Passion Pit: Lifted Up (1985)

Yo tenía la esperanza de que Passion Pit saltarán del mundo independiente al éxito popular al más puro estilo Capital Cities gracias a temas como Carried Away. Sin embargo, eso no sucedió y, sinceramente, no creo que vaya a pasar por Lifted Up (1985), sencillo de adelanto del que será su tercer disco, Kindred.

Desde luego, Lifted Up y ese estribillo en el que Michael Angelakos, convertido ya más que nunca en la cara visible del grupo, canta que 1985 fue un buen año, siguen la estela de temas como Take a Walk y mantienen las señas de identidad de Passion Pit: ese pop energético que no tiene miedo a sonar en grandes estadios, esos toques electrónicos que les dan personalidad propia y esas letras con un cierto tono intimista. Sin embargo, parece que algo le falta… sin que uno pueda terminar de definir qué es ese algo. Afortunadamente, Where the sky hangs, el otro tema que ya hemos escuchado de Kindred, sí que parece tener ese algo. La respuesta definitiva, el 21 de abril o cuando se filtre el disco completo.

Lista UK: Número uno para Sam Smith

El triunfador de los Grammys y los Bris, Sam Smith, vuelve a ocupar el número uno de la lista de discos más vendidos en Reino Unido con In The Lonely Hour. El Top5 se completa con otros de los discos más destacados del año pasado: X, de Ed Sheeran, en el 2; Royal Blood y su disco homónimo en el 3; Wanted on voyage, de George Ezra, en el 4 y 1989, de Taylor Swift, en el 5.

El anterior número uno, Smoke & Mirrors, de Imagine Dragons, se hunde en su segunda semana hasta el puesto 12.

El listado de novedades semanales se compone de la reedición de Physical Graffiti, de Led Zeppelin, en el 6; Fan of a Fan: The Album, de Chris Brown & Tyga, en el 7; The race for space, nuevo trabajo de Public Service Broadcasting, en el 11; The Killer Instinct, de Black Star Riders, en el 13; Dark Sky Paradise, de Big Sean, en el 23; Return to Forever, lo último de Scorpions, en el 31; A Conspiracy of Stars de los veteranos rockeros UFO, en el 50; First Kiss, de Kid Rock, en el 52; Just Like You, de Falling in Reverse, en el 57; Petals, de Darlia, en el 79; Music in Exile, de Songhoy Blues, en el 89; y O Shudder, de Dutch Uncles, en el 92.

En la lista de canciones, Ellie Goulding ya lleva cuatro semanas seguidas en el número uno con la muy pegadiza canción para 50 Sombras de Grey, Love me like you do.

Hozier aguanta paciente en el 2 su momento de subir a lo más alto con Take me to church. Rihanna ft Kayne West ft Paul McCartney se mantiene en el 5 con su FourFiveSecond mientras que Madonna debuta en el 26 con Living for Love; Glory, el tema de John Legend y Common ganador del Oscar a la Mejor Canción, lo hace en el 62; y Towards the sun, canción de Rihanna para la película de animación Home, aparece en el 76.

Birdman versus Boyhood

Los Oscars de 2015 se saldaron con un ganador claro, Birdman, y un perdedor evidente, Boyhood. Whiplash consiguió llevarse tres merecidísimos premios al mejor actor secundario, sonido y montaje y debería haberse llevado alguno más, como el de Guión Adaptado, categoría en la que los académicos patinaron enormemente concediendo la estauilla a The Imitation Game. El gran hotel Budapest se llevó varios premios técnicos en los apartados de diseño de producción, vestuario y maquillaje, mientras que Alexander Desplat se llevó, por fin, el Oscar por su maravillosa partitura para la bonita pero no tan satisfactoria película de Wes Anderson. También Julianne Moore se llevó, por fin, el premio a la Mejor Actriz por Siempre Alice, una película que no recordaremos en unos meses a la hora de repasar la carrera de una intérprete que cuenta con títulos en su haber como Las Horas, Un Hombre Soltero, Lejos del Cielo, Magnolia, El final del romance, Boogie Nights… Eddie Redmayne, por su parte, consiguió el premio al Mejor Actor por su magistral trabajo en La Teoría del Todo, película que hubiera merecido quizás, algún reconocimiento más para su maravillosa Felicity Jones o el trabajo de su director James Marsh.

