INSTANT REPLAY

La moda de los «remakes» (que yo siempre he leido «remaque», por cierto) no es nueva. De hecho, películas de los 50 eran nuevas versiones de títulos de los años 30 que eran adapataciones de cintas de la época muda. También en el teatro y la Literatura ha habido remakes y secuelas: incluso Don Quijote de la Mancha tuvo una secuela oficial que apareció después de la no autorizada de Avellaneda…

Cuando comenzó la moda de hacer adaptaciones cinematográficas de series clásicas como «Misión Imposible», «El Santo» o «El fugitivo» tampoco tenía mucha importancia. Al fin y al cabo, nadie menor de cuarenta podía recordar las versiones originales. Sí que es cierto que uno podía recordar lejanamente «Los Ángeles de Charlie», pero nadie se podía tomar en serio su versión cinematográfica. Pero el tiempo pasa, nosotros crecemos, la industria audiovisual necesita ídeas nuevas y, de repente, nos encontramos con nuevas versiones cinematográficas de «La matanza de Texas», «Viernes 13» y «Fama» (y la versión cinematográfica de «El Equipo A» está a la vuelta de la esquina. No, parece que Ana Obregón no ha sido contratada), y los estrenos de series como «Sensación de Vivir», «Melrose Place» o «V», utilizando como arma nuestra nostalgia por volver a ver a Jeannie Garth y Shannen Doherty fabulosamente operadas o anhelando la vuelta de Heather Locklear al papel que le dio fama. En realidad, estos remakes sólo intentan arrastrar a treintañeros nostálgicos porque, en principio, lo único que tienen en común con sus primeras versiones es el lugar en el que transcurren y poco más. ¿Pero «V»? ¿Cómo va a conseguir ser tan sorprendente como la original? Al fin y al cabo, todos sabemos cómo termina la historia…

Visto lo visto y la rapidez con la que la televisión se fagocita a sí misma, yo empezaría ya a preparar los remakes de las series que veremos dentro de diez años. Apostemos… ¿habrá película de «Lost»? ¿Un remake de «Heroes»? ¿Joss Whedon resucitará a «Buffy cazavampiros»? ¿Tendremos «Gossip Girl, the next generation», en la que Serena se lamentará eternamente por haber perdido a Dan, su verdadero amor? ¿Volverá «Expediente X»? ¿O por lo visto ya ha vuelto y ahora se llama «Fringe»? ¿Harán un musical inspirado en «A dos metros bajo tierra»? ¿Cómo es que a nadie se le ha ocurrido volver a hacer «Friends» y llamarle «That 90’s Show»? ¿Pamela Anderson y David Hasselhof retomarían sus papeles en una nueva versión de «Los vigilantes de la playa? ¿Quién hará de «House» en el remake de «House»? Y la pregunta más importante de todas:

Una vez cumplidos los 40, ¿estaremos condenados a ver rehecha toda nuestra memoria audiovisual? ¿Tendremos que volver a ver las mismas películas y las mismas series cada dos décadas? Si es así… ¡Socorro!

NO MORE BRICKS IN THE WALL

Hace veinte años el muro de Berlín estaba cayendo, como bien nos han contado los medios de comunicación este fin de semana. En 1989 yo tenía 13 años, así que recuerdo lo extraño que fue ver cómo en menos de un año el mundo cambiaba radicalmente sin previo aviso. Las dictaduras comunistas de Europa del Este iban cayendo una tras otra, como castillos de naipes. Checoslovaquia, Hungría, Bulgaría, Rumanía… De repente, todo lo que había estudiado en el colegio unos meses antes había quedado obsoleto: aparecieron nuevos países y todos los temas sobre el «bloque comunista», «Pacto de Varsovia» y «la guerra fría» se desactualizaron en semanas.

