UNO, DOS, TRES… BERLÍN!

Berlín ha sido escenario de alguno de los momentos más trascendentes y trágicos de la historia reciente. Victorias militares, capitulaciones y telones de acero han dejado huella en su arquitectura urbana. Basta darse un paseo por sus calles para comprobarlo. Así lo hicimos en nuestro primer día en Berlín, en el que decidimos prescindir del metro y utilizar nuestros pies. Muy cerca del hotel teníamos la Iglesia Memorial del Kaiser Guillermo, construida a finales del siglo XIX y de la que sólo quedó en pie parte del campanario y del pórtico tras los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial. Por desgracia, están restaurándola hasta mediados del año que viene, por lo que sólo pudimos ver el interior y la parte moderna, realmente bonita.

Foto de la izquierda por cortesía de la Wikipedia.

Después de pasear por el barrio de las embajadas, llegamos a Tiergarten, el gran parque situado en el centro de ciudad. En el cruce entre dos grandes avenidas se encuentra la Columna de la Victoria (Siegessäule), erigida entre 1864 y 1873 para conmemorar una serie de victorias prusianas en diversas guerras frente a Dinamarca (1864), Austria (1866) y Francia (1871). Sin embargo, para mí siempre será la estatua a la que se subía Bono en el videoclip de “Stay (Faraway, So Close!)”. Nosotros también subimos. Soplaba un viento gélido, pero si te abrazas fuerte se nota menos.

Cuando bajamos de la estatua y nos disponíamos a pasear un poco por el parque, empezó a llover. Primero fueron cuatro gotas, pero pronto se convirtieron en cuatrocientas. Como estábamos justo en la parte central del Tiergarten, lejos de cualquier edificio, tuvimos que resignarnos y mojarnos mientras caminábamos lo más rápido posible hacia la Puerta de Brandemburgo. Mientras tanto, los berlineses con los que nos cruzamos en nuestro cada vez más desesperado paseo caminaban o iban en bicicleta bajo la lluvia como si fuera un soleado día de primavera. Vimos de reojo el Monumento a los Soldados Soviéticos caídos durante la toma de Berlín que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Un par de días después pudimos verlo con más calma en todo su soviético esplendor.

Cerca de la Puerta de Brandemburgo se encuentra el Monumento a los Judios Asesinados en Europa en memoria del Holocausto. Inaugurado en 2005, provoca una mezcla de extrañeza y solemnidad. Caminar entre las estelas es como entrar en un laberinto. Los niños y los no tan niños terminan dedicándose a jugar al escondite. En frente del memorial, en Tiergarten, se encuentra el monumento a los homosexuales perseguidos por el nazismo, un prisma rectangular dentro del cual una película proyecta un beso eterno entre dos hombres.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, las cuatro potencias vencedoras se repartieron el control de Berlín en cuatro secciones. Este reparto terminó desgajando al país y a la ciudad en dos partes, un claro reflejo de la separación del mundo en dos bloques durante la Guerra Fría. En 1961, de la noche a la mañana, la autoridades de la República Democrática Alemana (que levante la mano el que no se extrañó en la EGB de que la Alemania “mala” fuera la “democrática”) levantaron el Muro de Berlín. Afortunadamente, la historia tuvo un final feliz y ahora lugares como el Checkpoint Charlie, el control fronterizo entre Berlín Oeste y Berlín Este, no son más que un recuerdo curioso de una época que parece ya muy lejana. Especialmente cuando las alambradas y las torres de vigilancia han sido sustituidas por museos, tiendas y restaurantes de comida rápida.

Del muro apenas queda ya huella en Berlín. Un tramo puede verse en el área denominada Topographie Des Terrors, el lugar donde se encontraban los cuartes generales de la Gestapo y las SS durante el Tercer Reich. Más famosa es la East Side Gallery, una sección de casi kilómetro y medio que un centenar de artistas empleó como lienzo en 1990. Hace pocos años se procedió a restaurar (repintar, en realidad) unas obras que reflejan la esperanza de cambio y libertad que trajo consigo la caída del muro. Entre ellas se encuentra la icónica “My God help me, this deadly love to survive”, obra de Dmitri Vrubel que recrea el beso entre Brezhnev y Honecker en un acto de celebración del trigésimo aniversario de la RDA (Foto de ese momento en la Wikipedia).

Afortunadamente, aparte de dramas, Berlín también es una ciudad que vive en la era pop. Y por cierto, si pincháis en las fotos, podréis verlas bastante más grandes.

4 comentarios en “UNO, DOS, TRES… BERLÍN!”

  1. Berlín, y Alemania en general, es una de mis asignaturas pendientes. Y llevo ya no se cuantas. Todo el que conozco que ha estado allí, y este año eres el tercero, ha venido encantado.

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