MÚSICA DOMINGUERA

Tratar de resumir en pocas líneas la carrera de Tom Rowlands y Ed Simons, The Chemical Brothers, es tarea imposible, así que me limitaré a decir que son uno de los grupos fundamentales para entender la música electrónica de las dos últimas décadas. Son muchas las canciones memorables del duo, pero hoy me quedo con “Star Guitar”, el segundo sencillo de su disco de 2002, “Come with us”, una canción que viene acompañada de un sencillo pero hipnótico videoclip dirigido por Michel Gondry, un genio de las imágenes.

Para mi gusto, “Come with us” es el disco que marca la entrada en decadencia de la formula de Chemical Brothers. A este trabajo sólo le han seguido discos muy irregulares, con algún que otro acierto puntual, muy lejos de la brillantez de “Surrender” o “Dig your own hole”.

Lo podéis escuchar en Spotify.

THIS YEAR’S BLOG

Aprovechando que hace un año estrené mi Twitter y que esta semana hace dos que llegué a WordPress procedente de la entrañable Blogia, hoy voy a hacer uno de estos posts de relleno y autobombo para curiosear las estadísticas internas de esta humilde bitácora.

En estos últimos doce meses estas páginas han sido visualizadas 45.505 ocasiones, un poco menos que el año anterior. Ya sabéis que la blogosfera está en crisis y que la gente se descarga los blogs sin pensar en los pobres autores prefiere utilizar el Facebook y otras redes sociales. El día de mayor tráfico fue el 21 de mayo, cuando mi artículo “La radio no existe” llegó a la portada de Meneame, alterando todas las estadísticas. Lógicamente, ese ha sido el artículo más leido del año, con mucha diferencia sobre el segundo, cuyo éxito se debe, básicamente, a unas capturas de Youtube de Raquel y Ginés.

De hecho después de “vivo en la era pop” y sus variantes, “Raquel y Ginés” y “Ginés fama” son dos de los términos de búsqueda más exitosos. Después vienen cosas como “obras de Paul Klee” (también figuran en la lista Giacomo Balla y Kandinsky), “actividad paranormal”, “la casa voladora” y “oh la luna la luna” (así titulé un artículo sobre una conjunción entre la Luna y Venus, en honor a una canción de Belinda Carlisle). “Betty la fea”, “Angel y Sabrina”, “Arrested Development” y “Slumdog Millionaire” también figuran en los primeros puestos de la lista. Más abajo, aparecen cosas como “teletranka”, “cejas masculinas”, “pelo azul” o la eterna duda, “spinning adelgaza”.

¿De dónde llega la gente a este blog? Pues de los blogs vecinos, sobre todo desde el Proudstar, del de mi hermano y del de Don Otto. Gracias, chicos. También llega gente de Twitter, que es un gran invento una vez se le pilla el truco, se deja de seguir a famosetes y gurús y se sigue a gente que realmente cuenta cosas interesantes. Ahora que ya tengo tumblr, ya no sé qué hacer para ampliar mi imperio en la Red… ¿Me hago un Deviantart?

El año que viene, más.

NIÁGARA, TÍA

El lunes fui a hacer la compra semanal al supermercado. Mientras esperaba mi turno para pagar, me fijé en que la cajera tenía abierto un folleto de viajes delante de ella. Mientras iba pasando viandas variadas por el lector de códigos de barras, charlaba con su compañera:

-Yo lo que no me quiero perder es Nueva York, Los Ángeles y Las Vegas.

Supuse que estaba planeando su luna de miel o algo así. A mí también me gustaría ir otra vez a Nueva York. Cambiaría Los Angeles por San Francisco. Y sí, también me gustaría ir a Las Vegas y ver las luces de neón al anochecer.

-¿Y Washington?, le preguntó la otra cajera.
-Washington, no.
-Pero Washington, está bien, es bonito, ves la Casa Blanca…
-A Washington iría por ver el Pentágono, pero lo que es la Casa Blanca, no me atrae mucho.
-Mujer, la Casa Blanca, ahora que está el Obama…
-Preferiría ver el Colorado. Pero es que son sólo quince días… Chica, ¿y las cataratas del Niágara?
-¿Pero qué dices? Eso está en Sudamérica, por Brasil, o Argentina, o algo así.
-Anda, tienes razón. Es que a mí la geografía… -la chica se reía-. Pero oye, aquí pone “circuito Toronto-Niagara-Toronto”.
-Será el nombre de un estado, o una ciudad, o algo así, no sé.
-Sí, un estado, claro.
-Vamos a preguntarle a Paco, que ha viajado mucho.

