GEOGRAFÍA

Dos de las cosas que hay en mi mesa estaban ya en mi anterior trabajo. Una es una calculadora a la que ya se le ha terminado la pila, pero que ha sido muy utilizada por toda la planta durante estos años. Conservo su cadáver de plástico como recuerdo. La otra la tengo colgada en la pared. ¿Un poster de un gato agarrado a una cuerda? ¿Fotografías de mis seres queridos? ¿Un autógrafo de Juan Camus?

España, camisa blanca de mi esperanza

Ya lo veis, un mapa escolar de España. Se habla muy mal de la ESO, pero creo recordar que la última vez que estudié geografía española en la EGB fue en quinto. Así que uno sale de la Universidad con un cierto dominio de las capitales de Asia y África, pero le preguntan por Tomelloso, la Almunia de Doña Godina o Ciudad Rodrigo y tiene que pedir el comodín de la llamada. Este mapa salvó mi orgullo en más de una ocasión.

No es el único que hay en mi vida. Esti colgó un mapamundi enorme en la pared de la bañera y, cuando se fue de casa, Alberto me regaló uno igual. Cuando me ducho o converso con Roca, me distraigo viendo países, descubriendo islas perdidas en el Índico y planeando futuros viajes. El mundo es tan grande y tan pequeño.

SUMMERTIME!

Hoy es lunes y la blogosfera se dedica a comentar qué ha pasado el fin de semana. Al igual que Ana Obregón estrena el verano metiendo barriga a la orilla del mar, yo recibí el verano sumergiéndome en la piscina del Acompañante Habitual mostrando al mundo mi tableta de abdominales conseguida gracias a esfuerzo y duros sacrificios a lo largo del invierno… tableta que consiste en un solo y redondo abdominal que el resto de la población llama barriga, tripa o curva de la felicidad. Así que no haré carrera como modelo de calzoncillos, pero por lo menos soy feliz, que dicen que es importante para la salud mental y física.

Tumbado en la toalla, mientras controlaba al perro de Diego para que no se abalanzara sobre mí como un velocirraptor furioso, eché un vistazo rápido a las guías que he comprado sobre Budapest y Viena. A ver si compro ya los billetes y reservo los hoteles. Soy todo un touroperador amateur.

El resto del fin de semana consistió en visionados de DVDs, excursiones culturales a la muy recomendable exposición sobre Annie Leivobitz, cervezas en el Galdós, sesiones intensivas de limpieza doméstica, un poco de fiesta de la mudanza (otra más!) y escucha casi continua de los grandes éxitos de Michael Jackson.

MÚSICA DOMINGUERA

El mundo sigue hablando de Michael Jackson y está claro que sus discos van a vender unos cuantos millones de copias más. Escuchando canciones suyas estos días te das cuenta de cuantos temazos hizo en su carrera y de cómo la músíca negra de hoy en día le debe mucho más de lo que parece a simple vista. Su influencia es evidente en casi todos los artistas que hacen arembi hoy en día, empezando por Timbaland y terminando en un chico blanco llamado Justin Timberlake.

Como Michael, Justin también empezó de niño en el mundo del espectáculo, fue parte de un grupo musical y sorprendió con su primer disco en solitario. Además, fue novio de Britney Spears, dejó a Janet Jackson con una teta al aire y en sus videoclips han salido actrices como Elena Anaya o Scarlett Johansson. Eso sí, aun le queda mucho camino por recorrer para reclamar su herencia. Quizás podría empezar a teñirse la piel de negro…

WHO IS IT?

Anoche estaba jugando al Biotronic y chateando con Diego acerca de nuestro verano imperial y otros asuntos de poca importancia cuando, de repente, me preguntó: “¿¿¿Qué pasa con Michael Jackson???”. Yo miré un momento el twitter y la noticia ya estaba en la red. Perez Hilton decía que Michael Jackson había sufrido un paro cardiaco y TMZ anunciaba su muerte. Mi primera impresión fue que sería un rumor más de los muchos que ha habido siempre sobre Jacko, pero cuando vi que los medios convencionales también daban la noticia, me di cuenta de que la cosa iba en serio. Conecté el Jazztelia y pasé la noche en compañía de la CNN hasta que ellos confirmaron la noticia con sus propias fuentes. La muerte de Farrah Fawcett, ángel de Charlie, esposa de Ryan O’ Neal e icónica chica de poster, pasaba a segundo plano.

