PRÓXIMAMENTE

Esta misma tarde me voy a Pamplona para celebrar el cumpleaños de mi madre, aei52, como más nos gusta, devorando sandwiches de Rodilla y Dunkin Donuts en la mesa de la cocina mientras nos contamos las últimas novedades vitales.

El martes es el concierto de Kili. Supongo que media blogaysfera hablará de él, así que yo no digo nada, de momento.

Y el jueves me iré de fiesta al Polyester, porque mi amigo Jgts debuta como DJ y no quiero perderme la oportunidad de tener esta conversación por una vez en la vida:

-¿Te gusta la música?
-Mucho.
-Conozco al DeeJay
-Ooooooh.

Y para terminar, la canción del mes, un tema con mucha energía que viene muy bien para levantar el ánimo: I thought it was over, de The Feeling.

¿Quién dijo “desidia”?

HARD TIMES

Soy un tipo duro y solitario. En mi lucha diaria contra la desidia sólo cuento con un único apoyo.

Ella, mi fiel Katrina, mi pistola de plástico rosa.

Donde pongo el ojo, pongo la bala

Die, boredom, die.

PROYECTOS, PROYECTOS, PROYECTOS

Hace unos días un amigo me contaba que últimamente hay muy pocas cosas que le hagan ilusión. A veces, yo también siento que todos los días se parecen demasiado los unos a los otros y que vivo en una especie de rutina aburrida que no me deja disfrutar como quisiera de las cosas que me gustan. Noto que el tiempo y el espacio se convierten en mis enemigos y, como aun no he desarrollado superpoderes, tengo que resignarme a que los momentos buenos sean cortos y a que las grietas de las paredes de mi casa se hagan cada vez más grandes. ¿Metáfora? No, realidad real. En los últimos meses he tenido problemas de humedades, se ha fundido el tubo fluorescente de la cocina, se ha levantado el parqué y se han agrandado unas grietas que hay en la pared del salón… Empiezo a creer que son señales que me hacen los fantasmas del ático para avisarme de que no debo comprar el orginalísimo apartamento.

Quizás mi desidia no se deba a la astenia primaveral, sino a la carencia de proyectos a largo plazo y de desafíos que me motiven lo suficiente. Siento que necesito imponerme objetivos, algunos factibles y otros no, para no conformarme con lo que ya tengo. No hablo sólo de obligarme a comer un poco mejor y deshacerme del michelín lateral; ni de la búsqueda de una buena hipoteca o de un nuevo piso; ni de ser un poco más ordenado con las cosas de casa; ni de ser más eficaz y organizarme mejor en el trabajo. Me refiero a esas cosas que siempre aplazamos por múltiples motivos como la pereza, la indolencia o la falta de tiempo o de dinero. Yo siempre les digo a los amigos que hacer las cosas es mucho más fácil de lo que parece: sólo hay que hacerlas. Desgraciadamente, como dice el refrán “consejos vendo, y para mí no tengo”, así que nunca me aplico mis propias Perlas de Sabiduría.

Pero ya que he empezado a patinar y no me caigo y cada día voy más rápido y me gusta, quizás haya llegado el momento de empezar a hacer muchas otras cosas que siempre me han atraido y que, por muy diversos motivos, nunca he llevado a la práctica. Siempre he hablado de lo mucho que me gustaría matricularme en la UNED para estudiar Psicología; o apuntarme a un cursillo de fotografía; o hacer un viaje de costa a costa de los Estados Unidos; o reforzar un poco algunas relaciones con personas a las que quiero y que tengo un poco descuidadas; o escribir ese guión cuyo argumento me ronda por la cabeza; o hacer realidad esa pequeña productora de la que hablo en charlas de cafetería con mis amigos y que ya tiene hasta nombre. Y esto sólo por citar algunos de los proyectos, proyectos, proyectos, que tengo pendientes desde hace años. Si yo no los hago, nadie los va a hacer por mí. No sé por qué, pero me acaba de venir esto a la mente:

Tú, que decidiste que tu vida no valía
Que te inclinaste por sentirte siempre mal
Que anticipabas un futuro catastrófico
Hoy pronosticas la revolución sexual

:-)

I DON´T BELONG HERE

…but I´m a creep
I am weirdo.
What the hell I´m doing here?

