Oh, verano cruel

¿Ya habéis vuelto todos de vuestras vacaciones? Pues los que nos hemos quedado todo el verano trabajando en Madrid tenemos algo que deciros:

A principios de los ochenta, Bananarama ya habían conseguido colocar varios sencillos en el Top10 británico, pero fue Cruel Summer la canción que les consiguió colarse en el mercado estadounidense al sonar en la BSO de -no se puede ser más ochentero- Karate Kid, alcanzando un puesto noveno en el Billboard en el 1984. Curiosamente, las Bananarama de esa época jugaban más a ser una banda New Wave, con un look más cercano a Kim Wilde o los Dexys Midnight Runners que al glamour ochentero de su época posterior, cuando cayeron en las garras de comenzaron a trabajar con los fabricantes de churrosproductores de éxito Stock Aitken & Waterman a partir del exitazo de su versión de Venus.

Sin embargo, seguramente muchos de los que fuimos adolescentes en los noventa conocemos esta canción gracias a la versión que hicieron de ella Ace of Base en 1998, publicada como segundo sencillo de su tercer disco, Flowers.

Y si a Bananarama la canción les sirvió como carta de presentación en Estados Unidos, para los suecos de oro de los noventa fue su despedida del Billboard y su carrera internacional: Cruel Summer fue su último sencillo en colarse en el Top10 y Flowers, el último disco de la banda publicado en ese mercado. Algún día se aceptará que el fracaso de los discos de Ace of Base posteriores a Happy Nation fue una de las grandes injusticias pop de los 90.

Esta noche, la luna es azul

Esta noche, 31 de julio de 2015, la luna será azul. Aunque la veremos del color de siempre, será una “blue moon”, el término con el que los anglosajones denominan a la segunda luna llena que se produce en un mes. No es algo muy habitual, ya que la anterior fue en septiembre de 2012 y la siguiente será en enero de 2018. Es por ello que la expresión inglesa “Once in a blue moon” significa algo que sucede muy raramente.

Así que no hay canción más adecuada para esta noche que Blue Moon, la canción dedicada a la luna azul -o triste- con música de Richard Rodgers y letra de Lorenz Hart en 1934 y que desde entonces se ha convertido en una de esas baladas clásicas y aterciopeladas que han cantado todos los grandes, desde Frank Sinatra a Dean Martin, pasando por Eric Clapton, Sam Cooke, Beady Eye, Chris Isaak, Rod Stewart, Billie Hollyday, Ella Fitzgerald o Elvis Presley. El Rey del Rock la incluyó en su disco de debut, publicado en 1956.

No está mal para una canción que nació en los estudios de la Metro Goldwin Mayer para formar, en principio, parte de la banda sonora de Hollywood Party, una película olvidada donde Jean Harlow sería la encargada de interpretarla. Al final, la canción terminó en un cajón y Hart tuvo que reescribir la letra en varias ocasiones hasta llegar a la que hoy conocemos.

Eso sí, para ser una balada, es curioso que la versión del tema que mayor éxito ha alcanzado en las listas fuera la que The Marcels hicieron en 1961 en clave doo-wop, acelerando su ritmo de tal forma que su duración habitual pasó de tres a superar por poco los dos minutos. Tres semanas seguidas estuvo en el número uno del Billboard. Y por último, una de las versiones más bonitas de la canción es la que hizo el grupo de country The Mavericks para la banda sonora de Apollo 13 en 1995, con interludio susurrado en español incluido.

Calvin Harris + Disciples: How deep is your love

El futuro exnovio de Taylor Swift (“Calvin, esa chica no te conviene”) se aburría este verano. Viendo que Pray to God, uno de los mejores momentos de Motion, no funcionaba tan bien en las listas como otros temas del disco, quizás haya decidido que lo mejor sea abrir una nueva etapa y, un poco por sorpresa, ha publicado un nuevo sencillo junto al trío Disciples y la noruega Ina Wroldsen como vocalista.

