulta mucho menos alternativo y más comercial de lo que esperaba. “Hollywoood” no destaca por la originalidad de su temática, pero es un buen tema pop con referencias a la mismísima Shakira.

33. She & Him. “In the sun”
Zooey Deschanel y M.Ward publicaron en 2010 la segunda entrega de su proyecto conjunto bajo el nombre de She & Him. “In the sun” es una de esas canciones que hace que el mundo sea más bonito y nosotros más felices.

32. Plan B. “She Said”
Plan B es el grupo del rappero británico Ben Drew. En 2010 publicó “The Defamation of Strickland Banks”, un disco que narra la historia ficticia de un cantante de soul llamado Strickland Banks que triunfa sus canciones hasta que lo pierde todo al ser encarcelado por un crimen que no cometió. El disco combina rap con sonidos clásicos de aire retro. El resultado no siempre me convence, pero en esta canción la mezcla da un resultado perfecto.

31. Delafe y las flores azules. “Río por no llorar”
Delafe y las Flores Azules se desprendieron de Facto. La producción de The Pinker Tones aportó un toque más eléctrico a su sonido y les hizo perder calidez e intimidad. Los resultados no ha sido tan malos como lo de Nena Daconte sin Kim, pero casi.

30. Julieta Venegas. “Bien o mal”
Julieta Vengas publicó un nuevo trabajo en 2010 que tuvo esta canción compuesta junto con Alejandro Sergi, el cantante de Miranda!, como carta de presentación. A pesar de su pegadizo estribillo y del encanto natural de Julieta, el disco no repitió en nuestro país el éxito de “Limón y sal”. No creo que a ella le importe mucho. Por otro lado, su videoclip nos enseñó que si comes flores, cagarás mariposas.

29. Edurne. “Soy como soy”
Aunque esté más alta en mi lista, Edurne siempre estará a la sombra de Soraya. Desde luego, no la superará con sus intentos de convertirse en la Kili nacional a pesar de aciertos puntuales como este “Soy como soy”, que a pesar de todo se queda a medio gas.

28. Adam Lambert. “If I had you”
Adam Lambert no ganó su edición de American Idol, pero ha sido el concursante salido de ese programa con mayor proyección internacional desde los tiempos de Kelly Clarkson. A pesar de todo, su disco de debut no estaba a la altura de las expectativas. Yo rescató de la quema el que fue su tercer sencillo.

27. Hurts. “Better than love”
El dúo Hurts han sido la revelación del año. O quizás el hype del año. El caso es que su recuperación de los sonidos de los 80 ha llamado la atención de los críticos, los indies y los compradores de discos. Yo creo que acabarán siendo un grupo que llegará al gran público y al que darán la espalda los mismos que ahora les alaban. Tonterías aparte, me quedo con “Better than love” antes que con “Wonderful Life”.

26. M.I.A. “XXXO”
Loca con su tigre, M.I.A. sacó un disco de ruidos este año. Entre chirridos y descargas se encontraba también está estupenda y pegadiza canción que inesperadamente llegó a colocarse en el puesto 38 de las canciones más vendidas en la lista oficial de ventas de nuestro país.

25. Arcade Fire. “The suburbs”
Conservando su estilo adulto, a veces épico, Arcade Fire se han convertido en uno de los grupos más importantes del momento. Su tercer disco, “The suburbs”, fue número 1 en Estados Unidos, en Inglaterra, en Canadá y estuvo a punto de serlo en España, donde se conformó con el segundo puesto de la lista. “The suburbs” es la canción que da título a un disco complejo y con sonidos muy variados que he escuchado varias veces yendo de Madrid a la sierra y viceversa.

24. Laura Marling. “Alpha Shallows”
Laura Marling es una chica inglesa que apenas tiene veinte años y ya ha publicado dos discos candidatos al premio Mercury. En sus letras habla de doncellas y caballeros. Como es una de las cantantes favoritas de Diego, he escuchado su segundo trabajo varias veces. Ésta hermosa canción de aires medievales (o de propuesta folkie eurovisiva de país balcánico) es la que mejor recuerdo.

23. Lucky Soul. “White Russian Doll”
Lucky Soul son un sexteto británico que hacen pop clásico sin adulterar que hace un par de años me cautivaron con “Lips are unhappy” y que este año no nos han defraudado con su segundo trabajo. Escuchar y ver su vídeo para “White Russian Doll” es viajar sin escalas a los años sesenta.