Para su segunda nominación consecutiva, Virginia decidió cantar el tema con el que Radiohead se presentó al mundo, un auténtico himno de los noventa que representa a la perfección ese espíritu torturado al más puro estilo “I hate myself and I want to die” de la época. Sin embargo, también representaba a la perfección la situación de Virginia dentro de un programa en el que, decididamente, ya no encaja. Sandra, Noelia, Mimi, Anabel son las concursantes ideales, versátiles, con poca personalidad, con una presencia escénica agradable pero convencional. Virginia no lo es, ni lo será nunca. Virginia es algo más que eso. Virginia es de las pocas cantantes que ha pasado por ese programa y que ha sabido hacer suyos los temas, que sabe hacer versiones personales de las canciones que le asignan. El “Let the river run” que cantó Sandra no pasó de ser una fotocopia desvaída del original de Carly Simon. El “Creep” de Virginia era, con todos sus defectos y virtudes, sólo de ella.

Virginia vuelve a estar nominada y parece que lo estará hasta el infinito. ¿Ha llegado el momento de que salga ya del programa y confíemos en que su talento le ayude a salir adelante? ¿Nos la encontraremos en bares y cafés, con su guitarra y su bella mirada? ¿Preferimos que siga en la Academia y nos aseguremos de verla por televisión durante una semana más? ¿O le cantaremos la parte final de “Creep”?

She’s running out the door
She’s running out
She run run run run…
run…

Anoche fue también la despedida de Reke. Reke ha sido el triunfito ideal, con una evolución permamente durante el programa. Entró con una buena voz y sin nada de miedo y las siete galas le han sentado perfectamente: ha mejorado su imagen, ha aumentado su presencia escénica y ha encontrado nuevos matices en su voz. Además, era de las pocas personas que me caían bien en un programa donde la cuchipandi de Iván siempre va a salvar a sus amiguitos. Menos mal que la victoria final va a estar entre Chipper o Manu, porque la organización debería plantearse si le conviene verse obligada a hacerles discos a seres tan desagradables como la insípida Noelia, el sobrado Pablo, Sandra, que anoche parecía la Nelly Furtado del extrarradio, o el reptiliano Iván. Nunca me ha caido tan mal un triunfito… En fin, menos mal que aun nos queda Mimi.

DESIDIA

Mi mayor defecto siempre ha sido la pereza. Me cuesta mucho ponerme a hacer las cosas. Nunca tengo prisa. En vez de sangre, por mis venas corre deliciosa horchata. Quizás sea porque, por lo general, las cosas se me han dado muy bien o muy mal.

Si se me dan bien, me confío y lo dejo todo para el último momento, con lo que me acaba pillando el toro (olé!), tengo que hacerlo con prisas y acabo haciendo lo mínimo para cubrir el expediente y pasar el trago. Al final, acabo rindiendo a un 75% o menos. Aun recuerdo aquellas “noches temáticas” la víspera de los exámenes estudiando los apuntes de Instituciones Jurídico-Políticas Contemporáneas… o la TORTURA que fue empollarme el libraco de Empresa Informativa. Nunca me he alegrado tanto de recibir un Aprobado Raspado, mucho más que por cualquiera de las Matrículas que me pusieron. En fin, que soy como esos concursantes de OT que prometen mucho pero se quedan a medio gas.

Si se me dan mal, sé que por mucho que me esfuerce se me van a seguir dando igual de mal, así que me desanimo y no intento superarme a mí mismo, porque total… ¿para qué? Este derrotismo lo he ido superando poco a poco, así como los miedos, de ahí que sienta una gran satisfacción personal cuando compruebo que puedo patinar sin caerme. También he aprendido que se puede disfrutar de algo haciéndolo mal, incluso aunque los demás no entiendan que a uno le guste cantar aunque sea desafinando como un gato borracho. Eso sí, lo que decían nuestros padres de que “con esfuerzo se consigue todo” era una gran mentira: hay cosas que sólo se aprenden si la vida te ha regalado cualidades para ello. Los ejemplos evidentes son cosas como la música, el baile o los deportes. Será por eso que llaman oido, sentido del ritmo, coordinación, tener buen gusto… o simplemente talento. Se tiene o no se tiene.