La chica alzó la voz para preguntarle a uno de los reponedores:

-Paco, ¿dónde está el Niágara? ¿En Argentina, Brasil?
-En Brasil, creo, respondió Paco encogiéndose de hombros.

Mientras firmaba la cuenta y la chica me devolvía la tarjeta de crédito, estuve por decirle que ella tenía razón y que las cataratas del Niágara están entre Estados Unidos y Canadá, pero al final no dije nada. Supuse que le parecería un pedante metomentodo y que, seguramente, no podría convencerla. Así que le sonreí, cogí mis bolsas y me fui a casa pensando en que la Geografía se ha convertido en una serie de conocimientos inútiles que sólo sirven para ganar dinero en concursos de televisión.

ART & THE CITY

El pasado viernes quedé en la parada de metro de Plaza de España para ir a cenar a una creperie. Cuando salí de la estación y llevaba un rato esperando, me llamaron al móvil para decirme que se iban a retrasar un poco. Con el frío que hacía…

Suelo

Después de estar un rato mirando al suelo, aburrido, levanté los ojos y vi un enorme cuadrado de luz sobre la fachada de la Torre de Madrid. Sin entender muy bien la razón de que varias ventanas estuvieran iluminadas, miré alrededor buscando el origen de los focos. No lo encontré, y cuando volví a mirar a nuestro rascacielos, ya no había ninguna luz proyectada sobre él. Pero entonces un rayo laser empezó a dibujar un cuadrado, silueteando ventanas y balcones. Cuando terminaba, un juego de luces y sombras creaba la ilusión de que muros y ventanas se movían de una lado a otro.

Arte Contemporáneo

Después de mirar el juego de luces un buen rato, descubrí que todo salía de unos contenedores puestos sobre la acera.

La caja mágica

Ahí me enteré de que se trataba de una instalación artística llamada “Torre”, obra de Pablo Valbuena, parte de las propuestas de Madrid Abierto. Es lo bueno de Madrid, que a veces te encuentras con estas cosas por la calle sin saber de su existencia previa. Me gusta cuando el arte contemporáneo sabe jugar con el paisaje urbano y convertirlo en algo bonito, o por lo menos, diferente. Así que no me importo pasar frío y tener que esperar para cenar crepes y crepes.

AUTORRETRATO DE ROBERT CORNELIUS, 1839

Un día de octubre de 1839, en Philadelphia, en la calle octava, entre Market y Chesnut, Robert Cornelius salió del negocio familiar con los trastos necesarios para probar si su invento funcionaba o no. Éste fue el resultado.

...ahora lo llaman "selfie"
…ahora lo llaman “selfie”

Pocos meses antes, el francés Louis Daguerre había presentado un invento que permitía fijar las imágenes sobre una superficie: el daguerrotipo. El Gobierno francés le compró la patente y, a cambio de una pensión vitalicia para Daguerre, lo cedió al mundo como un regalo gratuito. La curiosidad por este descubrimiento se extendió rápidamente y no tardó en llegar hasta Estados Unidos. Uno de los que se sintió atraido por él fue el joven Robert Cornelius. Hijo de una familia de inmigrantes holandeses dedicada al negocio de las lámparas y los candelabros, Cornelius, junto con el químico local Paul Beck Goddard, desarrolló un proceso que reducía el tiempo de reacción a la luz de la placa de cobre con haluros de plata de una hora a algo menos de un minuto y permitiendo, por tanto, que la invención sirviera para retratar a personas. Su autorretrato es, casi seguramente, la primera fotografía de un ser humano que se conserva. Sin embargo, como la imagen salió descentrada, Cornelius prefirió utilizar una fotografía de su colega Goddard a la hora de presentar su hallazgo a la Asociación Filosófica Americana.

