BUDAPEST EN TRES MINUTOS

Antes de ir, me preguntaron cuál era el monumento más representativo de Budapest y no supe qué responder. A mi mente venían imágenes del Danubio, grandes puentes sobre el río y edificios góticos. Cuando llegué a la ciudad, estaban ahí el Danubio, los grandes puentes y los edificios de un estilo gótico llevado a niveles absurdos. Pero también estaban las plazas monumentales, las esculturas erosionadas, los tejados de colores, los rincones desiertos en el jardín del Palacio Real, las piscinas de agua caliente en los balnearios, la mermelada del desayuno más sabrosa que he probado nunca, las tiendas del Imperio Inditex tomando Vaci Utca, la mayor sinagoga de Europa, las grandes mansiones envejecidas surgidas de una historia de fantasmas y damas blancas, los laberintos subterráneos, vagones de metro que fueron de vanguardia en los años sesenta y un cierto aire de deterioro generalizado, fruto quizás de cinco décadas de dictadura de la que nunca se dice nada.

Aquí tenéis un resumen fotográfico del viaje. Si una imagen vale más de mil palabras, ¿cuánto valen cien?

La canción es Forogj, világ!, de NOX, los representantes húngaros en el Festival de Eurovisión de 2005.

INICIANDO SESIÓN

Uno, dos, tres… ¿Se me escucha? ¿Hay alguien ahí? Es verano y la red de redes cierra por vacaciones, pero habrá que animar esto un poquito.

Budapest y Viena, muy bien. Ya hablaré de ellas en próximos días. Pero sí, me monté en la noria como Orson Welles y Joseph Cotten.

Digan lo que digan, el concierto de Madonna fue espectacular. Sí, yo estoy un poco harto de “La isla bonita” y lo de las “Spanish Lessons” me da un poco de vergüenza ajena. Yo soy loco, siñorita. Pero ese “Like a prayer” mezclado con el “Feels like home” de Meck fue un momentazo inolvidable.

Parece que fue Mario el ganador de la última edición de Operación Triunfo por un puñado de votos sobre Brenda Mau. Al final triunfó el sentido común y quedaron en los dos primeros puestos dos personas que cantan bien y, en ocasiones, muy bien. Ya veremos que les trae el futuro a estos triunfitos de la edición menos vista de la historia del programa, pero que siempre brinda oportunidades profesionales para quien sepa aprovecharla.

Cuando Lance Armstrong anunció que volvía al ciclismo profesional, supuse que lo hacía porque tenía una cuenta pendiente con el Tour de Francia: perderlo, como han hecho antes todos los grandes campeones. Eso sí, en la derrota no ha estado a la altura de las expectativas y se ha comportado como un niño mimado incapaz de entender que alguien le quite lo que él consideraba suyo. Bravo por Contador. Seguro que aun gana algún Tour más.

Este fin de semana he estado en Pamplona, de boda. Ya van cuatro amigos de la cuadrilla que se casan y uno ya ha sido papá. Otra se ha registrado hoy como pareja de hecho con su novio. Nos hacemos mayores… aunque en el baile la montamos como siempre. Son bastante más divertidas las bodas de amigos que las de familiares. Lo que me pregunto es… ¿por qué la masa se abalanza sobre las croquetas que sacan en la recena si pocas horas antes nos hemos llenado el estómago de aperitivos, cigala, rapito, solomillo y tarta?

VIENNA POP

Austrohungaro es el nombre de un sello independiente en el que hay grupos que son disfraces de tigre y otros que mueren al estilo imperio. Ésta sólo es una de las múltiples cosas que el Pop le debe al Imperio Austrohúngaro. Gracias a ellos tenemos en el imaginario popular a los valses vieneses que tan bien sonaban en “2001, una odisea en el espacio”, Mozart no se habría enfrentado a Salieri ganado Oscars a cascoporro en aquella película de Milos Forman y Romy Schneider nunca habría sido Sissi Emperatriz. Vieneses son también los cafés situados en los parques donde sirven capuccinos con mucha, mucha nata. En Viena pasaban una noche inolvidable Julie Delpy y Ethan Hawke en “Antes de Amanecer”, una película de Richard Linklater que tanto se puede considerar un bodrio como un clásico del cine independiente de los noventa. Es también la ciudad a la que le debe gran parte de su fama Midge Ure. Y por supuesto, Viena era la ciudad donde Orson Welles era El Tercer Hombre y se subía a la novia noria más famosa del mundo (hasta que llegó el London Eye).