Pero últimamente estoy sumergido en una gran desidia vital. Me da pereza casi todo, desde recoger la casa, presentar papeles, mantener la disciplina para perder los kilitos, irme de paseo por lo bancos o llamar por teléfono a los amigos. Lo único que me apetece es no hacer nada, quedarme en la cama abrazado a… y si el mundo se hunde mientras tanto, que se hunda. Y lo peor es que no termino de entender por qué. Sólo sé que tengo que superar este bache… y pronto!

Creo que necesito nuevos desafíos, imponerme proyectos a largo plazo, buscar cosas que me ilusionen, iniciar un proceso de cambios y renovación… Socorro, ¿es esto una crisis de madurez?

GO, SPEED RACER, GO

Pasemos página ya del Festival de Eurovisión de este año y preparémonos para el siguiente, en Moscú, con Dima Bilán de presentador, y pensando en lo inverosímil que habría sido imaginar en los sesenta que algún día la capital del Imperio del Mal albergaría un evento tan frívolo y capitalista.

Speed-Racer

Vamos a hablar de esa maravilla visual llamada Speed Racer, que, como dije hace un par de días, acabará siendo el Tron del nuevo milenio. Los hermanos Wachowski revolucionaron la estética cinematográfica en 1999 con The Matrix, algo que muy pocas películas han conseguido (Amelie o Pulp Fiction serían otros ejemplos), para luego dilapìdar su prestigio con las dos innecesarias secuelas que la siguieron. V de Vendetta, de la que fueron productores, llevaba claramente sus señas de identidad, así que uno podía ser optimista respecto a su última película. Y diga lo que diga la crítica, a mí no me defraudó en absoluto. Speed Racer es un festival de colores, planos imposibles, montaje frenético e ideas visuales sin fin, aparte de ser una excelente translación al cine de las características propias del animé japonés. Yo no soy, ni de lejos, un experto en el tema, pero he visto series como Chicho Terremoto, Shinchan o Bola de Dragón y sé que tienen un estilo muy definido y un humor enloquecido muy personal, que están presentes en miles de detalles de la película de los Wachowsky. El problema es que han hecho la película que ellos querrían ver, sin pensar en el gusto mayoritario del público: quizás la película sea demasiado infantil para gustar al público adulto y demasiado adulta para gustar al público infantil, pero a los adultos en contacto son su niño interior (es decir, a los frikis) les va a encantar.

¡EUROFIESTA!

Así lo hemos visto esta noche en la calle Príncipe:

eurofiesta.JPG

Como dije el viernes, el año que viene el Festival será en Moscú. Sebastian Tellier ha quedado mal, pero los ángeles y demonios de Azerbaiyan ha terminado en el top10, como Turquía, país con el que siempre voy. De los demás resultados, poco se puede decir: Ucrania ha vuelto a quedar segunda con una cancion perfectamente intercambiable por las de Grecia y Armenia, tercera y cuarta respectivamente: chica mona, falda corta, coreografía vistosa. La cara de la sueca Charlotte Perrelli pasará a la historia como ejemplo perfecto de los horrores de la cirugía estética, del mismo modo que la polaca es el ejemplo perfecto de los horrores del exceso de rayos UVA, tinte rubio y blanqueador dental. Aunque para horror con mayúsculas, los piratas de Letonia, la pareja islandesa o el abuelito croata. Además de Francia, hubieran merecido mejor suerte Portugal y Dinamarca.

España ha quedado en tierra de nadie, ni hemos quedado bien, ni hemos quedado mal. La actuación ha sido divertida, pero no hemos conquistado Europa, ni tampoco le hemos provocado un rechazo visceral. En fin, el año que viene, más.

Eso sí, por favor, URIBARRI JUBILACION DEFINITIVA YA!!!!!

¡EURORRISIÓN!

Uno, spireisé. Dos, erfestivá. Tres, apatiná. Cuatro, adescansá. Este va a ser mi chikifinde, si todo sale como he planeado, claro. Ahora os lo cuento en castellano, no más chikilikuatresco. Perrea, perrea!

