Archivo por meses: Agosto 2009

PELO AZUL

Estos días he estado poniendo orden en cajones y estanterías y en el proceso he ido encontrando tesoros muy variados. He de reconocer que algunos ponen de manifiesto un incipiente síndrome de Diógenes, como el hecho de que he ido guardando todas las entradas de cine desde el año 1999, así como las de los conciertos a los que he ido y los programas de las obras de teatro que he visto, desde 1995 y 1993 respectivamente. Otros en cambio revelan mi tendencia al mal gusto musical (guardó muchas más cosas de OT de las que suponía) o cierto despiste personal: ¿alguien quiere fotos de Alicia Silverstone o Elizabeth Berkley? ¿Ver como era Nicole Kidman antes de hacerse adicta al botox? También tengo guardadas entrevistas a Alejandro Amenábar, Ralph Fiennes y Nicholas Cage cuando aun tenía pelo y buen criterio profesional.

La verdad es que me pasé un buen rato releyendo viejas cartas, curioseando mis notas de la Selectividad y reordenando papelotes y objetos variados. Cuantos recuerdos se pueden guardar en tan poco espacio. Por ejemplo, éste:

Frasco misterioso

¿Qué es esto? ¿Tempera de cuando quise ser artista de vanguardia? Pues no, las artes plásticas las abandoné cuando en sexto de EGB mi profesor me dijo que dibujaba como un niño. Este frasco contiene tinte para el pelo de color Azul Atlántico. Lo compré en un mercadillo de Amsterdam durante el viaje de estudios de segundo de carrera. Por supuesto, nunca me atreví a usarlo y no sólo porque, al destaparlo, uno supone que un minuto después de ponérselo en el pelo, éste se vaya a caer a mechones y quedemos condenados a la alopecia eterna.

Azul

En mi imaginación, yo me visualizaba perfectamente con el pelo azul y me quedaba estupendamente, original, divertido, llamativo, diferente. Acto seguido, la parte realista de mi cerebro me hacía visualizar la cara de extrañeza de mis amigos, la gente señalándome por la calle, los murmullos y las risas a mi paso, el discursito materno de turno, el terror en los ojos de mi abuela… y volvía a guardar el frasco en el cajón, resignado a seguir siendo el mismo personaje anodino de siempre. Sin embargo, siempre lo guardé esperando a que llegara la ocasión de usarlo.

Ahora ya sé que no lo usaré nunca. Supongo que he aprendido, por un lado, que ciertas cosas quedan mejor cuando se quedan en el campo de lo soñado y, por otro, que uno no necesita teñirse el pelo de azul para ser especial. Así que, en vez de tirarlo, he guardado otra vez el frasco en el cajón para que me recuerde estas lecciones vitales.

Y oye… nunca se sabe cuando uno va a necesitar un tinte de pelo de color Azul Atlántico.

MÚSICA DOMINGUERA

Esta semana, entre otras recomendaciones, Diego me envió esta canción. No os extrañe que acabe entre las primeras de mi lista de lo mejor del año 2009.

“Into the clouds” es el último sencillo de The Sound of Arrows, un duo proveniente de Gavle y que, según la web de su discografía, es conocido por ser uno de los pueblos más aburridos de Suecia. En las fotos promocionales, Stefan Storm y Oskar Gullstrand parecen salidos de una campaña de la linea masculina de Blanco, tan etéreos como esta canción que deberías estar escuchando ya. Habrá que ver si el disco que publicarán próximamente está a la altura de las expectativas.

INTERNET TIENE LA CULPA DE TODO

La gente ya no se compra discos. La gente ya no lee periódicos. La gente ya no va al cine. La industria cultural se hunde y la culpa de todo la tiene Internet.

Otros te dicen que la culpa es de las industrias culturales que no se han sabido adaptar a los nuevos tiempos. ¿Pero seguro que son mejores estos buenos tiempos? Como usuario y consumidor, afirmo rotundamente que sí. La oferta se ha multiplicado, el mundo se ha hecho más pequeño y las posibilidades de ocio son infinitas gracias a la Red. No hace falta profundizar más en el tema: se puede decir que Internet nos ha hecho mucho más libres.

Pero si fuera un empresario, no miraría Internet con los mismos ojos. Hoy he leido un interesante artículo en El País titulado “El disco busca otra resurrección” sobre los nuevos formatos que están desarrollando las discográficas y Apple para impulsar la venta de compactos. Hago un breve resumen: “El pasado mes de julio, un mes que Billboard calificó de ominoso para el sector, ni un solo artista en EE UU consiguió vender más de 100.000 copias de un disco. El año pasado, las ventas de álbumes completos en formato CD se desplomaron un 25%, con 384 millones de discos vendidos. En 1998, una década antes, se vendían 847 millones de álbumes en formato CD. Lo único que asciende como la espuma es la venta de singles digitales”.

Hasta aquí, todo bien, el mercado va cambiando y las formas de consumir la música también. Pero resulta que, según el artículo, “vender canción a canción no es rentable. Por 1.000 millones de canciones, las discográficas ingresaron en 2008 poco más de 700 millones de euros. Cuando, en 1998, vendían 847 millones de discos, ingresaban 8.000 millones”. Las descargas legales no compensan lo que se deja de ganar por el descenso de ventas de formatos físicos.

