Charli XCX a la conquista de América

Incomprensiblemente, Sucker, el segundo disco de Charli XCX, se publicó en Estados Unidos a mediados de diciembre mientras que en Europa no estará “disponible” hasta el 16 de Febrero. La joven londinense, después de los éxitos de Boom Clap y su colaboración con Iggy Azalea en Fancy, está decidida a comerse el mundo, aunque como nos demostró en su primer disco, también parece decidida a hacer siempre lo que más le apetezca e ir a su bola.

Todo en Sucker parece girar en torno a la iconografía más típicamente USA y el videoclip de Doing It, para cuyo lanzamiento en sencillo ha contado con la (inapreciable e irrelevante) colaboración de Rita Ora, sigue en la misma línea. Como dice la propia Charli, se ha inspirado en Thelma y Louise, Asesinos Natos y la muñeca Barbie, así como en el trabajo de David Lachapelle, los clubs de strip tease de Florida y la moda de los 70, pantalones de campana incluidos.

Eso sí, ahí esos pasamontañas con la Union Jack para dejar claras las raíces británicas de las dos artistas.

Lista UK: Doblete para Mark Ronson

Mark Ronson consigue esta semana el número uno tanto en la lista de discos como canciones de Reino Unido gracias a Uptown Special y Uptown Funk respectivamente. Esta última ya lleva seis semanas en lo más alto y parece que aun le queda cuerda para rato.

Pasado el sopor postnavideña, la lista vuelve a animarse y llega cargada de novedades. En el segundo puesto debuta lo nuevo de Fall Out Boy, American Beauty/American Psycho, mientras que en el 6 aparecen Enter Shikari con The Mindsweep y en el 9 Belle and Sebastian con Girls in peacetime want to dance. El disco sorpresa de Björk, Vulnicura, se coloca en el 11, seguido por We Are All We Need, de Above and Beyond, en el 12; What a Terrible World, What a Beautiful World, de The Decemberist, en el 13; y Modern Blues, de The Waterboys, en el 14.

La lista de novedades se completa con The Pale Emperor, de Marilyn Manson, en el 16; No cities to love, de Sleater-Kinney, en el 27; B4.DA,$$, de Joey Badass, en el 28; Computer Controlled Acoustic Pt 2, de Aphex Twin, en el 36; Chapter and verse, de Funeral for a Friend, en el 46; Tetsuo & Youth, de Lupe Fiasco, en el 58; Piano Encores, de Ji Liu, en el 60; United We Are, de Hardwell, en el 83; y el disco homónimo de Viet Cong en el 87.

En la lista de canciones, además de Uptown Funk, nos encontramos a Meghan Trainor en el 2, decidida a no ser una One Hit Wonder con su segundo sencillo, Lips Are Moving.

No hay novedades interesantes en esta lista, así que sólo me queda destacar que, 26 semanas después de su debut, Hozier está en el 3 con Take me to church, canción de estas de largo recorrido y futuribles Grammys.

¿Son guapos The Vaccines?

Pues es cuestión de gustos, pero yo diría que tienen su encanto. Ellos, un tanto irónicamente, lo cantan en el sencillo que han presentado esta semana: “Thank God I’m Handsome”. Handsome sirve como adelanto de su tercer trabajo y mantiene ese estilo breve y contundente de hacer power pop que tan bien les sale. Casi sin que nos hayamos dado cuenta, The Vaccines se han ido convirtiendo en uno de los grupos británicos más interesantes de esta década. Handsome se suma a su lista de sencillos brillantes acompañados en muchas ocasiones por videoclips igualmente brillantes. En este caso, han contado con la factoría Canadá para regalarnos dos minutos y medio de Pop guitarrero con Kung Fu y alienígenas. ¿Se puede pedir más?

Handsome es la presentación de English Graffiti, disco que se editará en los próximos meses y en los que The Vaccines han tenido como productores a David Fridmann (Flaming Lips, Tame Impala, MGMT) y Cole MGN (Ariel Pink, Beck, Nite Jewel).

Whiplash

Whiplash

Whiplash es el título de una composición del músico de jazz Hank Levy, editado por primera vez en 1973 abriendo el disco Soaring de Don Ellis. Además de compositor, arreglista y saxofonista, Levy fue profesor de música en la Towson State University desde 1967, donde fundaría su propia banda, la Towson State Jazz Ensemble. Con trabajo duro y pasión, consiguió que el grupo se convirtiera en una de las bandas de jazz más prestigiosas de Estados Unidos, ganando premios en festivales como el Notre Dame en 1970, donde uno de sus alumnos consiguió también el galardón a mejor trompetista.