Demostrando cierta inteligencia, Harris se aleja de los sonidos ya trillados del EDM y su típico esquema de subi-subidón que tan bien ayudó a definir en Ready for the weekend para acercarse al House noventero como han hecho otros compañeros de promoción. Una buena jugada para seguir en forma y otra canción más con el título How Deep Is Your Love que se suma a los ya clásicos de BeeGees y The Rapture.

J&B, en el FIB

Del 16 al 17 de julio se celebró en Benicassim la vigésima edición del FIB, en la que confluyeron algunos de los artistas más importantes del momento como Florence + The Machine, Bastille o Clean Bandit junto a grandes nombres de los noventa como Blur, The Prodigy o Portishead. Y como patrocinador oficial, también estuvo ahí J&B.

La marca de whisky escocés aprovechó la ocasión para presentar cuatro combinados ideados por el bartender Maximiliano Raigal, inspirados en distintos estilos de música como el Rock, la Electrónica (¡con rayadura de chocolate!) o el Pop, hecho con la variedad más dulce de la casa: J&B Urban Honey.

Inside Out

Inside_Out_2015_film_poster

Durante mucho tiempo referirse a las películas producidas por Pixar como “la última maravilla de Pixar” llegó a convertirse casi en un tópico. Sin embargo, la infravalorada Cars 2, la desconcertante Brave y la irrelevante Monsters University (seguramente la peor película de la casa) acabaron por convertir el tópico en un comentario nostálgico: ¿Os acordáis cuando Pixar hacía maravillas? Afortunadamente, la productora del flexo ha vuelto a sus raíces para ofrecernos Inside Out -llamada en España Del Revés-, una obra maestra que es, quizás, la película más infantil y la más madura que Pixar ha hecho hasta ahora.

inside3

Porque Inside Out es una aventura infantil, protagonizada por Riley, una niña de once años que tiene que enfrentarse a las consecuencias de mudarse de Minnesota a San Francisco: nueva casa, nuevo colegio, nuevos entornos… Paralelamente, vemos el funcionamiento de su mente, regido por cinco emociones básicas: Alegría, Asco, Miedo, Ira y Tristeza, pequeños personajes de brillantes colores y aspecto suave que viven originales y divertidas aventuras dentro del animado universo que encierra el cerebro de Riley. Al fin y al cabo, todas las películas de Pixar consisten en el viaje de dos personajes muy diferentes que acaban haciéndose amigos mientras corren divertidas aventuras para los más pequeños.

Inside_Out_Personality_Islands

Y sin embargo, también es verdad que las mejores películas de Pixar acaban funcionando a muchos niveles de lectura. Ratatouille es mucho más que la historia de una rata cocinera, Los Increíbles es una adaptación camuflada de Watchmen, Wall-E es una de las más emocionantes historias de amor llevadas a la gran pantalla y la trilogía de Toy Story es una meditación sobre el hacerse mayor. Inside Out también es una reflexión sobre lo que supone madurar, pero lo hace de una manera mucho más profunda y certera, apelando a la necesidad de que las emociones dialoguen entre ellas -las que protagonizan la película y las que mueven al espectador- para poder crecer. Inside Out nos enseña que las cosas no tienen un único color y que la vida y los recuerdos tienen muchas gamas y matices. Y lo hace mediante una historia llena de imaginación y metáforas, repleta de detalles que sólo apreciarán en su totalidad los espectadores adultos: desde la referencia a los “osos” de San Francisco, pasando por el guiño a Chinatown o la rápida pero certera reflexión sobre Hechos y Opiniones, hasta la brillante secuencia en la que los personajes atraviesan las distintas etapas artísticas y filosóficas que llevan a la abstracción: una película de dibujos animados con chistes sobre cubismo y suprematismo es una película muy segura de sí misma.

