Archivo por meses: mayo 2008

PRÓXIMAMENTE

Esta misma tarde me voy a Pamplona para celebrar el cumpleaños de mi madre, aei52, como más nos gusta, devorando sandwiches de Rodilla y Dunkin Donuts en la mesa de la cocina mientras nos contamos las últimas novedades vitales.

El martes es el concierto de Kili. Supongo que media blogaysfera hablará de él, así que yo no digo nada, de momento.

Y el jueves me iré de fiesta al Polyester, porque mi amigo Jgts debuta como DJ y no quiero perderme la oportunidad de tener esta conversación por una vez en la vida:

-¿Te gusta la música?
-Mucho.
-Conozco al DeeJay
-Ooooooh.

Y para terminar, la canción del mes, un tema con mucha energía que viene muy bien para levantar el ánimo: I thought it was over, de The Feeling.

¿Quién dijo “desidia”?

HARD TIMES

Soy un tipo duro y solitario. En mi lucha diaria contra la desidia sólo cuento con un único apoyo.

Ella, mi fiel Katrina, mi pistola de plástico rosa.

Donde pongo el ojo, pongo la bala

Die, boredom, die.

PROYECTOS, PROYECTOS, PROYECTOS

Hace unos días un amigo me contaba que últimamente hay muy pocas cosas que le hagan ilusión. A veces, yo también siento que todos los días se parecen demasiado los unos a los otros y que vivo en una especie de rutina aburrida que no me deja disfrutar como quisiera de las cosas que me gustan. Noto que el tiempo y el espacio se convierten en mis enemigos y, como aun no he desarrollado superpoderes, tengo que resignarme a que los momentos buenos sean cortos y a que las grietas de las paredes de mi casa se hagan cada vez más grandes. ¿Metáfora? No, realidad real. En los últimos meses he tenido problemas de humedades, se ha fundido el tubo fluorescente de la cocina, se ha levantado el parqué y se han agrandado unas grietas que hay en la pared del salón… Empiezo a creer que son señales que me hacen los fantasmas del ático para avisarme de que no debo comprar el orginalísimo apartamento.

Quizás mi desidia no se deba a la astenia primaveral, sino a la carencia de proyectos a largo plazo y de desafíos que me motiven lo suficiente. Siento que necesito imponerme objetivos, algunos factibles y otros no, para no conformarme con lo que ya tengo. No hablo sólo de obligarme a comer un poco mejor y deshacerme del michelín lateral; ni de la búsqueda de una buena hipoteca o de un nuevo piso; ni de ser un poco más ordenado con las cosas de casa; ni de ser más eficaz y organizarme mejor en el trabajo. Me refiero a esas cosas que siempre aplazamos por múltiples motivos como la pereza, la indolencia o la falta de tiempo o de dinero. Yo siempre les digo a los amigos que hacer las cosas es mucho más fácil de lo que parece: sólo hay que hacerlas. Desgraciadamente, como dice el refrán “consejos vendo, y para mí no tengo”, así que nunca me aplico mis propias Perlas de Sabiduría.

Pero ya que he empezado a patinar y no me caigo y cada día voy más rápido y me gusta, quizás haya llegado el momento de empezar a hacer muchas otras cosas que siempre me han atraido y que, por muy diversos motivos, nunca he llevado a la práctica. Siempre he hablado de lo mucho que me gustaría matricularme en la UNED para estudiar Psicología; o apuntarme a un cursillo de fotografía; o hacer un viaje de costa a costa de los Estados Unidos; o reforzar un poco algunas relaciones con personas a las que quiero y que tengo un poco descuidadas; o escribir ese guión cuyo argumento me ronda por la cabeza; o hacer realidad esa pequeña productora de la que hablo en charlas de cafetería con mis amigos y que ya tiene hasta nombre. Y esto sólo por citar algunos de los proyectos, proyectos, proyectos, que tengo pendientes desde hace años. Si yo no los hago, nadie los va a hacer por mí. No sé por qué, pero me acaba de venir esto a la mente:

Tú, que decidiste que tu vida no valía
Que te inclinaste por sentirte siempre mal
Que anticipabas un futuro catastrófico
Hoy pronosticas la revolución sexual

:-)

I DON´T BELONG HERE

…but I´m a creep
I am weirdo.
What the hell I´m doing here?