Michael Jackson es de estas figuras que siempre ha estado ahí. De pequeño me aterrorizaba el vídeoclip de “Thriller”, pero todos tarareábamos el “We are the world”. Anunciaba Pepsi y se le quemó el pelo en la grabación de un anuncio. Cantó con Paul McCartney y compró los derechos de las canciones de los Beatles y de muchos otros clásicos. Weird Al Jankovic hizo una parodia de “Bad” llamada “Fat”. Vino de gira a España y parecía que nuestro país empezaba a modernizarse. De sus discos se sacaban varios singles a lo largo de un par de años, todos acompañados de su videoclip emblemático. Vivía con un mono, dormía en una cámara hipobárica para llegar a los 150 años de edad, quería comprar el esqueleto del hombre elefante y sus mejores amigas eran Liz Taylor y Diana Ross (no olvidemos que había hecho de Espantapájaros en la versión de “El mago de Oz” que la Suprema Diana hizo en los setenta). Supuestamente se había hecho más operaciones de cirugía estética que Cher para cambiarse la cara y nadie se teminaba de creer que su decoloramiento de piel se debiera al vitiligo. Veías vídeos de cuando era niño y cantaba “I want you back” con los Jackson Five y costaba reconocerle… pero se le reconocía. Con el vídeo de “Black or White”, el mundo descubrió el efecto digital llamado morphing, que entonces resultaba novedoso y fascinante. Gracias a “In the closet” yo conocí a una tal Naomi Campbell… pero no cantaba ella: según la Wikipedia, la voz femenina de la canción es la de Estefanía de Mónaco e inicialmente estaba previsto que fuera Madonna.

En los 90 comenzó la decadencia del mito cuando estallaron todas las historias sobre abuso infantil y que el entorno del cantante no gestionó nada bien. Se casó con Lisa Marie Presley, hija de Elvis y Priscilla y futura exmujer de Nicolas Cage. Publicó un grandes éxitos que se anunció con grandes estatuas colocadas en las capitales del mundo. Hizo un dueto con su hermana Janet para desmentir que eran la misma persona… aunque la que más se parece a él es Latoya. Después sacó un disco de remixes de los grandes éxitos con una canción inédita memorable, “Blood on the dance floor”. Descubrimos que tenía tres hijos y a uno de ellos lo agitó por una ventana. Aun tuvo tiempo de sacar otro disco, “Invincible”, al que nadie le prestó demasiada atención por lo que sus fans se manifestaron en la Puerta del Sol para pedirle a la discográfica que le hiciera más promoción.

Ahora se suponía que le tocaba resurgir de sus cenizas con los conciertos anunciados en la Cupula del Milenio de Londres y cuyas entradas se agotaron en seguida. No le ha dado tiempo y se ha despedido repentinamente, sin avisar. Nos queda la leyenda, varias imágenes iconográficas y muchas más buenas canciones de las que uno piensa en un primer momento. Ésta es una de ellas, “Who is It”, el quinto sencillo de “Dangerous” acompañado de un magnífico videoclip dirigido por David Fincher.

SISSISISSI

Ayer, mientras a nuestro lado pasaban cuencos de colores con trocitos de pescado crudo sobre una cinta transportadora, le conté a Diego los distintos planes de vacaciones que había elaborado para este verano. Venecia, Grecia, Estambul y Copenhague llegaron a la selección final, pero la ciudad ganadora del premio “Destino Vacaciones 2009” es…

¡Oh, sorpresa, no hay una sola ganadora!

Tenemos un empate entre Budapest y Viena, así que la solución será ir a una de las dos ciudades, pasar ahí varios días, coger un tren, pasar más días en la otra capital y volver a Madrid para ver a Madonna. A no ser que surjan imprevistos de última hora, va a ser un verano imperial.

LISTEN

Ayer, por fin, vimos una gala de Operación Triunfo digna. Sobre todo, porque Brenda Mau hizo esto.

