Archivo por meses: Mayo 2009

MÚSICA DOMINGUERA

“Standing in the way of control” fue una de las grandes canciones del año 2007. The Gossip acaba de publicar nuevo disco. Esta es su carta de presentación: “Heavy Cross”.

BECAUSE THE NIGHT

La mejor actuación de la noche de ayer fue, evidentemente, la de Pep Guardiola, que ha convertido al Barça en el mejor equipo del mundo. En algunos sitios hasta se atreven a decir que es el mejor equipo de la historia… aunque ya sabemos todos qué equipo tiene más Copas de Europa en sus vitrinas. Por lo demás, lo verdaderamente importante es que Osasuna siga en Primera un año más.

Después del fútbol, pusieron en Tele5 un programa en que varios adolescentes cantan llamado “Operación Triunfo”. La de anoche fue una buena gala en la que todos, más o menos, lo hicieron bastante bien. La peor actuación de la noche fue la de Jon, que convirtió “Bohemian Rhapsody” en un festival de falsetes feo, gallitos varios y voz temblorosa. A pesar de todo, el público le escogió a él para permanecer en la Academia. Adiós, Nazaret, adiós. Echaremos de menos tus caras enloquecidas.

Samuel cantó con Patricia el tema central de “High School Musical” y quedaron muy monos los dos, aunque ella es tan sosita que uno no entiende por qué no la han nominado aun. Samuel sigue progresando y anoche se convirtió en el favorito del público. Silvia y Brenda Mau cantaron “Rehab” y no destrozaron demasiado el tema. Queda abierto el debate de cuál de las dos lo hizo mejor: aunque me cae antipática por ser una protegida del programa, yo voto por Silvia. Después de ellas, Alba Lucia y Elías interpretaron el último éxito de Malú, “A esto le llamas amor”. Elías tuvo su mejor noche en lo que va de programa… mientras que Alba hizo su peor actuación hasta el momento. Fue nominada y salvada por los profesores.

Rafa, Mario y Ángel cantaron a trío una canción de Luis Miguel. Cuando cantaba Ángel parecía que retocedíamos en el tiempo hasta la primera edición del programa y que Bisbal había vuelto a los escenarios. Pero en vez de nominarle a él, el jurado enloqueció y nominó a Rafa. Los despropósitos siguieron cuando Diana y Maxi cantaron “Every Breathe You Take”, de Police, como si fuera una alegre canción de amor y felicidad en vez de una oscura historia sobre un hombre obsesionado con una mujer, que es de lo que verdaderamente va ese temazo. Ambos fueron nominados merecidamente, aunque en realidad fue más culpa de los profesores de la Academia que de ellos. Esperemos que nuestra pija burgalesa favorita eche del programa al incomprendido soulman de fabuloso culo. Lo del culo no lo digo yo, lo dijo Risto.

Por último, Cristina debutó en solitario y cantó “Because the night”. La chica comienza a explotar y seguramente llegué a la final cantando todos los clásicos posibles de rock femenino, empezando por el “Somebody to love” de Jefferson Airplane, siguiendo por algún tema de Stevie Nicks y de Bonnie Taylor, y terminando con el “Black Velvet” de Alannah Myles. Eso sí, el día que se la quieran cargar, le pondrán a cantar algo de Mecano.

He de reconocer que cuando escucho “Because the night”, siempre me acuerdo de la versión dance de principios de los 90 y de las fiestas de gala del colegio en “Más y Más”.

DE COMPRAS

Como compruebo en algunas de mis subtramas vitales que hay una epidemia generalizada de una extraña enfermedad que provoca regresiones temporales al bachillerato y hace que la gente actúe como si la vida fuera un episodio de “Al salir de clase”, con conflictos del estilo “Todo lo que me pasa es culpa vuestra y no porque yo no sepa asumir la realidad!” o “No pienso sentarme a comer con esa”, he optado por sumarme a la tontería imperante en el ambiente. Mis prioridades de estos días van a ser encontrar un bonito regalo de cumpleaños para mi madre e irme de tiendas a renovar vestuario.

Voy a una boda este sábado en tierras murcianas y querría comprarme una camisa azul que sea de un tejido ligero. Todas las camisas que tengo son de rayas o cuadritos, así que tener una o dos que sean lisas me vendrá bastante bien. Además, hace mucho que no paso por Bershka para ver qué camisetas absurdas han traido últimamente. También creo que ha llegado el momento de darle una oportunidad a la ropa masculina de Blanco. Debería comprar un par de polos sobrios para venir a esta empresa y parecer -además de ser- un trabajador diligente y eficaz. Por si fuera poco, la última vez que fui a Zara vi que, por fin, después de mucho tiempo, vuelven a tener ropa interesante. Eso sí, casi toda parecía salida de un rodaje de Bollywood y dudo que luego vaya a ser capaz de ponérmela sin sentirme disfrazado de Slumdog Ace. Mi timidez me impide salir a la calle si tengo la sensación de que voy llamando la atención y después me dicen que visto demasiado soso y formal. Aunque suelo decir que prefiero que la gente me vea a mí y no a mi ropa y escudarme en que lo clásico nunca pasa de moda, quizás sea cierto que debería prestar un poco más de atención a como salgo de casa cada mañana.