Esta tarde iré a ver el fracaso comercial de la temporada: Speed Racer, una peli que todo el mundo ha puesto a caldo, pero que cuenta con dos atractivos llamados Matthew Fox y hermanos Wachowski, respectivamente. Con un poco de suerte, será el Tron del nuevo milenio. ¿Que no habéis visto Tron? ¿Y a qué estáis esperando? ¿A qué hagan el remake?

El sábado es el dia del festival de Eurovisión. Y aunque algunos lo quieran convertir en Eurorrisión, al final opciones frikis como la del pavo de Irlanda o los creisireidio de Estonia se han quedado en el camino. Vale, han pasado los espantosos piratas letones, pero no tienen nada que hacer frente al único e inimitable Rodolfo Chikilikuatre… que no va a pasar del puesto 15 de la tabla, convirtiéndonos en el hazmerreir de una Europa que no va a entender donde está el chiste. Porque, en realidad, la mejor manera de “reventar” el Festival de Eurovisión es mandar una propuesta diferente, arriesgada y de calidad, como ha hecho Alemania en los dos años anteriores, mandado un bonito tema country a cargo de los Texas Lightning (que vendieron su disco como churros por las tierras teutonas) o el swing del año pasado (este año me han decepcionado mandando a sus Bellepop autoctonas: las No Angels, que los espectadores de Viva TV seguramente conozcan desde hace años); como hizo Finlandia en 2006 (y ganaron); como hizo Hungría el año pasado (quedaron en el top10; este año, en cambio, su balada no ha pasado el corte); o sin ir más lejos, como hizo Serbia el año pasado, con una cantante “sin imagen” y una balada cantada en serbio: pero la cancion era buena, la cantante era buena y el pais más malo de Europa se llevó el primer puesto. Por todo ello, España hubiera sido realmente original y rompedora si en vez de mandar a un actor disfrazado hubiéramos mandado a La Casa Azul, a L-Kan o a cualquiera de esos grupos indies que se presentaron a la preselección. Por eso, este año, como el pasado, me hago francés, ya que se atreven a mandar una cancion electrónica con producción de Daft Punk a cargo de Sébastien Tellier que llevo escuchando desde hace semanas.

Otras canciones interesantes de este Festival son la balada de Noruega o la propuesta de Portugal, país que, por fin, ha conseguido pasar a la final después de varios años sin conseguirlo (Bélgica, Andorra, no os rindáis. Mónaco, vuelve!). Pero evidentemente, sé lo que es Eurovisión: un espectáculo visual. Así que, descartando a Bosnia Herzegovina, he decidido que mis doce puntos van a ser para Azerbaiyán y sus ángeles y demonios. El año que viene el festival será en Bakú, en medio de los Cárpatos o a orillas del Caspio, entre rebaños de cabras (no, tranquilos, según parece será en Moscú, con Vladimir Putin presidiendo el jurado. Por supuesto, los aspirantes frikis serán alimentados con la tradicional dieta del polonio 210). A este paso, algún día se celebrará Eurovision en Yakutia.

Y si el tiempo lo permite, el domingo estrenaré mis patines en el Retiro. Bueno, antes tengo que comprármelos. Lo haré el sábado por la tarde, antes del festival, con mi amigo Pablo, quien también ha caido presa de esta rollermanía. El lunes os cuento si me he roto algo o si han continuado mis progresos.

La duda que me queda es… ¿por qué este año no ha pasado Macedonia a la final? ¿Por qué sí lo ha hecho Croacia?

SEDNA

Estos últimos días estoy leyendo “Lo inhóspito”, de Torné de la Guardia. Me está aburriendo soberanamente con su estilo farragoso que parece una mala copia de la forma de escribir del genial Javier Marías, a quien, como novelista, no le llega a la suela de los zapatos. Sin embargo, al igual que casi nunca dejo de ver una película, no soy de los que abandona los libros sin terminarlos.