22. Malcolm Lincoln. “Siren”
Cada edición del festival de Eurovisión nos trae horrores musicales variados junto a curiosos descubrimientos como este grupo que represento a Estonia con una canción de pop melancólica e invernal. Aunque no pasó a la final, “Siren” merece ser destacada como una de las propuestas más interesantes que han pasado por el festival por los últimos años.

21. Maroon 5. “Misery”
El grupo de un cada vez más tatuado Adam Levine publicó este año su tercer trabajo. “Hands all over” no trae apenas novedades con respecto a sus discos anteriores y el sencillo que escogieron para presentarlo al mundo no alcanzaba la frescura y la brillantez de “This Love” o “Makes me wonder”. Más les vale espabilar.

20. Shy Child. “Disconnected”
Una noche aburrida en la que tenía tiempo libre me puse a escuchar la lista de Jenesaispop. Ahí fue donde descubrí esta divertida canción de Shy Child, un dúo de rock electrónico procedente de Nueva York y que ya lleva publicados cuatro discos. Sí, otros que recuperan sonidos de synthpop de los 80.

19. Enrique Iglesias. “I like it”
Enrique Iglesias no sabe cantar, pero yo siempre he reivindicado que sus discos en inglés son excelentes ejemplos de lo que consigue una buena producción. “I like it” ha triunfado en listas de ventas y pistas de baile con una formula que es infalible en estos momentos: producción poco refinada pero muy eficaz con denominación de origen europea (Redone), colaboración con cantante de rap (Pitbull) y sampler de un clásico (“All night long”, de Lionel Richie). Valoración de Diego: “¿No es Enrique Iglesias un poco mayor para cantar este tipo de letras?”

18. Stromae. “Alors on danse”
A lo largo de 2010, este tema del belga Stromae ha ido triunfando en diversos países europeos con su sonido machacón y su estribillo repetitivo. Es una de esas canciones que escuchas una vez y ya se te queda metida en la cabeza para siempre. A todo esto, tiene una de las letras más tristes del año y el videoclip lo deja claro: como todo va tan mal, bailamos.

17. Duffy. “Well Well Well”
Después de triunfar con su disco de debut, Duffy ha vuelto con un segundo trabajo que, por el momento, parece que se va a quedar muy lejos de alcanzar las ventas de “Rockferry”. Aunque haya actualizado un tanto su sonido sin perder su toque retro característico, el público dio la espalda a “Well Well Well” que no pasó del puesto 41 en la lista de sencillos del Reino Unido. Diego lo achaca a la tendencia creciente que tiene la chica a engolar la voz como si fuera una oveja galesa.

16. Kelis. “Scream”
En el primer trimestre del año, la blogosfera burbujeaba con el disco de Kelis, quien dejaba atrás el rap y el r&b para entregarse a la música de baile y la electrónica. Breve y contundente, “Flesh Tone” contenía varios temas destacables. Producido por El Tocadisco y David Guetta, “Scream” se convirtió en seguida en mi favorito.

15. Christina Aguilera. “Not myself tonight”
Aunque puede que su revancha llegue en forma de Oscar a la Mejor Canción, Christina Aguilera tuvo que aguantar a lo largo de 2010 críticas variadas, comparaciones burlescas con Lady Gaga y ventas ridículamente bajas. Seguramente se cometieron varios errores garrafales en el proceso de concepción, grabación y promoción de este disco. Sin embargo, “Bionic” contiene un puñado de canciones más que salvables, como sus colaboraciones con M.I.A. y Ladytron o el primer sencillo del mismo. Eso sí, mejor obviar el videoclip que le acompañaba.

14. Lena. “Satellite”
Uribarri describió a Lena durante la retransmisión del Festival de Eurovisión como “una chica cualquiera cantando en el karaoke un sabado con sus amigas”. Fue sólo uno de los múltiples comentarios que le convirtieron en uno de los Trending Topics de Twitter durante esa noche. Con su sencillez pop y su sonido fresco y actual, “Satellite” se convirtió en la ganadora de la edición de 2010 y en una de las canciones más exitosas que hayan salido del festival últimamente.