“Whiplash” también significa “latigazo”. Y desde luego, nada de esto es casual cuando uno ve Whiplash, película independiente escrita y dirigida por Damien Chazelle (guionista de la cinta española Grand Piano cuya primera película fue Guy and Madeline on a Park Bench, donde el protagonista es un trompetista de jazz: aquí hay una pauta). Con un presupuesto de unos tres millones de dolares, la película se estrenó con éxito en la última edición del festival de Sundance y ha llegado hasta los Oscars, siendo nominada en las categorías de Mejor Película, Actor Secundario, Guión Adaptado, Montaje y Edición de Sonido.

Pero todo esto es pura anécdota. Whiplash es una película que hace de la sencillez y el clasicismo su gran virtud y su fuerza. Todo se reduce básicamente a la relación entre un estudiante de música decidido a convertirse en un baterista de jazz legendario y un profesor cuyos métodos de enseñanza se aproximan hasta la tortura física y psicológica. La lucha de poder y de talentos entre ambos alcanzará proporciones casi titánicas hasta desembocar en un climax basado en un solo de batería que es uno de los momentos de mayor tensión dramática y emocional que se han visto en la gran pantalla en los últimos años. Seguramente J.K. Simmons, secundario de lujo del cine estadounidense, se lleve el Oscar por dar vida a un profesor que va más allá de los límites, pero Whiplash no alcanzaría la misma brillantez sin la entrega en cuerpo y alma a su papel de músico obsesionado, casi cercano a la locura de la bailarina a la que interpretaba Natalie Portman en Cisne Negro, del joven Miles Teller.

En el mundo del arte, pasión y obsesión, inspiración y sangre, acaban yendo de la mano cuando hablamos de los grandes genios. Chazelle disecciona estas difusas fronteras a lo largo de su película y lo hace sin grandes aspavientos, con una dirección elegante y un montaje que sabe hacerse visible en los momentos justos, acompañando a los redobles de la batería como un instrumento más de la orquesta. Whiplash es una clara lección de que el buen cine no necesita de grandes presupuestos mi de aspavientos manieristas para brillar y emocionar: un guión que funciona como un reloj, una cámara colocada en el punto adecuado y unos actores en estado de gracia son todo lo que se necesita. Tan fácil. Tan difícil.

Mark Ronson: Uptown Special

Mark Ronson Uptown Special

No sé si se le puede poner a Mark Ronson el calificativo de genio, pero lo que está claro es que su sabiduría musical es muy grande. A lo largo de su carrera como productor ha demostrado que saber trasladar al siglo XXI los sonidos clásicos de la música popular de las últimas décadas. El ejemplo emblemático de su carrera para el gran público sería haber sabido insuflar alma de soul y Motown al Back to Black de Amy Winehouse, pero también demostró manejarse muy bien con el synthpop y los sonidos ochenteros en su anterior trabajo en solitario, esa maravilla llamada Record Collection.

Lo que no sé tampoco es si Ronson se esperaba que Uptown Funk se fuera a convertir en un superéxito mundial. La colaboración con Bruno Mars, a quien Ronson produjo varias canciones de su Unorthodox Jukebox como Locked Out Of Heaven, lleva varias semanas en lo más alto de las listas de medio planeta con su contagiosa recuperación del funk de los ochenta. Directa, sencilla, con unas guitarras contagiosas, acompañada de un videoclip que no desentonaría en la MTV de 1987 y con un Bruno Mars empeñado en mantener vivo el espíritu de Michael Jackson, Uptown Funk es uno de esos temas prácticamente perfectos gracias a su intemporalidad. ¿Podemos decir que su éxito certifica la muerte del EDM más banal que hasta ahora arrasaba entre las masas?

Pero no sólo de (Uptown) Funk vive Uptown Special, el cuarto disco de la carrera de Mark Ronson. La inconfundible armónica de Stevie Wonder se encarga de darnos la bienvenida a un trabajo donde pasearemos por sonidos propios de la música negra y/o aires claramente ochenteros. Mystikal resucita a James Brown en la impactante Feel Right, mientras que I can’t lose, cantada por Keyone Starr (a la que Ronson descubrió en Jackson, Mississipi, mientras buscaba a una cantante que recordara a una joven Chaka Khan) hubiera sido un éxito en las radiofórmulas de finales de los ochenta.