Para su segunda nominación consecutiva, Virginia decidió cantar el tema con el que Radiohead se presentó al mundo, un auténtico himno de los noventa que representa a la perfección ese espíritu torturado al más puro estilo “I hate myself and I want to die” de la época. Sin embargo, también representaba a la perfección la situación de Virginia dentro de un programa en el que, decididamente, ya no encaja. Sandra, Noelia, Mimi, Anabel son las concursantes ideales, versátiles, con poca personalidad, con una presencia escénica agradable pero convencional. Virginia no lo es, ni lo será nunca. Virginia es algo más que eso. Virginia es de las pocas cantantes que ha pasado por ese programa y que ha sabido hacer suyos los temas, que sabe hacer versiones personales de las canciones que le asignan. El “Let the river run” que cantó Sandra no pasó de ser una fotocopia desvaída del original de Carly Simon. El “Creep” de Virginia era, con todos sus defectos y virtudes, sólo de ella.

Virginia vuelve a estar nominada y parece que lo estará hasta el infinito. ¿Ha llegado el momento de que salga ya del programa y confíemos en que su talento le ayude a salir adelante? ¿Nos la encontraremos en bares y cafés, con su guitarra y su bella mirada? ¿Preferimos que siga en la Academia y nos aseguremos de verla por televisión durante una semana más? ¿O le cantaremos la parte final de “Creep”?

She’s running out the door
She’s running out
She run run run run…
run…

Anoche fue también la despedida de Reke. Reke ha sido el triunfito ideal, con una evolución permamente durante el programa. Entró con una buena voz y sin nada de miedo y las siete galas le han sentado perfectamente: ha mejorado su imagen, ha aumentado su presencia escénica y ha encontrado nuevos matices en su voz. Además, era de las pocas personas que me caían bien en un programa donde la cuchipandi de Iván siempre va a salvar a sus amiguitos. Menos mal que la victoria final va a estar entre Chipper o Manu, porque la organización debería plantearse si le conviene verse obligada a hacerles discos a seres tan desagradables como la insípida Noelia, el sobrado Pablo, Sandra, que anoche parecía la Nelly Furtado del extrarradio, o el reptiliano Iván. Nunca me ha caido tan mal un triunfito… En fin, menos mal que aun nos queda Mimi.

DESIDIA

Mi mayor defecto siempre ha sido la pereza. Me cuesta mucho ponerme a hacer las cosas. Nunca tengo prisa. En vez de sangre, por mis venas corre deliciosa horchata. Quizás sea porque, por lo general, las cosas se me han dado muy bien o muy mal.

Si se me dan bien, me confío y lo dejo todo para el último momento, con lo que me acaba pillando el toro (olé!), tengo que hacerlo con prisas y acabo haciendo lo mínimo para cubrir el expediente y pasar el trago. Al final, acabo rindiendo a un 75% o menos. Aun recuerdo aquellas “noches temáticas” la víspera de los exámenes estudiando los apuntes de Instituciones Jurídico-Políticas Contemporáneas… o la TORTURA que fue empollarme el libraco de Empresa Informativa. Nunca me he alegrado tanto de recibir un Aprobado Raspado, mucho más que por cualquiera de las Matrículas que me pusieron. En fin, que soy como esos concursantes de OT que prometen mucho pero se quedan a medio gas.

Si se me dan mal, sé que por mucho que me esfuerce se me van a seguir dando igual de mal, así que me desanimo y no intento superarme a mí mismo, porque total… ¿para qué? Este derrotismo lo he ido superando poco a poco, así como los miedos, de ahí que sienta una gran satisfacción personal cuando compruebo que puedo patinar sin caerme. También he aprendido que se puede disfrutar de algo haciéndolo mal, incluso aunque los demás no entiendan que a uno le guste cantar aunque sea desafinando como un gato borracho. Eso sí, lo que decían nuestros padres de que “con esfuerzo se consigue todo” era una gran mentira: hay cosas que sólo se aprenden si la vida te ha regalado cualidades para ello. Los ejemplos evidentes son cosas como la música, el baile o los deportes. Será por eso que llaman oido, sentido del ritmo, coordinación, tener buen gusto… o simplemente talento. Se tiene o no se tiene.