13. Amy MacDonald. “Love Love”
Un tanto inesperadamente, Amy MacDonald se convirtió en una cantante superventas en toda Europa gracias al éxito de “This is the life”. “A curious thing” no repitió las cifras de su ópera prima, pero es un disco de pop cálido y sonidos que parecen salidos de los noventa que nos acompañó durante toda la primavera en el coche de Diego. Yo me quedo con “Love Love” por esta parte de la letra:

“And at night I wish that you were there
Touching my face and stroking my hair
Telling me things, telling me stories
Telling me you love me in all my glory”.

12. MIKA. “Kick Ass (We are young)”
El segundo disco de MIKA no levantó cabeza a lo largo de 2010. Eso no impidió que su concierto en el Palacio de los Deportes fuera uno de los mejores espectáculos musicales que pudimos ver este año. Además, publicó esta canción para la banda sonora de “Kick Ass” con la producción del ubicuo Redone.

11. Mark Ronson & The Business Intl. “Bang Bang Bang”
No es ninguna novedad decir a estas alturas que Mark Ronson es un genio. “Record Collection”, su tercer trabajo, publicado bajo el nombre de Mark Ronson & The Business Intl, es uno de los discos fundamentales de este año que acaba, una colección de futuros clásicos del pop que recicla sonidos del pasado para convertirlos en la música del mañana.

10. Robyn. “Dancing on my own”
Wikipedia describe “Dancing on my own” como una balada electropop y no puedo estar más de acuerdo. “Dancing on my own” es una canción triste para bailar, un himno para todos aquellos que nos hemos visto solos en la pista de baile mientras él baila con otra. Con este tema, Robyn ya se ha asegurado su hueco en la historia del pop. Por no mencionar el detalle de que ha publicado tres discos en un año…

9. Jónsi. “Go do”
El vocalista de Sigur Rós publicó en 2010 su primer disco en solitario y me conquistó de una manera que no había conseguido ninguno de los solemnes discos de la banda islandesa. “Go” es una explosión musical de colores que hace que al escucharla tenga la sensación de envolverme en una cálida manta donde nada puede hacerte daño. Seguramente sea el disco más bonito de 2010.

8. Example. “Kickstarts”
Example es algo así como una versión zapatillera de Calvin Harris y “Kickstarts” es el mejor ejemplo. Música electrónica que llega directamente a los oídos y que hace mover los pies, lo quieras o no. A veces no sabemos apreciar que firmar un tema sencillo y eficaz como éste es un trabajo mucho más difícil de lo que parece a simple vista.

7. The Hoosiers. “Choices”
The Hoosiers son un grupo británico que consiguieron cierto éxito en las islas con temas como “Worried about Ray”. Para su segundo trabajo apostaron por sonidos más potentes y electrónicos que a mí, en ocasiones, me recuerdan a los Killers de “Day and Age”. Supongo que son un grupo que se queda en esa zona de nadie entre lo indie y lo comercial, como les pasa a otros grupos ingleses como The Feeling, Sterophonics o Razorlight, y al final terminan pasando desapercibidos para la mayoría. Ellos se lo pierden.

6. Owl City. “Fireflies”
Adam Young es un joven músico estadounidense que señala al disco y a la música electrónica europea como sus principales influencias musicales. Eso es algo que se nota en la canción con la que se ha dado a conocer al gran público, una pequeña canción sobre luciérnagas a medio camino entre lo ñoño y lo sublime.

5. Scissor Sisters. “Any Wich Way”
Scissor Sisters publicaron este año “Night Work”, su tercer trabajo, un disco que es un completo repaso a la música de baile de los 70 y los 80 pero que a la vez suena actual gracias al trabajo en la producción de Stuart Price y al talento innegable de la banda de Jake Shears. Es uno de estos discos que, cuando empiezas a escucharlo, lo tienes que oir entero porque una canción te arrastra a otra. Paradójicamente, las ventas no han estado a la altura de las expectativas, quizás porque, como también le ha pasado a Kylie, a Sophie y a Duffy, las pistas de baile quieren temas directos y poco elaborados a lo David Guetta y no están para sutilezas y sofisticaciones.

