EUROCAMPEONES

Es difícil hablar hoy de otra cosa que no sea la victoria de la selección española de fútbol en la Eurocopa. Me fascina la épica que destilan los titulares de la prensa. Torres y Casilla han sido convertidos en los superhéroes de la nación, junto con Villa, Cesc, Güiza de Bermúdez y los Xabis. Se unen a nuestro panteón de dioses nacionales junto con Nadal, Gasol, Alonso, Contador, Pereiro, David Cal, Gema Mengual, Marta Domínguez… Qué lejos quedan estos días en los que España no se comía un colín en deportes ni por casualidad.

Hoy se nota que la gente está más contenta y hasta nos sentimos un poco mejor. Así se nos olvida que los niveles de inflación están por encima del 5%. ¿Cuándo dejaremos de hablar de “desaceleración” para hablar de “frenazo”? A mí es que esto de la crisis sea opinable no me termina de convencer.

En “El economista camuflado”, Tim Harfod cuenta que el mercado es justo y equilibra el precio de las cosas. Un Frapuccino cuesta más de cuatro euros porque hay gente dispuesta a pagar cuatro euros por él. Por eso, Harford es partidario de que el Estado tenga una mínima participación en el campo de la economía, ya que éste se maneja por sus propias leyes y se autorregula a sí mismo. Harford afirma, más o menos, que los países pobres lo son porque ellos quieren y se dejan ahogar en su propia red de corrupción interna, y pone como ejemplo a China, que, una vez abrazó el capitalismo, comenzó a enriquecerse a velocidad de vértigo (la explotación del trabajador, la contaminación ambiental, la falta de respeto a los derechos humanos y la existencia de enormes bolsas de pobreza en el país eran pequeños “detalles sin importancia” para el autor). Por su parte, Phillip Pullman Jared Diamond, en “Colapso”, afirma que el enriquecimiento de China, India, Brasil y otros países con economías emergentes son incompatibles con la situación actual. El mercado mundial no está preparado para asumir las demandas de las nuevas clases consumidoras de este país. El sistema está estructurado para que una minoría de la población viva en la riqueza mientras que la mayor parte de la humanidad sobrevive como puede.

Visto lo visto, creo que el señor Diamond tenía razón y que la desaceleración actual no es culpa sólo de las subprimes estadounidenses ni de la subida de los precios del petróleo. El mundo se está transformando de arriba abajo, para bien o para mal, y lo estamos viendo cada día. En diez años, China será el nuevo lider mundial (si no lo es ya). A no ser que McCain arregle el desaguisado en que ha convertido George W. Bush su país y pueda reequilibrar la balanza entre Occidente y Oriente.

Y el señor Harford, aunque nos hable de capuccinos y ponga ejemplos fácilmente comprensibles, no tiene razón al afirmar que el mercado es justo e imparcial. Si todo el mundo comprara productos para consumir, quizás sí lo fuera: las cosas costarían lo que la gente está dispuesta a pagar por ellas. Pero cuando hay personas que se dedican a acumular cualquier producto sólo para especular con ellos y hacer que suba su precio artificialmente, ya sean viviendas o arroz, las reglas del juego se rompen.

¿Demasiado complicado? Sigamos con el fútbol, entonces… OEOEOEOEOEOE!!!

OEOEOEOE

¡¡¡Campeones!!!

Celebrándolo en Cibeles

España se ha vuelto loca. Lo sé, lo he visto.

BLACK & GOLD

Como no todo es OT en la vida, os dejó con mi canción del mes. No sé si con ese traje Sam Sparro pretende jugar a ser un dandy a lo Bryan Ferry u homenajear a Tony Hadley, el cantante de Spandau Ballet, en el videoclip de “True”. En todo caso, este “Black & Gold” me resulta moderna e irresistiblemente ochentera.

PD. Nunca pensé que vería a la selección española de fútbol disputar la final de una competición importante… Go, Cesc, Go!

PUESTO 28

Virginia Superstar

Virginia aun no ha publicado un disco, pero ya está vendiendo.

