Canciones para un viaje: “In Liverpool”

Suzanne Vega siempre tendrá un sitio en las emisoras nostálgicas gracias al éxito de Luka, una de sus primeras canciones, de la que incluso hizo versión en español (“Me llamo Luka, el niño del piso dos, con mis padres vivo yo, tal vez conoces ya mi voz”) y por la que recibió varias nominaciones a los Grammy. Después vinieron el remix que DNA hicieron -sin permiso- de Tom’s Dinner, un disco de sonido continuista titulado Days of Open Hand publicado en 1990 y otro en el que Vega intentaba explorar sonidos más electrónicos y rockeros con resultados algo desconcertantes: 99.9F°. Corría el año 92 y eran malos tiempos para las cantantes femeninas que habían logrado despuntar a finales de los 80. Publicado como tercer sencillo, In Liverpool no pasó de un puesto 52 en la lista británica.

Eso sí, esta canción sobre un chico que toca las campanas como loco mientras Suzanne recorre melancólica las silenciosas calles de Liverpool es uno de mis momentos favoritos en la carrera de una artista que hubiera merecido mejor suerte.

Lista UK: Número uno para Pink Floyd

Pink Floyd han conseguido vender cerca de 140.000 copias de The Endless River en su primera semana, por lo que no les ha sido difícil colocarse en lo más alto de la lista británica. El disco, compuesto básicamente por música instrumental grabada entre 1993 y 1994 durante las sesiones que darían lugar a The Division Bell, sirve como homenaje a Richard Wright, teclista del grupo fallecido en 2008, y seguramente sea, tal y como ha explicado David Gilmour, el último trabajo con material original de Pink Floyd.

En el número dos nos encontramos con Sonic Highways, de Foo Fighters, mientras que en el tres está el anterior número uno, X, de Ed Sheeran. El resto de novedades de la semana se completa con Queen Forever, de Queen, en el 5; Only Human, de Cheryl Cole, en el 7; Into Colour, de Rumer, en el 12; The Soundtrack Of My Life, de Donny Osmond, en el 17; Boodstone & Diamonds, de Machine Head, en el 18; Man Against Machine, de Garth Brooks, en el 23; el pack Live: Her Greatest Performances/Ultimate Collection, de Whitney Houston, en el 33; The inevitable end, de Royksopp, en el 38; la edición en solitario de Live: Her Greatest Performaces, de Withney Houston, en el 66; The Hum, de Hookworks, en el 72; Lost Domain, primer disco en solitario del líder de Ash, Tim Wheeler, en el 94; y la reedición en formato “Super Deluxe” con seis discos de Songs From The Big Chair, segundo trabajo de Tears for Fears editado en 1985, en el 95.

En la lista de canciones, el número uno es para una versión del Wake me up de Avicii cantada por Gareth Malone’s All Star Choir, sencillo benéfico publicado para recaudar dinero para la ONG Children in Need.

Entre otras novedades nos encontramos con The Veronicas en el 8 con You ruin me y Taylor Swift en el 11 con Blank Space.

Ron Ritual y La Gota Maestra

En Cuba, cada vez que se abre una botella de ron, se derraman a la tierra unas gotas para devolverle todo lo que ella nos da. Inspirándose en esta tradición, Ron Ritual ha puesto en marcha una serie de campañas para devolver a sus consumidores parte de lo que les dan: la más reciente es La Gota Maestra, una escuela de emprendimiento para la que ya han sido seleccionados diez proyectos muy interesantes.

Bicicletas, granjas verticales, reciclaje, búsqueda de empleo, comida saludable o la posibilidad de contratar fácilmente a grupos o DJs para eventos son algunas de las iniciativas presentadas. Cuando finalicen su paso por la escuela, podrán presentarlas ante un grupo de 36 inversores. Además, se dará un premio de 20.000 euros y un año de mentoring al proyecto que elijan los internautas a través de la web lagotamaestra.com. Y por si fuera poco, entre todos los que participen en la votación se sorteará un viaje a Cuba.

Promusicae: Fito y Fitipaldis siguen en el uno

La industria se prepara para la temporada navideña y los lanzamientos discográficos se acumulan. Sin embargo, ninguna de las novedades de la semana le ha podido arrebatar a Huyendo conmigo de mí, de Fito y Fitipaldis el puesto más alto de la lista. Serrat debuta en el dos con Antología desordenada, una selección de cincuenta de sus temas regrabados a dúo con artistas tan variados como Silvio Rodríguez, Pablo Alborán, Calle 13 o Dani Martín; Miguel Bosé coloca Amo en el cuatro; Abraham Mateo aparece en el cinco con Who I Am, mientras que el rapero Rayden entra al siete con En alma y hueso.

