Archivo por meses: Noviembre 2010

LA HISTORIA EN DIRECTO

Está pasando. Lo estás viendo. El mundo está cambiando cada día. La historia desfila ante nuestros ojos en forma de imágenes de televisión, archivos de Internet, páginas de periódico y ondas de radio que se pierden en el espacio. Y además lo está haciendo a un ritmo brutal. Hace un par de semanas, por un momento, parecía que estábamos al borde de una guerra entre las dos Coreas, con el factor de miedo e incertidumbre que provoca el hecho de que el dictador de un régimen desquiciadamente surrealista posea un puñado de armas nucleares. Mientras tanto, Irlanda dejaba de ser el tigre celda para convertirse en un gatito desvalido al que Europa debe cuidar mientras mira de reojo a Portugal y, glups, España. ¿Cuándo comenzó esta crisis? Fue en 2008 cuando quebró el banco de los hermanos Lehman… pero en 2007 fue el estallido de la crisis de las subprime. ¿Llevamos ya más de tres años de crisis? ¿Y parece que la cosa aun podría ir a peor?

Wikileaks anunció hace unos días que iba a hacer una filtración que iba a “definir la historia mundial”. Cuando cinco periódicos del mundo empezaron a publicar este domingo las primeras filtraciones, coincidiendo con la conversión de Laporta en diputado del parlamento de Cataluña, mi primera reacción fue de escepticismo. Todo parecían ser una serie de comentarios de la alta diplomacia en un tono más cercano al cotilleo que a la verdadera revelación. Así lo comenté en mi Facebook, poniendo en duda la capacidad de Wikileaks para sacar a la luz auténticos secretos. Quizás la conspiración consiste, precisamente, en que no existe ninguna conspiración. Sin embargo, las filtraciones publicadas esta mañana sobre la actitud de connivencia de las autoridades judiciales españolas con el gobierno estadounidense respecto al caso de Jose Couso hacen que mi opinión al respecto haya cambiado radicalmente. Debo dar la razón a Jotas y reconocer que sospechar, imaginar o barruntar algo no es lo mismo que saberlo a ciencia cierta.

El problema es que, seguramente, a casi nadie le importe de verdad que el mundo esté lleno de podredumbre. La masa ya no reacciona ante nada. Bueno sí, el fútbol sigue sacudiendo almas. Cinco veces en noventa minutos, por ejemplo.

Por lo demás, la NASA ha anunciado que el 2 de diciembre dará una rueda de prensa para informar sobre un hallazgo en astrobiología que afectará a a la búsqueda de evidencias de vida extraterrestre. Yo apuesto a que han encontrado moléculas orgánicas complejas en los lagos de metano de Titán… incluso ADN! O formas de vida basadas en el Silicio!

VIERNES NEGRO

El cuarto jueves del mes de noviembre los estadounidenses celebran Acción de Gracias, una fiesta que conocemos gracias a los episodios especiales correspondientes de nuestras series favoritas y no favoritas (los canadienses, por cierto, también celebran Thanksgiving, pero ellos lo hacen el segundo lunes de octubre). El viernes siguiente es conocido como “Black Friday” y marca el inicio del período de compras navideñas tanto en Estados Unidos como en Canadá, y últimamente también en Australia y en Reino Unido. El nombre se originó en Philadelphia en 1966 en referencia a los atascos de tráfico de coches y peatones que colapsaban la ciudad ese día y comenzó a usarse fuera de la ciudad de la campana alrededor de 1975.

Por alguna extraña razón, éste es el primer año en que recuerdo haber leído referencias a este día tanto en las redes sociales españolas como en los medios de comunicación tradicionales. Quizás sea por eso que hoy ha sido el día en que en Madrid han decidido encender la iluminación navideña. De todas formas, la calle Preciados ya lleva varios días convertida en un hormiguero de consumidores. Es entonces cuando uno se pregunta dónde está la crisis y si realmente las bolsas son tan importantes para nuestra vida diaria.