Pero últimamente estoy sumergido en una gran desidia vital. Me da pereza casi todo, desde recoger la casa, presentar papeles, mantener la disciplina para perder los kilitos, irme de paseo por lo bancos o llamar por teléfono a los amigos. Lo único que me apetece es no hacer nada, quedarme en la cama abrazado a… y si el mundo se hunde mientras tanto, que se hunda. Y lo peor es que no termino de entender por qué. Sólo sé que tengo que superar este bache… y pronto!

Creo que necesito nuevos desafíos, imponerme proyectos a largo plazo, buscar cosas que me ilusionen, iniciar un proceso de cambios y renovación… Socorro, ¿es esto una crisis de madurez?

GO, SPEED RACER, GO

Pasemos página ya del Festival de Eurovisión de este año y preparémonos para el siguiente, en Moscú, con Dima Bilán de presentador, y pensando en lo inverosímil que habría sido imaginar en los sesenta que algún día la capital del Imperio del Mal albergaría un evento tan frívolo y capitalista.

Speed-Racer

Vamos a hablar de esa maravilla visual llamada Speed Racer, que, como dije hace un par de días, acabará siendo el Tron del nuevo milenio. Los hermanos Wachowski revolucionaron la estética cinematográfica en 1999 con The Matrix, algo que muy pocas películas han conseguido (Amelie o Pulp Fiction serían otros ejemplos), para luego dilapìdar su prestigio con las dos innecesarias secuelas que la siguieron. V de Vendetta, de la que fueron productores, llevaba claramente sus señas de identidad, así que uno podía ser optimista respecto a su última película. Y diga lo que diga la crítica, a mí no me defraudó en absoluto. Speed Racer es un festival de colores, planos imposibles, montaje frenético e ideas visuales sin fin, aparte de ser una excelente translación al cine de las características propias del animé japonés. Yo no soy, ni de lejos, un experto en el tema, pero he visto series como Chicho Terremoto, Shinchan o Bola de Dragón y sé que tienen un estilo muy definido y un humor enloquecido muy personal, que están presentes en miles de detalles de la película de los Wachowsky. El problema es que han hecho la película que ellos querrían ver, sin pensar en el gusto mayoritario del público: quizás la película sea demasiado infantil para gustar al público adulto y demasiado adulta para gustar al público infantil, pero a los adultos en contacto son su niño interior (es decir, a los frikis) les va a encantar.

¡EUROFIESTA!

Así lo hemos visto esta noche en la calle Príncipe:

eurofiesta.JPG

Como dije el viernes, el año que viene el Festival será en Moscú. Sebastian Tellier ha quedado mal, pero los ángeles y demonios de Azerbaiyan ha terminado en el top10, como Turquía, país con el que siempre voy. De los demás resultados, poco se puede decir: Ucrania ha vuelto a quedar segunda con una cancion perfectamente intercambiable por las de Grecia y Armenia, tercera y cuarta respectivamente: chica mona, falda corta, coreografía vistosa. La cara de la sueca Charlotte Perrelli pasará a la historia como ejemplo perfecto de los horrores de la cirugía estética, del mismo modo que la polaca es el ejemplo perfecto de los horrores del exceso de rayos UVA, tinte rubio y blanqueador dental. Aunque para horror con mayúsculas, los piratas de Letonia, la pareja islandesa o el abuelito croata. Además de Francia, hubieran merecido mejor suerte Portugal y Dinamarca.

España ha quedado en tierra de nadie, ni hemos quedado bien, ni hemos quedado mal. La actuación ha sido divertida, pero no hemos conquistado Europa, ni tampoco le hemos provocado un rechazo visceral. En fin, el año que viene, más.

Eso sí, por favor, URIBARRI JUBILACION DEFINITIVA YA!!!!!