En todo caso, lo que demuestra Uptown Special es que Mark Ronson tiene tan buen gusto con sus referencias musicales como con los colaboradores de los que se rodea. En esta aventura ha embarcado como coproductor y coautor a Jeff Bhasker, ganador de Grammys por su trabajo para artistas como Jay-Z, Kanye West o Fun, y ha contado en las letras con la aportación del novelista Michael Chabon. Como en Record Collection, Andrew Wyatt, cantante y compositor de Miike Snow, pone voz a un par de temas, mientras que Kevin Parker, de Tame Impala, aporta su toque entre retro y psicodélico a las tres canciones en las que participa. Momentos como Summer Breaking o Crack in the Pearl nos pueden recordar a lo que hicieron Daft Punk en Random Access Memories, ese intento de resucitar el rock suave y las guitarras a lo Steely Dan o Alan Parsons Project, pero en manos de Ronson resultan más orgánicos y cálidos.

La última virtud destacable de Uptown Special es su concisión. Con once temas y una duración que no llega a los cuarenta minutos, Ronson consigue hacer un disco que cumple perfectamente su misión de hacer música divertida, desacomplejada y de la que los grandes nombres en los que el productor londinense se inspira estarían más que satisfechos. Hemos empezado bien este 2015.

U2, en concierto en Barcelona

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U2 publicaban en febrero de 2009 No line in the horizon, disco en el que la banda irlandesa volvía a colaborar con el productor Brian Eno para hacer un trabajo más experimental y cercano a algunos de sus títulos más emblemáticos de principios de los noventa como Achtung Baby o Zooropa. Los más de cinco años que han transcurrido desde entonces han sido algo complicados para el grupo liderado por Bono, ya que en este tiempo han estado barajando y desechando proyectos como hacer un disco de música electrónica con producción de David Guetta, RedOne o will.i.am. Afortunadamente, a finales de 2013 parece que la banda irlandesa recuperó la energía perdida y consiguieron una nominación al Oscar por Ordinary Love, su canción para la película Mandela.

Después del sencillo benéfico Invisible editado en febrero de 2014, el decimotercer disco de U2 llegaba al público el pasado 9 de septiembre, estando disponible de manera gratuita para todos los usuarios de Itunes y lanzado en formato físico a comienzos de octubre. Songs of Innocence, producido por Danger Mouse, es un regreso a las raíces de U2, un trabajo marcado por el sonido rockero de los primeros tiempos de la banda con letras muy personales que hablan de la infancia de sus componentes en Irlanda, rindiendo homenaje a ídolos de su adolescencia como Joey Ramone o The Clash.

Pero además de un nuevo disco, lo que seguramente esperaban con más ganas los seguidores de U2 era una nueva gira. El Innocence + Experience Tour comenzará el 14 de mayo en Vancouver y recorrerá una veintena de ciudades a lo largo de todo el año. En España se les podrá ver en Barcelona los días 5 y 6 de octubre, dos conciertos para los cuales aún puedes conseguir las entradas. Dos días, dos conciertos y dos leitmotivs diferentes para cada uno de ellos: inocencia y experiencia, de ahí el nombre de la gira. Habiendo visto anteriores conciertos de U2, está claro que la calidad del espectáculo está más que garantizada. Además, la banda se puso a sí misma el listón muy alto con su 360° Tour, en el que consiguieron agotar las entradas en todos sus conciertos, convirtiéndose, con 736 millones de dólares, en la gira de mayor recaudación de la historia de la música.

Lista UK: Número uno para Sam Smith

In the lonely hour, de Sam Smith, ocupa el número uno en la lista británica por quinta semana no consecutivo. El debut del cantante inglés ha sido el segundo disco más vendido durante 2014 en las islas, despachando más de de un millón doscientas mil copias. Sólo él y Ed Sheeran, con X, han conseguido superar el millón de discos vendidos en Reino Unido: esta semana X está en el número dos, ampliando aun más la cifra de 1.689.000 copias vendidas el año pasado. El tercer puesto es para Wanted on voyage, de George Ezra, que con 678.000 copias, fue el tercer disco más vendido en este mercado en 2014.

Demostrando que esta temporada del año es especialmente aburrida en lo musical no hay ninguna novedad entre los 100 discos más vendidas. En la lista de canciones, Uptown Funk suma cuatro semanas en el número, convirtiéndose en el mayor ¿e inesperado? éxito en la carrera discográfica de Mark Ronson. Uptown Special, el disco al que pertenece sale esta semana a la venta en Estados Unidos y la próxima en Reino Unido.