La única pega es que no tengo todo el dinero necesario para comprar todo lo que me gustaría… ¿Cuándo empiezan las rebajas?

VENEZIA

Durante mi Interail pasé tres noches y dos días en Venecia. Llegué a última hora de la tarde procedente de Verona. De repente, el tren se metió en el mar. En sus últimos kilómetros la vía del ferrocarril discurría por una estrecha franja de tierra rodeada de agua hasta llegar a su destino. Cuando salí de la estación me encontré, de golpe y sin previo aviso, con Venecia. Delante de mí tenía un canal por donde pasaban góndolas y un vaporetto. En la otra orilla, a mi derecha, había una iglesia marmórea. A la izquierda, un puente trazaba un arco de piedra sobre el agua. No había ni coches, ni calles. La luz dorada del atardecer no hacía más que aumentar la extraña sensación de encontrarse dentro de una postal o un decorado. Un tanto aturdido, me monté en un vaporetto para ir al hostal. Creo recordar que se hizo de noche rápidamente y que la ciudad pareció desaparecer. Cuando llegué al albergue hacía frío. Pocos minutos después, comenzó a llover. La tormenta duró toda la noche. Los rayos iluminaban Venecia intermitentemente.

A la noche siguiente también hubo tormenta, así que si tuviera que guiarme por mi experiencia personal, diría que en Venecia el tiempo es una sucesión de sol y lluvia y que todos los días pueden ser primavera, verano, otoño e invierno simultáneamente. Esta foto que hice al mar Adriático es la prueba de que digo la verdad.

dos-mares-en-un-solo-dia

Hay otro detalle que me hace relacionar Venecia con las tormentas. Cuando a la mañana siguiente visité la Galería de la Academía, me pasé varios minutos contemplando el cuadro de Giorgione titulado “La Tempestad”. Los libros lo describen como uno de los cuadros más enigmáticos de la Historia del Arte, ya que se desconoce cuáles son el significado de la escena y la identidad de sus personajes. Lo que sí puedo decir es que las tormentas de Venecia son idénticas a la que rompe las nubes al fondo del paisaje.

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No todo es antiguo en Venecia. En la ciudad se encuentra el museo de Peggy Guggenheim en un edificio inacabado junto al Gran Canal. Da la sensación de que han cortado los pisos superiores del palacio con un cuchillo gigante. Ahí la extravagante heredera de la familia de millonarios, además de enterrar a sus perros en el jardín y coleccionar artistas y amantes, fue reuniendo una interesante colección de arte contemporáneo. Las salas del museo son pequeñas, así que uno se siente como si estuviera caminando por una casa elegante decorada con obras de Kandinsky, Mondrian y Chirico, entre otros muchos. A las doce aparecieron unos camareros y repartieron vasos de Campari en una pequeña terraza junto al Canal. Para que todo fuera perfecto, en aquel momento la vida debería haber sido en blanco y negro, del mismo modo que debería haber sido en Technicolor al estilo de los años sesenta cuando fui a la playa del Lido.

A veces Venecia parece un parque temático del turismo. A las ocho de la mañana, la plaza de San Marcos estaba desierta, y una brisa fresca hacía que las góndolas amarradas se balancearan suavemente. Me atrevería a decir que es uno de los lugares más hermosos que he visto nunca. Era emocionante. Pocas horas después volví a pasar por la plaza y me encontré con hordas de turistas con gorritos y cámaras. Sentí lástima por la ciudad y prácticamente salí corriendo hacias las callejuelas traseras, así que no entré ni en la Basílica, ni en el Palacio Ducal, ni atravesé el Puente de los Suspiros. Esto, unido a la sospecha de que aun me faltan muchos secretos venecianos por descubrir, son buenas razones para volver a la que seguramente es la ciudad más famosa del mundo… con permiso de Nueva York, claro.

¡EXÁMENES!

El Acompañante Habitual está de exámenes y eso hace que yo, de rebote, esté también en exámenes, época de estrés, agobios, histerias y grandes terremotos emocionales. Menos mal que sólo duran un mes y que después llegan las vacaciones, un remanso de sol, piscina y, por ejemplo, góndolas.