Pero puede que sea esa imperfección la que hace que la imagen parezca contemporánea. Como reflexionan en el texto donde descubrí esta historia, gracias al Tumblr de Virch, a pesar de que han pasado más de 170 años desde que se hizo esta foto, Robert Cornelius podría pasar por un fotógrafo de moda o un músico de ahora mismo. Parece una persona real, inmediata, como si la imagen tuviera el poder de disolver el más de siglo y medio que nos separan de ese momento. Hay algo de misterio y de magia en este daguerrotipo: quizás no estaban tan desencaminados los pueblos primitivos cuando decían que la cámara roba el alma del retratado.

MÚSICA DOMINGUERA

El último lustro de los años setenta estuvo dominado por la música Disco. Podríamos teorizar sobre estilo musical, pero todos sabemos cómo reconocerlo: ritmos potentes marcados por el bajo heredados del Funk, arreglos orquestales, cantantes en falsete, letras que bordean el absurdo, estética surrealista, flecos y lentejuelas… Su éxito fue tan grande que la gente acabó harta. En Estados Unidos, se organizó el 12 de julio de 1979 un evento llamado Disco Demolition Night en el estadio de los Chicago White Sox: como promoción de un partido anodino, se vendieron entradas a menos de un dolar para aquellas personas que acudieran con un disco de música Disco para luego quemarlos todos juntos en un rito purificador en nombre de la buena música. Se superaron todas las predicciones y más de noventa mil personas participaron en esta “celebración” que acabó con graves disturbios. Sí, esto es la realidad, no un episodio de los Simpsons… aunque lo parezca.

En Europa, como somos más avanzados y sofisticados, el Disco fue un éxito aun mayor y nunca lo rechazamos. Incluso nos inventamos cosas como el Space Disco, una variante de este estilo caracterizada por la estética futurística (ahora la llamaríamos retro-futurística). Este vídeo os lo dejará todo clarísimo: “I lost my heart to a Starship Trooper”, un éxito de 1978, una época en la que el concepto “vergüenza” no estaba tan desarrollado como ahora.

Con esta canción debutó en el mundo de la música Sarah Brightman, quien después triunfaría como estrella de los músicales compuestos por Andrew Lloyd Weber y haría horribles discos de música pseudoclásica, además de cantar “Amigos para Siempre” con Jose Carreras en las Olimpiadas de Barcelona.

Y aquí, en Spotify.

15 AÑOS EN DIRECTO

Hace un rato estaba reordenando papeles en mi cajonera y me he encontrado con este documento de tiempos pasados.

rem

El 15 de febrero de 1995 fui a mi primer concierto: R.E.M en el Velódromo Anoeta. Era el primer concierto de la gira europea de presentación de “Monster”, al que por aquel entonces llamaban “el disco grunge de REM”. Creo recordar que justo ese día habíamos hecho el último examen del primer semestre de la carrera. Esti, Sito y yo cogimos el autobús con algunas compañeras suyas de residencia y llegamos a San Sebastián a media tarde. Fuimos de un lado a otro de la ciudad y acabamos llegando con el tiempo justo al concierto. De hecho, cuando entrábamos en el recinto empezó a sonar los primeros acordes de “What’s the frequency, Kenneth?” y echamos a correr por las gradas hasta la pista. Vulnerando todas las reglas no escritas de comportamiento en los conciertos, nos fuimos abriendo paso hasta las primeras filas. Yo alucinaba con todo, pero sobre todo con la sensación de estar viendo a pocos metros de mí a una persona que hasta entonces sólo era una imagen. Esta sensación aun no se me ha quitado del todo a pesar de los muchos conciertos a los que he ido desde entonces, es como si algo irreal se hiciera repentinamente auténtico.

Recuerdo que el concierto terminó sin bises, no sé sabe muy bien por qué. También recuerdo como mágico el momento en que una inmesa bola de espejos deshizo la luz en decenas de reflejos mientras la banda de Michael Stipe cantaba “Tongue”. Este vídeo no le hace justicia a mi recuerdo, pero os servirá para haceros una idea de como fue…

Después del concierto, como éramos jóvenes e inexpertos y no habíamos planeado nada, Sito y yo pasamos la noche esperando a que abrieran la cafetería de la estación de autobuses y caminando por la orilla del Urumea para no morirnos de frío. Es de esos momentos que con el tiempo se recuerdan con cariño, la verdad.