Recuerdo ver las imágenes de la gente destrozando el muro de hormigón que dividía Berlín y tener la sensación de estar viendo algo muy importante. Hasta entonces, se daba por hecho que el mundo estaba dividido en dos bloques separados por el telón de acero y que en cualquier momento se podía desatar el Holocausto Núclear. Lo veíamos en películas como «Juegos de Guerra» o «El día después», series de televisión donde los malos siempre eran fríos y cerebrales militares soviéticos acompañados de científicos enloquecidos, incluso recuerdo dos o tres videoclips ochenteros culminados con explosiones de hongos nucleares. Además, se suponía que el mundo iba a ser así PARA SIEMPRE. En las películas futurísticas, o bien la tierra había sido reducida a cenizas, o bien los soviéticos seguían dominando su parte del cosmos con naves y armas de diseño comunista (mucho más racional, minimalista y moderno que el capitalista, todo hay que decirlo). De repente, de la noche a la mañana, unos berlineses se ponen a saltar un muro y descubrimos que el telón de acero se convertía en una cortinilla de papel de plata. Parecía que la Guerra Fría se convertía en un mal sueño, que la democracia se extendía por el planeta, que entrábamos en una época de paz, esperanza y buenos propósitos…

…hasta que comenzó la guerra en la antigua Yugoslavia y vimos que en realidad el mundo no había cambiado nada. En fin, quedemonos con lo maravilloso de aquellos días en que los periódicos sólo traían buenas noticias en portada.

ALL APOLOGIES

Este es un blog naranja y pop que se actualiza diariamente, menos los sábados y días de fiesta. Al menos, así era hasta el mes de octubre, en el que he empezado a faltar a mi cita diaria más de lo deseable.

Por una parte ha sido un problema de falta de inspiración (aunque la inspiración se acaba encontrando si se busca). Por otra parte se ha debido a que me he estado distrayendo con otras partes de la red, como TVTropes, Meneame, Twitter, Facebook, la granja de Farmville (que a veces requiere tanto trabajo como una granja de verdad, sobre todo cuando el servidor se ralentiza). Pero en el fondo, creo que se debe a que mi estado de ánimo no ha estado ni muy naranja ni muy pop durante estos últimos días. No se debe a nada en concreto, sino a una acumulación de pequeñas cosas… Supongo que es propio del otoño estar melancólico.

Y si vamos más al fondo de la cuestión, supongo que se debe a que no tengo disciplina. Así que voy a intentar esforzarme en retomar mi cita diaria con el centenar de lectores que a veces recaen por aquí. En el fondo, me viene bien para ir superando la desidia y la apatía.

Además, como ha llegado el frío, la melancolía otoñal va a ser sustituida por la hiperactividad invernal.

MÚSICA DOMINGUERA

Uno de los grupos más interesantes que han surgido durante la última década han sido Scissor Sisters. Sus dos discos publicados hasta la fecha son un viaje por los setenta y los ochenta, recogiendo sonidos del glam, del disco y del pop con excelentes resultados. De entre todas sus canciones, voy a seleccionar «Comfortably numb», no porque sea la mejor, sino porque seguramente sea la mejor versión de la década: un oscuro tema de Pink Floyd se convierte en una canción bailable… aunque sin perder cierta oscuridad.

De momento, Scissor Sisters han conseguido huir del peligro de ser devorados por su propia estética. Está previsto que su nuevo trabajo se publique en marzo del año que viene. ¿Superarán el desafío del tercer disco?

FAMA 3

Estos tres días de baja me han servido para ponerme al día en una tarea que tenía pendiente: la tercera edición de «Fama. ¡A bailar!», el mejor reality desde la invención de «Operación Triunfo» para el que escribe estas líneas (y que no siempre destaca por su criterio o su buen gusto, ya lo sabéis). Así he podido confirmar la impresión que me había llevado de lo poco que había visto del programa hasta el momento: este año lo de menos es el baile, lo importante es el DRAMA de la conviencia diaria y la lucha de egos. Vaya, como en una Escuela de Cine cualquiera…

El propio programa ha debido de darse cuenta de ello, porque de las diez parejas que comenzaron el concurso ya no se conserva ninguna entre retos, expulsiones y suplicas de cambio para huir de la tortura psicológica que es aguantar a algunos elementos de la escuela. Para intentar corregirlo las parejas nuevas que van entrando el concurso han tenido casi todas bastante nivel y parecen dedicarse más al baile que a la intriga.