741254_10153411681815256_8724399490585535430_o

Y todo se lo debemos a un equipo encabezado por el director y coguionista Pete Docter, responsable también de Up (de la que recordaremos siempre esas emotivas y magistrales secuencias protagonizadas por Carl y Ellie mientras olvidamos sus otros puntos débiles), que sabe poner todas las piezas al servicio de la historia. Todo encaja en su conjunto: la animación no requiere de momentos espectaculares ni el diseño de personajes es especialmente sofisticado (los creadores han optado más bien por inspirarse en clásicos de la animación como Tex Avery o Chuck Jones), tampoco la brillante música de Giacchino toma más protagonismo del que debe. Pixar sabe qué la fuerza de una película reside en su guión y por eso colecciona candidaturas al Oscar en ese categoría. Y seguramente Inside Out se lleve unas cuantas el próximo año para celebrar el retorno de Pixar al camino de las grandes obras. Las echábamos de menos.

Hurts: Some kind of heaven

Con su reactualización del Synthpop ochentero en la línea de grupos como ABC, Ultravox o Heaven 17, Hurts fueron recibidos con alegría y alborozo cuando se presentaron en nuestras vidas con sencillos como Wonderful Life, Better than love o Sunday. Sin embargo, las esperanzas de haber encontrado a los Pet Shop Boys de la década de los diez se desvanecieron cuando publicaron Exile, un segundo disco tan oscuro y siniestro como aburrido y risible. Tres años después parece que se esfuerzan en que les perdonemos el desliz con Some Kind Of Heaven, adelanto de su tercer trabajo, Surrender.

Dirigido por el español Chimo Moya y grabado en Barcelona (aunque ambientado en los suburbios estadounidenses de los sesenta que tanto gustan a Lana del Rey), el tema parece una prometedora vuelta a sus sonidos iniciales, aunque no alcance la fría perfección de los mejores momentos del dúo. Y hay que decir que Rolling Stone, el otro tema de adelanto de su próximo trabajo, está muy lejos de producirme algún entusiasmo… Habrá que esperar a octubre.

Canciones para una ola de calor: Heat Wave

Si Holland, Dozier y Holland, el trío compositor de una gran parte de los éxitos de la Motown -entre otros grandes del sello de Detroit, escribieron para The Supremes, Marvin Gaye o Four Tops-, estuvieran en Madrid estos días, quizás se lo pensarían dos veces antes de comparar el amor con una ola de calor. Pero claro, entonces nos habríamos quedado sin este clásico del Soul a cargo de Martha & The Vandellas.

Lanzado en julio de 1963, Heat Wave se convirtió en el primer gran éxito de Martha & The Vandellas, alcanzando el cuarto puesto en la lista de sencillos del Billboard y consiguiendo después una nominación al Grammy, la primera que lograba un grupo de la Motown. Y aunque todo el drama y la fama parece haber girado en torno a The Supremes, la historia de este trío femenino también da para una película. Por una lado estaban las que serían The Vandellas en un grupo llamado The Del-Phis mientras que Martha Reeves había comenzado su carrera en un grupo rival. Juntas y por separado publicaron varios sencillos sin suerte, aunque Martha consiguió una audición para Motown. El único problema es que se equivocó de día y lo único que consiguió es que le contrataran como secretaria. Pero pronto comenzó a hacer coros para los artistas de la casa hasta que consiguieron un contrato serio. Y así comenzó una carrera a la sombra de The Supremes (la Motown mimaba a la pérfida pero bella Diana Ross mucho más que a Martha y sus chicas) en la que lograron otro éxito masivo con Dancing in the Street. Y como no, tratándose de un grupo femenino, sus integrantes se odiaban… hasta la desintegración del grupo en 1972. Heat Wave, convertido en un clásico del soul, ha sido cantado por muchos otros artistas, destacando la versión de Linda Ronstadt, además de las de Phil Collins, Dusty Springfield, Joan Osborne, The Jam y sí, también The Supremes.