WAKE UP, BOO!

Al final este mes de Febrero ha sido bastante improductivo. Ni plantas, ni pintura, ni he perdido dos kilos más, ni nada de nada. He estado encerrado en la oficina más tiempo del que me gustaría y mi vida en estas dos últimas semanas se ha reducido practicamente a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Quitando mis escapadas a Navarra , el concierto de Oasis y unas cuantas sesiones de cine, mi vida social ha sido casi inexistente. Se puede decir que este mes he pasado más tiempo con Gines y Raquel que con Diego y mis amigos. Y eso no está bien. Nada bien.

Así que en vez de pulsar el botón de autodestrucción/autocompasión, he decidido aprovechar que vuelve a salir el sol para reactivar mis baterías como Wall-E. Empezaré esta tarde volviendo al gimnasio a quemar toxinas, acostándome pronto para dormir mucho (pero no solo) y celebrando cumpleaños atrasados. Me compraré el disco de Labuat. Pediré hora en la peluquería para que me quiten las greñas y no avergonzarme de mis pelos cuando me veo en el espejo. Haré una limpieza general para sentirme orgulloso de vivir en una bonita casa. Iniciando sesión en tres, dos, uno…

EVERYBODY’S CHANGING

A veces no nos damos cuenta, pero todo cambia. No necesariamente a peor, pero tampoco a mejor. Simplemente, las cosas cambian y nosotros con ellas. En ocasiones querríamos que todo permaneciera siempre igual y, cuando nos damos cuenta de que algo ha cambiado, nuestra primera reacción suele ser querer volver al pasado. Pero el pasado es pasado y ya no existe. Hay que vivir el presente y mirar el futuro. Hay que darse cuenta de que los cambios nos hacen crecer, y de que, en el fondo, son necesarios. Pueden requerir un pequeño esfuerzo o un gran sacrificio, pero como lei en una carpeta, “ningún camino fácil te llevará a un lugar que merezca la pena”.

Yo me doy cuenta de que en la vida me voy poniendo metas, algunas alcanzables, otra no. Pero me doy cuenta también de que cuando he llegado a conseguir algunos de mis objetivos, inevitablemente surgen otros en el horizonte, llamándome desde lejos. A veces veo escarpadas cordilleras y profundos abismos en el camino, y a veces me doy cuenta de que los tiburones eran en realidad inofensivos peces de colores. Lo importante es no tener miedo. Estoy convencido de que no hay nada que no pueda superar. Aunque reconozco también que en demasiadas ocasiones me pueden la pereza y la desidia.

Aceptaré los cambios y aprenderé a cambiar. Al fin y al cabo, sé que el esfuerzo vale la pena.

PRIMER ANIVERSARIO

El 22 de febrero de 2008, mi antigua bitacora en Blogia evolucionó, trasladándose a WordPress y convirtiéndose en vivoenlaerapop.com. Un año después de decir “hola mundo”, ha llegado la hora de hacer un poco de balance y de autobombo. Según nuestras estadísticas internas, en este tiempo la web ha tenido 52.951 visualizaciones. El día que más actividad hubo fue el 7 de mayo de 2008, día en el que comentamos la maravillosa interpretación de “Downtown” que hizo la maravillosa Virginia en ese maravilloso programa llamado “Operación Triunfo”. Sin embargo, el mes con más movimiento fue julio. Aun no nos hemos recuperado del típico bajón de agosto.

El post más exitoso ha sido “Smile”, que, como podéis imaginar, también habla de OT: es el resumen de la gala de presentación de los triunfitos de este año. 37 comentarios tiene ese artículo. Los menos exitosos han sido, como era de esperar, los de la “música dominguera”. Pero me da igual, voy a seguir poniendo una canción distinta cada domingo.

El término que más personas ha traido a esta página es “Vivo en la Era Pop” y sus distintas variaciones. Después viene “Disco Fever”, “Anti Peluchito”, “Es una fieshta” (aprovecho para decir que, hasta donde yo sé, el chico no se ha suicidado), “arritmico” y “centros de gravedad”. Pocas búsquedas graciosas he tenido, la verdad. Habrá que empezar a hablar de sexo, tetas, pollas y similares.

Quiero dar las gracias a todos los que me tenéis enlazado, y en espercial a Lucía, Proudstar y Ralz, ya que desde sus blogs he recibido el mayor número de visitantes. Y por supuesto, GRACIAS a todos los que os pasáis por aquí.

Por último, y para celebrar este aniversario, he ampliado mi imperio en la red. Después de Flickr, Facebook y LastFM, ha llegado la hora del Twitter, una nueva excusa para perder el tiempo.