4. Lady Antebellum. “Need you now”
“Need you now” es esa balada ñoña que representa lo más tópico de la musica comercial estadounidense a cargo de uno de esos grupos que hacen música que no llega a ser ni rock ni country, pero que de repente te llega y te dice mucho más que cualquier canción con ínfulas artísticas o la última sensación indie del momento. Porque claro, es bastante fácil sentirse identificado con:

“It’s a quarter after one, I’m all alone and I need you now
Said I wouldn’t call but I lost all control and I need you now
And I don’t know how I can do without
I just need you now”

De hecho, Lady Antebellum se ha llevado un buen puñado de nominaciones a los Grammy gracias a esta canción.

3. MGMT. “Flash Delirium”
MGMT publicaron su segundo disco diciendo que “no contenía ningún sencillo” y se esforzaron en hacernolo creer lanzando una canción en la que se acumulaban los cambios de ritmo y melodía formando un conjunto de ritmo ascendente que termina en un final tan delirante como este videoclip. Entre otros consejos, nos recomiendan apuñalar a nuestro Facebook. Siguen siendo uno de los grupos más interesantes del panorama musical actual.

2. Brandon Flowers, “Crossfire”
Un poco por sorpresa (o quizás no tanto), Brandon Flowers anunció que iba a sacar un disco en solitario. “Flamingo” no es el trabajo con el que el cantante de Las Vegas se vaya a reconciliar con los fans de The Killers a los que no convenció “Day and age”. Lo que unos denominan “intimista” es sinónimo de “aburrido” para otros. A mí es un disco que me ha convencido gracias a varias canciones como ésta, el sencillo de presentación, pero sospecho que con el tiempo no dejará de ser una curiosidad en la carrera del grupo, como aquel disco en solitario que publicó Thom Yorke y del que nadie habla nunca.

1. Lady Gaga. “Dance in the dark”
Y al igual que el año pasado, el número uno de mi lista es para Lady Gaga, convertida ya en icono global y estrella mundial gracias a las ocho canciones de “The Fame Monster”. Poco más se puede decir de ella que no se haya dicho ya. Sin embargo, mi tema favorito del año no ha sido publicada como sencillo a pesar de que tiene todo el potencial para convertirse en un himno que por momentos me recuerda a “Vogue” (más por el espíritu del tema y las referencias a personajes famosos que el estilo musical, claro) y es, desde luego, una canción muy superior a “Alejandro”. La letra es toda una declaración de intenciones: “Find your freedom in the music”.

El año que viene, más música.

ROLLER COASTER

Sanfermines. Las barracas. Niños correteando entre atracciones y luces de colores. Todos tan felices con su ropa blanca, sus pañuelos rojos y los dedos pegajosos con restos de algodón de azúcar. Recuerdo las carreras para montarse en la locomotora que estaba en cabeza del pequeño excalextric y que disponía de una campana con la que hacer un ruido colosal. Parece mentira que dar vueltas por un circuito en forma de ocho con un par de cuestas fuera tan fascinante.

Pero llego el momento de dejar atrás la infancia y empezar a subir esas atracciones reservadas a los mayores. Fue en Barcelona, no recuerdo si en el Tibidabo o en el parque de Montjuïc, cuando monté por primera vez en mi vida en una montaña rusa. Qué emoción, qué nervios, me hacía mayor. El cochecito arrancó a velocidad vertiginosa, mis gafas volaron por los aires y aterrizaron a mis pies. Yo me pasé todo el rato mirando el suelo y viendo como rebotaban de lado a lado, pensando que en cualquier momento se colarían por alguna rendija y desaparecerían para siempre. Y así estaba, sumido en la angustia, cuando el cochecito frenó a una deceleración también vertiginosa. Mi cabeza infantil se golpeó espectacularmente con la barra que supuestamente iba a protegerme de todo peligro. Recuperé mis gafas, pero me llevé de regalo un chichón y un trauma de por vida.

El tiempo pasó y llegaron la adolescencia y nuevos intentos de demostrar mi hombría. Las montañas rusas estaban vetadas, pero todavía podía intentarlo con La Nube. A simple vista, parecía algo inofensivo. Una plataforma que giraba sobre su eje y permanecía completamente horizontal en todo momento. Qué emoción, qué nervios, me hacía mayor. Me senté en la parte trasera. Bajó una barra de sujección que me pareció insuficiente. Traté de pensar de que era una señal de que la atracción no era peligrosa, pero cuando el aparato empezó a dar vueltas, comprobé que me había montado en una demoniaca trampa infernal. Cada giro era más rápido que el anterior y en cada descenso tenía la impresión de que iba a salir disparado de la maquina. Me agarré con todas mis fuerzas a la barra metálica como si estuviera luchando por mi vida. De hecho, estaba luchando por ella. En cualquier momento la barra se abriría y yo terminaría mis días estampado contra las montañas que rodean Pamplona, convertido en puré de ace. Pocos minutos después, terminó la tortura, yo había perdido varios años de vida y me llevé un nuevo trauma.