Fuera del Top 10, la lista de novedades se completa con 3,2,1: Roko, de Roko, en el 12; Las puertas del cielo, de Medina Azahara, en el 14; Motion, de Calvin Harris, en el 24; My favourite faded fantasy, de Damien Rice, en el 26; Mira que noche más buena, de Ecos del Rocío, en el 39; Storytone, de Neil Young, en el 42; 40+1 aniversario, de los Chichos, en el 54; Amore mio, de Thalía, en el 55; Antes de que esté prohibido, de Isma Romero, en el 64; Pop Cabrón, de Ellos, en un muy meritorio puesto 87 considerando que es un trabajo autoproducido y autogestionado; y Appetite for Democracy, de Guns N’ Roses, en el 93.

En la lista de canciones Meghan Trainor consigue por fin colocarse en el número uno en nuestro país con All about that bass. Entre las novedades, varios temas de Pablo Alborán; The heart wants what it wants, de Selena Gomez, en el 23; y Let me in your heart again, tema inédito de Queen remezclado por William Orbit, en el 24.

Canciones para un anuncio de coches: Sexx Laws

Renault ha renovado su Twingo lanzando la tercera generación de su modelo. Para su campaña de publicidad ha optado por un tema que, aparentemente, poco tiene que ver con el mensaje del anuncio: Sexx Laws, de Beck. En el videoclip, sexo entre electrodomésticos, platillos volantes, piratas del espacio exterior, Beck con flecos y Jack Black.

Sexx Laws fue el tema con el que se presentó al mundo Midnite Vultures, el séptimo disco de la carrera de Beck, publicado en noviembre de 1999. Durante la grabación del mismo, inicialmente ideado como un disco doble, Beck y sus músicos escucharon Hip Hop y R&B, lo que explicaría el toque funky que lo impregna. El propósito era hacer un disco animado que fuera divertido de tocar en directo, lo que acabó causando cierta confusión entre la crítica y el público, que no sabían si tomárselo en serio o no. Aunque no tuvo las ventas millonarias de Mellow Gold u Odelay, Midnite Vultures funcionó correctamente y consiguió una candidatura al Grammy al Mejor Disco del Año. Sexx Laws también sonó en Futurama en el episodio en el que Bender se estropea y se incorpora como músico a la banda de la cabeza conservada de Beck.

Curiosamente, en España Beck permanece en la memoria como una One Hit Wonder de los noventa gracias a que los 40 incluyeron Loser dentro de su programación allá por el año 1994. En el resto del mundo civilizado, sin embargo, todos sus discos posteriores a Midnite Vultures han debutado dentro del Top10 tanto en Estados Unidos como en Reino Unido.

Givenchy en el Thyssen

Que la alta costura, al igual que el cine, tiene tanto de arte como de industria es algo que debería estar fuera de toda duda a estas alturas. Por eso no es de extrañar que las puertas de los museos y salas de exposiciones se abran cada vez más para albergar retrospectivas sobre modistos como Gaultier, Armani o Yves Saint Laurent. El Thyssen ha sido el último en sumarse a este tipo de iniciativas, anunciando como su primera incursión en el mundo de la moda la retrospectiva sobre Hubert de Givenchy que podrá verse en su sede hasta el próximo 18 de enero.

Givenchy en el Thyssen

Hubert de Givenchy abrió su propia casa de costura en París en 1952, ganándose pronto la atención y el aplauso de las publicaciones de moda y consiguiendo una clientela fiel, entre las que destacaban nombres como los de Jackie Kennedy, Farah Diba, los Grimaldi, Wallis Simpson y, como no, la que fuera musa y amiga personal de Givenchy, Audrey Hepburn. Él la vistió fuera y dentro de la pantalla, encargándose de los modelos que la actriz lució en película como Sabrina, Charada o Desayuno con Diamantes. Incluso elaboró para ella un perfume exclusivo llamado L’intedit (El prohibido). También se encargó de vestir a Elizabeth Taylor en Hotel Internacional y a Capucine en La pantera rosa.

