20 años de “Common People”

Hace unas semanas, los medios especulaban que la esposa del ministro de economía griego, Yanis Varufakis, era la protagonista de Common People, el himno de Pulp. Ya sabéis, esa chica que venía de Grecia con sed de conocimientos sobre la gente común, que estudiaba escultura en el Saint Martin’s College y tenía un padre forradísimo. Jarvis Cocker no ha dicho nada al respecto, pero sí que comentó que la canción estaba inspirada en una estudiante griega que había conocido en 1988 mientras hacía unos cursos en el Saint Martin. Siempre nos quedará la duda de si lo primero que se le ocurrió fue llevarla a un supermercado.

Common People se editó como sencillo tal día como hoy hace veinte años. La canción se convirtió en un éxito casi instantáneo, alcanzando el número dos de la lista británica y colocando a Pulp en el panteón del Britpop junto a grupos como Blur y Oasis, algo que a Jarvis nunca le hizo demasiada gracia. Al fin y al cabo, ellos eran unos veteranos que llevaban juntos desde 1978, habían publicado su primer disco en 1983 y habían conseguido ser candidatos al premio Mercury con su disco de 1994, His’n’Hers. El galardón sería suyo en 1996 gracias a Different Class, disco que aupado por Common People y otros temazos imprescindibles como Disco 2000 conseguía vender más de un millón de copias en el Reino Unido y convertirse en uno de los discos imprescindibles para entender los 90.

Curiosamente, a pesar de todo este éxito en su tierra natal, Common People no llegó a la radioformula española que en aquellos tiempos sí estaba abierta a grupos como Oasis, Blur u Ocean Colour Scene, por ejemplo. No hay rastro de ella en las listas nacionales, aunque yo sí recuerdo haberla bailado en bares universitarios. De hecho, se sigue pinchando en bares indies y no tan indies y todo el mundo la conoce, e incluso Manel grabaron una versión en catalán llamada La Gent Normal. Estoy seguro de que dentro de veinte años seguirá sonando igual de perfecta, gracias a esa combinación de pop tan poderoso como grandilocuente y esa fina ironía para retratar la vida noventera de los pijos británicos.

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