Desde entonces, trato de evitar ferias y parques de atracciones. A veces he conseguido superar mi pánico y montarme en artefactos que te dan vueltas, te sacuden, te ponen boca abajo… Reconozco que ha habido dos o tres ocasiones en las que incluso he sido capaz de divertirme. Sin embargo, por lo general, no soy capaz de olvidarme de que estoy poniendo mi integridad física en manos de una tuerca mal engrasada. Supongo que en el fondo soy una de esas personas que intentan tener todo bajo control.

Además, la vida ya es en sí misma una montaña rusa, ¿no?

LONDRES EN DICIEMBRE

Si tuviera que hablar de Londres en diciembre, lo primero que diría es que es una ciudad gélida. Cuando llegué había nieve en las calles y hielo en el aire. Cero grados, ni frío ni calor. En los canales de Camden placas de hielo flotaban sobre el agua. Por la noche, después de cenar una hamburguesa, envueltos en nuestras bufandas, caminábamos entre las mansiones de Apple Park Road, deslizándonos sobre el hielo como si lleváramos patines invisibles. En un coche cubierto de nieve, alguien había dejado escrito un mensaje de amor. Quizás Scott y Ramona.

Si tuviera que hablar de Londres en diciembre, tendría que hablar de los gorros con forma de animal que llevan algunos londinenses. Hay mercados navideños a la orilla del Tamesis y en Hyde Park. En ellos venden vino caliente, corbatas de madera, complicados puzzles y relojes de bolsillo. Yo quería uno, como el buen caballero decimonónico que en el fondo soy, pero al final no me compré ninguno. En la feria, los más valientes se montaban en atracciones vertiginosas. Yo, en esas situaciones, soy decepcionantemente cobarde.

Si tuviera que hablar de Londres en diciembre, tendría que hablar de la niebla que oculta los últimos pisos del espantoso Centre Point y las agujas del Big Ben. Por la noche, la niebla difumina las luces de la noria y hace que el Priorato de San Domingo adquiera un aire de edificio gótico encantado y encantador. Londres de noche parece el decorado de una película. Sobre todo cuando no hay gente en las calles.

Pero si tuviera que hablar de Londes en diciembre, tendría que hablar también de las masas que llenan las calles comerciales del centro. Tiendas y tiendas. Paseamos entre la ropa, entre las zapatillas, entre los adornos navideños en Liberty. Compré una bola de cristal para mi futura cuñada. Abercrombie & Fitch parecía una discoteca. Las tiendas más lujosas tenían cierto aire de caja de bombones o de caja de caudales.

No podría hablar de Londres en diciembre sin mencionar el brillo del diamante Cullinan, incrustado en el cetro de la Corona, o de las inscripciones grabadas en las paredes de roca de la Torre de Londres por los que ahí estuvieron prisioneros. Tampoco podría hablar de la ciudad en diciembre y no referirme a los tesoros de la National Gallery, a la sonrisa del matrimonio Arnolfini, los misterios que ocultan los embajadores, las bailarinas de Degas, la intimidad de Delft pintada por Vermeer, los girasoles de Van Gogh, la voluptuosidad de la venus del espejo…

Hay muchas más cosas que podría contar del diciembre en Londres, pero las dejaré para más adelante. ¿Cómo será Londres en enero?

LET IT SNOW!

Hace una semana estaba actualizando cada cinco minutos la web del aeropuerto de Gatwick, suplicando al cielo y a la Reina de las Nieves que abandonaran su claro propósito de convertir Londres en un cubito de hielo y nieve. A última hora de la tarde, publicaron el siguiente aviso:

‎”Despite the forecast of continuing severe weather conditions in and around Gatwick we are determined to be ready to safely open the airport at 06:00 on Friday 3 December”.