Birdman

Yo titularía mi crítica sobre Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) con un “Birdman o la pesada virtud de la excelencia”. La película del mexicano Alejandro González Iñárritu se ha llevado los premios a Mejor Película, Director, Guión Original y Fotografía. Birdman es una película ambiciosa formal y temáticamente, un salto mortal que podía haber acabado en triunfo o en desastre: una vez ejecutado, los jueces han decidido que el resultado ha sido un éxito total. La pirueta de Iñárritu, su juego metalingüístico entre la ficción planteada y la carrera real de sus intérpretes, esa cuarta pared que se derrumba continuamente entre salto y salto de plano secuencia, esta reflexión sobre el trabajo de los actores y su autenticidad, es tan vistosa como virtuosa y ahí están los premios para certificarlo. No hay mucho que objetar ante ello.

Y sin embargo, ¿no es todo un puro fuego de artificio en el que las ideas se acumulan en un batiburrillo de subrayados y bandazos de guión? ¿Es coherente el comportamiento del personaje interpretado por Michael Keaton? ¿Es creíble el retrato de los personajes que le rodean, siempre al borde de la histeria (con la excepción de esa actriz deliciosa y polifacética que es Amy Ryan)? ¿Es Iñárritu un directo nada dotado para la sutileza y sí para el impacto pasajero? Y sobre todo, ¿tiene algún sentido ese final? No sólo la escena que cierra la película, sino todo lo relativo a la representación teatral… Esa ambigüedad intencionada que roza el absurdo es, en mi opinión, un broche final pensado simplemente para epatar al espectador y con escasa relación con lo que la película había planteado hasta el momento. Si Iñárritu no hubiera querido forzar la excelencia al máximo y hubiera apostado por una mayor ligereza y sinceridad consigo mismo y con el público, Birdman hubiera sido la película perfecta que no es.

Boyhood

Si Birdman es “la película que es todo un plano secuencia”, Boyhood es “la película grabada a lo largo de doce años”. Este experimento cinematográfico es plenamente coherente en la carrera de un director que se mueve entre lo independiente y el cine de los grandes estudios (y del que algunas de sus películas como Me and Orson Welles o Bernie, por cierto, no han llegado a estrenarse en España). Richard Linklater ha estado a punto de tocar el cielo, pero quizás era un papel que le quedaba grande. Cercana en sus pretensiones de realismo cotidiano a la trilogía iniciada en los noventa por Antes de Amanecer, pero sí muy lejos de ella en cuanto a sus resultados, Boyhood es una simpática película que se ve con agrado y que no desentona en Sundance pero sí en el Kodak Theatre, para lo bueno y para lo malo.

Al igual que Birdman, la película no consigue despegarse por completo de su planteamiento inicial que acaba pesando como una losa a lo largo de su metraje. Y nunca mejor dicho lo de largo, porque las casi tres horas que dura se antojan algo excesivas para contar una historia donde el protagonista madura físicamente pero donde la carga emocional y dramática la llevan los personajes secundarios, fundamentalmente una sufrida Patricia Arquette, justa ganadora del premio a la mejor actriz de reparto. Sin embargo, el hecho de que sea lo puramente ficticio, el drama escrito e interpretado, lo que mejor funciona dentro de la película juega en realidad en contra de ella. ¿Interesa algo el transcurrir por la vida de un adolescente que parece limitarse a mirar lo que le rodea? ¿Puede haber un final tan forzado y poco auténtico como esa llegada a la Universidad y esa excursión hacia lo salvaje? Una vez aplaudido el esfuerzo de Linklater por rodar una película a lo largo de más de una década, sólo queda la evidencia de que Boyhood está muy lejos de otras películas que han llevado los dramas de la adolescencia a la gran pantalla, una larga lista de títulos donde podrían figurar clásicos como Los 400 golpes, Cuenta Conmigo o El Club de los Poetas Muertos, entre otros muchos. Como dice su “Honest Trailer”, Boyhood consiste en ver crecer a los actores, como en las películas de Harry Potter, pero sin trama, magia o diversión.