Como estamos a finales de mes y mi cuenta corriente está en las últimas, no me he podido unir a la fiebre compradora. La verdad es que con mi sueldo tampoco me puedo permitir muchos lujos y muchos caprichos. Afortunadamente, tampoco necesito muchas cosas. Este viernes negro lo pasaré tranquilamente en casa, tumbado en mi sofá con una mantita y un gato, escuchando música, navegando por la Red o viendo la tele. O jugando al Scribblenauts. O terminando de leerme las aventuras de Scott Pilgrim… O todo.

ZOMBIE

Hay días en los que mi jornada en el trabajo se prolonga horas y horas. Son los días en los que hago guardia y por lo general resultan más tediosos que emocionantes. Cuando salgo de la oficina, me siento agotado, inapetente, con la vista cansada y la mente embotada. Me siento como un zombie que sólo tiene energías y ganas de llegar a casa, tumbarse en el sofá y no hacer nada que requiera que mi cerebro haga un mínimo esfuerzo. Hmmm… cerebro… delicioso cerebro.

Quizás el auge actual de los zombies dentro del género fantástico se deba a que se parecen mucho más a nosotros de lo que creemos. Esclavizados por nuestros trabajos, aterrorizados por una crisis económica que a veces parece hundir los cimientos de nuestra sociedad occidental tal y como la conocíamos, alienados por medios de comunicación que embotan nuestra mente… ¿nos estamos convirtiendo en un mundo de seres sin alma y sin cerebro donde aquellos que aun no han sido infectados tienen todas las de perder? ¿Dónde está mi motosierra?

Aunque, visto el panorama actual en Corea, quizás vuelvan a ponerse de moda las películas sobre holocaustos nucleares…

AUSENCIA

-ace, hombre, ¿qué tal? ¿Cómo va todo? Llevaba ya unos días sin verte por aquí.
-Sí, lo siento, es que he estado ocupado…
-¿Sí? Pues me han dicho que te han visto por ahí, divirtiéndote en otros sitios.
-¿En otros sitios?
-Sí, me han dicho que pasas el rato en el sitio ese del pajarito azul, mandando frases inconexas con lo primero que te viene a la cabeza. O que te dedicas a cultivar una granja virtual y cotillear fotos ajenas en el libro de caras. Y no creas que no sé lo de la otra bitacora…
-¿La otra bitacora?
-Sí, esa donde cuelgas fotos y dibujillos que encuentras por ahí. Ya sabes, esa que parece que sólo está poblada por gente guapa, culta, artística, bohemia e ingeniosa.
-Ah, Tumblr.
-Sí, esa. ¿Qué es Tumblr exactamente?
-Hmmm, no sabría decírtelo, la verdad.
-En fin, dime, ¿qué pasa conmigo?
-¿Contigo? Nada. De verdad, nada. Siempre serás mi favorito, ya lo sabes.
-Pues últimamente no me siento así para nada.
-Es que…
-¿Qué? Ya sabes que puedes contármelo todo. Siempre te he ayudado en todo lo posible.
-Es que estoy soso.
-¿Soso?
-Sí, mi salero se ha ido a Londres.
-Ah.
-Hay días en que la apatía me invade. No es tristeza. Tampoco es aburrimiento. No sé como explicarlo… Es como si los colores fueran menos vivos, cómo si todo fuera menos divertido. Y eso que hago bastante cosas. El otro día celebré mi cumpleaños con mis amigos, con los más cercanos. Fue una tarde de chocolate, bizcocho de limón y risas. Me lo pasé muy bien. Voy al cine a ver películas malas, muy malas. Voy al gimnasio. Pero noto que falta algo. Es como si todo fuera plano y superficial, como si le faltara relieve. Como si todo fuera siempre lo mismo. Y claro, me siento delante de ti y no sé qué contarte. Y te hablo desde la cabeza y no desde el corazón o las tripas.
-Ya.
-Y ya sé que en realidad todo se limita a hacer un pequeño esfuerzo. A intentar salir de la desidia. Pero llego a casa y me tumbo a ver la tele o a navegar tontamente por la red mientras los platos sucios se acumulan en el fregadero, la nevera está más vacía que nunca y hay camisetas sin doblar en el armario desde hace más tiempo del que pueda confesar. Me propongo acostarme temprano y levantarme con tiempo para desayunar y prepararme con calma, pero nunca llego a hacerlo. Es como si en el fondo me diera lo mismo porque me falta el principal espectador de mi vida.
-Pero el principal espectador de tu vida eres tú.
-Sí, sí, eso ya lo sé. Pero ya te digo, me falta el salero, la chispa.
-Bueno, pero sólo va a ser una temporada corta. Además, ni que Londres estuviera tan lejos. Y vivimos en una aldea global. En realidad, entre el teléfono, los sms, las palomas mensajeras y la red de redes es más fácil de sobrellevar esta ausencia.
-Sí, si tienes razón, pero…
-Nada, además, recuerda lo que dicen los Killers, “I don’t shine if you don’t shine”. Tienes que hacer un esfuerzo y brillar. Eso me gusta, que sonrías.
-Gracias.
-Gracias a ti, que en realidad, estás dialogando contigo mismo. Y no tardes tanto en volver por aquí.