Hungría nos ha dado al director de cine para culturetas István Szabo y al futbolista Puskas. Húngaro era también el conde László Ede Almásy de Zsadány et Törökszentmiklós, aristócrata, aviador y explorador del desierto en el que se basó el personaje interpretado por Ralph Fiennes en “El paciente inglés”. Gracias a esa película conocimos a Márta Sebestyén, quien después trabajó con Deep Forest en el disco “Boheme”. Y como esta semana no va a haber música dominguera, aquí os dejo “Martha’s Song” y su hermoso videoclip.

Nos vemos la semana que viene en el concierto de Madonna.

VEN SIN TEMOR

Risto Mejide ha sido expulsado de “Operación Triunfo”. Sin él y con la participación de concursantes de ediciones anteriores, el programa de anoche pareció una vuelta al pasado. Ahora sería de agradecer que el jurado sólo interviniera al final del programa, como se hacía en las primeras ediciones. Bueno, y que dejen resposar al formato, que busquen a otro presentador, que Coco Comín se convierta en directora de la Academia, que modernicen el repertorio, que den más poder de decisión a los concursantes al estilo de “American Idol”, etcetcetc…

Anoche hubo buenos duetos. Como siempre, Brenda Mau estuvo excelente cantando “Fever” con Chipper, pero el mejor de la noche fue Víctor, uno de mis triunfitos favoritos de todos los tiempos. Incluso Patricia, ocupando el lugar de la bella Edurne, no molestó demasiado.

Jon cantó “Dead Ringer For Love” con Sandra, la del año pasado. Silvia, “When you believe”, tema que trae mala suerte a quien la canta en OT, con Lorena, la jirafa humana. Mario interpretó “New York, New York” con Soraya. Angel Capel ocupó el lugar de Alex en ese mítico duo con Bustamante llamado “Dos hombres y un destino”. Yo hubiera nominado a Ángel, pero el jurado decidió elegir a Silvia para batirse en duelo con Patricia, la menos votada por el público. Silvia cantó “Va todo al ganador”, de ABBA, y Patricia escogió “Jueves”, de la Oreja de Van Gogh, y se quedó en la Academia unos días más.

Como estaré de viaje, no podré ver las dos últimas galas. No me importa mucho, la verdad. A no ser que Brenda o Mario den una sorpresa de última hora, este concurso lo van a ganar Jon o Ángel, dos concursantes tremendamente irregulares y prescindibles.

CORRIENDO CON LOS TOROS

No sé cuando vi mi primer encierro. En cambio, sí que recuerdo que mi madre nos despertaba de pequeños por si queríamos verlo por la tele y luego nos volvíamos a la cama. Cuando uno es un niño, las ocho de la mañana en verano parece una hora en la que el mundo pertenece sólo a los adultos. Alguna vez fuimos a verlo a la plaza de toros y entonces el madrugón era aun mayor. En las taquillas se formaban grandes aglomeraciones y el suelo de los tendidos y las gradas era extrañamente pegajoso. Esas sensaciones y esos olores están unidos en mi mente a los Sanfermines.

Incluso cuando ves el encierro desde las gradas, notas como la tensión va en aumento conforme se acerca el momento en el que llegan los toros. Los primeros mozos que entran en el ruedo sólo quieren jugar luego con las vaquillas y son pitados por todo el público, pero poco a poco la velocidad de las carreras va subiendo hasta que llega la manada. Los toros entran por el callejón y sientes el peligro hasta que desaparecen en los corrales unos segundos después, segundos que pueden parecer eternos si el animal se sale de su camino, se detiene o amaga con embestir a alguien. Todas estas sensaciones son aun mayores si ves pasar a los toros desde el vallado del encierro. Sólo entonces eres consciente de lo grandes y veloces que son los toros. Imponen mucho respeto. Por eso, por haberlo visto desde siempre, sé que correr el encierro es algo serio. Por eso mismo, no entiendo que entre los corredores haya tantos inconscientes que parecen creer que un toro no es más que una vaca negra con unos cuernos un poco más grandes. De hecho, me pregunto cuantos de ellos sólo han visto un toro por la tele hasta que lo sienten detrás.