Givenchy en el Thyssen

Sin embargo, poco de esto acaba viéndose en esta exposición comisariada por el propio Givenchy. Sin seguir una estructura cronológica que permite seguir la evolución del diseñador, con información escasa e incompleta y dividida en salas con títulos genéricos de suplementos dominical como “Novias felices” o “La elegancia del negro”, la muestra no consigue transmitir la personalidad propia de Givenchy, mostrando más sus carencias que sus virtudes. Entre el centenar de piezas expuestas están algunos conjuntos icónicos, como el famoso vestido negro que lució Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, pero terminan desapareciendo entre un exceso de propuestas desconcertantes de finales de los ochenta y principios de los noventa. Con una presentación que confunde sobriedad con sosería, a esta retrospectiva sobre Hubert de Givenchy le falta espectacularidad, originalidad y glamour… precisamente los elementos que nunca deberían faltar en la Alta Costura.

Interstellar: un viaje hasta Solaris

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Si en Gravity podíamos encontrar ecos del mítico Viaje a la Luna de Melies, no es difícil trazar paralelismos entre Interstellar, la última película del sobrevalorado Christopher Nolan, y Solaris, el clásico del cine ruso de los setenta basado en la novela de Stanislav Lem y dirigido por el maestro Andrei Tarkovsky. ¿El remake de Steven Soderbergh? ¿Qué remake?

La ciencia ficción, y más en concreto la llamada Space Opera, es un género que puede dar grandes momentos de divertimento pop, como los que nos han proporcionado las sagas de Star Wars y Star Trek, o servir como base para reflexiones metafísicas sobre la esencia del ser humano, más o menos interesantes, más o menos entretenidas, desde Planeta Prohibido a Alien o El abismo negro, pasando, por supuesto por 2001, una odisea en el espacio. Interstellar ha sido comparada con el clásico de Kubrick, quizás por su tono épico, por esos planos de la nave Endurance orbitando Saturno o porque no hay mucha diferencia -aparentemente- entre introducirse en un monolito negro o un agujero de gusano. Sin embargo, donde Stanley Kubrick optaba por el silencio y la ambigüedad, Nolan opta por la filosofía y la palabrería, acercándose mucho más al discurso de Solaris, la que fuera conocida como “la respuesta soviética a 2001“.

Naves Misteriosas

Naves Misteriosas

En Solaris, el protagonista abandona a su familia, puede que para siempre, para investigar la situación en que se encuentra una estación espacial que orbita alrededor de un extraño planeta. En Interstellar, el protagonista también tiene que abandonar a su familia, puede que para siempre, para investigar varios extraños planetas que orbitan alrededor de un agujero negro. En su largo viaje a través del espacio, uno y otro tendrán la oportunidad de filosofar junto con sus compañeros de aventura sobre el alma humana y sus misterios. Tanto Nolan como Tarkovsky acaban proponiendo que el amor es la única fuerza capaz de superar las barreras del tiempo y del espacio, consiguiendo que sus protagonistas puedan volver a comunicarse con personajes esenciales de su pasado gracias, en parte, a fuerzas que les son superiores e inalcanzables. Los Deus Ex Machina están presentes en ambos títulos desde el comienzo mismo de la narración y su esencia permanecerá siempre envuelta en un halo de misterio.

...donde ningún ser humano ha estado antes

…donde ningún ser humano ha estado antes

Sin embargo, en ambas películas, la personalidad de sus directores acaba imponiéndose tanto para bien como para mal. Si a Tarkovsky le pierde en algunos momentos su tendencia a la contemplación, además de tener que suplir con imaginación las limitaciones presupuestarias de la industria cinematográfica soviética, en Interstellar vemos una vez más los típicos defectos que aquejan al cine de Nolan, comenzando por esa manía de tomarse demasiado en serio a sí mismo como autor. Hay que agradecer a Nolan su atrevimiento a la hora de intentar hacer películas de gran presupuesto y para todos los públicos que no tienen miedo de proponer argumentos maduros y desarrollos argumentales con cierta complejidad. Técnicamente perfecta, Interstellar es una película por momentos brillante -toda la descripción inicial del moribundo planeta Tierra, por ejemplo-, pero que a veces disimula con su grandilocuencia los habituales defectos narrativos que el espectador detecta una vez se encienden las luces de la sala y piensa un poco sobre lo que ha visto: son demasiadas las cosas que suceden sin motivo aparente y aun muchas más las decisiones que toman los personajes que resultan absurdas e incoherentes. Es curioso que Interstellar sea una película que habla del amor como el motor que mueve el Universo cuando, en realidad, acaba resultando más fría que emocionante.