CULTURA FREE

De camino a casa al gimnasio, suelo pasar a veces por la Plaza del Carmen. Hace unas semanas me fijé en que en la fachada del edificio del cine Madrid, cerrado desde hace años, habían aparecido una serie de carteles anunciando la apertura de un nuevo negocio.

Mercado la seda

“Copy-mall. Replica. Software Libre. Linux Install Center. Android Shop. Free Wifi. Abandonware”. “10 Gps de conexión”. “Share the world”. “Próximamente, el mayor mall de cultura libre de Europa”. Todo esto anuncian los carteles. Evidentemente, se despierta mi curiosidad. Al fin y al cabo, el consumista que hay dentro de mí disfruta con la apertura de tiendas y centros comerciales. Pero mientras camino hacia el gym, mi cabeza empieza a hacerse preguntas: ¿cómo se combina el concepto “mall” con el concepto “cultura libre”? ¿No es una paradoja?

En la web del futuro mercado lo presentan como “un lugar donde se puede compartir el mundo. Un nuevo concepto de cultura, basado en la tradición china, que mira al futuro. Ofreciendo conocimiento para todo el mundo, desde todo el planeta. (…) Un verdadero espacio público donde encontrarse y donde tienen sus espacios, por primera vez de cara al público, las principales empresas que creen que compartir es la economía y la cultura del futuro”.

Mi escepticismo va en aumento cuando leo cosas como éstas: “En el P2P Chill-Out Space contaremos con la conexión a Internet más rápida de Europa, en el que se pueden descargar toda clase de contenidos de la Web 2.0, donde uno se sentirá como un contribuidor a la sociedad, a la cultura de su tiempo, mientras se degustan nuestros productos ecológicos”. Es decir, ahora “descargar toda clase de contenidos” se considera una contribución a la sociedad y a la cultura de nuestro tiempo. Me pregunto si el concepto de “compartir” se aplicará también a los productos ecológicos.

Cuando llego a la parte en la que hablan de “En nuestro cine de 250 plazas, patrocinado por el servicio de intercambio de archivos Megaupload, se podrán ver los mejores estrenos de la cartelera mundial”, creo que empieza a darme ya la risa. ¿Un cine patrocinado por Megaupload? ¿Te proyectarán películas grabadas en los vecinos Acteón con una videocamara casera? La cosa sigue con “En nuestras salas de visionado comunitarios, cada una con 25 plazas, se podrán ver series a demanda, en los horarios más convenientes, con buena calidad y unos subtítulos supervisados por nuestros traductores y por la comunidad on-line” ¿Contratarán a Hellcito y a los chicos de Lostzilla? “Porque Cultura libre significa compartir el mundo, y compartir el mundo significa Cultura Libre”. En fin…