Su versión de “My baby just cares for me” está en la lista de las canciones más descargadas legalmente de la tienda española de Itunes. Sólo está en el puesto 28, pero no deja de tener su mérito. Se ve que la gente no le vota solamente por lástima…

ACE AND THE CITY

En 1983 a mi madre le dio un ataque de locura, nos agarró a mi hermano y a mí, y nos fuimos a pasar el verano a Nueva York a casa de mi tía. De aquel viaje a Estados Unidos recuerdo ver la parte de arriba de las nubes desde la ventanilla del avión, los grandes helados o icecream (pronunciado “icecream”, tal cual), las partidas de comecocos (había hasta cereales de desayuno con las figuritas del PacMan), las moquetas, la estatua de Alicia celebrando el NoCumpleaños con el Sombrero Loco y la Liebre de Marzo en el Central Park, los esqueletos de dinosaurio en el Museo de Historia Natural, DisneyWorld en Florida, el Pabellón de la Imaginación en EPCOT, el Obelisco y la gigantesca estatua de Lincoln en Washington, los panqueques, los dibujos animados a todas horas en la televisión y las Torres Gemelas.

En 1990 volvimos a cruzar el océano. De aquel viaje recuerdo las colas eternas en la aduana, los auténticos Whoppers, una proyección espectacular sobre UFOs en un Planetario en el que llegaba a llover de verdad sobre el público, los pies de la Estatua de la Libertad, el sabor del pato pekinés, los días en la playa, las partidas al Tetris, el Ninja Gaiden y el Kid Icarus en la consola Nintendo, los primeros episodios de los Simpsons, los estudios de la MetroGoldwynMayer y la Disney en Orlando, las partidas de minigolf, la silueta del Chrysler Building, los vagabundos rebuscando comida en la basura, el humo que sale de las alcantarillas donde viven cocodrilos, un día lluvioso en el Jardín Botánico de la ciudad y las Torres Gemelas.

No volví a Nueva York hasta el año 2003. De aquel viaje recuerdo lo cansados que son los vuelos con escala, la impresión de que todo era extrañamente familiar, las vistas desde lo alto del Empire State Building, las miles de variantes de refrescos y galletas en el supermercado local de Mineola, los cuadros de Lichtenstein, la reja de la catedral de Valladolid en el Museo Metropolitano, las acuarelas de Kandinsky en el Guggenheim, los rótulos luminosos en Times Square, los discos de Bisbal y Bustamante en la Virgin Megastore, el concierto de Sheryl Crow en el Radio City Music Hall, las ranas vivas a la venta en Chinatown, un paseo en el ferry a Staten Island y el vacío dejado por las Torres Gemelas en la Zona Cero.

Puede ser que vuelva a la ciudad este verano… Me apetece mucho, porque aun no he visitado el MOMA, ni he ido a ver un musical en Broadway, ni he cruzado caminando el puente de Brooklyn, ni he visto de cerca el Flatiron. Nueva York es inagotable.

VIRGINIA

Hoy prometí que iba a hablar de Virginia…

…pero antes, quiero hablar de mi nuevo parqué. Como recordaréis de episodios anteriores, la vecina me hizo unas humedades que acabaron ondulando el suelo de mi originalísimo apartamento. Gracias a ello y a la generosidad de la compañía de seguros, hoy han venido dos simpáticos trabajadores ha a lijarme el suelo y barnizármelo. Les ha llevado todo el día, pero ha valido la pena. Hoy, como quien dice, estreno piso.

Y de anoche de OT, poco qué decir. Chipper es malo, Manu se está desfondando por momento, Pablo es transparente a mis ojos (le oigo, pero no le veo), Mimi está cañón y sería un excelente producto ValeMusic veraniego, Sandra empieza a resultarme interesante por su autenticidad (y por bruta, desgarrada y asmática) y Virginia es… ¿será tan maravillosa como creemos o tendrá Iván razón al decir que es una actriz que interpreta muy bien su papel de chica desvalida y marginada? Me da igual, si todas las noches canta como cantó anoche su “Smile”, nadie podrá quitarle la victoria.

HOY NO

Hoy no me llega la inspiración, creo que anda perdida por la órbita de Sedna.

Diego me dice que hable de la gotera que apareció anoche en mi ¿futura? casa, pero no me apetece.

Si queréis leer cosas interesantes, pasaos por este blog.

Mañana hablaremos de Virginia.