18 Canciones que se quedaron sin Oscar

El Oscar a la Mejor Canción Original es una de las categorías más veteranas de la historia de los premios, ya que lleva entregándose desde 1934. Sus normas han ido variando con el tiempo, pero lo que está claro es que tiene que ser una canción escrita específicamente para una película y la estatuilla va para sus autores, no para su intérprete.

En muchas ocasiones esta categoría acaba siendo un castigo para los espectadores de la gala, obligados a escuchar canciones anodinas, ignotas o mediocres. Afortunadamente, también hay veces en las que se juntan temas brillantes que recordamos independientemente de que hayan ganado o no el Oscar. Hoy hago un listado de esas canciones que pudieron llevarse el premio si no se hubiera cruzado otro tema en su camino.

2014: Karen O y Ezra Koening, The Moon Song

Haciendo las delicias de los hipsters, la Academia nominó en esta categoría el tema que Karen O, de Yeah Yeah Yeahs, y Ezra Koening, de Vampire Weekend, cantaron para Her, película que además tenía una banda sonora compuesta por Arcade Fire.

No ganó porque… porque el huracán Frozen y su Let it go estaban destinados a ganar. Y por si fuera poco, compartía nominación con el Happy de Pharrell Williams y el Ordinary Love de U2.

2007: Beyoncé, Listen

Para su adaptación cinematográfica, los autores del musical Dreamgirls compusieron cuatro nuevas canciones, de las cuales tres consiguieron optar al Oscar. Entre ellas estaba este baladón, compuesto seguramente para que Beyoncé no sintiera celos de ese rompegargantas que es And I Am Telling You I’m Not Going y que tuvo mucho que ver con el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria que se llevó a casa Jennifer Hudson.

No ganó porque… porque seguramente las tres canciones de la película se hicieron la competencia unas a otras y terminó ganando I Need to Wake Up, el tema compuesto y cantado por Melissa Etheridge para el documental de Al Gore, Una Verdad Incómoda.

2005: Counting Crows, Accidentally In Love.

Si los Counting Crows no son una One Hit Wonder para el gran público es seguramente gracias a este animado tema que terminó en la banda sonora de Shrek 2.

No ganó porque… porque en una de sus decisiones más inesperadas la Academia premió a Al Otro Lado Del Río, el primer tema en castellano en llevarse este premio (y el segundo en idioma extranjero desde la canción en griego que Melina Mercouri cantó para Los Niños de El Pireo en 1960). Memorables los gallos de Antonio Banderas durante su interpretación en la ceremonia y el momento en que Jorge Drexler, al recoger su premio, se limitó a cantar el estribillo de la canción.

2004: Sting & Alison Krauss, You Will Be My Ain True Love

Anthony Minhgella siempre cuidó mucho el aspecto musical de sus películas y para Cold Mountain, su romántica visión de la Guerra de Secesión, escogió una banda sonora que rendía homenaje a las raíces tradicionales de la música estadounidense. En ella destacaba este tema compuesto por Sting y cantado por él y Alison Krauss, una balada entre el country y el bluegrass tan simple como emocionante.

No ganó porque… porque ése era el año en que tocaba premiar en todo lo premiable a El Retorno del Rey y la estatuilla fue para el tema de Annie Lennox, Into The West, una balada mucho más convencional. Lennox, por cierto, no estuvo ni nominada por su mucho más memorable Love Song For A Vampire, canción del Drácula de Coppola.

2001: Björk, I’ve seen it all

Aunque siempre recordaremos a Björk en los Oscars por su vestido de cisne, la islandesa no pudo llevarse el premio a casa por este tema para el sobrevalorado musical de Lars von Triers, Dancing in the Dark. Por cierto, en la versión incluida en su disco Selmasongs, la parte masculina está cantada por Thom Yorke.

No ganó porque… porque ese año era la ocasión de homenajear (muy merecidamente) a Bob Dylan, autor del brillante tema Things Have Changed para Wonder Boys, otra película tan sobrevalorada como olvidada.

2000: Aimee Mann, Save Me

Es difícil concebir Magnolia, la mejor película de Paul Thomas Anderson, sin la aportación musical de Aimee Mann, quien interpretó y compuso varios temas para su banda sonora. Save Me consiguió colocarse entre los nominados y es seguramente una de las mejores canciones que han optado a este premio en la historia de los Oscars.