Pero hace unos días me estaba hartando tanto que decidí dejarlo aparcado un rato para leerme “Los planetas”, de Dava Sobel, un pequeño libro divulgativo que, sin dejar de lado el rigor científico, habla de cada uno de los miembros del Sistema Solar de una manera amena e interesante. Bueno, al menos a mí me pareció muy interesante, ya que siempre he sido un gran aficionado a la Astronomía. Será culpa de “Galáctica, estrella de combate”, de George Lucas y su Guerra de las Galaxias, de Carl Sagan o de mi abuelo, pero estrellas, galaxias, planetas y satélites me han fascinado desde pequeño. Si ahora no estoy trabajando en un observatorio astronómico es porque en el Bachillerato se cruzó en mi camino una deplorable profesora de Física que me hizo pensar que lo de escribir y salir por la tele podía ser más entretenido que tener que pasarme años estudiando que el Fluor es una partícula diatómica.

Y quizás fuera mejor así, porque con el tiempo he descubierto que es muy arriesgado intentar convertir las aficiones en profesión y así sigo disfrutando de la Astronomía, en especial de los descubrimientos relacionados con los planetas y satélites del sistema solar (que si hay agua en Encelado, que si Tritón tiene volcanes de nitrógeno helado, que si Venús gira al revés que los demás planetas, que si la Luna y la Tierra se alejan cada vez más). Desde pequeño me ha fascinado Plutón, tan pequeño, lejano y desconocido, y más desde que supe que tiene una luna, Caronte, que se mantiene siempre en la misma posición respecto al planeta, de tal forma que se podría constuir un ascensor entre el planeta y su satélite. Por cierto, en 2005 se descubrió que tenía dos satélites más, de tamaño diminuto: Nix e Hydra. En 2011 se descubrió otro más, llamado Kerberos, y un quinto satélite, bautizado Styx, en 2012. Poco más sabremos sobre ellos hasta que en 2015 llegue ahí la sonda Nuevos Horizontes, que despegó en 2006. Paciencia, chicos.

Pluton y satelites

En el libro de “Los planetas” se dan muchos datos sobre los nuevos cuerpos celestes descubiertos entre Neptuno y los confines del sistema solar, entre el cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, esferas que giran alrededor del sol sin que aun se hayan decidido a llamarlas planetas, planetoides o planetas enanos. Gracias a él me enteré que el nombre definitivo de Xena, un cuerpo mayor que Plutón, va a ser Eris y me hizo gracia pensar que conozco a una persona con nombre de planetoide. Eris tiene un satélite llamado Dismonia. También se han encontrado otros pequeños mundos y han sido bautizados con nombres exóticos como Varuna, Orcus o Quaoar.

...más allá de Neptuno
…más allá de Neptuno

Pero de todos ellos, mi favorito es Sedna. Bautizado con el nombre de una deidad inuit, este mundo está mucho más lejos que Plutón o cualquier otro de los mencionados anterioremente. Perdido en medio de la inmensidad del espacio, tarda 10.500 años en dar una vuelta al Sol (Plutón, por ejemplo, sólo tarda 249 años), la temperatura en su superficie nunca sube de los 240 grados bajo cero y está noventa veces más lejos del Sol que la Tierra. De hecho, desde Sedna, el Sol se vería como una estrella más. ¿Habrá diferencias entonces entre la noche y el día? Pensar en un sitio tan diferente a lo que conocemos, con unos datos tan extremos, y ser consciente de que realmente existe, que ocupa un lugar en el tiempo y en el espacio, que nunca pisaremos y donde ahora mismo, quizás, moléculas de metano helado estén flotando en medio de la nada, me produce vértigo.

Más allá de Sedna, mucho más lejos, podría estar Némesis, una hipotética estrella oscura compañera del Sol aun por descubrir, una enana marrón que estaría a billones de kilómetros y que, cada 30 millones de años, pasaría cerca de la Nube de Oort, alterando las órbitas de los objetos que lo forman y provocando una lluvia de cometas hacia los miembros más cercanos al Sol. Esto explicaría porque, cada cierto tiempo, se producen extinciones masivas y grandes impactos en nuestro planeta, aunque, hoy por hoy, esta teoría es más bien una fantasía de ciencia-ficción que un hecho aceptado por la comunidad astronómica. Por cierto, ¿sabiáis que el 6 de junio de 2002 se detectó una explosión de 26 kilotones (más o menos como la bomba nuclear que arrasó Nagasaki) sobre el cielo del Mediterráneo Oriental? Se ha atribuido a la explosión de un bólido de unos diez metros de diámetro que penetró en la atmósfera terrestre. Cualquier día se acaba el mundo y nosotros preocupándonos por trivialidades y miedos tontos.