Frente a este despliegue de voz y talento, las demás actuaciones quedaron eclipsadas. Alba Lucía se despidió cantando “Hurt”, un baladón de Christina Aguilera que tuvo momentos brillantes y otros en los que estuvo a punto de convertirse en una sucesión de chillidos. Rafa se salvó cantando una anodina canción de Ragdog, un anodino grupo español de medio pelo. Anodinos resultaron también Silvia y Ángel. En cambio, Samuel y Jon me sorprendieron con su “Matador” (no entiendo que por los foros se diga que este clásico de Los Fabulosos Cadillacs es una mala canción), sobre todo el Minidivo de Maxiego. También me gustó Patricia, por una vez, cantando “The game of love” a duo con Cristina o, como la llamó Risto, “la niña anciana”. Mario volvió a hacer una actuación solvente con “Lay your hands on me”, de Bon Jovi. El problema de Mario es que es tan solvente que nunca hemos llegado a saber cuál es su verdadera personalidad artística… o si tiene una.

Como este año el programa es un desastre, se han adelantado las finales y ayer tuvimos una apresurada entrega de notas. Los más valorados fueron Brenda, Silvia, Mario, Cristina y Samuel. Los profesores escogieron a Patricia. Los compañeros lo echaron a suertes y colocaron a Jon entre los elegidos. El público tendrá que elegir entre Ángel y Rafa, o lo que es lo mismo entre el miniyo de Bisbal y el exvendedor de electrodomésticos que prometía ser un Sorayito.

TIME AFTER TIME

Hace unos días miré el reloj de la puerta del Sol y descubrí que en esa pequeña parte del universo el tiempo había sido suspendido. Alguien había mandado quitar las agujas de la esfera lateral derecha. Solos sobre el cristal, los números romanos transmitían una clara sensación de absurdo. Yo le hice una foto con mi movil, pero la calidad era tan mala que sólo se veían manchas borrosas, como cuando yo me quito las gafas y el mundo se desenfoca. Ayer el reloj continuaba ciego, mudo y sordo y yo me pregunté cuánto tiempo se tarda en arreglar el tiempo.

Mientras tanto, una chica extremedamente sonriente me dio una postal. Temí que fuera publicidad de la Cienciología, pero no. En un lado, un dibujo a medio camino entre lo infantil y lo cursi mostraba a dos paracaidistas cayendo. Uno llevaba una cámara en la cabeza y el otro le preguntaba: “Oye. ¿Y tu paracaidas?”. En el anverso se contaba la historia del paracaidista que fue contratado para grabar el primer salto de un compañero y sin darse cuenta se lanzó al vacío con todo el armatoste audiovisual cargado en la espalda, pero sin el paracaidas. Ésta es una historia real, que sucedió en 1988 y apareció en la prensa de la época.

Quien había redactado ese texto se preguntaba en qué habría pensado aquel hombre en los tres minutos que tardó en encontrarse con la muerte. Después hacía esta tremenda reflexión:

“Diez hombres de cada diez experimentan la muerte”.

Y después decía que sólo Jesucristo puede ayudarnos a sobrevivir a la muerte eterna. Me dio la impresión de estar volviendo al Medievo, un tiempo en que las iglesias decoraban sus paredes con esqueletos bailarines y almas devoradas por monstruos infernales y en que el mundo no era más que un Valle de Lágrimas. A mí me enseñaron que la religión debía, sobre todo, dar solución a los problemas de la vida presente. El futuro no existe. Y en la Puerta del Sol, aquella tarde, ni siquiera existía el presente. Quizás deberíamos quitar las agujas a todos los relojes.

CARTOON HEROES

El fin de semana empezó mucho antes de lo previsto cuando a última hora de la mañana del viernes aparecieron por el pasillo Corredero, RMN y el señor Otto y sus cada día más desarrollados pectorales. De repente, mi plan de ir al gimnasio antes de coger el tren para Pamplona se convirtió en “vamos a tomar unos mojitos al bar de enfrente, que tiene Happy Hour”. Todo tenía pinta de acabar en un “fui a tomar unas cañas con los amigos, me líe y acabé a las seis de la mañana bailando desnudo en una fuente pública”, pero yo tenía que irme a mi ciudad natal y a las siete y media estaba sentado en el Alvia como si no hubiera pasado nada.