A diferencia del año pasado, donde las chicas (Raquel, Eli, Eva, Carol, Marisa, Ariadna, Idaira) destacaban sobre los chicos (Nito, Sergi, Iván, Ginés, Erik…), en esta edición parece que brillan más los chicos. De los primeros en entrar, me gustó Keko, aunque quizás debería controlar un poco toda la energía que tiene bailando. En esta coreo baila con Lourdes, que de las chicas parece ser de las que mejor baila y de las que más amueblada tiene la cabeza.

De las parejas nuevas, me gustan Javier y Yaima. Nada más entrar, encadenaron dos semanas de inmunidades seguidas.

Otra pareja buena que ha entrado hace poco es la de Sandra y Víctor. De hecho, yo les veo candidatos a la victoria final. Podréis ver que las coreografías de Rafa Méndez siguen siendo del mismo estilo espamódico-sexual de siempre.

Claro, que también podría ser que terminara ganando otro de los nuevos, Albert, que parece que poco a poco va deshaciéndose de su timidez y soltándose más en el escenario.

Por lo demás, tenemos muchos otros personajes interesantes en este drama donde a veces bailan: un «belísimo» que todo lo que tiene de guapo lo tiene de chulo, el bailarín clásico que no se adapta a otros estilos, la chica vasca incomprendida por el resto de sus compañeros, los b-boys que no se aprenden las coreografías, la chica estancada, la bailarina que no se cura de su lesión, la que se ve ensombrecida por su compañero, la que tiene algunos kilos de más… y los villanos de la función: dos hermanos que se piensan que todo el mundo conspira contra ellos para robarles la victoria que se creen merecer. A su lado, la Marisa de Fama2 era el colmo de la simpatía. Ya se encargará la audiencia de mandarles a la calle cuando menos se lo esperen, jiojiojio.

FEVER!

A última hora del sábado me empecé a sentir extraño. El domingo tuve altibajos. El lunes me levanté con escalofríos y dolor generalizado en todo el cuerpo. Llamé al trabajo para decir que no iba. Me volví a la cama, donde seguí sudando un par de horas. Me sentía febril, pero como no tenía un termómetro a mano no podía confirmarlo. Me vestí como pude y me arrastré hasta la farmacia. Pedí un termómetro de los de toda la vida, de los de mercurio, pero la farmaceútica me dijo que están prohibidos y ya no se venden porque el mercurio es muy venenoso. Me llevé un cacharro digital mientras pensaba en los múltiples casos de muerte que se han registrado por culpa del mercurio de los termómetros durante las décadas que se llevan usando…

Al llegar a casa lei las instrucciones del moderno aparato. Bienvenido al siglo XXI. Mis sospechas se confirmaron: tenía fiebre. 38’1º. Parecía que me iba a sumar a las huestes de afectados por la Gripe A. Pedí hora para ir al médico por la tarde. Al entrar en el Centro de Salud y comentarle a la enfermera de recepción que sospechaba que tenía la enfermedad de moda, me obligó a ponerme una mascarilla. No entiendo la alegría con la que se la ponían los mexicanos cuando estalló la pandemia: son incomodísimas, dan calor, no dejan respirar bien… Dos horas de espera después, entré en la consulta. La doctora me examinó y al mirarme la garganta, que me dolía terriblemente, descubrió tres placas de pus. Buena noticia: no tenía gripe. Mala noticia: tenía una amigdalitis de caballo. Me recetó antibióticos, así que volví a hacer una excursión a la farmacia del barrio. En la calle hacía mucho frío y yo tiritaba. Cuando volví a entrar en casa y me tumbé en el sofá con mi mantita, me sentí aliviado.

Parece que hoy ya no tengo fiebre, aunque la garganta me sigue doliendo. Seguramente, vuelva mañana al trabajo. Qué bien se siente uno cuando se siente bien sano.

MÚSICA DOMINGUERA

Sigo repasando grandes canciones de la década. Creo que hasta ahora no he puesto ninguna cantada en castellano. La verdad es que no escucho mucha música en español, aunque hay dos o tres grupos a los que adoró sobre todas las cosas. Deluxe es uno de ellos. Esta canción es un himno.

Deluxe es Xoel López. El año pasado anunció que ponía fin al grupo para dedicarse a «otras cosas». Afortunadamente para sus fans, dentro de nada se publica el tercer disco de Lovely Luna, su otro proyecto musical con Félix Arias.