Me gusta ver los encierros. Me parece un espectáculo realmente bonito: la estampa de los toros, los mozos de blanco y rojo, las calles de Pamplona, los cánticos a San Fermín… Sin embargo, este año he empezado a verlo de otra manera. Me ha sorprendido leer tantas opiniones en contra de los encierros con motivo de la muerte de Daniel Jimeno. Me han ofendido algunos comentarios que han culpabilizado al mozo de su propia muerte. Evidentemente, todos sabemos que ponerse delante de un toro es desafiar al peligro… como tantas otras actividades arriesgadas que hace el ser humano simplemente por placer. Me ha parecido una falta de respeto a una persona que murió haciendo algo que le gustaba. Pero en el fondo, me ha ofendido más el tratamiento que se ha hecho en los medios de comunicación de esta muerte y de otras cogidas graves que ha habido este año. Me parece que se han regodeado con las imágenes impactantes, con la sangre, con el morbo de lo trágico… Gracias a los avances tecnológicos y la multiplicación de cámaras y canales, podemos ver con mucho más detalle lo que antes veíamos de forma general y a través de un único canal, y me pregunto si esto es realmente necesario.

Pero también soy consciente de que eso ha sucedido tal y como muestran las imágenes. Y me empieza a surgir la duda de si no llevarán razón quienes dicen que los encierros son un espectáculo brutal, primitivo y que hay que suprimir… Tengo el corazón dividido.

EL CIELO ES DEL COLOR DE LAS PISCINAS

Si cada uno pudiera construirse un Paraiso a medida en el Más Allá, el mío sería un mundo infinito de piscinas, tumbonas, sol y puestos de helados. Tendría una gran piscina olímpica para nadar, toboganes con muchas curvas, cascadas artificiales, trampolines a diversas alturas, piscinas para los más pequeños y clases de natación sincronizada. Todo este complejo estaría instalado en una isla, así que también tendríamos playas de todos los tipos y dos o tres ríos. El Infierno, por supuesto, se habría convertido en un inmenso balneario de aguas termales y sulfurosas, donde las calderas serían jacuzzis, termas y saunas.

Para mí, si no hay agua cerca, no hay verano.

Así que este fin de semana ha sido de lo más veraniego. Hubo terracitas en la Latina el viernes por la noche con viejos compañeros de Transvision. Siguió el sábado con el estreno de la piscina de la nueva casa de mi hermano, situada en la Avenida de la Paz, una parte de Madrid que para mí sólo existía en los mapas hasta hace un par de semanas. ¿Quién podía imaginar que había vida más allá de la M30? La piscina la comparten varios bloques de edificios, pero es bastante grande y está muy bien cuidada, así que me pasé la tarde en remojo y tomando el sol (aunque como no tengo melanina, sigo blanco como el papel). Cuando estoy dentro del agua, se me olvidan todas las tensiones y preocupaciones. En esos momentos siempre pienso que estaría bien hacer algo de natación durante todo el año, aunque tengo asumido que es uno de estos propósitos permanentes que siempre están ahí, a la espera de hacerse realidad.

El sábado por la noche Diego me llevó a su casa. Por la noche vimos episodios de “Arrested Development”, serie que no había visto nunca y que me gustó mucho. Al día siguiente nos levantamos tarde. La mansión de Diego tiene piscina y mientras me ponía crema solar en la tumbona me sentía como en una teleserie estadounidense de adolescentes ricos. Eso sí, en esas series no aparece un enorme perro lanudo que te ladra cada vez que haces la bomba en el agua o te roba las chanclas en cuanto dejas de vigilarlas. Por suerte, ya le he empezado a perder el miedo a Nico… ¡y también a mi suegra!

MÚSICA DOMINGUERA

Ya falta menos de una semana para comenzar mis vacaciones, así que es una buena excusa para recordar al artista pop austriaco más exitoso de todos los tiempos: Falco.

“Rock me Amadeus” fue número 1 en todo el mundo en 1986. A los guionistas de Los Simpsons les encanta.

EL AIRE QUE RESPIRO

Si pudiera pedir un deseo, creo que pasaría. No puedo pensar en nada que necesite. Ni cigarrillos, ni dormir, ni luz, ni sonido, nada para comer, ni libros para leer. Hacer el amor contigo me ha llenado de paz, me ha dejado cálido y cansado. ¿Qué más podría pedir? No queda nada más por desear. La paz me ha llegado y me deja débil, así que duerme, silencioso ángel, duerme. Sólo necesito el aire que respiro y amarte.

Quitando a los Beatles, no termino de decidir qué grupo de los sesenta prefiero. A veces me quedo con los Kinks, otras veces con Mamas and Papas y algunas con Creedence Clear Water Revival, el grupo que escucha Dios, según dice Lily Allen. Pero hoy, que tengo el día ñoño después de una semana sin acompañante habitual, me quedo con los Hollies.

Por cierto, el parecido entre esta canción y el “Creep” de Radiohead es bastante evidente. Qué vergúenza, Thom. ¿Pensabas que nadie se iba a dar cuenta? (Aunque dicen en Wikipedia que los compositores del tema original son mencionados en los créditos del “Pablo Honey”, ¿será verdad?)