Durante el viaje, cada vez más corto gracias al Ministerio de Fomento y al Gobierno de ZP (cuña publicitaria), me pusieron “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”. Me alegré de no haberla ido a ver al cine cuando la estrenaron porque sólo se puede describir con una palabra: bazofia. Sentí pena por el pobre Harrison Ford y me preguntó por qué nadie le dice a George Lucas que sus historias son una porquería y que es mejor que se las escriba alguien que sepa de ello. Por si fuera poco, en el tren de vuelta me la volvieron a poner…

Al llegar a Pamplona, sentí un escalofrío. Se me había olvidado que en el Norte el mes de mayo junio no cuenta como verano y en mi bolsa de viaje sólo había camisetas y polos. Así que el sábado tuve que ponerme una vieja cazadora vaquera para ir de tiendas. Acompañé a mi madre a ver muebles y terminamos en el Mediamarkt comprando cámaras de fotos. Ahora soy el orgulloso dueño de una cybershot de Sony que parece funcionar bastante bien. Tengo que comprarle una tarjeta de memoria y una batería de repuesto.

Por la noche, me junté con mis amigos para celebrar la despedida de solteros. Como somos originales, lo celebramos conjuntamente con la novia y el novio, a los que dijimos que tenían que venir vestidos de superhéroes… y nos obedecieron. Un par de pelucas, un par de antifaces, unas capas, unos calzones plateados por encima de los pantalones y ya está, disfraz completo. Como además de originales, somos norteños, lo celebramos cenando en una sociedad gatronómica devorando gorrín asado. A la una y media nos echamos a las calles y yo propuse ir al Casino Eslava, escenario predilecto de mis noches universitarias. Han hecho reforma y han cambiado la decoración, pero el espíritu sigue intacto… Como dice la canción “Se te nota en la mirada, que vives enamoradaestudias en la privada”.

La que sigue inamovible e imperturbable es la Ka que domina la Cuesta de Labrit.

Postraos ante el poder de la letra K
Postraos ante el poder de la letra K

CavasKabiyaCatos era una especie de mantra en la Facultad. En el Cavas ponían la música independiente de moda, el Catos era el reino de la pachanga y supuestamente el Kabiya tenía un ambiente más sofisticado. En ese trío de bares era muy fácil encontrarse todas las noches con compañeros de clase. De hecho, este sábado vi a alguno de ellos a lo lejos. Está claro que diez años no son nada. Hay cosas en Pamplona que, afortunadamente, no cambian.

Y como estamos a la última en cuestiones musicales, la última canción que sonó en el último bar al que fuimos fue “Angie”, de los Rolling Stones.

MÚSICA DOMINGUERA

Quedan pocos minutos para que empiece el lunes, pero aquí va mi música dominguera de hoy. Ayer salí de marcha por Pamplona y pasé por el Casino Eslava, uno de los templos principales de la pijería local. Entre temas latinos, pachanga variada y canciones de Barricada, sonó este clásico de los Beatles.


TWIST AND SHOUT "The Beatles" {Miros Mar}¸ ¸… von COYOTERUBEN

No sé si dentro de veinte años seguirá existiendo el Casino Eslava, pero sí estoy seguro de que en los bares pamplonicas seguirán poniendo el “Twist and shout”.

DESTRUYAMOS EL MUNDO

Los cuartomilenaristas del planeta mágico están aterrorizados porque el fin del mundo está cerca. No es una predicción de Nostradamus, ni de San Malaquías, ni de Dan Brown, sino de una fuente fiable: los mayas. Este pueblo precolombino elaboró su propio calendario, según un sistema bastante complejo basado en ciclos solares y que encontraréis explicado en Wikipedia. Yo me limito a copiar y pegar esta frase: “El calendario maya consiste de dos diferentes cuentas de tiempo que transcurren simultáneamente: el Sagrado,Tzolkin o Bucxok de 260 días, el Civil, Haab de 365 días y de la Cuenta Larga.”

Esta Cuenta Larga empezó con la creación del mundo, que según los mayas fue el 11 de agosto del 3114 antes de Cristo, y terminará el 21 de diciembre de 2012. Aunque los expertos dicen que eso sólo indica un cambio de ciclo, es más sencillo (¿y divertido?) pensar que si se acaba el calendario es porque el universo conocido se colapasará en un cataclismo.

Y si alguien sabe de como acabar con la civilización, ese es Roland Emmerich. Después de destruir Nueva York con naves alienígenas, ataques de Godzilla y un cambio climático que nos dejó helados, ¿cómo dejar escapar la posibilidad de hacer otra película sobre el fin del mundo? Aquí está el trailer de “2012”.

¡Yo no me la pierdo! ¿Por qué será que nos gusta tanto ver películas en las que todo se derrumba?