De los conflictos y problemas derivados de una mala interpretación del loable concepto de “Cultura Libre” (muchos de ellos relacionados con la aparente actitud de algunos que creen que “free” significa “gratis” antes que “libre”) se podría hablar largo y tendido. Ya lo haremos otro día. Pero utilizarlo como excusa para crear un centro comercial (cuyo objetivo es hacer dinero, no es una ONG), adornando la propuesta con bonitas palabras, me parece de un cinismo casi insultante.

ACTUALIZACIÓN: Como ha explicado Ralz en un comentario, este “mall de cultura libre” es, en realidad, una instalación artística realizada por Daniel García para La Noche en Blanco. Podéis leer esta noticia al respecto. O esta otra. El artista puede sentirse satisfecho, porque conmigo ha conseguido plenamente su propósito.

Cuando uno sabe que la idea de esto centro comercial es ficticia, piensa en lo absurdo que era todo el proyecto. Sin embargo, como ha comentado Di, todos nos habíamos tragado la historia. Resultaba muy verosímil.

WE ARE FAMILY

Yo vengo de una familia formada, de momento, por mi madre, mi hermano y yo mismo. Mi padre murió cuando éramos pequeños. Mi madre pudo volver a casarse, pero no lo hizo. Sus padres, mis abuelos maternos, estuvieron juntos durante sesenta años. Mi abuela paterna, en cambio, se casó con un hombre que terminó marchándose y dejándola con cuatro hijos a su cargo. Mi abuela se fue a vivir con sus padres, que la ayudaron a sacar adelante a su familia. Mi padre nunca conoció a su padre.

En el colegio, había dos o tres niños de los cuales se comentaba, como si fuera un secreto o una vergüenza, que sus padres estaban divorciados. Era tan escandaloso como enterarte de que alguien no estaba bautizado. Quizás se debiera a que era un colegio católico, a que Pamplona es una ciudad que puede ser terriblemente provinciana y tradicional o a que aun eran los ochenta y la Ley del Divorcio llevaba poco tiempo aprobada. Cuando vine a estudiar a Madrid, descubrí que varios de mis compañeros venían de familias donde los padres habían terminado separándose. Algunos tenían hermanos y hermanas de los nuevos matrimonios de sus padres. Algunos de ellos, incluso, no habían sido bautizados.

Tengo amigos que se han casado por la Iglesia. Tengo otros que se han casado por lo civil. Durante la boda de uno de ellos, otra amiga nos contó que iba a registrarse como pareja de hecho con su novio esa misma semana. Ahora esperan a su primer hijo. Otra amiga dará a luz dentro de poco y no tiene planes de casarse con el padre de su hija, quien, por cierto, esta divorciado de su primera mujer. Años atrás, otra amiga se quedó embarazada y, aunque el padre se desentendió por completo del tema, ella siguió adelante. Su hijo debe tener ya unos ocho años.

De mis amigos que se han casado por la Iglesia, los que seguramente son los más católicos al modo tradicional fueron los que más tardaron en tener hijos. Al final, tuvieron que recurrir a ayuda médica para conseguirlo. No es el único caso que conozco.

No hace mucho tiempo, un amigo me contó que ese fin de semana se casaban sus padres. Después de nosecuantos años de vida en común, habían decidido “regularizar” su situación. Temas de papeleo y burocracia, decían. Por esa misma época, un amiga se compró una casa y se fue de casa de sus padres. Su madre le decía preocupada: “¿Pero estás segura? ¿Cómo te vas a ir a vivir tú… sola?”. Sí, parece que quienes viven solos, independientes, son personas incompletas, incluso defectuosas.