No ganó porque… porque las canciones de las películas Disney tienen tendencia a llevarse este premio y el You’ll Be In My Heart de Phil Collins para Tarzan no fue una excepción.

1997: The Wonders, That Thing You Do

A veces esta categoría consigue que películas mediocres puedan presumir de una nominación a los Oscars. El debut como director de Tom Hanks será siempre más recordado por esta canción del ficticio grupo The Wonders compuesta por Adam Schelesinger, bajista de Fountains of Wayne.

No ganó porque… porque Hollywood llevaba años sin una película musical presente entre los nominados y de alguna manera había que premiar a Evita. Andrew Lloyd Weber y Tim Rice se llevaron la estatuilla por el tema interpretado por Madonna, You Must Love Me.

1993: Whitney Houston, I Have Nothing

Aunque I Will Always Love You no podía optar al premio por ser una versión, otros dos temas de la banda sonora de El Guardaespaldas sí que fueron nominados: Run to you y I Have Nothing, dos baladones al servicio de la añorada voz de una Whitney Houston en el momento cumbre de su carrera.

No ganó porque… porque como ya hemos dicho Disney dominó esta categoría durante los noventa y el premio fue para A Whole New World, de la banda sonora de Aladdin.

1989: Jevetta Steele, Calling You

Bagdad Café es uno de los grandes éxitos de la historia del cine alemán. Este tema de su banda sonora, compuesto por Bob Telson y cantado por Jevetta Steele, es una balada casi hipnótica que han cantado después artistas como Celine Dion, Paul Young, George Michael, Etta James, Barbra Straisand o AmolapPaloma San Basilio.

No ganó porque… porque las otras dos nominadas ese año eran un temazo como la ganadora Let the river run, el tema de Carly Simon para Armas de Mujer, y la exitosa Two Hearts, una canción de Phil Collins para Buster, peliculilla en la que el batería de Genesis interpretaba un papel.

1988: Starship, Nothing’s Gonna Stop Us Now

Con todo su encanto ochentero, Maniquí debe de ser una de las peores películas que hayan estado nominadas a un Oscar. Aunque, siendo sinceros, poca gente recuerda a estas alturas que el tema compuesto por Albert Hammond y Diane Warren e interpretado por esa reencarnación de Jefferson Airplane que era Starship formaba parte de su banda sonora.

No ganó porque… porque el premio fue, evidentemente, para (I’ve Had) The Time of My Life, el dueto de Jennifer Warnes y Bill Medley para Dirty Dancing, película sólo un poco mejor que Maniquí pero con una banda sonora que había despachado y seguiría despachando millones y millones de copias.

1985: Ray Parker Jr., Ghostbusters

Los ochenta fueron unos años en que toda película de éxito debía tener una canción de éxito… o por lo menos intentarlo. El tema de Ray Parker Jr. para Cazafantasmas es un buen ejemplo, además de trasladarnos hasta la década de neón en un par de acordes.

No ganó porque… porque ese año se enfrentaba a otros clásicos ochenteros como Footloose, Against All Odds (Take a Look at Me Now) y la ganadora, la emblemática I just called to say I love you de Stevie Wonder. Además, Huey Lewis acusó a Ray Parker Jr de haberle plagiado I Want a New Drug, una demanda que se resolvió con un acuerdo fuera de los tribunales.

1983: Survivor, Eye of the tiger

No son muchas las canciones rockeras que han estado nominadas al Oscar, así que Survivor pueden presumir de haberlo conseguido con la enérgica Eye of the tiger, un encargo personal de Sylvester Stallone para Rocky 3.

No ganó porque… porque los oídos de los académicos sólo toleran baladas y la estatuilla fue para Up where we belong, el dueto de Joe Cocker y Jennifer Warnes para Oficial y Caballero que había sido número uno durante tres semanas consecutivas en noviembre de 1982.

1981: Dolly Parton, 9 to 5

La gran Dolly Parton consiguió uno de sus mayores éxitos internacionales gracias a 9 to 5, canción de memorable y pegadizo estribillo para la película del mismo nombre en la que la también tenía un papel la tía de Miley Cyrus.

No ganó porque… porque se enfrentaba a otra estrella del country, Willie Nelson con On the road again, y a Out Here On My Own y el tema central de Fama, que resultó ser el inevitable ganador.