Yo no puedo decir que fuera un mal estudiante, pero tampoco era el típico empollón que se levantara a las siete de la mañana todos los días para memorizar los apuntes. Yo no empezaba a estudiar hasta que sonaba mi alarma interna, que solía ser a principios de enero o a principios de mayo en función de la temporada de exámenes. Es cierto que mi carrera no es la más complicada del campus y que, sobre todo, teníamos muchas prácticas, pero también tuvimos que enfrentarnos a tres o cuatro ladrillazos. Como memorizar como un loro es para mí una tortura, yo me dedicaba a hacer resúmenes de los tochos y después resúmenes de los resúmenes que terminaban convirtiéndose en superventas en la fotocopiadora.

De todas formas, esto sólo era la preparación previa. La verdadera temporada de exámenes no llegaba hasta que se terminaban las clases y entonces todo se reducía a estudiar, estudiar y estudiar hasta que dolía el cerebro. Yo me levantaba cuando mi madre y mi hermano ya se habíahabian ido, desayunaba y a las diez en punto me sentaba en mi mesa y empezaba a transferir los conocimientos del papel a mis neuronas. Cuando me desesperaba, me ponía a dar vueltas por el pasillo repitiendo en voz alta los tipos de micrófonos, el paradigma de Laswell, las teorías de Adorno, el esquema de Syd Field o las fechas de fundación de los principales periódicos europeos. Sí, algo así como la viva imagen de la locura. Por eso me cundía más estudiar solo en casa por las mañanas que sufrir interminables noches temáticas en las que tenía que permanecer sentado y en silencio.

Por las tardes, el estudio me cundía menos. Si me quedaba en casa, terminaba viendo dibujos animados en Cartoon Network: ponían seguidos Johnny Bravo, el laboratorio de Dexter y las Supernenas, que eran series de estreno en la época. Menos mal que “Vaca y Pollo” me repelían y me hacían apagar el televisor. Ir a la biblioteca no era mucho mejor, porque ahí las distracciones estaban en movimiento y caminaban por los pasillos. A veces iba con Sito a la residencia de Esti a repasar Historia Universal o Historia del Arte, aunque acabábamos hablando de la última película de Wynona, del primer disco de Oasis y Radiohead o de Melrose Place. Como era una residencia sólo para chicas, Esti nos tenía que subir la cena de forma clandestina. Qué deliciosa tortilla de huevina…

Por las noches prefería dormir, aunque algunas veces no tuve más remedio que dedicarme a luchar contra el sueño para aprenderme cosas tan fundamentales e imprescindibles para la vida como la manera de hacer los referendos en Italia o los fundamentos filosofico-epistemológicos de la comunicación a través de las ondas hertzianas. En mi casa, por lo menos, no me distraían los gemidos del “polvo del siglo” que tuvieron que aguantar mis amigas la víspera del examen de Estructura de la Comunicación (ésta es una anécdota mítica que algún día habrá que rememorar con detalle). Quizás el peor momento fue aquel mes de junio en que se combinaron una ola de calor con una plaga de mariposas nocturnas peludas: si abrías la ventana, tenías que luchar contra la horda de lepidópteros; si la cerrabas, fallecías deshidratado.

Eso sí, me estoy dando cuenta ahora de la cantidad de cosas que me he permitido el placer de olvidar. Lo único bueno de los exámenes es que llega un momento en la vida en que ya no tienes que hacerlos. De mayor sólo hay que pagar facturas.

MÚSICA DOMINGUERA

Hoy toca una canción animada para un domingo soleado: “Brimful of Asha”, de Cornershop.

Cornershop era un grupo inglés formado por hijos de emigrantes asiáticos, algo que resulta evidente en este tema. “Brimful of Asha”, dedicada a Asha Bosle, una de las cantantes más exitosas del cine de Bollywood (sí, India existía antes de “Slumdog Millionaire”), fue número uno en el verano de 1998 gracias al remix que hizo Norman Cook aka Fatboy Slim. De hecho, la versión original resulta un tanto aburrida.

MENEADO

Ayer un internauta enlazó desde Menéame al artículo que escribí hace un par de días sobre la radio. Sin que yo sepa bien cómo, la gente empezó a “menear” el artículo y acabó llegando a la portada de esa web. Y esto fue lo que pasó según el contador de visitas.

meneado

Está claro que el llamado “efecto menéame” existe. No me extraña que haya tortas por los meneos: mi número de visitantes habitual se múltiplicó por más de diez. Parece que hoy ya vuelve todo a la normalidad, pero ahí queda el dato para la historia de este blog.