Supongo que el problema está en que casi toda esta industria llegó tarde a Internet. A mí comprar un disco o un DVD en el TopManta me parece una cutrez y nunca lo haría (podéis llamarme snob), pero he tirado como el que más del P2P. Reconozco que en Itunes, una descarga legal vale menos de un euro… pero es que la mula me ofrece lo mismo gratis. Quizás las cosas podrían haber sido diferentes. Si la creación de Napster hubiera provenido de la industria del disco, o si hubieran apostado por ese tipo de distribución musical desde el principio, quizás se podría haber acostumbrado a la gente a pagar por un mp3. Quizás se podría haber conseguido que las descargas ilegales parecieran tan cutres como comprarse un disco grabado y con una portada fotocopiada. Pero ya es demasiado tarde.

Lo mismos pasa con los medios de comunicación en general. Internet es el futuro… pero Internet no parecer generar tantos ingresos como los medios tradicionales. Esto beneficia a las pequeñas empresas que nacen por y para la red, aunque esta por ver que algún medio de este tipo pueda competir en influencia o calidad con los tradicionales. Internet es un gran medio de difusión, pero echo en falta su capacidad para crear contenidos propios. Las grandes empresas van a verse obligadas a transformarse de arriba abajo para afrontar estos nuevos tiempos. Es decir, recortes de gastos y de personal. La gente se ha acostumbrado a que prácticamente todo en Internet es gratuito y esta mentalidad no va a cambiar ya… aunque sea falsa. Internet no es gratis: todos los meses le estoy pagando una cuota a la empresa telefónica de turno para poder acceder a la red. Quizás debieran ser ellas las que tuvieran que pagar cánones y demás a los creadores de contenidos. Debe de ser el único medio de comunicación en el que el distribuidor se queda con el 100% de los beneficios.

TODO EL MUNDO ES LIBRE DE LLEVAR PROTECTOR SOLAR

Esta mañana he hablado un rato por teléfono con Joserra y durante un rato hemos parecido un par de vejetes hablando de lo mal que está todo, de como los jóvenes están perdiendo el norte y de la decadencia de la cultura occidental en general. Entonces me he acordado de unas frases del discurso sobre el protector solar, un artículo que publicó la periodista Mary Schmich el 1 de junio de 1997 en el Chicago Tribune y que seguro que todos habéis escuchado, leido o borrado de vuestros buzones de entrada en alguna ocasión. En concreto, me he acordado de esta parte:

“Accept certain inalienable truths, prices will rise, politicians will philander, you too will get old, and when you do you’ll fantasize that when you were young prices were reasonable, politicians were noble and children respected their elders”.

“Acepta cierta verdades inalterables, los precios subirán, los políticos flirtearán, tú también envejecerás, y cuando lo hagas fantasearás que cuando eras joven, los precios eran razonables, los políticos eran nobles y los niños respetaban a sus mayores”.

Mi otra parte favorita de este ensayo es ésta:

“Enjoy the power and beauty of your youth; oh nevermind; you will not understand the power and beauty of your youth until they have faded. ”

Disfruta del poder y belleza de tu juventud; aunque no importa, no entenderás el poder y la belleza de tu juventud hasta que hayan desaparecido”.

Menos mal que hay gente mayor que nos enseña que se puede ser auténticamente bello toda la vida.

Yo conocí este ensayo gracias al disco que hizo Baz Lhurmann, el director de “Moulin Rouge”, en 1998 y donde combinaba su lectura con la versión del “Everybody’s Free” de Rozalla que sonaba en “Romeo y Julieta”.

Ya sé que está muy visto, pero nunca está de más recordar ciertas cosas.

LAS ISLAS DE LA DESOLACIÓN

Como ya sabéis, tengo un mapamundi en el baño y de vez en cuando me dedico a observarlo mientras hago otras cosas. Uno de los lugares que más me llaman la atención son las islas Kerguelen, perdidas en la parte inferior del océano Índico y dependientes de Francia.

¿Dónde están las islas Kerguelen?

¿Dónde están las islas Kerguelen?

Así que decidí mirar en Wikipedia y pude ver que, aparte de estar perdida en medio de la nada, a unos 5000 kilómetros de distancia de Sudáfrica y a 2000 kilómetros de las costas de la Antártida, la isla principal tiene una forma curiosa.

Kerguelen_islands

A pesar de que tiene una superficie similar a la del País Vasco, el archipiélago Kerguelen está solamente habitado por un centenar de científicos que viven ella durante la época más cálida del año. Antes que ellos, la isla fue esquilmada por balleneros y cazadores de focas durante una parte del siglo XIX, época en la que también fueron visitadas por varias expediciones científicas para ver el tránsito de Venus sobre la superficie del Sol en 1874. En 1940, un barco de guerra alemán recaló en la isla durante varios días para hacer labores de mantenimiento, falleciendo uno de sus hombres en un accidente. Fue enterrado en este lugar y a su tumba se la conoce como la más meridional de la Segunda Guerra Mundial.