1979: Olivia Newton-John, Hopelessly Devoted To You

Como hay trucos que vienen de antiguo, la adaptación cinematográfica de Grease venía con temas escritos expresamente para la película como este baladón a cargo de Olivia Newton-John que ahora forma parte, lógicamente, de las representaciones teatrales del musical.

No ganó porque… porque la fiebre de la música Disco cegó a la Academia y le dieron el premio a Last Dance, de Donna Summer, para la película ¡Por fin, ya es viernes! Supongo que fue una manera de compensar el inexplicable hecho de que ninguno de los temas de Fiebre del Sábado Noche fuera nominado en su momento.

1974: Wings, Live and let die

Como ya comentamos en su momento, ninguna de las canciones compuestas para películas de James Bond se llevó el Oscar hasta que Adele lo logró con Skyfall. Ni siquiera Paul McCartney en el mejor momento de su carrera con Wings pudo conseguirlo.

No ganó porque… porque media Academia debía de seguir llorando después de ver Tal Como Éramos y escuchar The Way We Were, el tema interpretado por Barbra Straisand para la película de Sydney Pollack.

1968: Dusty Sprigfield, The Look Of Love

La ceguera de la Academia respecto a las películas protagonizadas por James Bond alcanzó hasta la parodia basada levemente en la novela de Ian Fleming, Casino Royale. Intepretada por Dusty Springfield y con música del genial Burt Bacharach, The Look Of Love se ha convertido en un standard del pop más elegante con decenas de versiones.

No ganó porque… porque la Academia es rara o sorda y decidió premiar al tema de Dr. Dolittle, Talk to Animals.

1966: Michel Legrand y Jacques Demy, Je ne pourrai jamais vivre sans toi

O I Will Wait For You, como se llama esta canción en su versión en inglés. La obra cumbre de Jacques Demy, Los Paraguas de Cherburgo, es una historia de amores juveniles rodada en vivos colores y con diálogos enteramente cantados. En resumen, una maravilla que estuvo nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera en 1965 y, por esas normas curiosas de entonces de la Academia, a cuatro premios más el año siguiente: mejor guión original y tres en categorías musicales. No ganó ninguno.

No ganó porque… porque bastante mérito tiene que una película cantada en francés se colara en esta categoría. El premio aquel año fue para The Shadow Of Your Smile, de la película Castillos de Arena, dirigida por Vincente Minelli y protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. Este es otro de estos temas que ha interpretado una constelación de cantantes formada por Tony Bennet, Barbra Straisand, Peggy Lee, Shirley Bassey, Nancy Sinatra, Connie Francis, Marvin Gaye, Bobby Darin, Astrud Gilberto, Ella Fitzgerald…

1956: Todd Duncan, Unchained Melody

Y para terminar, una curiosidad. Unchained Melody, el tema de The Righteous Brothers que era parte esencial de la película Ghost y una de las grandes baladas de la historia, es en realidad una versión de una canción compuesta por Alex North y con letra de Hy Zaret para una película de serie B titulada Unchained y ambientada en una prisión. Su intérprete fue Todd Duncan, el primer afroamericano en ser parte de una gran compañía de ópera en Estados Unidos.

No ganó porque… porque a esta versión primigenia de Unchained Melody le falta aún el toque épico que la convertiría en una de las canciones más grabadas de las últimas décadas. Además, poco podía hacer un título de serie B contra la ganadora de ese año, un tema que ya había sido número uno en la lista y que es uno de estos clásicos kitsch de los cincuenta: Love Is a Many-Splendored Thing, para la película del mismo nombre.

Nightcrawler

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Bienvenidos a la noche de Los Ángeles. Bienvenidos al mundo de Louis Bloom, un universo de carreteras perdidas y coches que se mueven por la oscuridad y las luces de neón, ese cosmos con reglas propias en el que tan bien se movía el personaje de Ryan Gosling en Drive, pero donde también habitaban el conductor de ambulancias al que daba vida Nicolas Cage en Al Límite o el mítico Travis Bickle de Robert de Niro en Taxi Driver. Hay ecos de todas estas películas en Nightcrawler, pero no debemos permitir que las apariencias nos engañen: Nightcrawler tiene muy poco de metafísica y nada de angustia existencial. Donde los otros intentaban encontrar el amor o reconciliarse con sus fantasmas, el personaje interpretado con fría intensidad y mirada muerta por un Jake Gyllenhaal más cercano al Donnie Drako de sus orígenes que al Príncipe de Persia sólo busca sobrevivir y triunfar como un depredador, un coyote hambriento de carne y sangre.