PLANCHAS QUE LLORAN

Llevo ya dos semanas de guardia seguidas en el trabajo. Eso hace que mis días parezcan, a la vez, más largos y más cortos. Más largos, porque estoy sentado en esta silla y delante de este ordenador unas cuantas horas más de lo habitual, un tiempo que parece dilatarse y pasar cada vez más despacio. Más cortos porque, cuando salgo de aquí, tengo la cabeza embotada y no tengo ni tiempo ni ganas de hacer esas otras cosas que llenan mi rutina diaria: no hay gimnasio, no hay bicicletas, no hay compras, no hay vida social. Son días en los que me doy cuenta del gran privilegio que tengo por vivir a menos de cinco minutos de mi trabajo. Llego a casa y sólo me apetece tumbarme en el sofá y tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para poner una lavadora, fregar cuatro tazas sucias o hacerle caso a mi plancha, que llora triste y solitaria en un rincón como la del anuncio.

Planchita

Mi madre comentó este fin de semana que cuando ve ese anuncio le entran ganas de planchar porque siente lástima por la pobre plancha. Yo le dije que a mí también me daba pena ese anucio, aunque no confesé que a mí raramente me dan ganas de ponerme a planchar.

ALCOBENDAS ESTÁ EN HOLLYWOOD

pe

“I grew up in a place called Alcobendas”. Al-Co-Ben-Das. Penelope es tan mona e iba tan guapa disfrazada de Audrey Hepburn que sólo por verla ganar el premio a Mejor Actriz Secundaria ha valido la pena volver a pasar la noche viendo la ceremonia de entrega de los Oscars, algo que no hacia desde que “El retorno del rey” arrasó y aburrió en 2004. A diferencia de entonces, la ceremonia de este año ha sido bastante entretenida, a pesar de que los constantes cortes publicitarios que hay en la televisión estadounidense impiden que el espectáculo tenga un ritmo constante.

Los niños de Bombay

Aparte de la victoria de nuestra Pe y de los ocho premios que se ha llevado “Slumdog Millionaire”, película de la que creo que en unos meses nos habremos olvidado casi por completo, la noche ha tenido varios grandes momentos:

-Sofia Loren presentó la candidatura de Meryl Streep al premio a la mejor actriz. Es difícil reunir juntos tanto divismo, glamour, talento y operaciones estéticas de las buenas (Nicole, toma nota).

Sofia y Merylia

-Zac y Vanessa se colaron en el estupendo número de homenaje a los musicales protagonizado por el gran Hugh Jackman, la no menos grande Beyoncé y sus caderas.

Zac y Vanessa

-Zac Efron presentó después los premios a la Mejor Banda Sonora y a la Mejor Canción Original junto a Alicia Keys. Al menos, dijeron que era Alicia Keys, porque su cara era de otra persona. Por cierto, el pupurri con las tres canciones fue desastroso, por decir algo suave.

Zac y la Nueva Alicia Keys

-Sarah Jessica Parker y Daniel Craig presentan los premios a Mejor Vestuario, Maquillaje y Dirección Artística. Él va vestido de James Bond. Ella va de Carrie Bradshow teñida de pelirroja en lo que se llama un “error trágico”, casi a la altura del gorrito florero disparatado que llevo al estreno de “Sexo en Nueva York”.

james-y-carrie.JPG

-El Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera fue para “Departures”, de Japón. Fue la sorpresa de la noche, ya que se daba por hecho que el premio sería para “Vals en Bashir” o “La clase”. Es la primera vez que una película japonesa gana un premio en esta categoría, algo que, si pensamos en lo que el cine japonés le ha dado al mundo, es casi escandaloso. Sobre todo, si tenemos en cuenta que Jose Luis Garci ha estado nominado en esta categoría en cinco ocasiones.

MÚSICA DOMINGUERA

Como el domingo no estuve cerca de ningún ordenador con una conexión fiable a Internet, la música dominguera será, por una vez y sin que sirve de precedente, música lunera. Aprovechando el triunfo de “Slumdog Millionaire” y adelantándonos a la previsible moda Bollywoodense que se nos avecina, quería recordar a un grupo que ya en los 90 mezcló rock, psicodelia y música india: Kula Shaker. “Govinda” fue el segundo sencillo de su disco de debut.

Hasta la fecha, es el único tema cantado enteramente en sanscrito que ha entrado en el Top10 de la lista británica.

EL JUEGO DE LAS PORTADAS

Esto lo he copiado del Facebook de V.