SMELLS LIKE…

Ayer por la tarde le comenté a Diego que seguramente me acostaría enfadado después de ver OT, ya que estaba convencido de que la audiencia salvaría a Esther. Sin embargo, parece que el público tiene más cordura y mejor gusto de lo que parece y decidió que el pavo Dustin no pasara a la final de Eurovisión y que Virginia siguiera en la Academia con casi un 75% de los votos.

Lo que no esperé es que el jurado nominara con la vista puesta en las recaudaciones por los SMS en lugar de en las actuaciones que se vieron a lo largo de la gala. Iván anoche sí se mereció la nominación, ya que por primera vez en el concurso cantó realmente mal. También estaba claro que Noelia no cruzaría la pasarela, aunque quien debería ser expulsada es la estilista que decidió embutirla en un vestido de longaniza roja.

Tuve claro que el jurado estaba delirando cuando todo fueron alabanzas para Mimi, quien hizo una actuación sosa y plana como se han visto pocas y que llevaba escrita la palabra “nominación” en la frente, como bastantes de sus compañeros. De hecho, anoche quienes brillaron fueron Pablo (a quien Risto le recomendó que no fuera de sobrado, que le perjudica de cara a la audiencia; pero como Pablo ES un sobrado pasó de hacerle caso a nuestro jurado favorito, con lo que sabemos que no ganará el concurso) y Tania S, quien, sorprendentemente, parece que está encontrándose a sí misma como cantante y como artista. Anoche fue realmente bonito escucharla cantar. También Sandra hizo una actuación solvente, al igual que Chipper, a quien empiezo a encontrarle cierta falta de frescura. En otras palabras, que es perfecto pero aburrido.

Pero en cuanto vi que nominaban a Virginia, que hizo anoche su mejor actuacion en lo que va de programa, demostrando que tiene gusto y cultura musical e hipnotizándonos con su mirada cual Hypnosapo de Futurama, tuve claro que la organización buscaba un duelo Virginia e Iván en las nominaciones, un enfrentamiento lleno de morbo y que habría hecho reventar la caja de los sms, al estilo Vega-Ainhoa, Nika-Hugo o Leo-Jorge. Sin embargo, se ve que los profesores no formaban parte de las teorías de la conspiración que tanto nos gustan a los seguidores del programa y salvaron al concursante a quien todos nos gusta odiar.

Y como Anabel y Manu deben de recibir más votos como favoritos que Reke, el jurado decidió perdonarles su mala noche y dejarles cruzar la pasarela. Todo lo que le echaron en cara a Noelia se lo podían haber dicho a su compañera. Pero más sangrante es el hecho de que Manu fuera completamente invisible en el escenario, cometiera los mismos errores o más que su compañero y acabara cruzando la pasarela tan tranquilo. Eso sí, del despropósito que fue esa actuación podríamos hablar largo y tendido, empezando desde la idea de asignar este tema a un baladista como Manu y terminando por la absurda coreografía con extintores que montó Myriam.

Finalmente, se quedaron nominados Virginia y Reke, mis dos concursantes favoritos de este año. En una edición donde la atención está polarizada en una historia de enfrentamiento entre la mesa de los buenos y la mesa de los malos, Reke ha sido casi invisible en los videos y en los resúmenes. Sin ser favorito del público, ni de los profesores, ni del jurado, el murciano sólo ha podido defenderse sobre el escenario, donde lo ha hecho con mucha solvencia. Pero está claro que Virginia seguirá una semana más en la Academia y que Reke nos dirá adiós, sumándose a la lista de concursantes (Alejandro, Tessa, Israel, Mónica, Vanessa… cada edición tiene un concursante que no termina de cuajar a pesar de sus cualidades) que han salido del programa antes de tiempo.

Y por supuesto, me fui a la cama INDIGNADO.