MÚSICA DOMINGUERA

Hoy escojo una canción tranquila para un domingo tranquilo. Jim Sturgess, tan sexy él, canta “Something” en la banda sonora de “Across the Universe”.

“Something” fue una composición de George Michael Harrison, la única que alcanzó el número uno en la listas como integrante de los Beatles. Según Wikipedia, es la canción de los Beatles que más versiones ha tenido después de “Yesterday”.

VIERNES LIBRE

Una de las grandes novedades de mi curro ha sido que, cuando tenemos turno de guardia, nos dan el viernes libre. Y no sabéis lo placentero que es quedarse en la cama hasta las tantas en un día laboral. Aunque a las diez he tenido que levantarme porque sonaba el teléfono. Con los ojos más cerrados que abiertos he respondido de mala gana.

-Hola, le llamo de Teléfonica.

Ya está, una razón más para odiarles.

-Digame.
-Le llamaba porque usted fue cliente nuestro y se pasó a otra operadora.Si fue por motivos económicos, queríamos hablarle de una nueva oferta, porque su operadora actual le está suponiendo un coste elevado.

Un momento, estoy medio dormido, pero yo no soy tonto.

-Perdone, ¿cómo sabe usted lo que estoy pagando ahora?
-Bueno, tenemos aquí una tabla de precios… Usted ya fue cliente nuestro…
-Porque no tenía otro remedio.

No me voy a ponerte a explicar que en España, si quieres una línea, primero tienes que contratársela a Teléfonica. La chica toma aire para soltar una parrafada. En el fondo, las operadoras me dan un poco de pena, así que me he adelantado para no hacerle perder más tiempo.

-Muchas gracias por todo. Buenos días.

He colgado. Y me he vuelto a la cama, que me espera un duro viernes de compras, limpieza, gimnasio y vida social.

SVALBARD

Mientras iba al trabajo esta mañana y sentía como se me congelaba la cara, me he acordado de un sitio donde sí que hace frío de verdad: Svalbard. Ahí la tierra está cubierta de nieve y hielo prácticamente todo el año y la gente se desplaza con tríneos arrastrados por perros a través de las amplias y blancas llanuras. Los pueblos son pequeños, con casas de madera oscura. Las gentes del lugar cuentan historias sobre hermosas brujas de edades milenarias, islas que los osos polares han convertido en su propio reino y extraños lugares donde se rumorea que el Magisterio encierra a los niños que ha robado en todo el mundo para hacer siniestros experimentos con los que descubrir la auténtica naturaleza del Polvo y Sus Materias Oscuras. Al anochecer las Luces del Norte brillan en el cielo como si fueran la puerta a otros universos.

Luces del Norte

Al menos, eso es lo que recuerdo del viaje que hice por esas tierras junto a Lyra Belacqua durante los meses que estuve leyendo la trilogía escrita por Philip Pullman (“La Brujula Dorada”, “La Daga Sutil” y “El Catalejo Lacado”), una historia para jovenes de todas las edades sobre la muerte de Dios. Sí, de eso va la historia. No sé a qué mente de Hollywood se le ocurrió que podría hacer una película para toda la familia con ese material…

Durante un tiempo pensé que Svalbard era una tierra mítica, pero un día vimos en el mapamundi que decora mi cuarto de baño que no: ahí estaba Svalbard, muy al norte, un archipiélago de grandes islas perdido en el Círculo Polar Ártico. Incluso hay un pequeño islote llamado “Isla de los Osos”.

Svalbard

Lo que no hay, seguramente, son brujas, ni aeronautas que viajan en globo, ni épicas batallas entre ángeles y espectros, pero sí que es el lugar donde se custodia el futuro del planeta: en febrero de este año se abrió ahí el Banco Internacional de Semillas, un proyecto noruego para conservar millones de semillas de las especies vegetales de todo el planeta y preservarlas de cualquier posible desastre natural.

Quizás algún día la salvación de la Humanidad esté, de verdad, en Svalbard.

EL PARTO DE LOS MONTES

Debería haber sido portada en todos los periódicos, porque pocas veces se hace realidad una leyenda o algo que creíamos que pertenecía al mundo de las fantasías perdidas se materializa en nuestro mundo corpóreo. Es como si Nessie hubiera dedicido salir de las profundidades de su lago y darse una vuelta por Inverness, los Yetis hubieran participado en las Olimpiadas de Pekín o un OVNI hubiera aterrizado en la Moncloa: el 22 de Noviembre llegó a las tiendas “Chinese Democracy”, el nuevo disco de Guns ‘n Roses, publicado quince años después de “The Spaghetti Incident?”, aquel horrendo disco de versiones, y catorce años después de que Axl Rose empezara a grabarlo. Yo fui a la FNAC a verlo colocado en la estanteria, no porque sienta el menor interés musical en él, sino porque es de esas cosas, como la sangre licuada de San Pantaleón, que hay que verlas para creerlas.

De todas formas, el hecho de que el disco se haya publicado y nadie le haya prestado demasiada atención, es una clara muestra de que, como decía la fábula, los montes parieron un simple ratoncito. Si por lo menos, lo hubieran llamado “Second Coming”, como hicieron The Stone Roses, nos habríamos echado unas risas. Y eso que sólo pasaron cinco años grabándolo, más mérito tiene Brian Wilson, que tardó casi cuatro décadas en sacar al mercado “Smile”, su sinfonía adolescente a Dios.