Afortunadamente, las colonias de focas y elefantes marinos se han recuperado durante las últimas décadas, compartiendo espacio con pingüinos y bandadas de albatros. Aunque los hombres ya no viven en ellas, sí que lo hacen los descendientes asilvestrados de sus animales domésticos: gatos, conejos y ovejas.

pingus

Su nombre oficial es el del capitán del barco que las descubrió en 1772, pero durante años se las conoció también como Islas de la Desolación. Puede que se deba al hecho de que llueve o nieva más de 300 días al año, a que la temperatura nunca supera los 10º (con mínimas que llegan a los -20º) o a que no crecen en ella ni árboles ni arbustos. Sólo crecen en ella herbáceas, musgos y líquenes, aparte de una especie propia de col muy rica en vitamina C. Los únicos bosques que existen son restos de troncos petrificados de épocas más cálidas.

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De hecho, las islas Kerguelen son todo lo que queda de un pequeño continente de más de un millón de metros cuadrados que se formó cuando Gondwana se fragmentó hace 130 millones de años y que volvió a quedar sumergido por las aguas 110 millones de años después.

El continente sumergido

El continente sumergido

Estábamos buscando la Atlántida en el océano equivocado.

AVISO IMPORTANTE

En la carrera nos contaban que la BBC era una cadena tan seria y tan profesional que, si un día no había habido acontecimientos lo suficientemente importantes, el locutor se limitaba a informar el oyente de que “no había noticias”.

En aquel tiempo, como estudiante acrítico, me lo creí sin dudarlo. Ahora creo que, en realidad, debe de ser una leyenda urbana. Tendré que investigarlo.

En todo caso, lo que quiero decir es que hoy ando escaso de inspiración, así que hoy no hay artículo. Pueden seguir su navegación por la red. Mañana les esperamos en este humilde blog si la inspiración vuelve.

EDIT: Una breve búsqueda me ha permitido saber que eso sólo ocurrió una vez. Fue el día de Viernes Santo de 1930, un 18 de abril, en el boletín informativo de las seis y media de la tarde. El locutor de la BBC dijo la frase: “There is no news today”, y en vez de noticias, hubo quince minutos de música clásica. Esto no significa que ocurrirera de verdad, pero ésa es la historia completa. Como moraleja para periodistas, sigue funcionando.

¿QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ?

En un lugar y una época indeterminada, existía un pueblo donde el destino de sus habitantes estaba regido por una mujer a la que llamaban Madre, un personaje por encima del bien y del mal que se limitaba a establecer una serie de reglas que a ella no le afectaban. También podía ser un hombre, pero a él también se le conocía como Madre. Aquel pueblo hubiera podido ser un lugar feliz… si no fuera porque algunos de sus habitantes escondían un oscuro secreto: eran licántropos que todas las noches recorrían las calles del pueblo en busca de víctimas a las que devorar. A veces eran dos las bestías que aterrorizaban a la población y a veces eran tres. Lo hacían en la oscuridad, protegidos por las tinieblas que ocultaban su identidad.

Sólo una Niña se atrevía a espiar a través de su ventana y descubrir el misterio de aquellas noches terroríficas. Pero aquel riesgo, a veces, era demasiado grande, y cuando llegaba la luz del día, el cuerpo ensangrentado de la niña aparecía en la plaza del pueblo, con su vestido hecho jirones y su carne desgarrada brutalmente. El atemorizado pueblo sólo contaba entonces con la ayuda de una Bruja que conocía los secretos para devolver la vida a los muertos y condenar a muerte a los vivos. Sin embargo, el sentido último de las acciones de las brujas se escapa al entendimiento de los simples mortales y aquella hechicera no siempre recurría a sus arcanos conocimientos y además, una vez uno de sus sortilegios hubiera sido ejecutado, nunca más volvía a ser empleado.

Cada mañana, después de haber dado sepultura a la víctima más reciente de los licántropos, todo el pueblo se reunía en consejo. Ayudados por la Vidente, que tenía el poder de descubrir la verdadera cara de uno de su habitantes -sólo uno en cada sesión-, intentaban desenmascarar a quienes escondían bajo su apariencia humana a un monstruo sanguinario. Las acusaciones volaban de un lado a otro de la sala hasta que la mayoría de la población decidía ajusticiar al principal sospechoso. Una vez tomada esta decisión, ninguna súplica podía salvar al condenado. Por desgracia, los licántropos son seres mucho más inteligentes de lo que las leyendas cuentan e intentaban engañar y manipular a un pueblo tan aterrorizado como sediento de venganza. A veces, el consejo conseguía desenmascarar a uno de los licántropos… pero en otras tristes ocasiones el condenado resultaba ser un infeliz inocente y la desesperación caía sobre un pueblo donde nadie se podía fiar de nadie, ni siquiera de sus seres más amados.

De hecho, si tu novio es un licántropo, lo más probable es que seas la primera de sus víctimas. Esto es lo que aprendí jugando a cartas después de la barbacoa del viernes.