Mi grupo

Vas a Wikipedia y seleccionas random. Es aquí. El primer artículo que salga será el nombre de tu grupo.

El título del disco serán las últimas cuatro o cinco palabras de la última cita que te figure en esta página.

Por último, vas a Flickr y seleccionas la opción de “explorar los últimos siete días”. Es decir, aquí. La tercera imagen, sea la que sea, es la portada del disco.

El resultado final depende de tu dominio del Photoshop. O en mi caso, del Paint.

Creo que el disco que me ha salido sería de algún grupito de Seattle con influencias grunges, algo pretencioso y con letras intensas, surgido a mediados de los 90 y no demasiado original ni exitoso.

Por cierto, el nombre de mi grupo procede de un regimiento que luchó en la campaña de Saratoga durante la Guerra de Independecia estadounidense.

CLICK

Desde aquí quiero hacer un llamamiento al mundo: amantes de la fotografía, nunca os compréis una Coolpix de Nikon. ¡Se rompen solas! Incluso cuando te has gastado una buena cantidad de euros, vuelve a estropearse a los pocos meses. Este fin de semana, después de hacer una foto cualquiera, el zoom del objetivo se atascó, en la pantalla aparecieron las fatídicas palabras “error en la óptica” y la cámara se convirtió en un objeto inútil que no sirve ni de pisapapeles.

He estado mirando por ahí y me gustan los modelos de Powershot, de Canon. Además, la marca me inspira confianza. Y ahora pregunto al mundo: ¿qué me recomendaís vosotros? Por mi experiencia como fotógrafo, lo que más me interesa en una cámara, aparte de la lógica cuestión de los megapixeles, es que tenga un buen zoom optico y sea capaz de sacar buenas fotos en malas condiciones de luz sin que el flash convierta a las personas en espectros pálidos. Es más, cuanto menos flash requiera, mejor. De momento, me quedo con éste.

SALVAME

A mí con los realities me pasa una de estas dos cosas: o los ignoro por completo o me engancho a ellos desarrollando niveles de fanatismo casi surrealistas. Llevado por la fiebre de OT, llegué a formar parte de la junta directiva del club de fans de Juan Camus, viajé a Zaragoza para ver actuar a Daniel Zueras en su ciudad natal durante la gira OT5 y hasta me fui al Festival de Eurovisión de 2004 en Estambul con el club de fans de Ramón, además de ir a firmas de discos abarrotadas de adolescentes histéricas y pasar por más de una decena de conciertos de triunfitos en salas de muy variado pelaje. La inversión en discos malos y sms absurdos -aparte de la fama de friki- se ve compensada con las miles de horas de diversión, la decena de buenos amigos que he hecho en ese tiempo y el Diegazo que me encontré en Portalmix.

De hecho, mi vida internáutica como ace76 comenzó en Muchagente, en los tiempos de la segunda edición de Gran Hermano. Nunca lo había pensado, pero quizás este blog existe gracias a Kaiet.

De todas formas, creía que a estas alturas ya estaba inmunizado contra esta enfermedad. Las islas de los famosos me aburren soberanamente, ya que nadie igualará los niveles de refinada maldad de Francesca en la segunda edición de Supervivientes. Los PekinExpress, Granjas, Factores X, Batallas de los Coros, Cocinas del Infierno o Casas de tu Vida nunca me han llamado mucho la atención. Hasta que llegó “Fama” y, sobre todo, “Fama2”. No empecé a ver esta segunda edición del programa de bailes y lágrimas hasta después de las vacaciones de Navidad. Y todo porque vi a este hombretón llorando en una clase de lírico con Marbelys.

Gines es mucho Gines

Que un muchachote murciano que trabaja de gogo en un bar y que sólo ha bailado “en un parque” se ponga a dar piruetas líricas y no lo haga mal del todo es la piedra filosofal de todo reality: ver progresar a alguien con un potencial que se hubiera desperdiciado si no llega a existir ese programa de televisión. Sin la televisión, Rosa estaría cantando en bodas, bautizos y comuniones, Soraya seguiría siendo azafata de medios vuelos y Raquel HH nunca habría sido Supermodelo. Y si a esto le añades una historia de amor y odio con su pareja, esa bailarina fría y perfecta llamada Raquel, el resultado es irresistible. En los foros de Cuatro y en los vídeos de Youtube los famáticos diseccionan cada mirada, palabra, gesto que se hacen en busca de una posible historia de amor. Evidentemente, todo es delirio del televidente, pero es que hacen tan buena pareja… y son tan guapos… ¿Y acaso no terminaron juntos Ángel y Sabrina?