El año pasado fui a la boda de dos amigas. Modelitos diversos en el juzgado, fotos con las novias, banquete en un restaurante, discursos emocionados y emocionantes de los amigos y los familiares… Nada que fuera diferente a otras decenas de bodas a las que he asistido.

Conozco muchas familias que responden al esquema tradicional de padre, madre e hijos. Pero conozco muchas otras familias que no lo siguen. Todas comparten un esfuerzo común por alcanzar la felicidad, pero cada una de ellas es diferente, tiene normas, criterios, valores, maneras de ser únicas, una forma de funcionar propia y original. Lo que sí sé es que ninguna de ellas es mejor ni peor que las otras y que nadie puede decirles si son una familia “auténtica”. Esto es una perogrullada, pero a veces hace falta decirlo en voz alta.

EL RELOJERO CÓMICO

Esta tarde me voy a poner un moño en la cabeza, me colocaré una sonrisa de oreja a oreja como máscara teatral y organizaré una merienda de té al más puro estilo republicano. Esta tarde voy a negar la teoría de la evolución.

O al menos, voy a negar una parte de la teoría de la evolución. O una forma de interpretarla. O un prejuicio cómico. Uno piensa en la evolución y piensa en cambios imperceptibles que se van acumulando, una suma de enésimos factores que no tienen significado por sí mismos pero que juntos suponen un claro avance o una transformación. Poco a poco el australopiteco se convierte en pitecántropo, o los cordados se van diversificando y dan lugar a reptiles, peces, mamíferos y aves.

Y entonces uno empieza a pensar que todo evoluciona al mismo ritmo.

Pero no.

Es mentira.

Nuestras vidas van de explosión cámbrica en explosión cámbrica, pasando por extinciones masivas y glaciaciones emocionales. O si lo preferís, nuestras vidas son como guiones cinematográficos que van de punto de giro en punto de giro sin apenas recurrir a la implantación. El deus ex machina es mucho más frecuente de lo que pensamos. La relación causa-efecto es mentira. Hume sería feliz en esta fiesta del té. Nuestras vidas son montañas rusas que suben, bajan y atraviesan largas llanuras. Por ejemplo, tu hermano no te va diciendo un día que está buscando anillos, una semana más tarde te dice que está cosiendo una pajarita, unos días después te comenta que vayas pensando qué canciones sonarán en el baile… No. Lo que hace es llamarte una tarde en las que estás amodorrado en el sofá y te dice que no hagas planes para tal día, porque se casa. O por poner otro ejemplo, no sucede que un día llegues al trabajo y te haya desaparecido el cuaderno un día, el ordenador dos días después, la silla una semana más tarde. No. Un día te llaman a un despacho y te despiden. Pasas de trabajador a parado en un segundo. El mismo tiempo en que uno pasa de hermano a “padrino”.

La vida es un paseo. A veces te encuentras un trébol de cuatro hojas, sacas de la baraja un as de corazones o pisas un escorpión escondido entre las rocas. O recoges un envase de yogur tirado sobre el suelo de la cocina y te encuentras que debajo, agazapado, te esperaba un escarabajo monstruoso que agita sus patas al verte. Afortunadamente, pasado el susto inicial, recuerdas que los escarabajos son dioses egipcios hechos coleóptero.

A veces, en estos momentos en que parece que el curso de la vida depende de una moneda tirada al aire, uno preferiría creer que sí, que hay un señor con barba larga entre las nubes jugando a montar relojes. Yo sólo le pediría que fuera un poco más original y no recuperara argumentos ya utilizados para escribir esta historia que es mi vida. Yo quiero una epopeya, una saga épica, no un folletín telenovelesco de tercera categoría en el que los protagonistas sufren y los telespectadores optan por reírse o cambiar de canal.

¿Cómo? ¿Que la liebre de noviembre se ha terminado el té? ¿Ya no quedan pastas ni sombreros? ¡Que le corten la cabeza! Digo, ¡que vuelva a imperar la racionalidad! Mañana habremos recuperado la cordura.