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Y esta carne y sangre la ponen las víctimas de los atracos y accidentes que Bloom graba con su cámara para después vender las imágenes al noticiario de una televisión local cuya editora está ansiosa por ofrecer al público contenidos impactantes a la hora del desayuno. ¿Pero es Nightcrawler una película crítica sobre la tendencia al morbo de los medios de comunicación, enfrascados en una lucha por la audiencia donde todo vale para convertir la verdad y la información en un espectáculo voyeurístico? Puede, pero una vez más, no debemos dejar que las apariencias nos engañen.

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Nightcrawler tiene la misma sutileza que un puñetazo en el estómago, pero ésa es la violencia con la que el guionista (Acero Puro, El Legado de Bourne, El Sueño de Alexandria) y director debutante de 55 años Dan Gilroy elabora una metáfora sobre el ultracapitalismo actual. Bloom se relaciona con su empleado y su cliente sin empatía ni humanidad, empleando lemas y teorías propias de cualquier charla de coaching o manual del emprendador triunfador. La frialdad con las que las enuncia y las aplica resulta estremecedora… y no muy lejana a la realidad de unas empresas donde el trepa triunfa y el empleado inútil es sacrificado sin miramientos. En todo caso, ya sea por el recital interpretativo de un Jake Gyllenhaal que nos había hecho olvidar un poco lo buen actor que es a base de portadas de GQ, por rescatar a Rene Russo del ostracismo al que Hollywood condena a las actrices de su edad, por la garra con la que Gilroy rueda las escenas de acción o por las múltiples capas de lectura de su guión, Nightcrawler es la primera película de culto que me he encontrado en este 2015.

Calvin Harris ft Haim: Pray to God

Aunque Calvin Harris ha estado rompiendo Internet esta semana por sus fotos en calzoncillos para Armani…

¿Justin? ¿Qué Justin? ¿Quién es Justin?

¿Justin? ¿Qué Justin? ¿Quién es Justin?

…no nos deberíamos olvidar que hace una semana publicó el videoclip de Pray to God, que sería el sexto sencillo de Motion y uno de sus mejores temas.

Compuesta por Calvin, las tres chicas de Haim y Ariel Rechtshaid, productor que ha trabajado últimamente con Madonna, Beyoncé o Charli XCX, Pray to God combina el toque EDM característico del DJ de oro con las armonías vocales que han hecho famosas a Haim y que nos pueden traer ecos de Fleetwood Mac, The Police o Wilson Phillips. Aunque por el look del videoclip -que, todo hay que decirlo, no está a la altura del tema-, podemos deducir que las tres hermanas también son fans de Shakespears Sister, American Horror Story y Jóvenes y Brujas.

¡Otro éxito para Dragonette!

Lo más destacado de la lista de sencillos más vendidos en el Reino Unido de esta semana, aparte de que Ellie Goulding le quitaba el número uno al Uptown Funk de Mark Ronson con Love me like you do, era la aparición en el octavo puesto de Outlines, la colaboración entre el DJ holandés Mike Mago y los canadienses Dragonette.

A pesar de que la canción se estrenó en agosto del año pasado, no hay sido hasta ahora que se ha editado en el Reino Unido, donde se ha convertido en todo un éxito en las pistas de baile. Y de ahí, al resto del mundo…

Es curioso como Dragonette, a pesar de su impecable pop electrónico y su exquisita imagen, no han conseguido nunca conectar con el gran público con ninguno de sus tres discos editados hasta el momento. Sin embargo, en 2010 consiguieron un éxito en todo el mundo gracias a su aparición en el sencillo de Martin Solveig, Hello, aunque no consiquieron repetirlo con otros temas que lanzaron juntos. Ahora, gracias al eficaz fondo de house de Mike Mago y la inconfundible voz de Martina, parece que tienen otro éxito entre manos que les servirá para sanear su cuenta corriente y enfrascarse en la preparación de su cuarto trabajo.