Raquel y Ginés

Así que ayer, cuando Cisco se enfrentó a Ginés en el reto decisivo, Internet estaba alterado y yo también. Y eso que lo previsible era que se quedara el murciano, pero uno nunca puede confiar del todo en un programa de televisión. Que Cisco sea un tronco inexpresivo que sólo sabe hacer cuatro truquitos de B-Boy podía ser un detalle que el jurado pasara por alto. Pero no, triunfó la lógica -sobre todo cuando Cisco se puso a girar como una peonza borracha y mandó su futuro en el programa a la basura-, el murciano desgarrado seguirá bailando en la Academia y yo podré seguir distrayéndome hasta que Diego termine los exámenes.

No tengo nada estudiada mi pose

Todo esto hace que el hecho de que sea un programa de baile quede en un segundo plano. Quizás este año bailan peor, o los coreógrafos se esfuerzan menos, pero la culpa, en el fondo, es de la audiencia. El lunes tuvo que abandonar el programa Carol, a quien todo el mundo consideraba una de las mejores bailarinas de la escuela, aparte de ser una de las chicas más simpáticas de un programa lleno de víboras ingenuas. La audiencia prefirió salvar a sus tres compañeros de nominación, bailarines notablemente inferiores. Cisco es guapo y Yurena ha conseguido arrastrar a las masas, que también salvaron a su compañero, Muni (verle bailar es como ver bailar a un pitufo), para evitarle pasar por un reto que, posiblemente, hubiera perdido la canaria. Así es la televisión y estas son las normas del concurso. Justicia y reality no suelen ir unidos. De todas formas, todos sabemos que la fama televisiva es fugaz y que al final cuenta más el talento… y la suerte. Y si no, que se lo digan a Mai Meneses.

SLUMDOG MILLIONAIRE

Slumdog Millionaire
Hace un año lei “¿Quién quiere ser millonario?”, la novela de Vikas Swarup en la que se basa “Slumdog Millionaire” (aka “Un millonario muy perro” o “Concursa como puedas”). El libro me atrajo por dos cosas: porque la India es un país que me gusta y porque yo también he sido concursante de televisión. Una vez leido, me pareció una historia bastante simplona, no demasiado bien escrita y que, quitando un par de aciertos puntuales y de buenas ideas, no pasaba de ser un libro entretenido más.

Según cuentan, este tipo de libros son los mejores para adaptarlos al cine. De muchas novelas mediocres han surgido excelentes películas, casi tantas como malas películas han salido de novelas brillantes.

En este caso, el aforismo se cumple: la película es mejor que el libro, del que, en realidad, es una adaptación bastante libre. Quitando el hilo conductor del concurso y la primera parte de la película que cuenta la infancia del protagonista, cualquier parecido entre película y novela es pura coincidencia. Con estos cambios, “Slumdog Millionaire” ha perdido parte de la ironía con la que el libro describía algunos aspectos de la sociedad india. Tampoco el protagonista es igual: en el libro quedaba claramente reflejado su carácter de pobre infeliz, un inculto ingenuo que no sabe comprender el mundo que le rodea. El Jamal Malik de la película parece más espabilado, ingenioso y activo, y yo, personalmente, me lo creo menos. En cambio, la película ha ganado en carga sentimental y en coherencia interna. La historia de amor, practicamente ausente en el libro, es la gran baza de la película y es la que termina convirtiéndola en la favorita de las entregas de premios: después de un ligero bajón en su parte central, la última media hora es brillante, bonita y emocionante.

Por lo demás, se nota claramente que “Slumdog Millionaire” es una película de Danny Boyle: colores vivos, montaje rápido, predilección por los primeros planos, gusto por los desenfocados artísticos y una banda sonora muy potente. Da lo mismo que la película vaya sobre los arrabales de Bombay, los heroinómanos de Edimburgo, pijos en una playa, astronautas que viajan al sol o zombies que asolan Inglaterra… su sello personal salta siempre a la vista. Boyle es un gran director, y no me quejaré si le dan el Oscar, pero no me parece que “Slumdog Millionaire” sea mejor que algunos de sus trabajos anteriores. Quizás el secreto esté en que, a diferencia de “28 días después” o “Sunshine”, en esta ocasión el conjunto resulta más equilibrado y el final es redondo, aunque también es una película más convencional y menos arriesgada.

Pero he de decir que, en lo que respecta a los Oscars, tengo la impresión de que Benjamín Botón será el triunfador de la noche…