LOS CHICOS DE LA TIENDA DE ANIMALES

Hacía mucho tiempo que no iba a un concierto en Vistalegre (¿Coldplay, quizás?) y cuando llegué con Joserra a la plaza un poco antes de las siete, me sorprendió lo abandonado que estaba el lugar. No había mucha gente haciendo cola, así que pasamos un rato sentados al sol y comiendo risketos y tigretonescomida sana antes de que abrieran las puertas. Pudimos ponernos delante, prácticamente en primera fila. El recinto me pareció más pequeño de lo que lo recordaba… o quizás es que el escenario lleno de cajas de cartón amontonadas ocupaba bastante espacio… o será que el hecho de que las gradas estén aisladas por una tela blanca da más sensación de intimidad.

A las nueve y media salieron los Pet Shop Boys y dos bailarinas-coristas, los cuatro con cubos en la cabeza. Las cajas amontonadas se convirtieron en gigantescas pantallas llenas de luz. El primer tema fue un clásico: “Heart”. Puede que el sonido estuviera un poco bajo y que voz y música no terminaran de integrarse en un todo compacto, pero no importó. Con unos pocos movimientos y cambiando las cajas de sitio, el escenario se iba transformando para que cada canción tuviera una puesta en escena única y especial. Cuando llegó “Go West”, descubrimos a la otra pareja de bailarines de la noche, un chico y una chica negros que se marcaron más tarde una coreografía espectacular con “Jealousy”.

A mí, desde “Nightlife”, los discos de Pet Shop Boys me han dejado de interesar bastante, así que me pareció estupendo que sonaran muchos clásicos a lo largo de la noche. Sentí escalofríos cuando reconocí “Always on my mind” y di saltos de alegría cuando tocaron “Left to my own devices”. Disfruté mucho con las mezclas que hicieron entre “Pandemonium” y “Can you forgive her?”, o entre “Se a vida é”, “Discoteca” (¿Hay una discoteca por aquí?), “Domino Dancing” y el “Viva la vida” de Coldplay, y por supuesto con clásicos como “Go West”, “Suburbia”, “Love comes quickly”, “Being Boring”, “West End Girls” y la primera canción que conocí de ellos, “It’s a sin”. 20 seconds and counting…

Salimos de Vistalegre felices y cubiertos de estrellas plateadas.

TODO TIENE SU FIN

Ayer Brenda Mau volvió a brillar cantando un tema de Serrat, “De vez en cuando la vida”. Ella debería ganar este concurso agonizante.

Excepto a ella, el jurado criticó a todos los demás concursantes y les dijo que no habían estado a la altura. No estoy de acuerdo del todo, porque quitando a Jon y Ángel, el resto estuvieron divertidos con canciones que no daban mucho más de sí. Y en mi opinión, Cristina Rueda estuvo estupenda con una de estas baladas ñoñas de Bon Jovi que siempre me han parecido insufribles.


CRISTINA RUEDA **ALWAYS BON JOVI GALA 10… von AINATA5

Pero como OT es imprevisible, Cristina fue la menos votada por el público y tuvo que enfrentarse a Silvia en el reto final. Como ya había pronósticado yo hace semanas, Cristina cantó el “Black Velvet” de Alannah Myles, mientras que Silvia cantó “Eye in the sky”, de Alan Parsons Project (no me habléis de la versión de Noa, por favor). Por un 47%, la niña anciana abandonó el programa.

Sin embargo, la bronca entre Jesús Vázquez y Risto Mejide lo eclipsó todo. Risto se pasó toda la noche haciendo chistes de taberna (“Noemí, seguro que sabes muchos idiomas: francés, birmano…”; “Angel, yo te recomiendo que tengas cuidado y protejas tus orificios en la Academia”), y Jesús le llamó misógino y homófobo. Otras veces todo ha quedado en un teatrillo cutre, pero anoche se respiró auténtica tensión. Noemí desveló que a Risto no le paga Gestmusic, sino Telecinco, con lo que podemos suponer que el publicista fue una imposición de la cadena. Sea lo que sea, a mí me pareció un espectáculo patético. Risto ha sido totalmente devorado por su personaje y ha perdido toda su gracia. Mientras que en ediciones anteriores decía cosas inteligentes con su ironía borde y brusca, este año se ha dedicado a polemizar por polemizar y lo peor para él es que nadie le ha seguido el juego. Los concursantes le escuchan como si les resbalara lo que dijera y el resto del jurado le ignora. A estas alturas, sobra completamente en el programa… como muchas otras cosas. Renovación urgente para el formato ya.