Por cierto, si alguno de los múltiples comentaristas que reclamaban la inclusión de “Sweet Child of Mine” en la lista de “Lo mejor de los 90” que publicó mi hermano se pasa por aquí, quiero decirles que… “MEMOS, esa canción es de 1988”.

PERSONAS, PERSONALIDADES Y PERSONAJES

Hace unos días, en el comedor de la empresa, mientras esperábamos a coger el rancho de cada día, un compañero me miró con escepticismo cuando bromeábamos sobre ser personas con mucha personalidad o no.

-¿Personalidad? ¿Tú?

Como mi abuela me enseñó que “a palabras necias, oidos sordos”, creo que me límité a decirle que, por supuesto, tengo mucha personalidad. Lo que me callé es que el hecho de ser una persona prudente, que ve la vida con optimismo y no se preocupa más de lo conveniente por minucias sin importancia, que prefiere escuchar y ser diplomático a ser un vocinglero que se queja por todo, no implica que uno no tenga personalidad. Yo, por lo menos, entiendo que tener personalidad es ser fiel a uno mismo y no a lo que los demás le dicen que debería ser. Y yo ya hace mucho que dejé de preocuparme por ser el chico más popular de la clase.

El problema es que mucha gente confunde “tener personalidad” con “ser un personaje”. Y cuanto más vistoso sea ese personaje, más personalidad tienes. Lo reconozco, yo también tengo uno o dos personajes, y hay ocasiones en que me los pongo como quien se pone una corbata para ir a una boda. A veces es divertido y a veces es una manera de protegerse. Al fin y al cabo, uno también tiene sus miedos y sus inseguridades y no es cuestión de que se noten a las primeras de cambio. El problema surge cuando la gente se empeña en convertirse en su personaje. Yo conozco a chicas que se empeñan en ir por la vida como si fueran Ally McBeal o Carrie Bradshow, cuando en realidad serían mucho más felices siendo ellas mismas y no un arquetipo falsamente progresista. También están los que se refugian detrás de una máscara de ironía cruel o los que se empeñan en ser más débiles de lo que realmente son.

Los disfraces están muy bien para el Carnaval, pero yo siempre prefiero a la persona que se esconde detrás. Suele ser mucho más interesante.

SPECIAL GUEST STARRING

Hoy cambio de teoría, o la matizo, y diré que este fin de semana ha girado en torno a Estrellas Invitadas. El viernes fue mi madre, la mismísima aei52, la que hizo un cameo por Madrid por cuestiones laborales. Por la tarde fuimos al Thyssen a ver la exposición “¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra”, muy recomendable a pesar de alguna ida de olla de la persona que escribió el folleto. En ella se examina cómo el estallido de la Primera Guerra Mundial afectó al trabajo de los artistas de la epoca a través de obras de Paul Klee, Giacomo Balla o Vassily Kandinsky. Entre ellas, destaca esta maravilla de Franz Marc.

Franz Marc

Después quisimos cenar en el Root, pero por cuestiones de horario nos venía mejor el Gino´s, donde nos atendió una camarera que no conocía nuestro idioma (algo muy típico en los restaurantes del señor Arango, debe de ser que le han dicho que así parecen más cosmopolitas). La comida estaba buena, y no pude resisitirme a pedir un Chocolatíssimo (otros nombres sugeridos por mi hermano para ese postre: Caríssimo y Enaníssimo). Terminamos la noche viendo “Grease” como turistas de provincias. La obra es hortera, las adaptaciones musicales al español resultan atroces, las actuaciones no pasan de caricaturescas, pero no se puede negar que es espectacular, divertida y sales cantado y bailando por las calles. Vamos, lo que se llama “un placer culpable”. Y además, con Edurne, nuestra Kili nacional, de protagonista.

El sábado tuvo dos estrellas invitadas que comparten nombre. Daniel Craig irrumpió en la pantalla del televisor con sus pectorales y su bañador blanco, gracias a Diego, que es superfan de “Casino Royale” y quería repasarla antes de ver la nueva. A mí no me suelen gustar las pelis de James Bond, pero he de reconocer que ésta no es la típica película del Agente 007. Por la noche, después de una visita al Tupperware para comprobar que no ha cambiado la decoración, estuve en una espectacular fiesta de cumpleaños de la que se hablará mucho dentro y fuera de la blogosfera. Sólo diré que al anfitrión no se le quitó la sonrisa de felicidad en toda la noche.

Y el domingo fue un día casero y tranquilo. La estrella invitada de la tarde fue el nuevo “amigo especial” (a falta de una mejor definición) de una amiga a quien pudimos conocer de una forma más oficial entre estanterías de la FNAC y mostradores de Zara. Nos cayó bien. Por la noche, un arroz tres delicias del chino, el programa del Follonero y a dormir, que esta semana estoy de guardia.

MÚSICA DOMINGUERA

Hoy recuerdo una canción de los ochenta: “Love is a stranger”, de Eurythmics.