Respiré aliviado. Me pasé por la inauguración de la exposición de fotos niponas de JL, saludé a algunos de mis blogueros favoritos y me fui a acostar. Cuando sonó el despertador, a una hora en la que aun no han puesto las aceras, lo primero que hice fue conectarme a Internet. Gatwick estaba abierto y mi vuelo figuraba en la lista de aviones que aterrizarían en la isla esa mañana. Feliz y somnoliento, me fui a Barajas. Desayuné un café y un cruasán a precio de aeropuerto y me puse en la cola de la puerta de embarque. La azafata de RyanAir tenía ganas de hacer caja y se paseó por toda la fila comprobando que nuestras maletas cumplían las normas relativas a los límites de peso y tamaño. Cuando ya parecía que la puerta se iba a abrir, una voz en off (volar en avión es estar sometido a las normas de un narrador extradiegético) anunció que habría un retraso de dos horas. Drama. La Reina de las Nieves aun no estaba derrotada.

Como soy previsor, me había traido un libro para pasar el rato en el aeropuerto: “Chesil Beach”, de Ian McEwen. Entre la ida y la vuelta me lo terminé. Muy recomendable. En el viaje de regreso el desenlace de la historia estuvo a punto de hacerme llorar. Pero no adelantemos acontecimientos. Fin del flashforward.

Dos horas después, volvía a estar en la cola. Esta vez sí, las puertas se abrieron y entramos en el avión de plástico azul y amarillo. Aun tardamos un rato en despegar, pero al final levantamos el vuelo. El piloto nos confesó que Gatwick abría y cerraba intermitentemente, pero que en caso de que estuviera cerrado, aterrizaríamos en Stansted. Asomado por la ventana, vi que nada más alejarnos de Madrid todo estaba cubierto de blanco con algunas manchas negras en forma de árboles, montañas, ríos o lagos. España convertida en un inmenso helado de straciatella. Antes de que llegáramos al límite con el mar, me sumergí en una profunda siesta que sólo se vería interrumpida, un rato después, por el siguiente aviso:

-Señores pasajeros, les recordamos que está terminantemente prohibido fumar durante este vuelo. Estamos introduciendo oxígeno en la cabina.

Oxígeno en la cabina! Abrí los ojos sobresaltado, esperando ver colgar delante de mi cabeza las mascarillas de oxígeno que siempre mencionan en las recomendaciones de seguridad. Por fin iba a descubrir cómo se consigue “respirar con normalidad” cuando sospechas que te quedan pocos minutos de vida. Afortunadamente para mí y la inmensa mayoría del pasaje, se trataba “sólo” de un pasajero que se había puesto enfermo y al que una azafata le estaba insuflando oxígeno con una bombona de aire portátil. Por un momento pensé que quizás tendríamos que hacer un aterrizaje de emergencia en Francia… pero no, un rato después atravesamos un mar de nubes grises para aterrizar en Stansted y un equipo médico subió al avión para atender al pasajero y sacarle del aparato en camilla. Por supuesto, durante el vuelo se suspendió el tradicional mercadillo aéreo de Ryan Air. Podrán contarse mil historias de la aerolínea lowcost, pero ese viernes se merecieron un sobresaliente.

Stansted es un aeropuerto pequeño, pero también tiene tren directo a Londres. Al salir de la terminal para ir al anden, sentí frío. Mucho frío. Un frío que te helaba los huesos. Cuando bajé del expreso en la estación de la calle Liverpool, seguía haciendo frío. La Reina de las Nieves no me había impedido llegar a la capital de la pérfida Albión, pero estaba claro que la había convertido en su palacio de corrientes de hielo. Protegido por mis guantes y mi bufanda de colores, arrastré mi maleta hasta la puerta de la Escuela de Farmacia. Diego salió del edificio, me besó y acto seguido, dijo:

-¿Por qué has venido con esos zapatos tan horribles? ¿Y ese gorro con agujeros?
-Es todo culpa tuya, que me dejas solo en España y ya no sé ni cómo vestirme ni tengo criterio alguno…

Al llegar a su casa, ya sin zapatos ni gorro agujereado, me enteré de todo el lío montado por los controladores esa misma tarde, el cierre del espacio aéreo español y la proclamación del estado de alarma. Tumbado en la cama, pensé en que habitualmente me considero un chico con buena suerte, pero que haber conseguido llegar aquel viernes a Londres para sestear junto a Diego había sido un claro favor de la Diosa Fortuna.